Rabinovich-Berkman,

 

  Ricardo D.

 

 

  Ricky, 

 

  un guerrero de la Vida

 

 

   Buenos Aires, Quorum, 2002

 

 

   252 p *

 

 

 

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            "El 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, Ricky, mi hijo de quince años enfermo de cáncer, se dormía para siempre, pidiendo a su madre que no le soltase la mano, y a Jesús que le diera fuerzas. Horas después, entregaba su alma en paz, con una hermosa sonrisa en los labios. Esta, querido lector, es la historia de su combate heroico, de su mensaje de amor a Dios y a la existencia, de su himno de optimismo y libertad. Es una epopeya simple, la de un chico como cualquier otro, que perdió la batalla del cuerpo, pero venció en la del espíritu. Es la gesta, sencilla y grande, de un guerrero de la Vida..."

 

           Así presenta Ricardo Rabinovich-Berkman, en la contratapa, el libro que hoy nos toca comentar. Y éste se transforma el más difícil y complejo trabajo que nos haya tocado realizar, pues nos embargan las emociones de amor, esperanza, tristeza y amistad. Hoy no podremos ni querremos ser objetivos. Seremos deliberadamente subjetivos, escribiremos desde los sentimientos.

           Aquel autor que en muchas oportunidades nos deleitó con sus obras jurídicas, con sus recursos metodológicos, no estará presente en este libro. No encontramos esta vez al investigador que conocemos, ni al docente, ni al jurista o historiador. Éste es un padre–poeta, que describe con su corazón desgarrado la más dura batalla que libró su hijo, un poeta–guerrero.

            Desde tiempos inmemoriales se han descripto las cualidades que se esperan del soldado, todas ellas diferentes según eras y culturas, pero coincidentes en el amor, el espíritu sereno, la solidaridad y la fortaleza de corazón.

 

   Los guerreroscaballeros eran los soldados que habían demostrado valor y lealtad. Alfonso X el Sabio, rey de Castilla y León, enumera un conjunto de virtudes y deberes necesariamente relacionados entre sí, que se deseaba que cumplieran, para así convertirse en un ideal a alcanzar. La lealtad, ejercitada en el óptimo cumplimiento del deber; la lealtad, como fidelidad en las promesas; la fortaleza en el sufrir y el padecer; la valentía en la pelea, que exige un arrojo heroico hasta la muerte. Cualidades todas ellas regidas por la virtud madre de la prudencia. La caballería, en síntesis, se caracterizó por el ideal de poner la vida al servicio de la trascendencia.

          

            Su ética estaba basada fundamentalmente en el valor, la fidelidad, el afecto hacia el compañero de armas, la defensa de los más débiles, que debía llegar hasta el sacrificio de sí mismo. Se trataba de la construcción de una forma de vida mental, afectiva y emotiva determinada. Eran los suyos valores y virtudes que debían acompañar al caballero hasta el final de su vida. De ellos están plagados este relato que comentamos, y la vida de su protagonista.

 

            He aquí una historia de valientes, la gesta de un guerrero cuya armadura se quebró y su espíritu triunfó. Su muerte no es un punto final sino un punto y aparte, donde habrá más batallas por la esperanza, por el amor, por la solidaridad, por la vida.

            Y decimos historia de valientes, pues lucharon junto a él su familia, su madre, su padre, sus hermanos (y tantísima otra gente), para llevar las enseñanzas que recibieron, que aun siendo crueles les hicieron encontrar la fortaleza de lo verdadero, la fuerza para dar y compartir, la fuerza para seguir amando.

            La historia se dividió maravillosamente, cada título nos introduce en el relato y en las emociones (Primera parte, “Antes de la tormenta”; Segunda parte, “La pesadilla”; Tercera parte, “El ocaso lleno de luz”, cada una de ellas divididas en capítulos). Contiene también varias poesías, algunas de ellas del autor (Hace sólo un mes, Amanecer en la vega, Oh, cosas... y Ese día), y otras traducidas por él, del inglés (In memoriam) y del griego (El funeral de Aquiles).

 

  Sus páginas brindan enseñanzas con respecto a la fortaleza, a la vida, al amor. Quien las lea, verá desde entonces la realidad con otros ingredientes, pensará desde otra óptica sus conductas, amará la vida más profundamente.

 

Nosotros, a través del relato rememoramos –salvando las diferencias– la historia de otro soldado, cuyo recuerdo nos es particularmente grato, que en la batalla descubrió el amor a Cristo y cuyo espíritu venció cientos de combates: San Ignacio de Loyola.

 

          Por eso quisimos finalizar este comentario con palabras del Santo jesuita: “Todas las realidades del universo están en función del hombre, para que le ayuden a la prosecución del fin para el que es creado”. 

