CAPÍTULO
II
ANTECEDENTES
TEÓRICOS: LAS TEORÍAS DEMOGRÁFICAS
Hay tantas clasificaciones de las teorías de la
población como autores se han ocupado de ellas. El problema consiste en que
cada autor sobrestima determinado aspecto de una teoría y la encasilla según
sea el interés que esa teoría le despierta para exponer la suya.
Así, Corrado Gini (1930), interesado en explicar su teoría de la
población, centrada en dar una explicación sobre la forma de la curva de
crecimiento de las poblaciones en el pasado y su proyección al futuro,
denominará a la suya cíclica y, correlativamente, a las anteriores a la de
él, geométricas (Malthus), logística (Verhulst), y periódica (Darwin).
Evidentemente, Gini ha valorado lo que tienen de pronosticables las teorías.
No quiere decir que no exponga una visión completa de las anteriores a la de
él, pero se detiene fundamentalmente en la capacidad predictiva de las mismas
y no en las relaciones que éstas llevan implícitas o explícitamente
mencionadas.
Gonnard (1923) con el objeto de dar una visión global de las distintas
teorías y demostrar que ninguna de ellas ha dado una ley comprensiva del
problema de la población, utiliza un criterio histórico para clasificarlas.
Las ubica en un tiempo y espacio determinado. Al llegar al siglo XIX y XX, las
distinguirá por los enfoques disciplinarios en doctrinas económicas (Malthus
y sus opositores); teorías demográficas‑estadísticas (Levasseur,
Bloch, Knies, etc.) y teoría sociológica (Spencer, Dumont, Nitti).
Más próximo a nuestros días, Coontz (1957), interesado en la
interpretación económica como factor importante en las decisiones de la
conducta generativa del hombre, destacará solamente de las distintas teorías,
el tipo de relación que establecen entre el contexto social, económico y biológico
con la fertilidad de las poblaciones. Por ello, las clasifica en biológicas (Pearl,
Doubleday, Josué de Castro, Spencer), culturales (Dumont, Fetter, Nitti,
Brentano) y económicas (Malthus, Say, Ricardo, Marshall, Petty, A. Smith,
Keynes, Marx y el mismo Coontz).
Los soviéticos Urlanis, Sudoplatov, Arab‑Ogly y otros autores
dirigidos por D. Valentei, utilizan un criterio ideológico. Para ellos, la única
ley científica de la población es la de Marx‑Engels‑Lenin. "Marx
y Engels ‑dicen‑ formularon la teoría científica de la población
que descansa sobre el fundamento granítico de la dialéctica materialista y las
leyes del desarrollo social, descubiertas por los fundadores del marxismo-leninismo..."1.
Por esa razón, su clasificación es bipolar: la teoría soviética, que sería
la científica, y las burguesas: la tradicional o de Malthus, las sociológicas
(teoría orgánica de Spencer, la antroposociológica de Ehrhard, Mackenroth,
Besher; la de la transición demográfica (Nastalein, Sauvy, Landry), que según
su criterio serían no-científicas, contradictorias e involucrada detrás de
ellas la idea de oprimir a los más débiles.
Mencionamos estos ejemplos, sin pretender dar una visión total de las
distintas clasificaciones, con el objeto de destacar que toda clasificación es
relativa y no tiene una lógica perfecta, como dice Jellinek "ninguna
división puede ofrecer una perfección lógica porque se trata de comprender la
vida y no una materia muerta y todo lo vivo...está a menudo privado de lógica"2.
Ese es el motivo por el cual se mencionará a un autor, por ejemplo
Spencer, en las teorías sociológicas en unos y en las biológicas en otros.
Para el objeto de este trabajo interesa mencionar los autores que más
influyeron en la Argentina y clasificar a éstos según el grado de penetración
de su pensamiento, correlacionándolo con el proceso histórico de las distintas
corrientes demográficas.
Tras ese objetivo y con las limitaciones señaladas, se pueden
clasificar las teorías en aquéllas referidas al crecimiento vegetativo y las
referidas al crecimiento migratorio. Con las respectivas subdivisiones,
referidas al núcleo central que las distingue de otras, en sus relaciones con
los aspectos políticos, económicos, sociales, culturales, demográficos.
I. TEORÍAS GENERALES SOBRE EL CRECIMIENTO NATURAL
Las teorías generales del crecimiento vegetativo y
sus ritmos, nombradas en la Argentina y que ejercieron su influencia, aunque lógicamente,
en distinta medida, aparecen en Europa en un lapso comprendido entre los siglos
XVII y principios del XX. Es decir, desde el desarrollo de la modernidad y por
ese mismo hecho, las teorías se inscriben dentro de los paradigmas científicos
nacidos en esa edad histórica, que se puede denominar el período del
racionalismo metafísico y gnoseológico3,
analizándolo desde la filosofía o el racionalismo mecanicista newtoniano,
enfocándolo desde el pensamiento epistemológico y paradigmático4.
Dentro de ese modelo tienen lugar dos tipos de teorías: a) aquéllas que
entienden que a través de la razón, aplicada a un análisis aritmético, se
puede escrutar el orden divino, las regularidades establecidas por el Supremo
Legislador y b) aquéllas fundadas en que la razón humana, también centrada en
el análisis estadístico, puede desentrañar las leyes que rigen el mundo
natural en el que mecánicamente se desarrollan las poblaciones. Por ende, ambas
posiciones buscan afanosamente, una ley demográfica, de proyecciones
universales, con la finalidad de vislumbrar el futuro de la población mundial o
de una determinada nación.
A.
Teorías del orden divino escrutables a través del análisis aritmético de las
"Cuando triunfamos es porque en algún punto imperceptible nuestra
lógica se ha revelado conforme a una lógica que nos sobrepasa
prodigiosamente".
EUGÉNE BATAILLON, Enquéte sur
la génération, 1955.
Cuenta Ernesto Renan que cierto viajero inglés entrevistó al
gobernador de Mosul, requiriéndole le diera datos acerca de la población de su
país y sus riquezas. El gobernador le dio una respuesta digna de un oriental:
"¡Oh ilustre amigo mío, gloria de tus contemporáneos! Lo que me
pides es tan inútil como perjudicial. Todos mis días han transcurrido en esta
tierra, pero nunca he pensado en contar el número de casas, ni en averiguar el
de sus habitantes. ¡...no trates de investigar lo que no te concierne! No hay
sabiduría que iguale a la de creer en Dios..."5.
Esta sabiduría oriental de aceptación absoluta de la voluntad divina
sin la herejía de indagarla, se trasforma en la Europa occidental y más
precisamente en Prusia, a través de la obra del pastor y capellán de los ejércitos
de Federico el Grande, JOHAN PETER SÜSSMILCH (1707-1767), en ese racionalismo
metafísico, mediante el cual según los "deístas" dirían Barnes y
Becker6, se puede llegar a
desentrañar el orden dado por Dios a la naturaleza.
El título de la obra de Süssmilch, "Die Göttliche Ordung"
(1741), traducida como "El orden divino en los cambios de la raza
humana" o como "El orden divino en la distribución de los sexos en la
Humanidad, en la Vida y en la Muerte con la correspondiente proporción"7,
por sí sólo demuestra lo dicho ut supra. No obstante es mejor transcribir el
desarrollo de su idea:
"El sabio Creador -dice- que reina en el Universo por su voluntad,
llamándolo a la vida, hizo salir de la nada al numeroso ejército de la
humanidad."
"Nuestra llegada a la tierra de los vivos tiene lugar poco a poco.
(…) Dos cosas son notables: en primer lugar, que siempre llegan 21 muchachos
por 2O muchachas; además, que la masa de los que ven la luz es siempre un poco
mayor que la masa de los que regresan al polvo, de donde resulta que el ejército
de la humanidad crece siempre un poco, pero en cierta proporción"8.
