COMIENZO

DE LA EXISTENCIA

DE LA PERSONA HUMANA

 

por Jorge A. Zago y Manuel O. Cobas

 

 

 

 

 

1. PONENCIA (presentada en la Comisión Nº 1 de las XIX Jornadas de Derecho Civil):

                   El comienzo de la persona humana se ubica en el momento de su concepción. A los fines del Derecho, se entiende por concepción a la unión de los gametos femenino y masculino.

                   Dicha conclusión no resulta modificada por la circunstancia de producirse dicho proceso biológico en el seno materno o en condiciones artificiales.

                   A partir del momento antes indicado, el embrión presenta los signos de humanidad, a los que debe ser remitida la regla del art. 51 del Código Civil, según los actuales conocimientos biomédicos, hallándose el ser humano así concebido en proceso de desarrollo, conforme su propio plan.

                   Desde el punto de vista jurídico, la noción de persona es inescindible de su soporte natural y biológico, que es el ser humano.

                   Desde el punto de vista indicado el embrión  es un ser humano en desarrollo, tal como puede serlo la persona por nacer y un infante y no una persona en potencia.

                   En el campo del derecho no resulta admisible distinguir entre preembriones y embriones, si se equipara el comienzo de la vida humana con la noción de persona.

                   Al ser humano en desarrollo desde su etapa embrionaria le corresponden todas las protecciones y derechos que hacen a su dignidad como tal. Por consiguiente el embrión humano no puede ser sometido a experimentaciones que lo lleven a su destrucción ni a técnicas de congelamiento ni a otras prácticas que desconozcan la condición de persona que le pertenece.

                   Desde este punto de vista deben ser interpretadas las distintas normas de carácter internacional a las que adhirió la República Argentina y que a partir del art. 75 inc. 22 de la Constitución Nacional, ubican el comienzo de la persona desde la concepción del ser humano, dentro o fuera del seno materno.

 

2. Fundamentos:

                   El avance científico ha permitido develar y conocer la intimidad del proceso de creación de un nuevo ser humano y su desarrollo a través de distintas etapas, antes de su nacimiento.

                   Así, el comienzo de la vida humana de un nuevo ser de nuestra especie, puede ubicarse en el mismo ovocito pronucleado, que contiene la información genética proveniente de sus padres y de cuyo intercambio y como parte de un plan de desarrollo, resultará un código genético nuevo, distinto al de quienes lo originaron.

                   Al concepto de vida humana, le corresponde desde el punto de vista del derecho, el de persona, siendo ambos inescindibles. Y la vida humana pareciera comenzar en el momento de la unión de los dos gametos, a partir de la fecundación. Se trata entonces de un ser humano en estado embrionario, entendiendo por embrión desde el punto de vista jurídico a aquel que no tiene aun diferenciado sus órganos y a partir de la fecundación del óvulo femenino.

                   Desde el punto de vista jurídico y a los fines de la determinación del comienzo de la persona humana parece perder relevancia la distinción entre fecundación y concepción o la distinción entre fecundación y la conclusión del proceso de singamia, para admitirse entonces que desde el momento de la fecundación, como comienzo de un proceso de desarrollo, hay vida humana y por consiguiente persona desde el punto de vista del derecho, aunque todavía no se hubiera formado un código genético distinto al de sus progenitores, ya que está en camino de hacerlo. Para ello cuenta con la capacidad y contenido informacional necesarios, aunque no estén presentes en el momento inicial, debiendo referirse a cada etapa del desarrollo.

                   No puede considerarse al embrión humano como una “cosa” ni a un ente intermedio entre cosa y persona,  ni limitar su protección, en función de que su desarrollo este acotado al momento que vive y no hayan  aparecido signos o características de periodos posteriores.

                   En este sentido, la fase de implantación en el útero materno, no es mas que una parte del proceso, que se originó en el proceso de fecundación y no puede ser tomado como una línea divisoria para determinar la existencia o no de una persona. Lo mismo podría referirse a signos provenientes de un desarrollo posterior hasta el propio nacimiento o aun después del  mismo nacimiento. Desde este punto de vista consideramos embrionaria la etapa del desarrollo prenatal que va desde la fecundación hasta aproximadamente la octava semana de desarrollo, comenzando allí la etapa fetal, que se extenderá hasta el nacimiento.

                   La noción de persona vinculada al embrión humano, encuentra soporte además del campo estrictamente jurídico, en desarrollos filosóficos, antropológicos y biológicos, que no parecen discordantes, sino por contrario coherentes con la idea de personalidad.-

                   Desde este punto de vista, puede citarse la declaración sobre el comienzo de la vida humana, producida por la Comisión Nacional de Ética Biomédica de la Republica Argentina, creada por Dec. 426/88, en su reunión del 30 de septiembre de 1999, en la que se sometió a votación la cuestión del comienzo de la existencia de una vida humana, en la que prácticamente en forma pacifica se consideró en el seno de la citada Comisión, que dicho momento, era el de la concepción.

                   En igual sentido puede citarse la ley alemana del 13 de diciembre de 1990, que en su art. 8 párrafo 1º define al embrión “como el óvulo humano fecundado y susceptible de desarrollo desde la fusión de los pronucleos”. La protección se extiende al óvulo desde su fecundación conforme lo dispuesto por el art. 5º de dicho ordenamiento legal.

                   También se ha dicho en la Jurisprudencia de nuestro País, que “En el ordenamiento legal y constitucional argentino, la existencia de la persona comienza desde la concepción, sea en el seno materno o fuera de él, a partir del cual persona es titular de derechos y obligaciones, entre ellos el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica.” (CNCivil Sala I, Diciembre 3 de 1999. Rabinovich Ricardo LL 2001 C 824).

                   La idea de experimentar con embriones humanos en función de mejorar el conocimiento médico destinado a curar graves enfermedades, obsta por consiguiente a su determinación como persona y son conocidas las observaciones que se formulan a los criterios permisivos.

                   Por otra parte, el denominado “deslizamiento científico” terminará por llevar adelante investigaciones que han de contradecir principios éticos y jurídicos reconocidos universalmente.

                   En este sentido puede verse en publicaciones periodísticas del 12 de junio del corriente año, la autorización concedida al Instituto Roslin, en el Reino Unido, para impulsar la investigación con células madres humanas y la consiguiente polémica desatada por ello.

                   Consideramos de fundamental importancia determinar desde el punto de vista del derecho, cuando comienza la persona humana, ya que determinado este punto, todo el campo jurídico debiera ajustarse al mismo.