Estimado Dr. Rabinovich:
 

   Lo felicito por la excelente editorial del último número de Persona. Estoy totalmente de acuerdo con Usted. A mí también muchas veces me da la impresión de estar reflexionando sobre cuestiones bizantinas (clonación, terapia génica germinal, datos genéticos, etc.), mientras que, en nuestro país y en todo el mundo, hay gente que no tiene acceso a los servicios básicos de salud, o que simplemente no tiene para comer. 

    Qué se puede hacer? El problema es que estos dramas, que son un escándalo, sobre todo en un país rico como la Argentina, dependen principalmente de decisiones políticas (los movimientos de solidaridad son algo fantástico, pero van a ser siempre una gota en un vaso de agua). Ahora bien, no todos tenemos vocación política. Usted y yo, que tenemos una vocación intelectual, podemos influir en la realidad a través de la palabra y los escritos (al menos aspiramos a ello). Dicen que las ideas mueven el mundo, no? Lo que pasa es, como digo, que la puesta en práctica de las buenas ideas está en manos de quienes nos gobiernan, que la mayor parte de las veces, son o incompetentes, o corruptos, o las dos cosas a la vez. Esto tiene que cambiar, a través de una renovación de la clase política. A nivel global tal vez también haga falta mas coraje para decir que no a las entidades financieras que no piensan en la gente real que sufre con los infinitos ajustes.

 

    Pero no creo que sea necesario renunciar a difundir buenas ideas, aunque parezcan utópicas o bizantinas. Tarde o temprano (es mi esperanza) van a mostrar su influencia. La dignidad humana y los derechos humanos no son una teoría. A fuerza de insistir en esto, puede ser que algún político se entere y se decida a actuar...

 

    Lo saludo atentamente

                                         
Dr. Roberto Andorno
Universität Göttingen
Ethik und Geschichte der Medizin
Humboldtallee 36
37073 Göttingen
Germany