Su teoría analítica de la población confirmadora del orden divino,
se funda en la obra "Physica theology" (1713) de William Derham. De él
desprende la idea de que la providencia divina ha fijado un equilibrio entre la
magnitud de la población y las disponibilidades de alimentos. Pero no es una
idea revelada, sino fundada en un registro de nacimientos y muertes, cuyo método
de análisis se basa en las obras de John Graunt y William Petty de los que
aprendió que de los datos estadísticos puede discernirse un orden básico. De
lograr encontrar la punta de ese orden natural, comprenderíamos que Dios es
"un aritmético infinito y exacto... que ha determinado el número, peso y
proporción de todas las cosas en su estado temporal"9.
Mackenrot ubica a Süssmilch dentro de los aritméticos políticos,
junto a los más arriba citados, entendiendo que en todos está la idea del
orden divino. Rothe distingue a Derham y Süssmilch, como sustentadores del
orden divino; de Graunt y Petty, que sólo se refieren a un orden natural
descifrable a través de lo que se podría llamar un racionalismo epistemológico
y no metafísico como los dos primeros 10.
En realidad, para Graunt también existe un orden divino, descifrable a través
de los datos vitales. Así dice:
"Por cuanto los príncipes son, no sólo poderosos sino ricos, según
el número de las gentes -las manos son el padre de la riqueza y la tierra la
madre o matriz- no es maravilla que los Estados que fomentan el matrimonio y
obstaculizan la licencia hacen tanto por su interés, como preservar de violación
y vilipendio las leyes divinas"11.
Gonnard dice de Süssmilch que es el "principal fundador, acaso,
de la demografía"12,
compartimos esa idea y por esa razón se lo ha distinguido sobre los otros. Su
obra es el primer estudio completo y sistemático en materia demográfica,
centrada en ese objeto. Mientras que Graunt y Petty "ahogan -como dice
Gonnard- las estadísticas demográficas en sus exposiciones de geografía económica"13.
Es decir, para Graunt y Petty es un instrumento para probar sus ideas económicas.
El marco ontológico del pensamiento de Süssmilch se mueve fundamentalmente,
dentro de la teología protestante. Esto señala sus diferencias con los otros
aritméticos políticos. Pero comparte con éstos el marco de las ideas políticas
y económicas vigentes en la época, signadas por el despotismo ilustrado y el
mercantilismo.
Como demógrafo observa los datos parroquiales sobre mortalidad y
fecundidad por edades, el número de hijos por matrimonio, el mayor aumento de
la población en las zonas urbanas que en las rurales. Como teólogo protestante
proyecta el crecimiento de la población que para su época calcula en 1.000
millones, a 14.000 millones en el futuro, sin temor y con optimismo, convencido
de que la providencia divina tenía fijado un equilibrio entre población y
subsistencias. Como mercantilista ve ese aumento ventajoso para el desarrollo
económico de las naciones y como súbdito del despotismo ilustrado, y capellán
de los ejércitos de Federico el Grande, entiende que la política debía
respetar el orden natural y obedecer la providencia divina y que si por el
crecimiento vegetativo no se lograba aumentar la población para armar un ejército
poderoso y organizar una población activa en las industrias, se debería atraer
la inmigración.
Antecesores y fuentes de Süssmilch, fueron John Graunt (1620-1674) que
escribió "Natural and Political Observation made upon the bills of
Mortality" (1662) y William Petty (1623‑1627) que escribió "Observation
upon the Dublin bills of mortality" (1683), nacidos en Hampshire,
Inglaterra, son los fundadores de la "aritmética política". Ambos se
destacaron por la aplicación de análisis estadísticos sobre la población,
haciendo aportes metodológicos importantes, tal las tablas de supervivencia de
Graunt, el lapso en que se duplicaba la población de Londres, que supone en 64
años, razón por la cual B. Benjamín dice del primero que "sentó las
bases de la demografía científica"14
y del segundo dice Phyllis Deane que era un agudo economista y un vanguardista
respecto del análisis demográfico15.
En efecto, toda su obra está dirigida a observar las regularidades que les
dejan entrever las tablas vitales que manejan.
No obstante, como ya se señaló, su finalidad era contribuir a la
economía mercantilista con datos más precisos que los que se manejaban hasta
ese entonces. En ese sentido, su teoría sobre el crecimiento natural de las
poblaciones tiene por finalidad lograr ver la magnitud del aumento de la población,
que ellos entienden que crece en progresión geométrica, acorde con los
objetivos de la política económica de su tiempo, centrada en una numerosa
población favorable a la división del trabajo como a la defensa nacional. Las
limitaciones a la progresión geométrica, están dadas por las guerras, las
epidemias, pero no vislumbran todavía los obstáculos preventivos. Del
principio económico básico del mercantilismo centrado en que la riqueza es
hija del trabajo y que el hombre es más importante que la tierra, desprenden
que la base de una buena organización social y de gobierno, es el aumento de la
población. Petty, anticipándose a William Farr, es el que estima la pérdida
económica de la mortalidad16.
Junto con Graunt y como miembros de la Royal Society de Londres, sentaron las
bases para la formación de una oficina de estadísticas gubernamental y de un
sistema de censos de población, que sirviera de orientadora a la política económica
gubernamental.
La "aritmética política" como método y como teoría del
mercantilismo durante el despotismo ilustrado, se expandió a la Alemania de Süssmilch,
y a la Italia del Conde Pietro Verri (1728- 1797) que escribió "Meditazione
sull'economia politica" (1771) y del criminalista Beccaría en su obra
"Elementos de Economía Política" (1769). Se mencionan solamente a
los más nombrados en Argentina, pero no se debe descuidar que durante todo el
siglo XVII y numerosos autores del siglo XVIII, sustentaron esta posición17.
La "aritmética política", ejerció una notable influencia
en la Argentina posterior a 1930. Y junto a la posición poblacionista se
introdujeron premisas mercantilistas a la conformación de un nuevo tipo de
Estado como el que se empieza a construir en el país, y en el mundo después de
la crisis de 1929.
B. Teorías del orden natural y sus leyes
descifrables a través de la razón
Se distinguen estas doctrinas de las anteriores no
porque varíen su paradigma científico, sino porque, con Malthus, comienza a
involucrarse el nuevo orden económico, social y político, signado por el
liberalismo, con las teorías demográficas, ya sea para sustentar ese nuevo
orden o para cuestionarlo, pero por una u otra razón las categorías de análisis
son similares, ya provengan de la economía, de la biología, de la sociología,
de la política. Estrictamente existe una yuxtaposición de los distintos
enfoques disciplinarios. Por ello, distinguir las teorías biológicas, de las
sociológicas o de las económicas es relativo, por cuanto hay nexos entre
ellas, no siempre evidentes, pero le dan una unidad difícil de escindir. En
realidad, como ya se dijo, todas esas disciplinas se estaban formalizando con
pretensiones científicas, según el concepto de ciencia de la visión
mecanicista del mundo, de ahí su unidad. Por esa razón, la clasificación se
hará en función de lo que se estima es el núcleo básico de la teoría, o la
premisa fundamental que la sustenta, ya parta de una visión económica, o biológica,
o sociológica, o política, o estadística. Se distinguen las que tienen en
cuenta la alimentación o las subsistencias, de las que se fundan en el espacio
o territorio, de las que hacen hincapié en la función fisiológica o biológica
de las distintas estructuras orgánicas, de las que analizan las conductas
sociales o las que simplemente intentan graficarlas en curvas y hacer
proyecciones.
1. Teorías sobre la influencia de los alimentos o
subsistencias en el crecimiento de
las poblaciones
a) La ley de población de Malthus: "donde
aumentan los medios de subsistencia,
aumenta
la población"
Malthus,
como bien dice K. Davis, "fue un hijo de su tiempo"18
y en ese sentido, es un autor insoslayable en todo estudio sobre las ideas de
población que se emprenda, porque su pensamiento se adscribe al racionalismo
gnoseológico de la modernidad, y esa es la principal razón por la cual su
"Ensayo sobre el principio de la población" fue acogido
inmediatamente y perdura en el tiempo y mientras siga vigente el marco
conceptual dado por la Modernidad, para encarar los problemas sociales en
general, y poblacionales en particular. Sus teorías "no tienen hoy
validez, -dice Davis- ni la tuvieron nunca"19,
pero como respondió a la idea del poder e intereses vigentes en su época y, en
muchos casos hoy, su pensamiento perduró. Así como Süssmilch había expuesto
sus teorías de la población que necesitaba el mercantilismo vigente en su
tiempo; así también Malthus expuso la teoría de la población que necesitaba
el liberalismo político y económico de su tiempo.
