V. CENSOS NACIONALES PARA UN ESTADO TRANSFORMADO

 

A. Percepción más que demostración de subpoblación

 


Se entiende haber demostrado que la idea de subpoblación estaba en el pensamiento de todos los autores mencionados hasta ahora, incluso en aquellos que cuestionan el objetivo poblacionista, entienden que la población argentina es escasa, pero que no había que preocuparse. En realidad, más que una idea comprobada estadísticamente, era una percepción un tanto subjetiva de la cantidad de habitantes que existían en el territorio argentino y su relación con los indicadores económicos.

Hacia el final del período que se considera en este trabajo, Ovidio S.Ventura, con el censo de 1947 en la mano, apunta la magnitud de las deficiencias en el registro de los hechos vitales. A tal punto que entre las estimaciones y el censo realizado, las primeras habían omitido 1.419.165 habitantes, por fallas en el régimen de registro de nacimientos y defunciones. Fallas que obedecían a razones de distinta índole y que Ventura detalla minuciosamente. Estaban aquellas propias de un régimen de registro dependiente de distintas jurisdicciones administrativas. Algunos dependían de la Nación, otros de los municipios. Sólo se podía conocer la cantidad de los nacidos y muertos declarados. "El único dato que es posible coordinar, -dice Ventura- entre las diferentes jurisdicciones, es el de la cuantía de las defunciones y nacimientos, no siendo posible por el contrario, reunir datos nacionales sobre la edad, estado civil, lugar de origen, profesión, nacionalidad, causas de muerte, ni referencias sobre los padres de los nacidos que siempre serían de interés para fijar la procedencia, estudiar la fecundidad o determinar características económico-sociales de los nacimientos y defunciones".

"Únicamente pueden obtenerse informaciones más o menos completas para la Capital Federal y algunas provincias, quedando el resto del país sin otra información demográfica que el monto de los nacimientos y defunciones y aún éste, registrado en forma deficiente..."39.

Lo mismo ocurre cuando hacen correlaciones con otras variables, para intentar demostrar lo que decían en el punto anterior, que los países, provincias o clases sociales de mayor bienestar tenían baja fecundidad y los pobres alta. Directamente para ello utilizan datos europeos, sobre los países de ese continente, extraídos de Carr- Saunders, Kuczinsky, Collin Clark, de la Sociedad de las Naciones o de algunos autores más específicos en el tratamiento del tema, como se verá más adelante.

 

B. Censos para el Estado, no para los gobiernos

Sobre ese sentimiento de subpoblación, se imponía en muchos de los autores, la necesidad de partir de datos más precisos, por ello lamentaban la falta de censos y cuestionaban los registros del movimiento vital. Se vio ya la opinión de Bendicente al respecto40, pero como él se expresan varios, incluso algunos haciendo su interpretación de por qué no se había levantado un nuevo censo desde 1914.

Emilio Llorens interpreta en 1943 que no se lo había realizado, porque: "Se temía que los resultados del censo demográfico hicieran modificar las representaciones parlamentarias, no obstante haber demostrado el ingeniero Alejandro E. Bunge, que el censo de población no traería las consecuencias temidas por los partidos políticos"41.

Evidentemente, eso explicaba en parte por qué no se había implementado la formación de un censo. No se debe olvidar que hasta 1943 y después del golpe de Estado de 1930, la Argentina había sido gobernada por sucesivos gobiernos que debían su ascenso al fraude electoral, o, tal vez sea mejor decir que eran gobiernos surgidos gracias a una democracia controlada, no proclive a abrir demasiado, ni a cualquier sector, el ascenso al gobierno. No obstante ello, se inscriben también dentro de los gobiernos de corte neo-liberal por cuanto durante sus administraciones comienzan las transformaciones del tipo de Estado.

Más acertada es la interpretación de Gino Germani, en el mismo año que la de Llorens, cuando expresa: "Las estadísticas oficiales y en particular su mayor expresión, los censos, que tuvieron, en sus lejano orígenes, principalmente funciones fiscales y militares, fueron ampliando siempre más su alcance hasta transformarse en indispensables instrumentos de gobierno y de investigación social. Corresponde esta evolución por un lado a la transformación del Estado, a la extensión de sus funciones técnicas... a la necesidad de planificación..."42.

En efecto, de un Estado prescindente en los asuntos sociales, se estaba pasando a un Estado interventor, controlador de la sociedad, por ello los censos eran imprescindibles para conocer hacia donde iba a ir dirigida la acción. Mientras que en el anterior, aunque eran importantes y por ello se habían levantado los tres primeros censos, previstos por la Constitución, fundamentalmente para conocer el número de diputados que correspondían a cada provincia y a la nación en su conjunto, de ahí la interpretación de Llorens, no tienen la importancia que adquirirán después con la estatización de la sociedad.

