RECORDANDO A MÓNICA PATRICIA MARTINI

 

por Claudia Gabriela Somovilla y Juan Carlos Frontera

 

 

En otras oportunidades hemos tenido la misión de presentar trabajos, o de reseñar obras, pero en esta nos toca una tarea triste. Una que sentimos mucho desde lo personal.

 

El pasado 17 de enero, falleció en Bogotá, Colombia, Mónica Patricia Martini. Era especialista en la Hispanoamérica colonial. Se había doctorado en Historia, en la Universidad del Salvador, con una destacada tesis sobre “El indio y los sacramentos en Hispanoamérica colonial. Circunstancias adversas y malas interpretaciones”.

 

Profesora de grado y de postgrado en la Facultad de Filosofía, Historia y Letras de la Universidad del Salvador, y miembro de la Comisión Permanente de Tesis de la misma institución. Investigadora del CONICET. Miembro del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano, de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina, del Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho, de la Academia Colombiana de Historia, del Instituto de Investigaciones de Identidad Cultural.

 

Autora de numerosos estudios y trabajos de investigación, entre los que encontramos: Francisco Antonio Cabello y Mesa, un publicista ilustrado de dos mundos (1786 – 1824), y en coautoría con Nelson C. Dellaferrera , la Temática de las constituciones sinodales indianas (siglos XVI – XVIII), que fuera comentada en estas mismas páginas unos pocos números atrás...

 

Eran otros de sus trabajos: Entre la legislación conciliar y la realidad americana; La legislación canónica y real entorno a los indios y la muerte en Hipanoamérica; Perfil jurídico de la visita pastoral. Aportes a su aplicación  dentro del actual territorio argentino. Y más...

 

Mónica se manifestaba siempre orgullosa de ser discípula de la brillante historiadora Daisy Rípodas Ardanaz (quien no disimulaba tampoco la satisfacción que los trabajos de Mónica le causaban). También estaba feliz de su sociedad científica (y su profunda amistad) con el destacado investigador cordobés, el padre Nelson Dellaferrera. Alianza que aún tenía mucho por dar, desgraciadamente.

 

Su vasta producción científica es muestra de su extraordinaria capacidad intelectual, y de su laboriosidad infatigable. El mundo de la ciencia ha perdido una destacada investigadora. Pero esta reseña no estaría completa si no agregásemos que Mónica era, también, y por sobre todo, una persona excepcional. Siempre recordaremos, además de sus trabajos, sus buenos consejos, y su afable carácter. Mónica era muy joven aún, y le gustaba la vida. Era un ser humano amante de la alegría, de la amistad, de su familia, respetuosa de la gente y de las culturas, apasionada por las civilizaciones indígenas americanas. Estamos convencidos de que Dios tiene un lugar especial para ella. Nosotros, en nuestro recuerdo, también.