Son numerosas las biografías y análisis críticos sobre Malthus20
que nos excusa de hacer un análisis más profundo.
En Argentina es el más citado de los autores y, aunque no concita
adhesión expresa en la mayoría de los autores argentinos, su pensamiento se
mantiene como una sombra detrás de la oposición. De ahí, que aunque sea
esquemáticamente, se expondrá su teoría y
las fuentes de su pensamiento.
El nombre que da a su obra como "ensayo" indica que no pensó
en escribir una teoría debidamente sustentada en datos empíricos, sino
polemizar con Mr. Godwin, socialista y defensor de las leyes inglesas de pobres.
Por ello, dice, "lo escribí bajo el impulso del momento y con los escasos
materiales de que se puede disponer en una residencia campestre"21.
En la segunda edición (1803) advierte varias cosas: primero, que muchos autores
antes que él, incluso Platón y Aristóteles, se habían planteado el problema
del aumento rápido de la población. Por ende, la crítica que posteriormente
le hace Marx como la de un "plagiario profesional"22
y la voluminosa obra de Gonnard que escribe para "mostrar qué engañoso es
representarse a Malthus como el primero o casi el primero, que haya abordado el
estudio de la población"23
no tienen mucho sentido porque el mismo Malthus lo reconoce, la observación
debiera estar dirigida a los que creyeron otra cosa de Malthus.
En segundo lugar, distingue el método y fuentes que utilizó en la
primera edición (1798) de la segunda. En la primera, los únicos autores que
tuvo en cuenta fueron Hume, Robert Wallace, Adam Smith y Richard Price, en la
segunda incorpora a Platón, Aristóteles, Montesquieu, Benjamín Franklin,
James Stewart, Arthur Young, Towsend y otros más, pero lo más importante, es
que dada la repercusión que había tenido la primera edición, compuesta
solamente por los dos primeros capítulos "me decidieron a emprender el
examen histórico de los efectos de aquel principio de la población en el
pasado y en el estado actual de la sociedad"24.
De esa forma le incorpora doce capítulos más a esa primera parte y escribe
cuatro partes más, en las que analiza los límites del crecimiento de las
poblaciones antiguas y de su época. Como dice Gonnard, "fue concebida como
una demostración a posteriori de una teoría preconcebida, y la interpretación
histórica de Malthus deja mucho que desear, ya que con mucha frecuencia, supone
probado lo que parecía querer establecer"25.
En realidad, más que idea o teoría preconcebida sin suficiente respaldo empírico,
se debe decir que tampoco en esa segunda edición contaba con los datos
suficientes para hablar de las poblaciones antiguas y de su presente en toda
Europa, Asia, Africa y América del Norte.
El objetivo que se propuso fue aplicar su principio o ley de la población,
a "la perfectibilidad humana", reiterándolo en 1803: "investigar
las causas que han impedido hasta ahora la evolución de la humanidad hacia la
felicidad y examinar las probabilidades de supresión total o parcial de esas
causas en el porvenir"26.
La idea central de su obra es desarrollar la gran causa, descripta como
"la tendencia constante de toda vida a aumentar, reproduciéndose, más allá
de lo que permiten los recursos disponibles para su subsistencia". Sobre
esa base enuncia su principio de la población, que aunque ya muy reiterado, es
necesario transcribir: "Si consideramos la totalidad de la tierra, en lugar
de esta isla, claro está que quedaría excluida la posibilidad de la emigración
y, suponiendo la población actual igual a mil millones de habitantes, la
especie humana aumentaría como la progresión de los números 1, 2, 4, 8, 16,
32... y las subsistencias como la de los números 1, 2, 3, 4 ... Al cabo de dos
siglos, la proporción entre la población y los medios de subsistencia sería
como la de los números 256 y 9, al cabo de tres siglos, como los números 4.096
y 13 y al cabo de dos mil años la diferencia sería casi incalculable".
Finalmente, esquematiza así sus proposiciones, en la misma forma que
lo hacía Benjamín Franklin: "1) La población está necesariamente
limitada por los medios de subsistencia. 2) Allí donde aumentan los medios de
subsistencia, aumenta la población invariablemente, a menos que se lo impidan
obstáculos poderosos y evidentes. 3) Estos obstáculos y los que reprimen la
capacidad superior de aumento de la población y mantienen sus efectos al nivel
de los medios de subsistencia, pueden todos resumirse en la abstención moral,
los vicios y la miseria"27.
Mark Blaug dice, "Los dos tipos de progresión matemática tenían
el poder hipnótico de persuación de los slogan de publicitarios"28.
O como dice Mackenroth, "como todas las tautologías, es
extraordinariamente convincente y ha perdurado hasta nuestros días como
concepto popular sobre la ciencia de la población. Y es realmente irrefutable
en cuanto a su aseveración de que nunca podrá sobrevivir más gente de la que
puede alimentarse ..."29.
Importa destacar que para Malthus la capacidad reproductora es siempre
constante en todo tiempo y lugar. Fundado en esa idea, la curva de crecimiento
es geométrica; solamente se detiene limitando voluntariamente los nacimientos a
través de frenos morales y racionales. Si no se actúa así, comienzan a actuar
los frenos preventivos que él denomina vicios; o los positivos que inciden en
la mortalidad, como las guerras y la miseria. Correlaciona esa "ley"
con otra, la ley de rendimientos decrecientes del suelo, de su amigo David
Ricardo, que "suministró -como dice Mackenroth- al liberalismo político
su teoría del salario y los argumentos más importantes para su política
social"30.
Esta ley la representa con la curva aritmética, entendiendo que el mundo es
limitado y por lo tanto es el freno último de la población.
Esta relación con la ley de rendimientos decrecientes, muy criticada
posteriormente, advierte que Malthus no escribe su ensayo como pastor de la
iglesia oficial de Inglaterra, lo hace como economista, y dentro de la escuela
clásica liberal. Más aún, como dice Nitti "La doctrina de Malthus no es
solamente una doctrina biológica y una doctrina económica, es también, y su
éxito lo ha probado, una doctrina política"31.
En efecto, sus postulados convenían políticamente para derogar la ley de
pobres de beneficencia. Legislación a la que Malthus le dedica el tercer libro
en general, y tres capítulos de ese libro en particular. Primero para refutar a
Wallace, Condorcet y Godwin y luego, para concluir que "si no hubieran
existido nunca esas leyes de beneficencia, aunque es posible que hubiera
existido unos cuantos casos más de aguda miseria, la suma de felicidad entre la
masa del pueblo hubiera sido mucho mayor de lo que es al presente"32.
b) La "ley de la concurrencia vital" de
Darwin
Aunque Malthus, no le dio un enfoque biológico a su
principio de la población, evidentemente tiene un "trasfondo biológico",
como dicen Barnes y Becker33,
que dio origen a enfoques teóricos de esta disciplina, que aunque tuvo
antecesores desde Vesalio a Lamark, es a partir de Malthus que se hace más
hincapié en la relación de la biología y el sistema social, aunque al decir
de Mackenroth "no podemos sacar nada de una teoría biológica"34,
de la población.
Charles Darwin reconoce que su teoría de la selección natural se
inspiró en Malthus35.
En su obra "El origen de las especies", aclara que "es una
generalización de la ley de Malthus, aplicada a todo el reino orgánico, pero
en este caso no puede existir ningún medio artificial de aumentar las
subsistencias, ni ninguna abstención prudente en los matrimonios"36.
Es decir, el controvertido Darwin se inspira en el controvertido
Malthus para crear su teoría. La diferencia metodológica de ambos es que el
primero, comenzó, como dice, por la observación de los hábitos de muchas
variedades de animales, para luego catalizar su teoría, a través de la lectura
de Malthus. Mientras que el segundo, idea su teoría y después trata de
demostrarla a través de los todavía escasos censos e imprecisos datos vitales
de fines del siglo XVIII y principios del XIX.
