Estimado Ricardo:
Su editorial del nº 31 de Persona me lleva a admitir mi ignorancia acerca de la interpretación del símbolo de su publicación.
Con un espíritu simplista adjudiqué esa imagen, símbolo de la revista, a algo un tanto distinto. Supuse que simbolizaba el embarazo, la gestación y nacimiento de una nueva, importante, objetiva y de elevado nivel profesional forma de comunicación e información entre semejantes.
La tomé como algo inspirado en el Dodecálogo del Periodista acuñado por el intelecto de don Camilo José Cela. Algo que aportaba profundidad y ecuanimidad al maltratado (y maltratante) "mundo de las comunicaciones modernas", que nos satura de enormes volúmenes de datos, poca información, casi ninguna objetividad y bastante menos profundidad.
Sin despreciar ni desmerecer en absoluto su fundamentada explicación de los motivos que lo llevaron a elegir esa imagen como símbolo de su publicación, le ruego me permita un humilde acto de rebeldía: voy a seguir interpretándolo como lo hice hasta hoy. La imagen de la gestación (ciertamente por una dolorosa razón) y del nacimiento de una nueva forma de transmitir información y conocimientos que alumbren nuestras mentes, como receptores de la publicación, y que nos ayuden a comprender y a querer más a nuestros semejantes (una buena forma de querernos más a nosotros mismos), a ser más sabios (y, por ende, más prudentes y comprensivos) y a aportar nuestro granito de arena para construir un mundo mejor.
Un cordial abrazo.
Roberto Subirana