Indudablemente, siempre la población ha despertado interés político, en todas las épocas de la historia y cualquiera sea el tipo de Estado. Desde Platón y Aristóteles en adelante ya sea, como se dijo al comenzar este capítulo, porque se considera que hay sobrepoblación o subpoblación, la política demográfica supone la intervención del poder estatal. "Poder y política su suponen recíprocamente -dice Mario J. López-...la política, como actividad y como relación de poder, cobra sentido en y por su vinculación con el Estado"43. En ese sentido, el Estado ha ejercido siempre su poder sobre uno de sus elementos constitutivos, se lo denomine pueblo o población.

Pero, después de 1930, se refiere a la crisis del Estado liberal y a aquella política demográfica, asentada en un concepto estadístico, que se irá transformando en demopolítica. Diferencia no sólo semántica, como bien dice Villalpando, sino que la primera significa un "simple intervencionismo que se caracteriza por una ingerencia estatal accidental y no sistemática,... que no modifica condiciones estructurales". Mientras que la segunda "tiende a una visión mucho más intensa y reglamentarista del Estado (...) Apoyados en doctrinas de derecha o de izquierda, pero que unánimemente exaltan el papel del Estado como órgano hegemónico de dirección y control político, económico, social y cultural"44.

Eso mismo explica la profusión de artículos sobre cómo el Estado debía solucionar el tema de la población, pocos tienen la claridad de percepción de Germani que está advirtiendo esa profunda transformación que supera las posiciones políticas coyunturales. Sobrepasa esas posiciones, porque ya sea desde una línea neoliberal, desde el marxismo o, desde la doctrina social de la Iglesia, se reclama una mayor acción estatal45. La magnitud de esa intervención, como la eficacia o no de la acción política sobre el crecimiento poblacional, señala las diferencias entre los autores, pero en este aspecto tampoco se alinean según su actuación política, sino más bien se encuadran según sus preconceptos sobre los factores que inciden en el crecimiento poblacional.

 

A.     Un Estado subsidiario para una política poblacionista neoliberal

 

En el período que aborda este trabajo, el Estado está en una etapa de transición, entre el liberal y el de bienestar. Los autores considerados no están muy perfilados en una sola posición ideológica, por esa razón se da el titulo de Estado subsidiario, cuya denominación lo filia al pensamiento social católico, para luego referirlo al neoliberalismo46, que se entiende como una inflexión del Estado liberal, sin desdecirse de su macrovisión y por ende enfrentado al catolicismo. Pero, aunque pueda parecer contradictorio muchos de los autores ensamblarán ambas vertientes.

Por ejemplo, las palabras transcriptas del ministro del presidente Castillo, Daniel Amadeo Videla, cuya confesionalidad religiosa no se ha podido constatar, prueban que tiene una postura neoliberal. Zimmermann lo ubicaría entre los liberales reformistas, por su propuesta de establecer una política social, en un gobierno que está dentro de un neoliberalismo incipiente47.

Carlos J. Rodríguez, otro ministro, pero de la década anterior48, con un pensamiento más erudito, en tanto se funda en la teoría del Estado expuesta por Posada y Jellinek, para referirse a la importancia de la población para el Estado, dice: "La población es, pues, uno de los elementos esenciales del Estado, y por eso, su conservación y desarrollo constituyen la primordial función de la política... Si tal importancia política tiene la población, es obvio que su conservación y desarrollo debe ser uno de los principales propósitos de los individuos y del Estado". Hasta aquí, un pensamiento que no se aparta mayormente de las teorías clásicas del Estado liberal. Pero seguidamente perfila netamente su posición neoliberal al manifestarse sobre los fines y caracteres del Estado, sin desdecirse de la influencia del darwinismo social, en especial de Galton, al expresar:

"La eugenesia es la rama científica que dará las reglas técnicas. Hasta hoy, el individualismo liberal, con su doctrina del laisser faire, había prohibido al Estado, toda intervención en el fenómeno de la población a no ser el implemento estadístico. El nuevo concepto orgánico y solidarista del Estado, le impone primordialmente esta nueva función; y en consecuencia, debe organizar un servicio público para dotar al país de la población vigorosa, apropiada a sus destinos"49.