En realidad, si se analiza metodológicamente a ambos, ni Darwin
utiliza verdaderamente el método empírico para desarrollar su teoría ni
Malthus el deductivo para la suya. En el caso de Darwin, porque debió hacer
experimentos genéticos para probar su idea de la selección natural, más que
inducirla de los hábitos de una lucha entre la misma especie o entre distintas
especies, por los medios de subsistencia, dentro del mundo físico en que vivían,
y de esa lucha inducir que se destruirían las variaciones desfavorables y se
conservarían las favorables que luego se transmitirían por herencia a las
generaciones futuras.
Y Malthus, porque como dice Davis, "no distinguió claramente
entre las proposiciones de teoría pura y las de referencia empírica. No sólo
se lanzó al instante a usar proposiciones deductivas no apoyadas en suficiente
análisis lógico, sino que a veces dio por supuesto que estas proposiciones
definían a la propia naturaleza"37.
Respecto de su teoría demográfica, parte estrictamente de la misma
tautología de Malthus, en tanto una población de animales, plantas o personas,
se multiplica indefinidamente mientras obtenga elementos para subsistir y
comienza a decrecer cuando faltan éstos. Así dice en su obra:
"La concurrencia vital resulta inevitablemente del rápido
progreso de acuerdo con el cual todos los seres organizados tienden a
multiplicarse. (…) Puesto que nace un número de individuos superior al que
puede vivir, debe existir una seria concurrencia, ya sea entre los individuos de
la misma especie, ya sea entre los individuos de especie distinta, ya sea, en
fin una lucha contra las condiciones físicas de la vida"38.
En ese caso, dice Gini39,
la curva de crecimiento de la población es periódica, en tanto una especie
devoradora crece a costa de la devorada, produciéndose períodos de crecimiento
de la devoradora hasta que la devorada escasea y decrece también ella.
Otra idea de Darwin que interesa señalar, es que los que sobreviven a
todos esos frenos, son los más capacitados y así se va perfeccionando o
evolucionando cada vez más el ser humano porque esto se transmite por herencia.
No importa hacer la crítica a sus principios biológicos en sí 40,
sino apuntar que de esta idea surgirá el pensamiento de un Spencer que lo
proyectará a las sociedades.
Darwin también es un hijo de su tiempo, "escribió en un momento
en que el mundo intelectual -dice Waddington- comenzaba a estar inclinado a
considerar y a admitir el cambio revolucionario en la consideración filosófica
que implica la creencia en la evolución en vez de en una creación
especial"41
La curva de la progresión geométrica de Malthus, es pesimista, porque
descree estrictamente de los frenos preventivos morales, aunque él los
proponga, en consecuencia, queda en pie solamente, que la población crece más
allá de las posibilidades de subsistir. Mientras que la curva periódica de
Darwin es optimista, estrictamente, porque en definitiva de esa lucha por la
existencia, sobrevivían, según él, los mejor dotados que transmitían esas
cualidades a sus descendientes.
c) "La verdadera ley
de la población: existe un incremento constante en aquella
porción peor abastecida de alimentos"
Thomas
A. Doubleday, publicó en 1841 "The true law of population shewn to be
connected with the food the people", en oposición al principio de Malthus.
Para Gonnard, Doubleday es un economista inglés; para Coontz es un biólogo o
al menos su teoría es biológica; para Nitti es un biólogo-naturalista42.
En realidad, su teoría intenta dar una explicación biológica, en tanto,
supone demostrar la fisiología de la reproducción de los seres vivos relacionándola
con la alimentación. Su teoría surge luego de experimentar sobre el efecto que
producían los abonos sobre las plantas. De esos experimentos indujo que una
aplicación excesiva de abonos producía la esterilidad en la planta, mientras
que si se "depauperaba", como dice, las plantas se rejuvenecían y
florecían plenamente43.
Esta idea la extiende a los demás seres vivos y al hombre, entendiendo que
"fue aplicada por su Creador al hombre mismo" y concluye:
"La gran ley general, entonces, que al parecer, regula realmente
el incremento o decremento de la vida, tanto vegetal como animal, es esto:
"En todas las sociedades existe un incremento constante en aquella porción
peor abastecida de alimentos; en suma, entre los más pobres. Entre aquéllos en
estado de abundancia, bien provistos de alimentos y lujos se efectúa un
decremento constante. Entre aquéllos que forman la media o mitad entre esos dos
estados opuestos ... la población es estacionaria"44.
En definitiva, la población crece cuando está subalimentada, decrece
cuando está sobrealimentada y se mantiene estacionaria cuando está normalmente
alimentada. Esta teoría fue muy criticada en su época, originó las burlas de
Rossi, y la incredulidad de Nitti, pero tuvo gran repercusión en la Argentina,
en especial a través de Alejandro Bunge y fue retomada a mediados del siglo XX
por Josué de Castro, quien utiliza una metodología más precisa que Doubleday,
para sostener que "el hambre crónica, determina una elevación de los índices
de fertilidad y de los coeficientes de natalidad, y se convierte en un factor de
aceleración del crecimiento de las poblaciones"45.
Como dice Gonnard no es despreciable y aunque no se lo puede aislar, o hacer de
este factor un nuevo determinismo, se lo debe tomar como uno de los factores.
Las medias estadísticas muestran eso cuando se mide la relación entre el PBI y
la natalidad, dejando de lado otras variables. Evidentemente, es un cúmulo de
factores y no necesariamente la falta de proteínas o de alimentos provocan el
crecimiento poblacional.
2. Teorías de la densidad-espacio, como reguladoras
del crecimiento poblacional
a)
La población crece limitada por un área finita
Michael Thomas Sadler fue uno de los primeros en considerar que el
crecimiento de la población estaba limitado por el espacio. Concepto entendido
como extensión y como suelo capaz de sustentar la vida. En 1830 publicó "The
law of population" en la que realiza una profunda crítica a Malthus por
"plagiario"46.
En su reemplazo, él piensa que "la prolificidad de un número
dado de matrimonios, mientras todas las otras circunstancias permanezcan
iguales, variará en proporción a la condensación de la población". En
su concepto esa es una ley que actúa concurrentemente con otra que es: "la
prolificidad de un número igual de individuos, en tanto otras circunstancias
sean similares, es mayor donde la mortalidad es mayor, y por lo contrario es más
pequeña donde la mortalidad es menor"47.
Se destacan estos dos principios porque, si bien Sadler no es de los autores
citados en Argentina, su segunda "ley" es una de las más reiteradas y
porque casi un siglo después Pearl sostuvo una teoría similar y fue
profusamente utilizado en nuestro país.
En la década de los años 1920, Raymond Pearl, biólogo para unos,
sociólogo para otros, publica "The biology of Death", "The
biology of population growth" y, junto con Lowell J. Reed: "Studies of
Human Biology"48. Su
teoría se funda en experimentos sobre la drosophila melanogaster (mosca de la
fruta) y otras bacterias y fermentos, a los que somete a un espacio reducido
suministrándoles alimento suficiente y observa: "El crecimiento ocurre por
ciclos. Dentro de uno y el mismo ciclo, y en un área o universo limitado
espacialmente, el crecimiento en la primera mitad del ciclo empieza siendo
lento, pero el incremento absoluto por unidad de tiempo crece uniformemente
hasta que se alcanza el punto medio del ciclo. Después de ese punto, el
incremento por unidad de tiempo desciende uniformemente hasta el final del
ciclo. En un universo espacialmente limitado, la magnitud del incremento (…)
es proporcional a dos cosas, a saber:
a) La magnitud absoluta alcanzada previamente al comienzo del intervalo
unidad que se considera, y b) La cantidad de recursos reales o potenciales todavía
sin usar o sin consumir para sostener el crecimiento en el universo (o área)
dado"49.
