CORRAN, CORRAN, APRETÚJENSE, GASTEN...
FALTA POCO PARA  FESTEJAR NAVIDAD

 

A la memoria de nuestro amado hermano Ricky que,
en su última Navidad en la Tierra preguntó,
desde su propio calvario, a papá y mamá: °Ya nació?, Ya nació?°
y cinco días después, abrazado al Niño, voló con El,
quedándose con la mejor parte.
Ricky, ejemplo de devoción, un niño pequeño,
un gigante colmado del Espíritu.

 

 

 Paz y Bien!

Se aproxima una nueva Navidad; otra vez, parte de mis hermanos (los adinerados, los que viven en el primer mundo), se apuran, corren, chocan, eligen, gastan, comen y beben por anticipado, bailan, utilizan cotillón, compran pirotecnia (¡la mejor!), engalanan árboles cada vez más altos, para competir, se entiende...

y otra parte de mis hermanos, se entristecen, piensan mal de los más afortunados que tienen dinero... ¿mal habido? y, no sé; ¿suerte?, demasiado sospechosa... ¡bronca!, ¡náuseas!!!, entonces piden, piden, piden....EXIGEN!!!!!!!

Nosotros, los franciscanos, somos parte de un tercer grupo: el que se pregunta:   y esto... ¿qué sentido tiene?, ¿es Navidad o carnaval?; ¿qué pasa?, ¿no comprenden? ¡NO, NO COMPRENDEN! y la culpa la tenemos quienes por Gracia inmerecida, sí comprendemos; porque es más fácil, menos comprometido, poco mundano...fuera de moda (cuidado, se ríen)...OH, SU MAJESTAD, EL MUNDO, inclinemos nuestras testas.....que seremos decapitados.

Sé perfectamente a lo que me expongo... Y ME ENCANTA, lo considero un privilegio que me concede Aquél que siendo EL que ES, se anonadó al punto de nacer como nosotros, pequeñito, chiquitísimo, casi imperceptible, llorando como cualquier bebito en busca de Mamá (porque la de Él -que ahora es nuestra, por Su Gracia- era Mamá con mayúscula), Él, el Único, Aquél que llamó todo a la vida, gime de hambre y frío, precisa pañales y....... DEPENDE; he aquí el concepto prístino de la HUMILDAD; así decidió nacer para y por nosotros, así decidió dar su vida, para que renazcamos. Debió ser Él porque la ofensa inflingida a Dios por parte del hombre, necesitaba, a fin de ser expiada, un Cordero de Dios, divino y humano, entregado total, completa, sumisamente a la Voluntad del Padre. Él.

Él... ¿qué pensará de nosotros?; ¿qué pensará de mí que recién ahora me animo a anunciarlo?; ¿por qué perdí tantos años?... En fin...

Bebida (mucha), comida (hasta hartarse).... perdón... ¿alguien piensa en agradecer?; disculpen, ¿alguien hará un pequeño desierto interior para dar a luz (SÍ "DAR A LUZ"), al Niño, Luz del mundo?; dispensen, ¿podrían dejar un ratito de correr?, ¿les molestaría no comprar elementos pirotécnicos para que estallen en la Noche de Paz?

 Oh, bueno, está bien; ¡basta de sermones!, ¡quién soy yo para venir a molestar!; somos mayores, ¡hacemos nuestra vida!, nos agrada hacernos ver, en especial si el ambiente es de gran distinción... ¿Qué, a usted nunca le pasó?, sí, les confieso, hermanos, que más de una vez... Y ENTONCES, ¿DESDE QUÉ ATALAYA SE PERMITE JUZGAR?, no, no juzgo a nadie; lo mío son humildes reflexiones... puntos de vista que no brillan, pequeñitos, dependientes, como los del hermano Ricky... que surgen del alma y del corazón deseando fervientemente seguir siendo así, para serlo, lo necesito a El... sola, no puedo.

 Cómo?, que de qué manera pienso festejar Navidad?, en conjunción con la naturaleza... sí, la Creación, que está expectante, igual que nosotros, esperando que venga Tu Reino, Señor.- 

 Silvia Ana Tosti 
(
Hermana de la Orden Franciscana Seglar)