Tomás Amadeo, lo mismo que su hermano Rómulo, combinan el neoliberalismo con la posición de la Iglesia respecto del Estado que no es otra que el principio de subsidiariedad. Rómulo dedica toda una obra50 a explicar la posición del catolicismo ante el Estado moderno, fundado en las encíclicas de Pio XI y León XIII51. Como ellos, la gran mayoría adscriptos o no a la doctrina social de la Iglesia, mantienen una posición equidistante entre un Estado colectivista, absoluto y un Estado gendarme simplemente.

Tomás Amadeo en el Congreso de Población de 1940, reclamando a los miembros asistentes a dichas jornadas, representantes del gobierno y particulares que intentaran "buscar en la armonía de la iniciativa oficial con la privada, las soluciones patrióticas...-advierte- En todas partes del mundo se sigue una tendencia contraria, en el sentido de acumular o pretender acumular toda la sabiduría, todas las formas de acción, toda la previsión social en manos del monstruo estatal que pretende absorber al individuo hasta aniquilarlo por completo, medio seguro de matar en sus fuentes todas las energías

individuales y el origen mismo del progreso humano"52.

Ese posible peligro que apunta Tomás Amadeo, ni siquiera estuvo presente en los autores socialistas como Palacios y Dickman, por el contrario se los puede ubicar perfectamente en esta posición. Prueba ello las palabras del primero que dice: "No soy partidario de una política demográfica, según la cual la unión sexual no sería más que un medio al servicio de la vida práctica, del Estado, para la guerra, o de la economía, cosa que resultaría absurda, pues lo que se considera punto culminante de lo más vital del hombre, no debe servir para un aumento puramente cuantitativo de la humanidad, ni ha de ser sacrificado al poderío, por acumulación de seres humanos... Hay que evitar la situación angustiosa del estancamiento o de la declinación de los pueblos, elevando el nivel de vida de los que trabajan; cultivando y protegiendo los valores vitales; instaurando normas y principios de gobierno..."53.

Las palabras de Palacios son claras. Pretende una reformulación del Estado pero no un cambio de raíz que lo ubique en el colectivismo o en el totalitarismo, sino simplemente la intervención del Estado a través de la legislación social que alejada del liberalismo, se emparenta al neoliberalismo y a los fines de la población tenía por objeto mejorar la calidad. Evidentemente, hacia 1939 y durante toda la segunda guerra mundial, la mayoría pone distancias de los extremos, para evitar toda confusión con el nacionalsocialismo. Pero es indudable, como se advirtió en el capítulo anterior, que la propuesta de un Estado fortalecido no es una nota distintiva de algunos sectores políticos o ideológicos, todos estaban en ese camino.

Sería largo seguir citando las expresiones de los autores similares a las ya vistas, que por otra parte se irán destacando en el transcurso de este trabajo. Si interesa concluir con las palabras de Llorens, para apreciar que desde distintas vertientes políticas se está pidiendo acción al Estado "De cualquier modo, en mayor o menor escala, y siempre con tendencia creciente, en todo el mundo se registra la intervención del Estado con esas finalidades principales..."54.

 

D.    Un Estado protector de la elite para un poblacionismo seleccionado

 

El poblacionismo de los autores vistos ut-supra y la acción del Estado que alientan pretende aumentar y mejorar la calidad de la población a través de lo ambiental, es una posición más bien lamarkiana que darwiniana no haciendo depender la herencia de lo estrictamente biológico, sino de lo adquirido, por eso proponen una legislación social protectora de los más humildes y necesitados. En cambio los que se consideran bajo este título, tienen más arraigado que los otros, aunque en estos no está ausente, el darwinismo social de Spencer y el concepto de eugenesia de Galton. Francis Galton define la eugenesia como "el estudio de los agentes bajo control social que pueden mejorar o desmejorar las cualidades raciales de las futuras generaciones, ya sea mental o físicamente. (Y que) las facultades naturales -útiles o dañosas- en miembros de la misma raza y mucho más en la familia humana tienden a transmitirse por herencia". Es citado por todos los que se refieren a la eugenesia, es decir, adhieran o no, parten de su conceptualización55.     

Como la definición lo advierte, se ve que hay dos líneas en ella. Una, que siguiendo a Allen se denomina "selección automática" que se logra con medidas económicas y condiciones sociales mediante la cual se opere en favor de las cualidades de mayor valor para la sociedad, denominada también "eugenesia positiva". Y la otra, "artificial o forzada" o "eugénicamente negativa"56. En esta segunda acepción están los autores que se tratan en este punto.

            No se puede decir que por esa adscripción a la "selección artificial" dejaban de ser poblacionistas. Lo eran, pero debía acelerarse el crecimiento vegetativo e inmigratorio de las personas de calidad, y disminuir o limitar el crecimiento de los grupos "inferiores". Primero, porque la propuesta de una política social para acrecentar la población era, a juicio de ellos irrelevante, como se vio en el punto IV, B. Segundo, porque, de propender a la sanción de una legislación social, sólo serviría para que el Estado proteja a los menos aptos y de esa forma degeneraría la "raza".