La teoría de Pearl y Reed es una muestra de la yuxtaposición de
disciplinas y explicaciones científicas, propia de las teorías demográficas
que se analizan. En realidad, intentan justificar una idea preconcebida sobre la
población humana, según la impresión que les produce el conocimiento de los
datos censales del país en el cual vivan. Es así si se piensa que en principio
los experimentos de Pearl sobre la drosophila se pueden adscribir a un análisis
biológico. En ese sentido se puede decir de la drosophila o de los fermentos,
que tienen un comportamiento o curva de crecimiento logística y que está
limitado por el espacio, no por los alimentos y los recursos, en tanto ha hecho
el experimento con esos seres orgánicos. Pero cuando hace la analogía con las
poblaciones humanas a través de los censos y cuestionarios ya no hace las
deducciones como biólogo, por el simple hecho de no experimentar con la
fisiología del ser humano, sino que hace inferencias sociológicas y económicas
sobre las poblaciones de EE.UU., Austria, Bélgica, Dinamarca, Inglaterra,
Suecia, Japón, Filipinas, Escocia, Argelia. Sociológicamente, porque se funda
en Doubleday para decir que las clases sociales mejor alimentadas tienden a
disminuir su fecundidad y porque está analizando la población de EE.UU. que en
esa década había registrado un descenso notable de la tasa de fertilidad y
natalidad.
Económicamente, porque correlaciona la densidad con ciclos económicos
y diferencia los recursos existentes en sociedades agrícolas de las
industriales. Demográficamente, incluso, queda en la duda si la densidad está
en relación directa con la mortalidad o si la densidad está en relación
inversa a la fecundidad, y cuál de los dos factores acelera o retarda el
crecimiento. No es claro por lo
tanto cuál o cuáles son los factores más significativos del crecimiento
poblacional. Desde el punto de vista matemático o tal vez sea mejor llamarlo
bioestadístico, reedita el olvidado gráfico del autor belga Verhulst (1838)
sobre la curva logística del crecimiento de las poblaciones, pero como bien le
apunta Landry, trata de justificar sus experimentos en esa curva y tal vez, para
algunas naciones pueda aplicarse, pero no para deducir el futuro50.
Si bien es citado por los autores argentinos, se lo hace juntamente con
G.H. Knibbs que es un crítico de la teoría de Pearl en su obra "The
growth of human populations and the law of their increases"51.
b)
Teoría de la población óptima o del espacio cualificado
"-La
población óptima -dijo Mustafá Mond- es la que se parece a los icebergs; ocho
novenas partes por debajo de la línea de flotación, y una novena parte por
encima".
"¿Y son felices los que se encuentran por debajo de la línea de flotación?".
"-Más
felices que los que se encuentran por encima de ella...".
ALDOUS
HUXLEY, Un mundo feliz.
La teoría del óptimo estrictamente retoma el concepto de espacio de
Sadler tanto bajo la idea de simple extensión como de ámbito para sustentar la
vida, pero con más implicancias políticas, sociales, culturales y económicas
que las que subyacen en Sadler y Pearl.
La idea del óptimo o de la población suficiente o necesaria, dentro
de un determinado espacio es, como todos los problemas referidos a la población,
muy antiguo, se remonta a la Grecia antigua, a Platón y de ahí en todas las épocas
de la historia se ha intentado establecer la relación entre los objetivos políticos,
religiosos, económicos del Estado y la cantidad y cualidad de la población52.
Pero como teoría, supuestamente científica y con ese nombre, aparece a
principios del siglo XX. Los padres del concepto, provienen del campo económico
y son en Alemania: Julius Wolf y Paul Mombert, en Inglaterra Edwin Cannan y en
Suecia, Knut Wicksell53.
Dada la filiación disciplinaria de los fundadores del concepto, su desarrollo
posterior, durante el período interbélico, se lo relaciona a las variables
económicas, aunque también se lo vincula a cuestiones biológicas. Se
demuestra, una vez más, la ambigüedad e imposibilidad de filiar
disciplinariamente a las teorías. Se toma a lo biológico como fundamento, los
indicadores económicos como pruebas de esos fundamentos y, ni unos ni otros
tienen las suficientes pruebas de correspondencia. Pero sí es un planteo
reiterado dentro del paradigma de la modernidad. La teoría del óptimo
considera que existe una cantidad de población determinada, con la cual se
logra alcanzar el bienestar general, esencialmente económico. Superada esa
cantidad, existe sobrepoblación, y no alcanzado el número adecuado existiría
subpoblación. Se ha intentado probar esa hipótesis a través de análisis
estadísticos en los que se mide la cantidad de población de un territorio o
nación determinada y el empleo, consumo, producción, ahorro medio por persona54.
En síntesis, se la relaciona a la ley de rendimientos decrecientes y crecientes55.
Por otra parte, se vincula la idea del óptimo cualitativo, a las
cuestiones biológicas, es decir a la herencia, a características de
salubridad, promedio de vida y, evidentemente, a consideraciones raciales,
entendiendo que determinadas razas transmiten, por herencia, aptitudes mejores o
peores, según los casos, para lograr el desarrollo económico o cultural de las
naciones.
Es decir, son dos aspectos de un mismo concepto que confluyen en la
idea de alcanzar un mayor bienestar económico. Pero así como tuvo sus
defensores, tuvo sus detractores, según se sientan afectados o no por las
idealizaciones de la teoría.
a)
Los autores extranjeros, adscriptos al
concepto de óptimo de población más leídos en la Argentina, fueron A. B.
Wolfe y H. P. Fairchild de los EE. UU. Carr-Saunders de Inglaterra.
En la década de los años 20, surge en EE.UU., la idea de óptimo
relacionada con las leyes restrictivas de la inmigración a ese país. En 1926
A. B. Wolfe, escribe "Magnitud óptima de la población", como
profesor de economía política de la Universidad de Ohio. "Debemos aspirar
-dice- a una política que consiga un ajuste tal entre población y recursos,
que nos permita vivir tan bien como sea posible". Y oponiéndose a la
inmigración dice: "El último resultado de la política migratoria sin
restricciones sería reducir todos los países al "standard of life"
de los países inferiores. Se haría un servicio mayor a la humanidad... si a
cada nación se hiciese responsable de la pobreza causada por sus propios
sentimientos y supersticiones"56.
Está claro que relaciona población y recursos, pero tras el fin de limitar la
inmigración se observa la idea de que hay países superiores e inferiores. No
está muy claramente expuesto pero, es evidente, que tras la idea de un óptimo
cuantitativo está oculta la idea del óptimo cualitativo, como gráficamente lo
expresa Huxley.
Alexander M. Carr Saunders, muy citado en la Argentina, es un defensor de
la teoría, aunque hace algunas precisiones críticas. En su persona se conjugan
las más importantes vertientes disciplinarias que fueron signando a la demografía
en el siglo XX. Comenzó sus estudios en Eton (igual que Keynes) especializándose
en biología, luego en Cambridge y posteriormente, en su beca a Nápoles, define
su inclinación por la sociología57.
La formación recibida influyó en su concepción del óptimo, más veladamente
que en Wolfe, pero está presente su idea del óptimo cuantitativo junto al
cualitativo. Así dice: "Los agentes que rigen el óptimo pueden agruparse
en tres epígrafes: (a) los recursos naturales de la región; (b) la constitución,
dotes naturales, habilidad adquirida, conocimientos y hábitos de los
habitantes; (c) las oportunidades internas y externas de actividad económica.
Pero un cambio dado, por ejemplo, un aumento en la habilidad, no siempre produce
modificaciones del óptimo en la misma dirección"58.
La insistencia en las dotes naturales, en las habilidades de las poblaciones,
deja leer entre líneas, sus concepciones biológicas al respecto, aunque
finalmente diga que "de las varias pruebas de la existencia de sobrepoblación
sólo una merece atención cuidadosa, los movimientos del ingreso
real..."59. Rechaza la idea de que la desocupación es evidencia
de sobrepoblación, y que las crisis económicas son producto de un aumento de
población, entiende, en cambio, que hay múltiples factores que determinan la
sobrepoblación. Le da mayor importancia al aumento de la demanda de trabajo
calificado aplicado a la industria, y a la falta de adecuación de la población
a esas necesidades60.
