UNA MUESTRA

DEL PROYECTO EDUCATIVO SARMIENTINO:

 

LA FUNDACIÓN DE UNA ESCUELA PÚBLICA

EN EL PARTIDO DE SAN ISIDRO,

PROVINCIA DE BUENOS AIRES

DURANTE EL GOBIERNO ESCOLAR DE SARMIENTO

   

                                                             por Sandro Fabricio Olaza Pallero

 

 

I. ALGUNOS ANTECEDENTES SOBRE LA CREACIÓN

   DE ESTABLECIMIENTOS EDUCATIVOS EN EL PARTIDO DE SAN ISIDRO

 

La enseñanza primaria, pública y privada, se inició en San Isidro, Provincia de Buenos Aires, desde muy antiguo (1). El 30 de marzo del año 1730, el Cabildo porteño autorizó el establecimiento de una escuela particular junto a la capilla, la que funcionaría en una habitación cedida por el capellán Ruiz Corredor, y sería regenteada por Francisco Silva, quien no podría cobrar más de tres reales por cada niño, estando obligado a educar gratuitamente a los pobres (2). A principios del siglo XIX existía una escuela particular para niñas a cargo de Juana de Rueda González, que debió abandonar la enseñanza en 1811.

Pero la primera escuela pública no se creó hasta 1813, después de gestiones realizadas por los vecinos, y particularmente por el párroco Bartolomé Márquez, quien en forma desinteresada contribuyó con su peculio para instalarla con la cantidad de 600 pesos. Fue su primer preceptor el Padre Basilio Antonio García, y era para varones (3).

En 1828, además de la escuela pública de varones funcionaba una de niñas de  igual carácter, conducida por Petrona Márquez. Durante la época federal, en 1835, las escuelas pasaron a depender económicamente de las Juntas Escolares locales, y la política imperante hizo sentir el peso de su influencia en la educación, así fue que el 15 de junio de 1835 el canónigo Segurola hizo llegar una nota a la Junta Inspectora de Escuelas de San Isidro, ordenando a los preceptores del Estado y particulares de ambos sexos el uso de la divisa punzó “los hombres sobre el pecho y al lado izquierdo y las mujeres en la cabeza”.

Esta medida quizás para nuestra época parezca fuera de lugar, pero en esos tiempos, en varios países era la costumbre de los oficialismos de turno. Recordemos la insignia tricolor de los revolucionarios franceses (4). Sin embargo, según lo sostenido por el Padre Francisco C. Actis en su conocida obra, en los tiempos del Restaurador la instrucción primaria en San Isidro:

“cobró nuevo impulso, y adquirió más estable organización, interesando a las autoridades locales en su inspección asidua, responsabilizándolas de la eficacia de su acción, y dándole la honorable significación que le corresponde en la vida pública” (5).

No obstante estas buenas intenciones, los esfuerzos del gobierno federal se vieron frustrados a raíz de la agresión extranjera de 1838, razón por la cual algunos establecimientos escolares debieron interrumpir su funcionamiento hasta 1839 (6). En 1857 existía una escuela para varones en el paraje de Santos Lugares, y cerca de treinta años después, al levantarse el censo provincial de 1881, eran seis en total las escuelas públicas del distrito (7).

 

 

II. LA SITUACIÓN DESPUÉS DE CASEROS

 

Después de la batalla de Caseros, y con la inmediata sanción de la Constitución Nacional, las nuevas autoridades se abocaron a la reorganización de las escuelas del Estado, donde se perfiló el nuevo modelo del hombre argentino, según una concepción liberal. De acuerdo con el artículo quinto de la Constitución de 1853, que sancionó la gratuidad de la enseñanza, sin decir palabra de la obligatoriedad (8), las provincias dictaron sus constituciones y organizaron el régimen municipal.

Las municipalidades, o “cabildos” como también se les llamó, tomaron a su cargo los establecimientos de educación y de asistencia social. En 1853, el Rector de la Universidad, doctor Barros Pazos, se dio de inmediato a la tarea de fundar escuelas.

Por ese entonces en San Isidro ya funcionaba nuevamente la escuela para niñas y en 1860 la localidad de Punta Chica contaba con dos colegios privados. El 29 de noviembre de 1853 Barros Pazos elevó un informe de las escuelas existentes en la ciudad y en la campaña (9). Por otra parte, funcionaban ya las de San Pedro, Arrecifes, San Isidro, San Fernando y Lobos, y en la ciudad las de Balvanera, Catedral al Sur y Montserrat. Asimismo, se habían creado las comisiones escolares ordenadas en la circular del mes de abril (10).

