
OTRO
VIERNES
MÁS
(una historia real,
como otras tantas)
por Edith Marisa Peña
Otro viernes mas, las ocho menos cuarto de la mañana, y ya
no queda un lugar donde estacionar, y la pregunta de siempre.
La duda de saber si en otro país hubiera sido diferente, un profesional medico
de quince años de experiencia con actividad científica, seguro por lo menos
tendrá un lugar donde dejar el auto.
Ahí está, por fin, me apuro, atravieso la puerta del hospital y aparece el
segundo obstáculo, ese mar de gente que espera. Atravesarlo me demora unos
minutos cuando por fin aparece la escalera que me lleva hasta el sector de
partos.
Siempre que la subo me digo lo linda que es, autentico mármol blanco,
demostrando un pasado glorioso, que se preparaba para un futuro promisorio.
(¿Estaremos cumpliendo con aquellos que lo soñaron?)
Buenas…..
-Te digo.. quedan dos trabajos de parto, mirá que el de cama uno es hipertensa;
el de cama dos, totalmente descontrolada, ya no sabemos que hacer, y todavía no
está para una peri..(dural); cama tres, bolsa rota meconial, ya empezamos la
inducción; cama cuatro, un treinta y dos semanas, hay que pedir la derivación
porque “neo” está completo, claro que si no aparece nada van a tener que hacerle
un lugar, no se che; cama cinco……
-Ahh... la frutilla del postre…. En terapia hay una paciente que ya le dieron
con todo y los blancos no le bajan… muy infectada che. Bueno, me voy a dormir
algo. Buena guardia.
No sé si será una forma de exorcizar los malos espíritus, pero todos nos
repetimos el saludo a modo de plegaria. Una vez más, la ciencia necesitada del
mas allá.
Vamos para terapia.
- Contame.
- Llegó derivada del hospital…P… porque no tenían respirador, a la madrugada.
Se hizo maniobras (abortivas) aparentemente el martes, empezó con mucha
metrorragia y dolor abdominal y consultó a la guardia... diagnosticaron amenaza
de aborto, la medicaron y la mandaron a su casa con indicación de reposo. No
dijo nada de su intento. El miércoles a la noche la internaron porque tenía
fiebre, por supuesto los blancos empezaron a subir. Se puso mal, tienen la
terapia llena y la derivaron para acá
La legramos pero no recupera. Bueno, es toda de ustedes... Llamame cualquier
cosa.
Me despido.
Tengo que hablar con el jefe.
Bueno... pasala… ok… Norma... preparala para quirófano, una histerectomía, hay
que evacuar el foco infeccioso
Qué pena, treinta y tres años y un solo hijo, ¿hay algún familiar? Llámenlo por
favor.
Entramos. Abrimos abdomen, por Dios qué olor, terrible infección, sacamos el
útero, perfecto, lavamos y volvimos a lavar. Cerramos.
Realmente difícil. Pero va a salir. Pasala a terapia.
Apenas pasó el mediodía, cuando terminamos. Comemos un sándwich ¿viste lo de la
Rímolo, la falsa médica detenida por homicidio? Cuando el intercomunicador nos
llama.
Los blancos no bajan y la temperatura tampoco. Entra en respirador. Lo que sigue
es lo de siempre.
Corridas, traeme esto, traeme lo otro, tiene toda la medicación encima, che, y
nada.
Alrededor de las nueve y algo de la noche ya no pudo más.
Afuera su familia, como es lógico y hasta probablemente sano, no entiende nada.
Su padre nos cuenta su historia, él con una cardiopatía severa, su mujer una
artrosis que le dificulta cualquier movimiento. Conviven con ellos sus tres
hijas.
La mayor separada con dos hijos, el padre se borró, la más chica, de doce años,
y Maria con un hijo de su anterior matrimonio (sin noticias de su marido que la
abandonó) tuvo otro novio.. pero hace unos días que no lo vemos.
¿Por qué hizo eso? ¿Por qué no nos contó? Nunca le hubiésemos dicho nada si
donde comen cuatro comen… ¿qué les pasa a los hombres que se olvidan de sus
hijos? Por qué, Por qué, Por qué...
Qué guardia de m…. ¿cómo escuchar a ese hombre y aguantarme de llorar con el?
Sigo enamorado de esta profesión. Me sigo desesperando cuando las injusticias,
la falta políticas, solidaridad etc., etc., la atacan.
Pero aquellos que construyeron esas escaleras, seguro las hicieron para llegar
más alto.