En el pensamiento de Carr Saunders se observa una adhesión cautelosa a
la teoría del óptimo, en especial por la crítica de los autores
estadounidense, responsabilizando a Europa, del excedente de población que
invadía su territorio y no se debe olvidar que un flujo importante de
inmigrantes ingleses e irlandeses arribaron a los EE.UU.
Subyace en esta teoría, la ley de rendimientos decrecientes aplicados
a la agricultura y la división internacional del trabajo, entendido como un
orden económico internacional, en el cual unos países se dedican a la
explotación de materias primas y otros a la explotación industrial.
No es extraño que la teoría del óptimo surja de los países
anglosajones y en Alemania que ya habían consolidado su revolución industrial.
Incluso, para el período interbélico, el flujo más importante de emigrantes
europeos no era producido por esos países, sino por los del mediodía y del
Este europeo. Por esa razón, no es fortuito que los principales críticos de
esta teoría sean los italianos Rugiu y Gini, porque detrás de esta idea,
aparentemente fundada en principios económicos, existe un menosprecio a países
que no había alcanzado el desarrollo económico producido por la revolución
industrial, en el mismo período que Inglaterra y, por lo tanto, como el caso de
Italia, eran los que emigraban en mayor proporción inmediatamente antes de la
Primera Guerra Mundial61.
b) Las críticas a la teoría del óptimo se centran en aspectos teóricos
y políticos. El criterio político involucra la situación económica, social,
internacional.
Desde el punto de vista teórico, Gini y Rugiu, maestro y discípulo,
entienden que no hay un punto óptimo y a lo sumo podría hablarse de puntos óptimos.
Porque, aún suponiendo que se pudieran establecer con precisión, en un sistema
cartesiano de ejes que representen las absisas, la renta media per cápita, o el
bienestar económico, y en las ordenadas la población, se observaría una curva
y en ese diagrama no existiría un punto óptimo, sino una zona óptima.
Por otra parte, la zona óptima, es variable con el tiempo, como dice
Rugiu, depende de la calidad del territorio, del capital disponible, de los
recursos disponibles y de las aptitudes de la población. Cuestiones que pueden
estar desfasadas en determinado momento, para luego mejorar la coordinación de
esos elementos. De modo, que un Estado no puede iniciar una política demográfica,
con tendencias a disminuir el ritmo de crecimiento, ateniéndose a esas
variables, por cuanto puede ser pernicioso para el futuro poblacional y económico
del Estado.
Coinciden con Carr-Saunders que ni la desocupación, ni la emigración
es índice de sobrepoblación. Incluso consideran que la renta media per cápita
puede cumplir distintos objetivos según se lo analice desde el punto de vista
individual, nacional o internacional. Por ello dice Gini que la teoría del óptimo
parte de una "sensación" no de una verificación objetiva62.
Y Rugiu concluye: "desde cualquier parte donde se mire la teoría del óptimo
de población resulta ser aquella diosa felicidad de los propietarios, ansiosos
solamente de estabilizar en su propia ventaja, una situación favorable y de
sofocar el nacimiento de cualquier competencia"63.
En realidad, no lo aclaran mayormente, pero son estereotipos que se
proyectan al óptimo cualitativo de la población. Es evidente que los
anglosajones subrayan el factor de las aptitudes de la población, con la idea
de producir un máximo rendimiento laboral, técnico. Pero como bien le apuntan
los autores italianos y el francés Landry y a pesar de que en la conferencia de
Ginebra se mencionara las aptitudes morales, intelectuales, culturales, todo está
circunscripto al rendimiento económico, y ese no es el único índice de
bienestar.
El óptimo cualitativo es de consecuencias más graves, porque
involucra superioridad e inferioridad de caracteres, tras la apariencia de ser
científica y objetiva, no es más que un estereotipo, como bien dice Rugiu, de
muy difícil ejecución práctica y teórica, porque para ejecutarla requeriría
una población obediente, uniformada, sin independencia individual, dividida en
castas y que acatara las reglamentaciones del poder estatal. No sería más que
un totalitarismo de estado que definiría quiénes pueden procrear y quiénes
no. En fin sería igual a la sociedad de alfas y epsilones del “Mundo
Feliz”.
Las críticas, como los apoyos, a la idea del óptimo cualitativo, se
fundan en los conocimientos que en esos años se tenía de la herencia, que no
superaban la posición de Mendel. Por ello, las críticas son importantes, por
cuanto vislumbran todas las consecuencias que podría tener la adopción de esta
teoría a nivel político, con un conocimiento más perfecto, como el que existe
en la actualidad al descubrirse el ADN, de modo que pueden manipularse los
embriones, si un Estado autoritario quisiera imponer una determinada
descendencia a su población, tal como lo imagina y predice Huxley.
En esos años, sólo advertían las faltas de pruebas y la
imposibilidad de hacer un análisis hereditario de toda una población, y lograr
establecer cuáles son los caracteres físicos, mentales y sociales que deben
transmitirse. Señalando la peligrosidad de una política fundada en estos
conceptos, porque aparece el problema del racismo y, más que ello, un problema
internacional, dado que se discriminan a poblaciones de países. En realidad,
los críticos italianos, como los autores argentinos que se considerarán en la
segunda parte, caen en prejuicios similares a los autores anglosajones, aunque
aparenten desechar el racismo.
3. Teorías socio-biológicas:
la evolución y el progreso social regulan el crecimiento
poblacional
a) "La ley de la
evolución" regula las poblaciones, según Spencer
El afán de hallar una ley universal que regule el crecimiento
poblacional y reemplace al orden divino, encuentra en Herbert Spencer, su máximo
exponente. Esto es así si se piensa que para Spencer la ley de la evolución es
el deux ex machina que explica todo el
orden del universo. Así dice:
"Si miramos todos los órdenes de seres como partes integrantes
del cosmos, veremos también que no hay diversas evoluciones con ciertos
caracteres comunes, sino una sola y misma evolución que se verifica doquier
uniformemente . (...) Así comprendida la evolución no es una sólo en principio, lo
es de hecho"64.
Sobre esa superley está
contruida lógicamente su teoría sobre la población, porque esa evolución se
verifica en todo el mundo inorgánico, orgánico y superorgánico, término que
significa sociedad65. Evolución fundada en la disipación del
movimiento y en la integración de la materia, de modo que, lo simple deviene en
complejo; lo homogéneo en heterogéneo y en todos los seres la génesis, que es
la conservación de la especie, deviene en individuación. De este principio
deduce varios otros: Los seres inferiores y más simples, de corta vida, se
reproducen por millones, activando el principio de génesis. Los seres más
complejos, superiores, cuyo mayor representante es el hombre, de más larga
vida, se reproducen menos, porque actúa el principio de individuación.
Extiende más aún este principio alegando que el progreso de la especie humana
tiende a desarrollar la individualidad. Nitti al comentar la idea, explica:
"Esto es verdadero para las diversas especies, e igualmente verdadero para
las diferentes razas de una misma especie. La individuación es una ganancia, la
génesis es una pérdida, por consiguiente las razas humanas que tienen un alto
desarrollo son las que se reproducen menos"66.
El positivismo evolucionista de Spencer está basado en la teoría biológica,
si se le puede llamar así, de la selección natural y la lucha por la
existencia de Darwin, principios que él aplica en su análisis histórico y
etnográfico de las distintas civilizaciones humanas. Barnes y Becker consideran
que Darwin, mentor del evolucionismo, no fue un evolucionista social, pero sí
lo fue Spencer y que lleva a sus últimas consecuencias lo que los autores
denominan el "darwinismo social"67.