 

 

III. EL PENSAMIENTO EDUCACIONAL DE SARMIENTO

 

 Desde el regreso al país de Domingo Faustino Sarmiento para dirigir el Departamento de Escuelas de Buenos Aires, hasta su retiro de la vida pública, se produjo en la República un intenso movimiento de ideas pedagógicas y normas didácticas, muchas de las cuales fueron difundidas por educadores que obraban bajo su inspiración. La idea central que Sarmiento preconizaba y que trató de realizar, consistía en la adaptación de la organización escolar europea a las condiciones sociales de los países americanos. Independientemente de la acción personal que desarrollaron algunos gobernantes ilustrados, o simplemente animados de propósitos sinceros de progreso, en casi todas las provincias, lo mismo que en Buenos Aires, la precaria situación económica obligó a considerar la instrucción gratuita como beneficio del Estado aprovechable únicamente por los pobres, afirmándose al mismo tiempo que la instrucción pública era una función de gobierno (11).

Desarrollando su pensamiento, escribió Sarmiento que:

“...Pero mucho se había hecho en Buenos Aires, en los años que fui Jefe del Departamento de Escuelas, Director General, con un Consejo, y en la Capital en un año, que ha sido necesaria la pasión del fanático, y la afectada insensibilidad del estoico, para trabajar con incansable asiduidad en medio de múltiples perturbaciones...” (12).

Consecuente con esta idea quiso sacar a nuestro pueblo del atraso educativo; crear la facultad de actuar como productores en el mayor número de ciudadanos, y ponerlos en condiciones de defender y mantener su dignidad frente a otros pueblos que surgían con una potencialidad extraordinaria. Como se puede apreciar, del censo levantado en el año 1855 se estableció que de la población nativa, eran analfabetos un 53 % de los varones y un 55 % de las mujeres.

 El entonces Jefe del Departamento de Escuelas, Sarmiento, en carta dirigida al coronel Bartolomé Mitre –Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores- del 10 de abril de 1859, expuso que (13):

“...Los datos colectados en cuanto a escuelas de mujeres reposan sobre la buena fe o la buena voluntad de las maestras; pero hay hasta evidencia que no los han suministrado muchas escuelas particulares diseminadas aquí y allí, sin contar con el crecidísimo número de niños que aprenden a leer en las estancias siempre que haya una mujer que posea estos rudimentos. Después de terminado este trabajo, se han obtenido datos que faltaban de San José de Flores y de San Fernando que aumentan las cifras de niñas. Sólo veinte juzgados de cincuenta y siete en que está dividida la población rural presentan escuelas particulares ubicadas en San José de Flores, Belgrano, San isidro, San Fernando, Luján, Pilar, Exaltación de la Cruz, Baradero, San Antonio de Areco, San Pedro, San Nicolás, Pergamino, Bragado, Lobos, Navarro, Mercedes, Chivilcoy, Monte, Dolores, Ranchos, Barracas al Sud –21 juzgados de 57- y es imposible que no las hayan aunque de menos consideración en algunas otras poblaciones. No sería aventurarse y por el contrario me parece quedar corto, a atribuir la cifra de 1400 a los niños de ambos sexos que reciben educación en las poblaciones de campaña a más de ya registrados...”

Destacaba el sanjuanino:

“...La falta de escuelas de campaña que en el límite del distrito de San Isidro y al entrar en el de San Fernando hay un núcleo de población perteneciente a las dos demarcaciones territoriales, y sin embargo demasiado distante de sus centros respectivos, para que puedan aprovecharse de las escuelas públicas, no habiendo ninguna particular por la aparente destitución de los habitantes, destitución que revela ranchos esparcidos aquí y allá, sin terreno cultivado adyacente, sin otro signo de propiedad... (14).”

Es así que la instrucción que se daba en las escuelas estatales, era deficiente y conformada con un contenido anticuado, por cuya razón las escuelas privadas, especialmente las que dirigían maestros extranjeros, de mayor instrucción y cultura que los nacionales, seguían siendo preferidas por las personas de alguna posición económica, mientras la gente pobre, que era la más necesitada, por desconfianza o por indiferencia, desdeñaba las escuelas (15). En el informe de 1858, se revela un aumento de escuelas del Estado y de asistencia escolar, pero ese aumento era compartido también, con cifras realmente altas, por las escuelas privadas.

