AÑO NUEVO CRIOLLO

El auténtico significado

del Inti Raymi

 

por Mario Edgardo Rojas

 

 

 

            Estimo que debiéramos tomar con seriedad el hecho que el Año Nuevo del hemisferio sur se produce en el solsticio de junio y no en el de diciembre, como creo que inadvertidamente celebramos. Ello tiene mucho que ver con esto, el nacimiento de Jesús que, según la Iglesia admite, no se produjo el 24 de diciembre, sino en otra época del año —tal vez agosto— pero que tradicionalmente se lo hizo coincidir con la Gran Fiesta "Pagana" del renacimiento del Sol en el hemisferio norte (el solsticio de diciembre).

 

            Los incas, que sabían bastante de astronomía, festejaban el solsticio de junio con el Inti Raymi, que era la gran fiesta del regreso del sol para estos lares. A partir de dicha fecha, día a día será más largo el tiempo de luz, en consecuencia más cortas las noches, y nuestro Padre Sol se ira acercando lentamente al hemisferio en el que vivimos. A fines de junio renace la vida para nosotros: un nuevo ciclo anuo-vegetal se inicia en la eterna ronda astral.

 

            Desde hace un par de años, me he sumado a la iniciativa de difundir una verdad tan elemental que —estimo— es muy importante, mucho más de lo que puede parecer a primera vista, para la solución de muchos de nuestros problemas. Desde hace unos 15 años, investigadores salteños están trabajando en la relación causal entre la adopción de un calendario que no nos corresponde (el actual gregoriano) y algunos problemas sociales de nuestro país. Personalmente no veo —a primera vista— tal conexión, pero tal vez haya alguna. Pero no me caben duda de que otros problemas, de muy variada índole, se resolverían, o al menos se ayudarían a resolver, el día que los americanos del sur nos percatemos del grave error de adoptar el calendario del hemisferio norte.

 

            Hace unos días el diario La Nación de Buenos Aires, se ha hecho eco de la celebración que ya está difundida —según el matutino— en África,  Asia (?) y Oceanía, amén de Sudamérica. El título de la nota, suena a casi jocoso: Los pueblos indígenas festejaron el Inti Raymi, con una volanta muy equívoca: El solsticio de invierno. El contenido de la nota —bastante magra por cierto— se balancea entre la información y una sonrisa de suficiencia sobre las creencias (supongo que paganas y supersticiosas) de los pueblos originarios. Lejos de esta pobre caracterización, la noticia hubiera merecido un tratamiento más serio y respetuoso del principal diario argentino.

 

        Por estas razones, pido a quienes lean estas líneas que no se queden con la sonrisa un tanto comprensiva y/o “sobradora” ante este terco defensor de Indoamérica, sino que hablen con sus amigos geógrafos, profesores de geografía, astrónomos y otros entendidos en el tema, y pregúntenles cuánto hay de cierto y cuánto de disparate en sostener que el verdadero año nuevo del hemisferio sur es el correspondiente al solsticio de junio y no al de diciembre, como corresponde en el hemisferio norte. No son tontos los del norte; los estúpidos somos nosotros.

 

            No olviden, quienes así sonrían o equivocadamente piensen que este es un asunto de creencias —y no de ciencias—, creencias (muy respetables por cierto, como manda la actual conciencia liberal), de nostalgias de un indoamericano pintoresco y algo exagerado en sus ideas, que también Occidente y los occidentalizados, se sonreían con ese aire de perdonavidas de nuestro respeto por la Diosa Pachamama. Muchos siglos después, Occidente descubrió a nuestra Madre Naturaleza y sólo le cambió el nombre: en vez de Pachamama, la llamó Ecología.

 

            ¡Feliz Año Nuevo del hemisferio sur para todos!

 

N.B. Quienes comprendan en serio el mensaje, traten de difundirlo entre sus amistades. Tal vez poco a poco vayamos tomando conciencia de este desgraciado hecho y algún día, quizás, usemos nuestro propio calendario, y el actual gregoriano sea una prenda prestada que dejemos de usar. ¡Feliz Inti Raymi, nuevamente!