La intervención del Estado tiene una gama de posibilidades. Desde una acción eminentemente educadora, formadora de "valores morales", o de una "moral demográfica", como dice Landry, cristianizadora, que suplantara las prácticas malthusianas causantes del descenso de la natalidad y de la fecundidad dentro del matrimonio y, por ende, dirigida fundamentalmente a la élite, a los de mayor bienestar por cuanto  no eran muy fecundos. Hasta otorgarle al Estado la facultad de inmiscuirse en la vida íntima de las personas, sobre supuestos principios biológicos, prohibiéndoles el matrimonio a los considerados no aptos.

Los Bunge están a la cabeza de esta posición. "El hombre superior, -dice Max Bunge- que crea el ritmo de la civilización gracias a su incesante afán de superación, que es su característica, cuenta en la lucha por la vida con su propia fuerza. El hombre inferior, que sólo satisface sus instintos materiales (a veces bestiales y criminales), tiene la ayuda de la sociedad. Asi las leyes que se llaman de represión pero que en realidad son mucho menos severas que las naturales de selección; beneficencia; leyes de defensa social encaminadas con frecuencia a favorecer únicamente al indigente... la sociedad conserva cuidadosamente a los inferiores". Más allá de la idealización que tiene de las clases superiores y el menosprecio por lo que él denomina inferiores, cabe preguntarse ¿Cómo logra revertir la situación?. "Una sola es la solución -dice-. Procurar el aumento del número de los seres superiores y la disminución de los tarados e inferiores... No interesa que el crecimiento global sea fuerte o débil, pero sí que sea seleccionado". En este punto recurre a la eugenesia como ciencia en su doble proceso "positivo creador de elementos superiores y negativo, limitación de los inferiores, o por lo menos, la atenuación en lo humanamente posible y admisible, de su capacidad de procreación". Sin desconocer las normas cristianas, como dice, propone fundado en Stoddard, hacer los ajustes legales, sociales y económicos , para que tengan hijos las personas superiores; y que las inferiores no tengan hijos o al menos, "menos hijos que ahora"57. Como se puede apreciar las atribuciones que otorgan al Estado estas fundamentaciones son muy amplias.

Se podría pensar que éste es un planteo de los Bunge exclusivamente, propio de una familia que había bebido el positivismo del fundador de esta familia, Octavio y del hijo mayor Carlos Octavio que escribió "Viaje a través de mi estirpe". Positivismo spenceriano que no se desprendía de un Augusto enrolado en las filas del socialismo, ni de un Alejandro fiel a la doctrina católica58. Pero no, con una intencionalidad similar, se expresan en el Congreso de Población [7], Gonzalo Bosch cuando en su ponencia referida a Herencia en neuropsiquiatría, espera que una selección conyugal elimine la concurrencia de disposiciones premorbosas. Bernaldo de Quirós, en ese Congreso y en su obra [4], Palacios Hidalgo, Villalba, y, sobre todo, Díaz de Guijarro, consideran "imprescindible para la selección de la raza", junto con el certificado prenupcial, la legalización del divorcio y la anulación de los matrimonios cuando se comprobase la existencia de enfermedades con posterioridad al casamiento59.

Más aún, un liberal como Díaz de Guijarro expresa que "el Estado tiene que revelar una mano vigorosa y fuerte en defensa de la raza". Lo interesante es que, en una obra posterior, este autor critica la política de los sistemas nazista y fascista, sin comprender que su posición en el Congreso de Población era similar. Así decía sobre esos sistemas: "la procreación de los hijos se encaraba como un deber hacia el Estado y de ahí la necesidad de que fueran racialmente puros". Por esa razón, agregaba, "es menester adoptar enérgicas posiciones de enfrentamiento y repulsa a los regímenes políticos, por desconocer los principios esenciales de la personalidad humana... Defender la democracia es defender la familia; combatir el totalitarismo es salvaguardar la familia". Sin embargo, en el párrafo siguiente insiste en su posición originaria al expresar: "Por cierto que no significa avance totalitario dar sustento eugenésico a la constitución del matrimonio, por la implantación del impedimento matrimonial de enfermedad. No hay que confundir la utilización de la eugenesia por el totalitarismo -como instrumento para sus fines propios y, especialmente, racistas- con la eugenesia misma"60.