Para remediar la situación de inferioridad en que se encontraban las escuelas públicas respecto de las privadas, el gran sanjuanino proponía que en cada localidad se reuniesen cantidades suficientes como para abonar altos sueldos a personas de buena preparación y que la falta de capacidad de los locales se subsanase con la fundación de escuelas de párvulos, bajo la dirección de maestras, porque éstas, aparte de poseer cualidades que el hombre no posee para la dirección espiritual de los niños, no encontraban fuera de la enseñanza ocupación más honorable y mejor remunerada (16).

 

 

IV. FUNDACIÓN DE LA ESCUELA RURAL DE SAN ISIDRO

 

En el ámbito de San Isidro, don Bernabé Márquez (17), por ese entonces Presidente de la Municipalidad, inició las gestiones pertinentes ante el Departamento de Escuelas de la Provincia para lograr la creación de una escuela primaria rural, con tal motivo le escribió a Sarmiento en abril de 1860 (18):

 “...Considerando el decidido empeño en el Señor Jefe por el progreso de la educación; el infrascripto se dirige a Ud. por acuerdo de esta Municipalidad, para manifestarle, que el vecino del Cuartel 4º de este partido don Hipólito Desa propone ceder sin interés de alquiler la casa que perteneció a su finado padre político don Fernando Almada, para que en ella se establezca una Escuela primaria: esta Municipalidad ha creído aceptable esta oferta si el señor Jefe le dispensa su protección, mandando una preceptora por cuenta de esa Administración: esta corporación con sus limitados recursos se encargaría de la reparación y conservación de la casa, la que se halla situada en el Centro que divide las parroquias de San Isidro y San Martín, con bastante población en sus inmediaciones a distancia de una y media legua de ambas parroquias, motivo por el que varios padres que tienen niños o niñas en edad de educarse no las mandan a las escuelas de los pueblos...”

El 22 de noviembre  Luis Emilio Vernet -quien fuera en varias ocasiones Presidente Municipal y Juez de Paz- recibió el encargo de gestionar en Buenos Aires la creación de esta escuela primaria (19).

  Una semana después, Vernet informa al funcionario del Departamento de Escuelas Manuel Pazos el beneplácito de Sarmiento quien “...acogió con entusiasmo la idea de la formación de una escuela en el mismo centro de aquel partido. A Ud. consta cuanto he trabajado en este asunto y sería doloroso se malograse teniendo todo pronto. Además debiendo hacer mi renuncia en estos días del cargo de municipal de aquel partido, deseo dejar establecida dicha escuela antes...” (20).

            Sarmiento, Jefe del Departamento de Escuelas, no rechazó el ofrecimiento prestando su apoyo y manifestando el 12 de junio de 1861 que este establecimiento:

 “...se denominará Escuela Rural de San Isidro. Se acompaña un inventario de dichos enseres; sirviéndose Ud. dar cuenta del día de la apertura...” (21).

 El 7 de septiembre fue designada como su primera preceptora la señora Vicenta Ravelo de Espiñeira, quien tenía  una experiencia de varios años, siendo su ayudanta Rosalía Ravelo. El 11 de noviembre de 1861 se inauguró la “Escuela Rural de San isidro”, contando con la asistencia de veinticuatro alumnos de ambos sexos. En el acto fundacional asistieron los funcionarios don Manuel Aguirre y el Dr. Estanislao Díaz, acompañados de los alcaldes de barrio y el vecindario de San isidro, lleno de entusiasmo por tan grato acontecimiento (22). Con los años el partido de San Isidro perdió esta escuela debido a que se encontraba ubicada en Fondo de la Legua y Paraná, en terrenos que formaron parte del nuevo municipio de Vicente López.

 Aquel primer impulso dado por Sarmiento se proyectó en el tiempo, prosiguiéndose la obra creadora iniciada por el ilustre cuyano, superando el enorme déficit educacional que venía adoleciendo el país, y el partido de San Isidro como parte del mismo (23). Parafraseando a Lincoln, diríamos que Sarmiento contribuyó como ningún otro a instituir en la Argentina la educación del pueblo, por el pueblo y para el pueblo (24). Thomas J. Hutchinson –médico y diplomático inglés- escribe: “Los siguientes informes sobre la instrucción pública me han sido comunicados por el Sr. Costa, ministro de educación pública en Buenos Aires.”

