OFENSAS PINTADAS:

    En relación con las injurias a la Iglesia Católica plasmadas sobre las paredes de la Catedral Metropolitana en circunstancias en que se desarrollaba la °marcha gay°, deseo compartir con los lectores una muy humilde reflexión:

    Ante todo, debemos recordar que °católico° significa °universal° o sea que, si no me equivoco, todos estamos contenidos de algún modo; incluso, militando en contra.

     Adelanto algo: nunca fui (ni espero serlo jamás), persona que embiste contra grupos, porque los grupos, como tales (y fuera de todo contexto de orden jurídico), no tienen culpas, ni tampoco méritos; sí los poseen esta o aquella persona que los integra. Por ende, el caso que nos ocupa, no concierne a los homosexuales en cuanto tales, ni a los izquierdistas, genéricamente hablando. No se trata de ateos ni de antiteístas; y afirmo lo antedicho porque no se debe tratar a los seres humanos categorizándolos estructuradamente porque, de hacerlo, se entraría en el remanido pero no por eso menos fangoso y lamentablemente cierto terreno de la hipocresía.

     Entonces, pienso (y lo hago muy humildemente), que los que pintaron expresiones ofensivas se han auto-agredido y me pregunto: ¿con qué motivo?. Ellos también forman parte del Universo. A qué los conduce el odio hacia sí mismos?.

     Hemos notado al leer los periódicos, que creyentes de otras religiones han dado ejemplos de tolerancia a través de las manifestaciones por todos conocidas; y, seguramente muchos, muchísimos hermanos de pensamientos y espiritualidades distintas se adhirieron al repudio sin hacerlo notar. Todas las palabras, oraciones, reflexiones, públicas o no, han entrado, me parece, en armonía universal; cósmica, si se me permite.

     Todo ello, me condujo a preguntarme: esas ofensas tremendas, cargadas de resentimiento, ¿no esconderán en realidad un alarido de auxilio?.

    Y así, cavilando, me vino a la mente un niño que grita en su angustia: ¡MADRE, TE ODIO!, ¡VEN EN MI AUXILIO, PORQUE ME SIENTO LEJOS DE TI!.

     Poner los puntos sobre las íes es sólo patrimonio de Dios.

 

Silvia Tosti (Hermana de la Orden franciscana Seglar)