Es muy difícil no confundirlos. ¿Cuál es la diferencia?. Bien dice Dikötter que "la eugenesia perteneció al vocabulario político de virtualmente todas las fuerzas significativas y modernizantes del período de entre guerras" y como tal, explica este autor, las posiciones más extremas no fueron privativas de regímenes totalitarios, sino también en EE.UU., Gran Bretaña, que supuestamente eran países democráticos y propusieron lo mismo que Suecia, Finlandia, los países escandinavos, una legislación promotora de la esterilización de los deficientes o débiles mentales, de las personas a cargo de los asilos públicos, en estos casos no siempre en forma voluntaria. Incluso la eugenesia, considerada una "ciencia impecable", fue la base de la selección de inmigrantes en los EE.UU.61.

Es verdad que en el Congreso de Población, ni Díaz de Guijarro, menciona la esterilización, pero sí, con los mismos fines "raciales", en defensa de la "raza argentina", propusieron prohibiciones para contraer matrimonio y el divorcio en caso de comprobarse enfermedades que, a su juicio, "degeneraban la raza".

El conocimiento de estos autores no iba más allá de Galton, ni en genética más allá de Mendel y aunque consideraban que ellos eran "democráticos" y no se "confundían" con el totalitarismo de la ideología nazi que creyó en un super-hombre ario, ellos también están en una línea similar.Otros autores, en especial los católicos, sí lo hicieron, se vio el temor de Tomás Amadeo y disminuyen mucho el énfasis en medidas estatales y legislativas para obtener la calidad. Tal vez, ante el avance de la genética actual, muchos retrocederían ante sus postulados de los años 30 y 40, porque como bien dice M. Vidal, "conviene que advirtamos sobre el peligro de caer en la tentación en la que tantas veces hemos sucumbido los humanos; cuando los hombres han querido deshacerse de una raza, de un grupo, de un individuo, previamente los han descalificado en su mente (razonamientos filosóficos) y en su corazón (exclusión de la afección humanitaria). Esta advertenciasirve en la actualidad para la consideración de la vida en gestación"62.

En efecto, estos autores que rechazaban la puesta en vigencia de una legislación social, tuitiva de los más pobres, con la excusa de ser inoperante para los fines poblacionistas e impropia porque protegía a los "inferiores", están dando los fundamentos para crear un Estado ya no sólo empresario, interventor o de bienestar, sino un Estado que a través de la legislación que solicitaban, se inmiscuiría en la vida privada, aquello que prohíbe el art. 19 de la Constitución Nacional, por vulnerar la dignidad humana. Ni siquiera vislumbraron que conflictuaba con sus mismas convicciones políticas, porque evidentemente, los mencionados en este punto no están conectados a los grupos nacionalistas de derecha que fueron sospechados de totalitarios, como se dijo. La incoherencia es tan grande que se los podrían ubicar en un totalitarismo liberal, en el que la libertad esté asegurada para unos pocos y el resto del pueblo sujeto a un Estado poderoso, totalitario, interventor en la vida íntima de las personas.

 

 

 

NOTAS AL CAPÍTULO VI

 

1.        Sobre las definiciones de políticas demográficas a través de la historia de la humanidad Cfr. ALFRED SAUVY, La población. Sus movimientos y sus leyes, Bs.As., Eudeba, 1960, p.125; ADOLPHE LANDRY, Doctrine et polítique, en "Traité de Démographie", avec la collaboratión de HENRI BUNLE, PIERRE DEPOID, ALFRED SAUVY, París, Payot, 1945, ps. 594 y 597. RAFAEL BIELSA, Ciencia de la administración, 2da ed., Bs.As, Depalma, 1955. Además de los citados que son los que les servían de fuentes, dicho concepto lo he analizado en: Las atribuciones del Congreso en materia demográfica, en AA.VV., "Atribuciones del Congreso Argentino", dirigido por Dardo Pérez Guilhou, Instituto Argentino de Estudios Constitucionales y Políticos,  Bs.As., Depalma, 1986, p.267.

2.        ALFRED SAUVY, Teorías de la población, en "Enciclopedia Internacional de las ciencias sociales"..., Cit., t.8, p.243.

3.        JOSÉ GONZÁLEZ GALÉ [22], p.128.

4.        Cfr. nuestro trabajo Orden jurídico con justicia para la paz en el pensamiento de Pablo A. Ramella, San Juan, Universidad Católica de Cuyo, 1995. Allí hacemos una relación de las fuerzas globalizadoras e integracionistas con las manifestaciones nacionalistas en Europa y allí citamos la bibliografía correspondiente.

5.        [22], p. 130.

6.        Ídem, ps. 132 y 133.

7.        Ídem, p. 133.

8.        Ídem, p. 134.