Y señala que “desde el año de 1860, que el gobierno de Buenos Aires, creando fondos especiales para el sostenimiento de la educación, ha emprendido la tarea de difundirla, fundando numerosas escuelas en la ciudad, y en todos los pueblos de los departamentos de la campaña” (25).

El Gobierno aporta fondos para la creación de escuelas, cuyos modelos pueden ser vistos en el “Tercer informe del Departamento, correspondiente al año de 1860”, y de las cuales, hay 17 establecimientos concluidos con una capacidad de 4.000 niños, habiendo una cantidad similar en construcción por iniciativa de sus municipalidades respectivas, testimonio que recoge también Hutchinson (26). En el apéndice Nº 1 de “Buenos Aires y otras provincias argentinas”, obra testimonial del mencionado autor inglés, este destaca las escuelas públicas erigidas en la provincia de Buenos Aires hasta 1863 (27). Para el Partido de San Isidro se destinan fondos para la construcción de establecimientos: 100.000 pesos proporcionados por el Gobierno y 30.000 pesos otorgados por la Municipalidad con la contribución popular, concurriendo 120 discípulos a cada escuela (28).

 Hutchinson destaca la similitud del método de instrucción de nuestras escuelas con las de Norteamérica (29).

 Según Sarmiento casi todos los Estados norteamericanos “han reformado desde entonces (1840) a acá sus Constituciones para poner en la ley fundamental como un principio constituyente la educación universal gratuita... Cuando la Constitución (de Indiana) dice que la educación será gratuita, se entiende que en las escuelas no se cobrará a los niños estipendio alguno por la enseñanza. La educación debe ser costeada por la Provincia; pero como la Provincia no tiene otros fondos que los que resulten de las contribuciones cobradas al vecindario, y éstas son de ordinario apenas suficientes para costear la administración, resulta en definitiva que los vecinos deben proveer a esa educación gratuita...No hay, pues, verdadera contribución, sino simple administración colectiva de los gastos que cada una había de hacer individualmente” (30).

El interés del sanjuanino por dotar a las escuelas de material didáctico se demuestra en un discurso pronunciado ante la Masonería Argentina (1859): “...Asimismo os propongo que aconsejéis a las RResp.·. LLog.·. de este Valle que, para que su caridad masónica sea una fuente perenne de bienes morales, consagren por instituto, una parte de su tesoro –sea la cuarta, la mitad o menos-; pero siempre una cosa fija, a la provisión de libros, u otros auxilios a las Escuelas, pues hoy mismo hay lugares donde la población pobre está hacinada en ranchos y sus hijos crecen en la ignorancia más deplorable...” (31).

El historiador don Pedro de Paoli negó que Sarmiento haya fundado establecimientos escolares tanto en la ciudad como en la campaña. He aquí sus conceptos: “Como jefe del Departamento de Escuelas, cargo que creyó siempre que le era específico en él, fue de una lamentable mediocridad. No mejoró en nada la educación de la niñez, ni acrecentó, como correspondía, el número de escuelas fiscales. En lo que a la campaña de Buenos Aires se refiere, la actuación de Sarmiento es más lamentable aún. No funda escuelas en la ciudad ni en la campaña...” (32). Sin embargo durante las dos gestiones de Domingo F. Sarmiento como jefe del Departamento de Escuelas, se crearon varios establecimientos, y en el municipio objeto de este trabajo se fundó uno.

Un contemporáneo de Sarmiento, Carlos D’Amico, sostuvo sobre éste que:

“...apóstol de la educación, se le nombró su director en Buenos Aires, y lejos de hacer por ella algo, la dejó en la más espantosa desorganización, según lo atestiguó después el doctor D. Mariano Demaría...” (33).

D’Amico describe a San Isidro:

“...con sus quintas, sus flores, su iglesia de antaño, sus baños, sus palacios, y con la aristocracia porteña que se reúne en sus caprichosas calles...” (34), pero no menciona establecimiento educativo alguno.

