A.D.R.A.

 

 

COMUNICADO DE A.D.R.A.

           

 

                        Dado el estado público, del que los medios nacionales se han hecho eco, que ha tomado una evaluación sobre temas de cultura general, realizada por un profesor de Derecho Romano de la Universidad Nacional de la Plata, y teniendo en cuenta la obligada referencia a la materia que dicho docente dicta, en mi calidad de Presidente de la Asociación de Derecho Romano de la República Argentina, me veo en la obligación de formular algunas precisiones:

 

                        1. Nuestra entidad no avala, ni recomienda, ni es práctica habitual entre sus miembros, la realización de pruebas de esa naturaleza. Ello no implica abrir juicio alguno sobre las técnicas pedagógicas de los profesores, la bondad de sus métodos,  ni discutir que recursos del género puedan servir al docente, para hacerse una idea del nivel general de formación de sus estudiantes, y así poder adecuar las enseñanzas que se imparten, a dicho nivel general.

 

                        2. A título personal, discrepo abiertamente con la publicidad que se ha dado a los resultados de la evaluación. Creo que, si bien pudiera aceptarse tomar pruebas del género desde un punto de vista estrictamente pedagógico, jamás resulta admisible difundir las respuestas públicamente, con el desmedro y la humillación que ello implica para los estudiantes que fueron examinados, y fracasaron. Aunque esas respuestas hayan sido anónimas.

 

                        3. Lo anterior no significa negar una realidad: actualmente la enseñanza que se imparte a nuestros jóvenes, en todos los niveles de la educación (primario, secundario y universitario), es malo y está desarticulado entre sus diversos segmentos. Por ello resulta tan difícil el ingreso a una Universidad, pese a la existencia de cursos supuestamente niveladores, que sirven en algunos casos como filtro, o en otros como simple recurso político para justificar el ingreso masivo de quienes –se supone- han debido superar una admisión vacía de contenidos. Y sin incorporar formación intelectual ninguna con ella.

 

                        4. La educación en nuestra patria es una asignatura pendiente. Quizás porque sus frutos no se ven sino con el tiempo, y no sirven para mostrar en lo inmediato resultados, que sirvan a los fines electorales. Pero, recordémoslo siempre, ya lo decía nuestro Juan Bautista Alberdi: una Nación instruida tiene un futuro de grandeza, un pueblo que no se educa, sólo verá las cadenas de esclavitud por delante.

 

                        5. Finalmente, vayamos  al  Derecho Romano. Materia vilipendiada y denostada si las hay, por quienes jamás tuvieron la fortuna de que se la enseñasen como debe ser. No sólo como un cadáver a disecar. Tampoco, siquiera,  simplemente como fuente y raíz de muchas de nuestras instituciones jurídicas modernas, sino como verdadera disciplina de pensamiento. Como medio para aprender a razonar, arte en el cual los romanos fueron maestros. Como reservorio inagotable de experiencias, buenas algunas, malas otras, pero que deben ser tenidas en cuenta hoy, por nuestros juristas y nuestros gobernantes. De lo contrario, perderemos el tiempo, y seguiremos tropezando no dos, sino miles de veces, contra las mismas piedras.

 

                        Cordiales saludos a todos los que sienten, en su carne y en su sangre, al Derecho Romano.

 

 

Dr. Juan Carlos Ghirardi.

Presidente de A.D.R.A.