9.        [24], p.16.

10.     [23], ps. 39 y 40.

11.     RAUL PREBISCH, Anotaciones demográficas a propósito de la teoría de los movimientos de la población, Conferencia pronunciada en la sesión de septiembre 17 de 1926, del Instituto Popular de Conferencias en el Salón de Actos Públicos de "La Prensa", Buenos Aires, ps. 6, 7 y 39.

12.     Ídem, p. 44

13.     Ídem, p. 48.

14.     Ídem, p. 43.

15.     "Childe definió el concepto de civilización tomando como base la ciudad, arquetipo del nuevo orden social... (y) constituía la culminación de un proceso de cambio progresivo en la estructura económica y la organización social... Cfr. PEDRO ARMILLAS, Revolución urbana. El concepto de civilización, en "Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales", t. 9, p. 360.

16.     Cit. en ROBERT CRASSWELLER, Perón y los enigmas de la Argentina, Bs. As., Emecé , 1988, p. 14.

17.     GINO ARIAS, La denatalidad en la Argentina, en "Revista de Economía Argentina", setiembre de 1939, p. 265.

18.     Ídem.

19.     Ídem, p. 266.

20.     MARCELO PAGANO,[32], p. 11.

21.     Ídem, p. 174.

22.     Ídem, p. 177.

23.     CARLOS ALBERTO ERRO [148], p.541. R.E.A. en "Informes y comentarios", reedita este artículo aparecido en "La Nación", el 23/9/1945. Además transcribe, sin citarlo, el discurso del Ministro de Agricultura, Daniel Amadeo y Videla, pronunciado en la apertura del Primer Congreso Argentino de la Población [7], organizado por el M.S.A.. Por otra parte, en 1948, el libro de E.LLORENS Y C.CORREA AVILA [29], p.29, subtitulan en idénticos términos la última parte de su obra. Queda la duda de quién es la idea originaria, pero con esta digresión, se quiere destacar que la mayoría comparte las mismas ideas.

24.     Cit. en GREGORIO ARAOZ ALFARO [46], p. 402. Extrae las siguientes frases: dice Verri: "La única medida del poder de un Estado es el número de sus habitantes" y Süssmilch expresa: "La prosperidad de un pueblo es proporcional al número de individuos que lo componen". Cfr. Cap.II, I, A.

25.     "La doctrina de Süssmilch permanece fiel a la doble tradición favorable a la población, cristiana y mercantilista...", ver RENE GONNARD, Historia de las doctrinas de población..., Cit., ps. 257 y 259.

26.     Cfr. WILLIAM J. BARBER, Historia del pensamiento económico, 9na. ed., Madrid, Alianza Universidad, 1985, p. 222. Dice: "..Keynes encontró camaradas intelectuales entre los autores mercantilistas de los siglos XVII y XVIII. Llegó a afirmar que la tradición mercantilista contenía atisbos más claros sobre la naturaleza del dinero, que los ofrecidos por las ... escuela clásica y neoclásica...".

27.     La encuesta organizada por la R.E.A. versó sobre el tema: "¿Conviene el aumento de la población?", subdividida en las siguientes cuestiones: "a) ¿Qué es más conveniente para el mundo y para la raza blanca, un fuerte crecimiento como ahora o una detención?; b) En el caso particular de la Argentina, ¿Conviene un fuerte crecimiento natural de su población como a fines del siglo pasado y principios de este o un débil crecimiento como el actual o que este sea menor como parece ser la tendencia?". Continúan tres preguntas más referidas a la inmigración tanto en su magnitud, selección y "razas". La encuesta fue contestada por once personas, las que se distinguen en el texto con el número que le corresponde al artículo de cada autor para su mejor ubicación véase la nómina al final del trabajo.

28.     MARCELO RAMON LASCANO, Recursos económicos míticos y reales, en P.H. Randle, editor, "La conciencia territorial y su déficit en la Argentina actual", Bs. As., OIKOS, 1978, ps. 317 y 318. El autor entiende que la gran riqueza Argentina se ve coartada por "factores políticos, institucionales, (que) pueden llegar a constituir formidables obstáculos... Nos atrevemos a decir que disponemos de riqueza, pero que carecemos de potencia como sociedad...".

29.     CARLOS J. RODRÍGUEZ [124], p.100. En sentido similar se expresa F.BIDABEHERE [5], p.62: "La población significa riqueza... La necesidad de aumentar la población de la República no se discute".