En efecto, en el tema de la población, se observa claramente. Al temor
y al pesimismo de Malthus de un crecimiento poblacional más allá de lo que
permiten la subsistencia, él le opone la necesidad e importancia de una lucha
por la existencia que deriva en una selección natural, en la cual triunfan los
seres mejor organizados, más complejos, más aptos, y si se refiere a las
sociedades, las más progresistas, las más evolucionadas, las más civilizadas,
las más industrializadas. Así dice en su obra "The principles of biology"
(1867):
"...después de causar, como debe hacerlo en última instancia, el
adecuado poblamiento del globo, y la elevación de todas sus partes habitables
al estado superior de cultura -después de haber desarrollado, al mismo tiempo,
el intelecto hasta una plena competencia para sus tareas, y los sentimientos
hasta una completa adecuación para la vida social-, después de haber hecho
todo esto, la presión de la población, al terminar su obra en forma gradual,
debe extinguirse sola gradualmente"68.
Sus ideas significaron un nuevo soporte para el liberalismo político y
económico, en mayor medida que el de Malthus, puesto que como esa ley de
evolución tenía un alcance universal, para todo tiempo y espacio, el Estado no
debía intervenir para solucionar el problema y debilidades de los más pobres,
porque aunque como clase social se reproducían más, al ser inaptos, la selección
natural los eliminaba, quedando las clases superiores, con una fecundidad menor
y perfeccionándose de ese modo la raza. Esto mismo lo aplica a las empresas y a
las naciones. Así las sociedades más aptas y civilizadas eran las europeas y
dentro de ellas Inglaterra, su país, porque había logrado la industrialización
que era el grado máximo de evolución que podía alcanzar una nación, por su
complejidad. Las demás o alcanzaban ese grado de progreso o sucumbían69.
Así dice en otra obra: "Ningún poder sobre la tierra, ninguna
medida imaginada por hábiles legisladores, ningún proyecto destinado a
rectificar el curso de las cosas, ninguna panacea comunista, ninguna reforma,
pueden disminuir aquel sufrimiento en un ápice: puede, sí, aumentarse su
intensidad, y de hecho se la aumenta, y el filántropo que se proponga remediar
este mal (la pobreza) hallará siempre amplia esfera en qué ejercitarse; pero
el cambio lleva consigo una cantidad normal de sufrimiento que no puede ser
reducida sin atentar contra las leyes mismas de la vida"70.
Spencer ejerció influencia en Argentina, en especial en Alejandro
Bunge.
b) La teoría de la evolución
cíclica de las poblaciones, según Gini
Corrado Gini, a diferencia de los reseñados ut-supra, vive y actúa en
el siglo XX (1884-1965). Por esa razón y lógicamente por su misma
personalidad, tiene un bagaje documental, doctrinario, político, muy superior a
los anteriores y en ese sentido es un ecléctico, un sintetizador de las
distintas corrientes ideológicas en boga en Italia: el positivismo y el
idealismo, aunque al decir de Salvemini, su vinculación a la primera fue
limitada71. Estrictamente,
es heredero del positivismo, del biologismo, del economicismo, del racismo y
muchos ismos más, como consecuencia tal vez de sus estudios de derecho y matemática
que vuelca en cátedras muy diversas en las Universidades de Cagliari, Padua y
Roma como las cátedras de estadística, economía política, demografía,
biometría, derecho constitucional y sociología. Se reitera la misma situación
de otros autores. En Gini se ensamblan las distintas disciplinas que confluyen
en su teoría sobre la población. Así lo demuestra al decir en su discurso
"Nessi tra evoluzione demografica ed evoluzione economica delle nazioni"
en 1929:
"...distinguíamos cuatro estadios en la evolución demográfica,
concordantes con una distinta psicología de los padres, desde el punto de vista
de la producción y del ahorro, y probablemente correspondientes a una evolución
en la fuerza de los instintos reproductores"72.
Esos cuatro estadios implican toda su teoría que sintetizada,
consiste: un primer estadio de la evolución de las naciones, que denomina
"nacimiento de las naciones" en que la fuerza del instinto en todas
las clases, incluso en las superiores, es tal que se reproducen libremente, son
prolíficos y la población crece, aunque lentamente porque la población de
base no es tan numerosa. Un segundo estadio, período de la juventud de las
naciones, el instinto reproductor disminuye en las clases altas, por cuestiones
psicológicas dominadas por la perspectiva de la herencia que dejarán a sus
descendientes y se mantiene activo en las más modestas que pasan a ser el
elemento de recambio más importante para las clases altas. Sostiene que ello
ocurrió en Europa a fines del siglo XIX y principios del XX. El tercer momento
de la evolución, o de madurez de las naciones, se caracteriza por la disminución
del instinto reproductor en todas las clases sociales; es el período, en el que
se va perdiendo el estímulo por la producción y acumulación de riqueza. El
cuarto, o muerte de las naciones, en que su población se extingue, en su
totalidad o en una parte tal que la reproducción es imposible. Esto no
significa la disolución del Estado. En esa conferencia no lo explica pero
posteriormente en su obra principal se referirá a un quinto estadio que
denomina reviviscencia de las naciones, fundamentalmente a partir de la
inmigración y de la hibridación.
La teoría de Gini reconoce influencias diversas. Desde el punto de
vista sociológico predomina Pareto y su idea de la circulación de las elites;
desde la perspectiva política o mejor geopolítica, sobresale Spengler y su
tesis sobre la decadencia de occidente; desde la socio-biología Darwin, Spencer,
Mendel, Pearl; desde las matemáticas Lotka, Volterra, Verhulst; en la bio-estadística
Kuczynski, Ellsworth Huntington, W.S. Thompson; en lo económico, más que un
autor definido, confluyen en él el neoliberalismo y el fascismo. Estrictamente,
esta última posición es la que le da el sustento o marco de referencia para
interpretar las distintas corrientes disciplinarias que lo influyeron73.
Demuestra esta idea el siguiente párrafo de su obra:
"La teoría biológica de la evolución de las naciones, explica
al mismo tiempo cómo el florecimiento, el estacionamiento y la senectud demográfica,
son acompañadas o, a no largo plazo, seguida de la ascensión, del
estacionamiento y de la decadencia de las otras manifestaciones militares, económicas,
políticas, científicas de la nación. Esto es porque las mismas fuerzas genéticas
que determinan un rápido incremento de la población provocan al mismo tiempo,
un particular florecimiento de individuos robustos y audaces y de ingenios rápidos,
adaptables y agudos"74.
La idea biológica, que Gini denomina del metabolismo demográfico y
social, combinada con el psicologismo es que, así como en el individuo se
deterioran las células somáticas produciéndole el envejecimiento y la muerte,
lo mismo ocurre con las células germinales, aunque lenta y progresivamente a
través de las generaciones, llegando a la muerte de las naciones.
La deducción política, económica y sociológica que de ello extrae,
a diferencia de Spencer y adoptando la idea de Spengler y, consecuentemente, la
de Pareto, es que aquellos que han llegado a la mayor evolución por un mayor
progreso económico, social y político, no serían los más aptos, sino los
biológicamente más débiles, que requieren para su subsistencia, como clase o
como nación, de sangre nueva de las capas inferiores de la población o de
otras naciones.
Sin desconocer la erudición de Gini y los análisis sociométricos que
realiza, sobre todo los referidos a la fertilidad diferencial de las clases
sociales, su objetivo, como ya se dijo en el tema de la población óptima, está
signado por su posición política, su nacionalidad y el notorio descenso de la
natalidad en la mayor parte de los países europeos. De modo tal, que Italia,
cuyo descenso de la natalidad ni de la fertilidad era tan acusado como en
Francia o Inglaterra, sería la nación de recambio, vigorizadora de las demás
naciones europeas. Se ve así, cómo se mezclan sus objetivos políticos con sus
planteos demográficos.
Esto se deduce de su extenso Capítulo V, titulado Nacimiento y
reviviscencia de las naciones, que expresa y extensamente se refiere a la cuestión
racial, a la hibridación, y sin ser estrictamente peyorativo, está imbuido de
la creencia de razas inferiores y superiores, y a través de análisis antropométricos,
como el color o dimensiones de partes del cuerpo, saca conclusiones referidas a
las conductas sociales o morales. En definitiva dice: "las razas europeas o
de origen europeo representan hasta ahora, ciertamente, lo mejor que ha
producido la especie humana... La más adelantada entre las razas asiáticas es
la japonesa..."75.
