Estimado Ricardo:

He leído con muchísima atención y sumo placer sus comentarios en "Persona"
sobre "La Pasión" de Mel Gibson y no quiero dejar pasar esta oportunidad
para enviarle los míos
 
En casa la vimos todos. Mi mujer y yo, y también -por separado- mis hijos
de 19 (varón) y 15 años (mujer). Un dato interesante es el de los adolescentes.
Los dos la vieron, los dos se emocionaron (lágrimas incluso en el Rugbier,
de 19 años) pero a ninguno de los dos les gustó (?).
Mi hijo mayor (que entre sus antecedentes tiene el haber pasado 25 días en Jerusalen
y alrededores con su tío teólogo) me manifestó que prefería la versión anterior
de "Jesús de Nazareth", en la que el relato de la Pasión era menos cruento,
pero mucho más rica la imagen de Jesús y su mensaje.
 
A mí -a pesar de verla durante la Semana Santa- lamentablemente tampoco
me impresionó demasiado. Me pareció estéticamente  buena  en gran parte
de sus imágenes (lógicamente no las del castigo y crucifixión). Pero nada más.
Por otra parte, más allá de que muestra la Resurrección, creo que podría
haber puesto un poco más de énfasis en el tema que constituye
el centro del mensaje cristiano.
 
Es cierto que vi la película con un sentido crítico, entre otras cosas esperando
comprender el porqué  de la acusación de antisemitismo, tema éste que
-coincido totalmente con vos- no existe.  Es más, estoy llegando a pensar
si no habrá habido por parte de los Rabinos de Nueva York algún interés especial
por criticarla para hacerla más taquillera.

El libro que refiere me parece un hallazgo increíble. Ahora entiendo
de donde sacaron algunas de las escenas que como usted señala no están
en los Evangelios. Yo había pensado que en algunos casos habían recurrido
a los Apócrifos , pero por lo visto, la investigación histórica no llegó hasta ahí.
 
Me pareció de muy mal gusto la escena del cuervo sobre el "mal ladrón".
¿Cristo le habría pedido al Padre que castigará aún más a quien estaba sufriendo
como El tan sólo porque no le gustaba lo que decía? ¿Lo hace respecto del pobre
ladrón agnóstico y no lo hace respecto de los soldados romanos?
Es más, me parece un mensaje totalmente anti-evangélico.
 
Sin embargo, debo rescatar valores de la película:

1. Puso de nuevo a Cristo en escena, para mucha gente que no lo conocía
ni hablaba de El. ("Dios escribe derecho sobre líneas torcidas").
2. A muchos Cristianos los hará volver a leer el Evangelio (como a esa alumna
con 12 años de educación en colegio religioso).
3. Nosotros mismos estamos cambiando ideas sobre el tema.
4. Es respetable toda interpretación artística de un hecho,
aún cuando no se ajuste totalmente a la historia.
5. La película obedece a una época donde lamentablemente toda acción en el cine
se traduce en hectolitros de sangre y en ver quien es capaz de crear las escenas más crueles
(basta recordar la segunda parte de "El Silencio de los Inocentes").
 
EL ANTISEMITISMO.
 
No encontré nada en la película sobre antisemitismo.
Debemos recordar que los principales personajes, son todos judíos:
Cristo, María, María Magdalena, la Verónica, Pedro, Juan, el Cireneo, etc. etc.
La Iglesia ha interpretado siempre -al menos desde que yo recuerdo mi catecismo-
que los judíos del pueblo que piden la crucifixión (y que una semana antes
lo habían recibido con palmas) representan a los cristianos actuales.
Por eso el Domingo de Ramos nosotros asistimos a los templos con ramos de olivo.
Somos el mismo pueblo que hoy volvería a crucificar a Cristo,
o que lo sigue haciendo con sus pecados.
La Iglesia no promueve que digamos "nosotros no lo haríamos",
sino que nos recuerda que lo seguimos haciendo.
Y lo seguimos haciendo en nuestros hermanos.
Es más, la Iglesia nos recuerda constantemente el ejemplo de Pedro,
quien le dijo a Jesús que jamás lo abandonaría y acto seguido lo niega tres veces.
Repito, el mensaje es "no se crean Uds. mejores".
 
LATÍN
 
Coincido con el error de usar el latín eclesiástico.
 
HOLLYWOOD.
 
Actualmente en el cine americano nada se entiende si la acción no se traduce
en sangre y escenas de extremada crueldad.
Asimismo, el bueno, además de perder sangre, siempre tiene que pelear y ganar.
En la cultura estadounidense nada se entiende si no se consigue peleando.
Un ejemplo de ello es Matrix y especialmente su última versión:
el problema se arregla en la lucha final a las piñas.
Por eso creo que Mel Gibson necesita incluir como personaje la imagen del demonio,
que finalmente pierde gritando con ira y desesperación.
Cristo debía estar luchando con alguien, ensangrentarse y ganarle,
resucitando finalmente a los fines del "happy end".
 
Un cordial saludo,
 
Ramón Massot