30.     CARLOS A. ERRO [148], ps.541 y 542.

31.     ALFREDO PALACIOS [119], p. 8.

32.     GREGORIO ARAOZ ALFARO [1], ps. 29, 32 y 33.

33.     ALFREDO PALACIOS [119], p. 9

34.     Discurso pronunciado por el Ministro al abrir las sesiones del Primer Congreso Argentino de la Población [7], éste es el discurso al que hacíamos referencia en nota Nro.  23, que copia Erro.

35.     OSCAR IVANISSEVICH [108].

36.     FRANCISCO JOSÉ MORTONE [30], ps. 28 y 29. En el mismo sentido se expresan C. BERNALDO DE QUIROS [4], p.34 y ss.

37.     C. BELAUNDE y E.A.COGHLAN [50], p.530 "La relación a la inversa entre la mejor situación económica y la natalidad más baja tiene la fijeza de una ley, que también se cumple dentro de comunidades más reducidas que los países o provincias".

38.     RICARDO YELPO, Proceso al control de la natalidad. El punto de vista de las ciencias sociales, Montevideo, Giron, S/F, p. 65.

39.     OVIDIO S. VENTURA [40], p.245.

40.     Ver Capítulo III, nota 36.

41.     E.LLORENS Y PIO MONTEAGUDO [111], p.433. En efecto, Bunge en 1942 [71], p.270, se refiere al proyecto aprobado en Cámara de Diputados de la Nación, por el cual se establecía la necesidad de levantar censos cada diez años, preocupado porque quedara sin sanción en la Cámara de Senadores, como un proyecto anterior de 1940, explica las variaciones de la composición legislativa después de cada censo nacional, expone cuántos diputados correspondía a cada provincia después del Censo de 1914 y tranquiliza a la dirigencia política, sobre todo a la de la Capital Federal y provincia de Buenos Aires, diciéndoles que son focos de atracción de las migraciones internas y que de hacerse un nuevo censo, sus resultados recién se conocerían en 1946, por lo tanto después de esa fecha se conocería cuántos diputados corresponderían a cada provincia. Con buen criterio considera que de mantenerse el cociente de 1914, "el número de diputados sería casi el doble; pero con la misma proporcionalidad entre las respectivas jurisdicciones". No lo dice, pero está planteando un tema de equilibrio en un sistema federal, que un nuevo censo podría poner en dudas.

42.     GINO GERMANI [104], p.7.

43.     MARIO JUSTO LÓPEZ, Introducción a los estudios políticos, Vol. I, Bs.As., Kapelusz, 1969, ps.39 y 42.

44.     WALDO LUIS VILLALPANDO, Estado y población. Bases para una política poblacional, Bs.As., Plus Ultra, 1978, p.31. En sentido similar lo expresa: CARLOS A.M.MÁRQUEZ, El poder político y la población, Bs.As., Eudeba, 1973, ps.100 y 101.

45.     Sobre este aspecto Cfr. MANUEL GARCÍA PELAYO, Las transformaciones del Estado contemporáneo, Madrid, Alianza, 1985. A GUSTAVO GOZZI, Estado Contemporáneo y GLORIA REGONINI, Estado de Bienestar , en "Diccionario de Política", suplemento, traducido por Miguel Martí y Martí Soler, Madrid,  Siglo Veintiuno, 1988. HARRY GIRVETZ, Estado de Bienestar, en "Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales", Madrid, Aguilar, 1974.Y nuestro trabajo, La reforma del Estado y la doctrina justicialista, en "Encuentro para la Reflexión y la Acción", Publicación de FUNDEPP, Año I, Nro. 1, ps.27 a 58.

46.     MARIO JUSTO LÓPEZ, Introducción...Cit., ps.231 y 232. Se sigue al autor en su ubicación del neoliberalismo en las doctrinas finalistas, que asignan determinados fines al Estado. En nuestro tema acrecentar la población. Y tras esa finalidad, rectifican el liberalismo inicial que consideraba al Estado como un mal necesario y le conceden, por un lado, más facultades y, por otro, "denuncia los peligros del continuo y desmesurado crecimiento del poder político estatal".

47.     EDUARDO A. ZIMMERMANN, Los liberales reformistas. La cuestión social en la Argentina 1890-1916, Bs.As., Sudamericana, Universidad de San Andrés, 1995.

48.     La calidad de ministro y legislador de Carlos J. Rodríguez la proporciona Víctor Guillot [25], p.54, al presentar ante la Cámara de Diputados de la Nación un proyecto sobre indemnizaciones familiares, citando el artículo de Rodríguez en R.E.A.