El mensaje del gobernador Saavedra por el año 1863, dice lo siguiente:

“…La enseñanza primaria continúa haciendo progresos en la provincia. Se han terminado y funcionan en la campaña con posterioridad al 10 de octubre de 1862 las escuelas de Morón, Quilmas, San Isidro, Villa de Luján y Colonia Suiza, para cuyas obras el gobierno ha concurrido con $ m/c. 500.000. Están actualmente en construcción las de Cañuelas, Lomas de San Isidro (rural), Exaltación de la Cruz, Bragado, Junín, Rojas, 25 de Mayo…” (35). La escuela correspondiente al Partido de San Isidro que menciona Saavedra es la rural fundada durante la gestión de Domingo F. Sarmiento.

Por último, en el año 1866 –Sarmiento ya no es Director del Departamento de Escuelas-, la Corporación Municipal solicita al Poder Ejecutivo la fundación de una escuela de ambos sexos en el paraje llamado “Los Olivos” (36).

                                                            

 

Notas

(1)    LEVENE, Ricardo, Historia de la Provincia de Buenos Aires y formación de sus pueblos, Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 1941, Vol. II, p. 624.

(2)    Ibid.

(3)    LOZIER ALMAZÁN, Bernardo P., Reseña histórica del Partido de San Isidro, Las Lomas, San Isidro, 1986, p. 228.

(4)    El mismo rey Luis XVI contra su voluntad fue obligado por los revolucionarios parisinos a levar la insignia tricolor.

(5)    LOZIER ALMAZÁN, Ibid., p. 229.

(6)    De igual modo, a pesar del ataque anglo-francés de 1845, funcionaban los siguientes establecimientos de enseñanza en Buenos Aires y la campaña: Colegio Republicano Federal; Colegio Argentino de San Martín; Colegio Argentino; Academia Porteña (de Florentino García); Colegio Filantrópico Bonaerense; Escuela Española e Inglesa; Escuela Mercantil; Academia de la Juventud; Establecimiento de Educación (de Mariano Larsen); Escuela Mercantil (de Antonio Oliú); Colegio de Niñas de Montserrat; Escuela Juvenil del Socorro; Liceo Argentino de San Telmo (del maestro Pedro Sánchez); Curso Elemental de Matemática (en el Departamento Topográfico); Educación de Niñas y Cursos de Filosofía y latinidad (en el Convento de Santo Domingo). En 1846 se agregaron: Establecimiento Literario y el Colegio Argentino. Recordemos que la esposa de Pedro de Ángelis, Melanié Dayet, asociada a Fanny de Mora, fundó el Colegio Argentino para niñas (Conf. CHÁVEZ, Fermín, Rosas educador, Colección del Zanjón, Buenos Aires, 2003, p. 4). 

(7)    LEVENE, Ibid., p. 624.

(8)    Registro Nacional de la República Argentina, T. I. p. 175, Convención Nacional de 1898, Antecedentes, etc., p. 354, Bs. As., 1898 en SALVADORES, Antonino, Después de Caseros; Organización de la Instrucción Pública, Predassi, Paraná 1940, p. 79.

(9)    Estado demostrativo de algunas de las Escuelas del Estado de varones que funcionan en la campaña hasta la fecha.

Guardia de Luján, preceptor D. Faustino Magallanes, 83 alumnos.

Villa de Luján, preceptor, D. Juan Manuel Jordán, 28 alumnos.

San Isidro, preceptor, D. Juan L. Granada, 33 alumnos.

San Fernando, preceptor, D. Joaquín Alarcón, 92 alumnos.

Conchas, preceptor, D. Ángel C. Pérez, 35 alumnos.

Arrecifes, preceptor, D. Mariano G. Alberdi, 31 alumnos.

Fortín de Areco, preceptor, D. Domingo Ojeda, 37 alumnos.

San Antonio de Areco, preceptor, D. Feliciano Cruz, 34 alumnos.

Total 373.

                                                                    JOSÉ BARROS PAZOS

Buenos Aires, Diciembre 10 de 1853.

La Tribuna,N° 108, del 19 y 20 de diciembre de 1853, p. 2, col. 2 en SALVADORES, Antonino, Sarmiento y la reorganización de la enseñanza pública en Sarmiento. Homenaje de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de La Plata, 1939, p 107.

(10)                     Ibid., p. 57.

(11)                     Ibid., p. 21.

(12)                     SARMIENTO, Domingo Faustino, Obras de D. F. Sarmiento, A. Belin Sarmiento, Bs. As., 1900, T. XLVII, p. 354.          

(13)                     Ibid., T. XLV, p. 36.

(14)                     Ibid., p. 113.

(15)                     SALVADORES, p. 161.

(16)                      Ibid., p. 162.

