LOS BÍODERECHOS
EN LAS SERRANÍAS PUNTANAS

 

    Con el auspicio del Aula Satelital local de la Universidad Católica de Salta, dignamente dirigida por la Srta. Liliana Gómez Otazúa, y de la Hostería La Candela, que ofreció generosamente sus cálidos y confortables salones, se realizó en la hermosa localidad serrana de San Francisco del Monte de Oro, al norte de la provincia argentina de San Luis, una reunión abierta sobre el tema BÍODERECHOS.

    Expuso en tal oportunidad el Dr. Ricardo D. Rabinovich-Berkman, ante un público integrado por personas representativas de varios sectores de la comunidad (entre ellos, médicos), pero donde destacó la presencia masiva de jóvenes estudiantes, que no dudaron en participar activamente, formulando interesantes apreciaciones y excelentes preguntas.

    San Francisco del Monte de Oro, un valle tranquilo y dulce entre palmeras caranday y ríos con lecho de piedras redondas, fue también el sitio donde Domingo Faustino Sarmiento, el Maestro de América, diera sus primeras clases, cuando aún era apenas un adolescente. "Vagaba yo por las tardes a la hora de traer leña; por los vecinos bosques seguía el curso de un arroyo, trepando por las piedras; internábame en las soledades, prestando el oído a los ecos de la selva, al ruido de las palmas, al chirrido de las víboras, al canto de las aves", evocará años más tarde el gran sanjuanino en sus Recuerdos de provincia, al volver su pensamiento hacia aquellas serranías, de las que no se olvidaría nunca "las fisonomías de las personas, del aspecto de los campos y aun hasta el olor de la vegetación". Y dice Manuel Gálvez, en su Vida de Sarmiento, el hombre de autoridad, que "aquel año en San Francisco del Monte le hace mucho bien a Domingo". Celosos de su herencia, los habitantes de San Francisco conservan el ranchito de adobe y paja donde el inquieto muchacho, con su tío el cura José de Oro, dio clases en la mañana de su extraordinaria vida.

    El interés despertado por la población de San Francisco del Monte de Oro en este encuentro, muestra una vez más cómo es de importante, imprescindible por cierto, que tales temas salgan de las aulas universitarias y los recoletos foros de los especialistas, para ganar los ámbitos populares, y hacerse carne en la conversación de cada día. Sólo así se conseguirá una verdadera vigencia de los derechos existenciales...