49.     CARLOS J. RODRÍGUEZ [124], p.104.La influencia de Galton, quien define el término eugenesia, al que se adscribe no sólo este autor, será especialmente tratado al analizar las ideas biológico culturales del crecimiento vegetativo. VICTOR GUILLOT [25],p.16, 17 y 65, al presentar un proyecto de ley referido a subsidios familiares, dice prácticamente lo mismo:. "El Estado está obligado a cumplir sus deberes haciendo lo suyo. Pero sobre la gestión del Estado debe poner su acento vigoroso el espíritu de la sociedad. Sentimientos religiosos, convicciones filosóficas, hasta responsabilidades cívicas, todo eso mezclado fundido y depurado,... Queda fuera de cuestión, a mi juicio, la necesidad de que el Estado argentino inicie una política demográfica inteligentemente planteada y enérgicamente construida... El laissez faire y laissez passer, el esperar que el drama demográfico argentino llegue por sí solo al desenlace venturoso de una película norteamericana, es todo lo contrario de lo que las circunstancias aconsejan...".

50.     RÓMULO AMADEO, El Estado moderno y los principios católicos, Bs.As., 1939.

51.     En la encíclica Quadragésimo Anno, es decir a los cuarenta años de la Rerum Novarum de León XIII, dice Pio XI asumiendo la postura de su antecesor: "León XIII sobrepasó audazmente los límites impuestos por el liberalismo; ...enseñó (que el poder civil)...no puede limitarse a ser mero guardián del derecho y el recto orden, sino que debe trabajar con todo empeño para que -agrega citando la anterior encíclica- "conforme a la naturaleza y a la institución del Estado, florezca por medio de las leyes y de las instituciones la prosperidad tanto de la comunidad, como de los particulares".

52.     TOMÁS AMADEO, Boletín del Museo Social Argentino [7], Entregas 221-221, p.351. Contextualizando las palabras de Tomás Amadeo, se debe explicar que las pronuncia ante el presidente de la Nación, Ramón S. Castillo y un espectro de posiciones ideológicas importantes, algunos sindicados como pronacionalistas, simpatizantes de los gobiernos totalitarios europeos. Mientras en Europa se desarrollaba la segunda guerra mundial y por lo tanto pretende mantener el equilibrio entre posiciones extremas y en pugna en dicha guerra. Cfr. nuestro trabajo La legislación social propuesta en el Congreso de Población de 1940.

53.     A.PALACIOS [120], p.71.

54.     EMILIO LLORENS, La Argentina debe industrializarse. Monografía presentada en noviembre de 1945 para aspirar al cargo de Profesor Adjunto de Geografía Económica Nacional, Bs.As., 1947.

55.     Cit. en JOSÉ GONZÁLEZ GALÉ [22], ps. 109 y 110, por ROBERTO BARAHONA [48], BERNALDO DE QUIRÓS [4], p.132.

56.     GORDON ALLEN, Eugenesia, en "Enciclopedia Internacional"...Cit., t.4, p. 638; y MESSNER, Etica social, citado en HUMBERTO PODETTI, "Política social. Objeto y principios básicos. Desarrollo social. Políticas sectoriales", Bs.As., Astrea, 1982, p.279.

57.     MAX BUNGE [75], p.134.

58.     Sobre el positivismo spenceriano de Augusto Bunge, Cfr. EDUARDO A. ZIMMERMANN, Los liberales...Cit., p.111, de Alejandro nuestro trabajo: Alejandro Bunge: su pensamiento social, económico y demográfico, en "Revista de la Facultad de Derecho", U.N.de Cuyo, Año I, Nro.1, ps.19 y ss. Sobre todos los Bunge EDUARDO JOSÉ CÁRDENAS y CARLOS MANUEL PAYÁ, La familias de Octavio Bunge, t.I, Bs.As., Sudamericana, 1995.

59.     Cfr. BERNALDO DE QUIRÓS [4], Cap. XI,"Factores degenerógenos de nuestro decaimiento racial" y aclara en nota que no se refiere a la raza con caracteres antropométricos especiales, "sino a esa variedad nueva inequívoca de las razas europeas, inmigrada y aclimatada aquí, a lo que Ingenieros llamó "raza argentina". Y Congreso de Población [7], 1ra. parte p. 375 y 2da. parte ps. 79 y 80.

60.     ENRIQUE DÍAZ DE GUIJARRO, en Congreso de Población [7], 2da. parte ps. 79 y 80 y en Tratado de Derecho de Familia, Bs.As., Tipográfica Editorial Argentina, 1953, ps.256 y 257.

61.     FRANK DIKÖTTER, Race Culture: Recent Perspectives on the History of Eugenics, en "American Historical Review", April 1998, p.467.

62.  Cit. en DOMINGO M. BASSO, O.P., Nacer y morir... Cit., p. 84.