 

           Y éstas otras, tan aplicables a Ricky: “Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi intelecto y toda mi voluntad: todo mi haber y todo mi poseer. Vos me lo disteis; a Vos, Señor, lo devuelvo. Todo es vuestro: disponed de mí según vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia: esto me basta". Claudia Gabriela Somovilla y Juan Carlos Frontera

 

 

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            En mi opinión uno de los mejores libros de la escritora chilena Isabel Allende es “Paula”. El libro, testimonio y memoria de la enfermedad y agonía de su hija Paula, es uno de los más profundos que ha escrito Allende. Su hija enfermó de porfiria, era joven y poco después entró en coma. El proceso se extendió y fue largo. Mientras tanto la escritora chilena fue gestando el libro, conmovedor, testimonio, profunda indagación del pasado y del presente. Ahí aparece la historia de la escritora, su vida, matrimonios, maternidades, sus culpas, sus deseos, en síntesis, su vida. En el comienzo es una carta a su hija para cuando despierte. A través de sus páginas vamos conociendo a Paula: un ser extraordinario, bellísimo. Isabel Allende supo transmitir en “Paula” su dolor y también su voluntad de vivir : “soy una balsa sin rumbo navegando en un mar de pena. En estos largos meses me he ido pelando como una cebolla, velo a velo, cambiando, ya no soy la misma mujer, mi hija me ha dado la oportunidad de mirar dentro de mí y descubrir esos espacios interiores, vacíos, oscuros y extrañamente apacibles, donde nunca antes había explorado. Son lugares sagrados y para llegar a ellos debo recorrer un camino angosto y lleno de obstáculos, vencer las fieras de la imaginación que me salen al paso. Cuando el terror me paraliza, cierro los ojos y me abandono con la sensación de sumergirme en aguas revueltas, entre los golpes furiosos del oleaje. Por unos instantes que son en verdad eternos, creo que me estoy muriendo, pero poco a poco comprendo que sigo viva a pesar de todo, porque en el feroz torbellino hay un resquicio misericordioso que me permite respirar”. 

 

            El libro “Ricky, Un guerrero de la vida” de Ricardo D. Rabinovich- Berkman, escrito por el padre de un adolescente de quince años que murió de cáncer, también, como el libro de Isabel Allende, nos hace a los lectores testigos de un dolor inconmensurable: el de la muerte de un hijo que era casi un niño. Es una historia real. Ricardo Rabinovich-Berkman cuenta la historia de la enfermedad de Ricky, un niño sano hasta el momento en que la enfermedad de nombre casi tabú se ensaña con su vida. El autor del libro es abogado de profesión y especialista en bioética. Hasta el momento de publicar “Ricky, un guerrero de la vida” , había publicado sólo libros relacionados con su profesión y la docencia, que también ejerce.

            El libro expresa como “Paula” los sentimientos y vivencias de una familia repecto a la lucha de un hijo por superar una enfermedad grave. Es la saga de Ricky, luchando todo el tiempo como un verdadero guerrero por salvarse, aceptando tratamientos tradicionales como la quimioterapia y alternativos, de diversas clases. Y todo el sufrimiento y la esperanza que eso conlleva. Y siempre respetando la libertad y el deseo de Ricky, eligiendo el tratamiento que parece mejor.
Las batallas de Ricky son también las batallas de una hermosa familia de padres y hermanos que luchan por salvarlo acompañándolo en los tratamientos, en las diversas pruebas que debe ir afrontando. Está también la soledad, el prejuicio de los que se alejan sabiendo la gravedad de esa enfermedad y las pequeñas cosas que cobran otra dimensión en esas situaciones. También aparece la bondad del ser humano: la transformación espiritual de Ricky, los que se acercan y se preocupan, las enfermeras, médicos y los compañeros y profesores del colegio que van a darle clase a la casa cuando el niño ya casi no se puede mover, las oraciones. 

 

            Y también es un testimonio de fe. Los padres de Ricky, él perteneciente a una familia de origen judío y su esposa católica, casados por la iglesia, componen, según el autor un matrimonio mixto como tantos hay en la clase media argentina. Sin embargo Ricky, que no había recibido el bautismo va acercándose durante su enfermedad a los misterios más grandes a los que debe enfrentarse un ser humano: el de la muerte, el de Dios, el de Jesús. Antes de morir, con voz casi inaudible, Ricky pide el bautismo y un cura alcanza a bautizarlo. 

 

            “Ricky, Un guerrero de la vida”, es una lección de vida, donde el autor no sólo logra una catarsis sino también una obra literaria, una reflexión profunda acerca del sentido de la vida en un mundo de ruidos, la sociedad del espectáculo, la era de la información, el imperio de lo económico. Poder diferenciar lo importante de lo que no lo es, tal vez ésa sea la cuestión. 

 

            Ricky había pedido que se donaran sus órganos. Ello no fue posible. El autor del libro decidió que lo recaudado por la edición del libro sea dedicado íntegramente al fomento de los transplantes infantiles. Araceli Otamendi, en Archivos del Sur*

 

* Dirigida por la destacada periodista Araceli Otamendi, Archivos del Sur es una muy atractiva propuesta, que engalana la constelación de las publicaciones periódicas electrónicas argentinas y sudamericanas en general. En nuestro próximo número nos referiremos a ella con más detalle, pues ciertamente lo merece, pero por ahora vamos recomendando muy calurosamente a nuestros queridos lectores que la visiten: http://www.quadernsdigitals.net/COMUNIDAD/revista.asp?IdRevista=25

 

Ricky, un guerrero de la Vida se consigue en las siguientes librerías: QUORUM (Avda. Corrientes 1723 -Universidad del Museo Social Argentino-, Subsuelo); DICKENS (Avda. Corrientes 1375); ASTREA (Lavalle 1208); FACULTAD DE DERECHO, U.B.A. (Figueroa Alcorta 2263, en diversas librerías del edificio); etc. Puede adquirirse también por correo electrónico en la dirección: [email protected]