(17)                     Segundo Presidente Municipal de San Isidro (1857), siendo su gobierno fecundo y progresista. Se extendió el alumbrado público, se implantó el servicio de limpieza domiciliaria, la primera mensajería, y se refaccionó el templo parroquial. Como impulsor de la primera escuela pública, años después se le impuso su nombre a la escuela N° 6 que honra su memoria (LOZIER ALMAZÁN, p 155).

(18)                      LEVENE, Ricardo, Fundación de escuelas públicas en la Provincia de Buenos Aires durante el gobierno escolar de Sarmiento 1856-1861 1875-1881, Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires. La Plata, 1939, T. IX, p. 110.

(19)                     Ibid., p. 111.

(20)                     Idem, carta de  Luis Emilio Vernet, 29-11-1860, p. 111.

(21)                     Idem, carta de Domingo Faustino Sarmiento, Buenos Aires, 12-6-1861.

(22)                     Idem, carta de Luis E. Vernet,  San Isidro,13-11-1861.

(23)                     LOZIER ALMAZÁN, p. 229.

(24)                     BRAVO, Héctor Félix, Domingo Faustino Sarmiento en Revista trimestral de Educación Comparada, UNESCO, París, 1999, Vol. XXIII, Nº 3-4, p. 811.

(25)                     THOMAS J. HUTCHINSON, Buenos Aires y otras provincias argentinas, Huarpes S.A., Bs. As., 1945, p. 79.

(26)                     Idem, p. 79.

(27)                     A continuación transcribo el Apéndice I de las escuelas públicas erigidas en la Provincia de Buenos Aires hasta 1863 inserto en la obra de Hutchinson omitiendo dimensiones y destinos de los establecimientos.

Destinos                  Fondos Gobierno        Fondos Municipalidad       Alumnos

Arrecifes                            121.000                        50.000                               100

Bahía Blanca                     100.000                             -                                       “

Conchas (Central)              116.000                            -                                     125

Chascomús                               -                                 -                                        -

Luján (Villa de)                      80.000                       40.000                                100

Morón                                  120.000                       70.000                                120

Merlo                                     80.000                            -                                     100

Navarro                                100.000                       70.000                                130

Quilmes                                100.000                       50.000                                120

Junín                                       52.000                           -                                      100

San Isidro                              100.000                      30.000                                 120

San Antonio de Areco           120.000                       25.000                                 100

San Martín                             100.000                           -                                      120

Rojas                                      150.000                      44.000                                 100

Colonia Suiza a 1 legua del Baradero 100.000           -                                      100

Lomas de Zamora                 150.000                            -                                       120

Cañada Bellaca (Baradero)   20.000                   3.000 por la vecind.                      –

               Buenos Aires, Junio 22 de 1863.  

(28)   El apéndice en el cuadro Destinos Escuelas señala para San Isidro escuelas “de varones sólo”. Sin embargo en carta de Sarmiento al Presidente de la Municipalidad de San Isidro de fecha 12-6-1861, se menciona “80 niños de ambos sexos” para la “Escuela Rural de San Isidro”.

(29)     Informe de Manuel Pazos, en HUTCHINSON, Buenos Aires..., p. 79.

(30) SARMIENTO,   DOMINGO F., Comentarios de la Constitución de la Confederación Argentina en Obras de D. F. Sarmiento, Buenos Aires, 1895, T. VIII, p. 239.

(31)     Discurso de Sarmiento ante el Gran Oriente de la República Argentina del 23-3-1859, en Domingo Faustino Sarmiento G.·. COM.·. y G.·. MAES.·., breve opúsculo editado por la Masonería Argentina, Buenos Aires, 1938, p. 16.    

(32)     PAOLI, PEDRO DE, Sarmiento, su gravitación en el desarrollo nacional, Theoria, Buenos Aires, 1964, p. 153-154.

(33)   D’AMICO, Carlos, Buenos Aires, sus hombres, su política (1860-1890), Americana, Bs. As., 1952, p. 25.

(34)        Ibid., p. 29.

(35)      RAMOS, Juan, Historia de la Instrucción Primaria en la República Argentina, 1810-1910 (Atlas Escolar), Peuser, Buenos Aires, 1910, T. II, p. 19.             

(36)        LEVENE, Ricardo, Primer Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires, Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 1952, T. III, p. 127 (Sección Ministerio de Gobierno, año 1866, N° 711).