¿Esto no es racismo? Evidentemente sí, aunque más suavizado que en
los alemanes. Precisamente, su filiación política, hace que en la Argentina se
lo cite cautelosamente, pero compartiendo con él muchos de los fundamentos de
su pensamiento demográfico.
c) Teoría socio-psico-económica
de la evolución poblacional
La idea evolucionista o del evolucionismo social, subyace en esta teoría,
llamada de la transición, aunque, estrictamente, no se inspire en los autores
reseñados ut-supra y que mucho antes de Darwin o Spencer ya fuera esbozada por
Cantillon. En esta teoría, más que los factores biológicos, se sobreestiman
los económicos relacionados con los sociológicos, y dentro de estos los psicológicos.
Tal vez sea más preciso decir con Weeks, que se trata de la descripción de la
evolución de la población europea desde fines del siglo XVIII a mediados del
XX. Las interpretaciones económicas, sociológicas y psicológicas, intentan
ser proyectadas a todos los países de la tierra. Esto bien lo apuntan los
autores soviéticos al comparar la teoría de la transición demográfica con la
teoría de las fases del crecimiento económico de Rostow, insistiendo en la
postura historicista de Marx, en tanto no cabe hablar de teorías demográficas
universales, sino de teorías específicas para cada país y para cada tiempo.
Estrictamente, aunque los Soviéticos critiquen la posición de
Mackenroth y éste a su vez, haga la crítica al marxismo, la teoría que
sustenta Mackenroth y que denomina: teoría
demográfica histórico-sociológica, es similar a la idea marxista de que
la historia es la que da el sustento a las teorías demográficas y además, es
muy similar a la teoría de la transición, porque Mackenroth la funda,
concretamente, sobre el análisis de la población alemana, destacando las
distintas conductas generativas a través del tiempo, en los distintos países y
en las diferentes clases sociales76.
Esta teoría llega a la Argentina a través de la obra de su más claro
y, tal vez, su primer expositor: Warren S. Thompson, citado por Bunge, y por la
obra de uno de sus adherentes y difusores como es Adolphe Landry, citado por
Araoz Alfaro, Gino Arias y Lacroix77.
Warren S. Thompson publica en 1929, sus estudios sobre la población
europea fundado, además, en los trabajos de L.I.Dublin, A.J. Lotka, A.Sauvy,
P.K.Whelpton y concluye que había tres tipos de países en el mundo. El grupo
A, son países con un rápido descenso de las tasas de natalidad, de mortalidad
y del crecimiento natural, aproximándose a la población estacionaria o en
descenso "porque hay práctica generalizada del control de la concepción".
En este grupo ubica a los países de Europa del Oeste, el norte de Italia y de
España. El grupo B, comprende el resto de Italia, España, los países eslavos
de la Europa Central, caracterizados por una tasa de natalidad que comenzaba a
descender en forma lenta y un rápido descenso de la mortalidad. De modo que el
crecimiento natural es relativamente elevado. En el grupo C, las tasas de
natalidad "están sujetas a un escaso control voluntario de la concepción",
y una tasa de mortalidad que depende de "frenos positivos",
determinando un crecimiento lento de la población. El grupo C, incluye Rusia,
Japón, India y poblaciones de Asia, Africa y Sudamérica. Con esos datos
concluye que "Uno de los problemas más urgentes, en las próximas décadas,
va a ser el de comenzar el proceso de reajuste de la tenencia de la tierra,
demandada por este pico en la expansión de la población del NO europeo, hacia
el E y S de Europa y hacia ciertas partes del Asia"78.
Años después, en 1945, Alfred Landry, inspirado en Thompson tipificará
a los grupos en: primitivo, intermedio y contemporáneo. Agrega que cada uno de
esos regímenes respondían a la primera y segunda ley de Cantillon. Con esta
cita, Landry incorpora la relación entre el régimen económico y la población
y la idea de evolución como modelo poblacional al que estarían sujetos todos
los países. Así, un régimen primitivo, tiene una producción agrícola, con
tasas vitales altas, dependiendo la mortalidad de las condiciones de higiene; su
crecimiento es lento. Los países intermedios, están en una etapa de transición
hacia la industrialización y el contemporáneo ya con una industrialización
avanzada, distinguiendo en cada uno de ellos, las mismas condiciones en el ciclo
vital destacadas por Thompson79.
A este proceso evolutivo de las poblaciones, en 1945, Notenstein le dará
el nombre de teoría de la transición. Mackenroth lo denominará de la doble
tijera. Centrando la esencia de la teoría, en el régimen intermedio de Landry80.
En síntesis, la teoría consiste en representar y explicar el proceso
que se vislumbraba en Europa y EE.UU. y su comparación con algunos países del
Asia. Este es el problema que plantea esta teoría, como bien lo apunta Weeks,
que se intenta generalizarla a la población de todos los países del mundo. Y
es conocido el caso de la India que mantiene sus tasas de natalidad, tiene un
abrupto descenso de la mortalidad, a consecuencia del auxilio en medicamentos
que recibe de otros países, y esto produjo un alto crecimiento natural, sin la
corrrespondiente relación con el sistema económico, ni social.
Además, se traspola el análisis de las poblaciones con criterios
demográficos, al análisis de los pueblos con criterios económicos, sociológicos
y psicológicos no muy claros. Interrelacionan la situación económica con los
aspectos psicológicos. Aunque Mackenroth diga que "las teorías psicológicas
no son una verdadera psicología, sino un sistema racionalista de una
seudociencia casi psicológica que da gato por liebre"81.
Él y todos los que observan las variaciones de las curvas, para explicarlas,
entremezclan el sistema económico con el social y a éste lo hacen depender del
comportamiento generativo y diferencial de las clases sociales o de los países,
según criterios psicológicos. Es así desde Cantillon, cuando dice que
"la multiplicación o decrecimientode los pueblos depende principalmente de
la voluntad, de la moda en la forma de vivir de los propietarios,... sobre el
hecho mismo de la propiedad, la que da a los propietarios, el derecho de
disponer de la tierra"82.
Es similar a la posición de Mackenroth, que después de desechar la psicología,
agrega que la conducta humana "tiene determinantes psíquicos,... pero los
determinismos psicológicos individuales son socialmente superpuestos (le
interesa) la acumulación producida por esta superposición social". Y
agrega: "todas las conductas generativas guardan relación racional entre sí
y con el sistema social al cual pertenecen y están, por decirlo así,
sincronizadas"83.
Landry y Sauvy, hacen hincapié en el régimen económico como factor
influyente en las restricciones de la nupcialidad, de la fecundidad y, por
consiguiente, de la natalidad. Como Mackenroth, sostienen que ese sistema
modifica las conductas generativas del hombre, lo influye psicológicamente. En
justicia hay que decir que Landry, aunque adhiera a la idea del progreso económico,
entendido como la aplicación de la ciencia a la tecnología y de ésta a la
producción, y considere que el régimen primitivo se dio en todos los pueblos
del pasado y muchos de su presente, finaliza la exposición de esta teoría
diciendo: "El progreso económico puede servir a dos fines, uno demográfico
y otro económico; y ahí nace un gran problema, que en verdad no es teórico,
sino práctico..."84 y
luego pasa a considerar las doctrinas y como dijimos ut-supra, a su juicio eran
subcientíficas.
A pesar de las críticas que recibe hoy esta teoría, apuntándole que
es descriptiva de la situación poblacional de determinados países, pero no
explicativa de todo el fenómeno poblacional del mundo, en la Argentina arraigó
porque se temía que los argentinos copiaran la conducta generativa europea,
incluso la dirigencia argentina estaba convencida de que en el país se había
asimilado esa conducta y en vez de poblar el país se despoblaba, como se verá
en la segunda parte. Por otro lado, los organismos internacionales, como la ONU,
siguen utilizándola como modelo por aplicar a todos los países, en especial a
los que conservan una alta natalidad, haciendo más hincapié en las conductas
generativas y sociales que en lo económico.