HAY QUE LEER EL DERECHO DE UNA MANERA DIFERENTE

por Federico Piedras

  

 El pasado jueves 15 de julio se llevó a cabo en el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (CAP), la presentación del libro "Reforma de la ley laboral ley 25877", una obra coordinada por Luis Enrique Ramírez, en que intervinieran  los abogados laboralistas Luis Enrique Ramírez, César Arese, Alfonso Depetris, Alejandro Ferrari, Guillermo Gianibelli, Adolfo Matarrese, Guillermo Pajoni y León Piasek.
 

    La presentación del evento estuvo a cargo de Pedro Kesselman, quien en nombre del CAP señaló el respaldo desde la Institución para con la obra y, en especial, para con los autores. A continuación, le cedió el turno a Teodoro Sánchez de Bustamante, cuyas primeras palabras fueron "apropiación de la obra". Apropiación porque los autores, a excepción de Alfonso Depetris, integran la Asociación de Abogados Laboralistas, por lo que la obra surge del corazón de la asociación. Seguido a esto, Sánchez de Bustamante dijo que "hay que leer el Derecho de una manera diferente. Lo tradicional es un encubrimiento de un paradigma propuesto por la dominación. El libro, precisamente, propone esa lectura." Luego, siguiendo en el tema, señaló que " a los estudiantes de los '70, '80, se les enseñaba que los convenios colectivos de trabajo no podían ir en contra del ordenamiento jurídico. Sin embargo, en los '90 se dijo que la negociación colectiva puede ir en contra de ello, es decir, desfavorecer al trabajador."

    Asimismo, también se encargó de dejar en claro que para él es un mito que el trabajo no es una mercancía y que sin empresas no hay trabajo, ya que la verdad es la otra lectura: sin trabajo no hay empresas. Pensar lo contrario, es pensar como lo hicieron los que crearon la teoría del orden público económico, que no es otra cosa más que un verdadero avasallamiento al derecho laboral y constitucional propuesto por los factores de dominación históricos. El libro, dijo Sánchez de Bustamante, es un trabajo más de la Asociación que corta la tendencia propuesta durante los '90. El libro, continuó, propone una lectura realista de la ley y del Derecho del Trabajo, tanto en su faz individual como en la colectiva; una lectura desde el mundo real, que es el mundo para el que el derecho del trabajo fue consignado en sus orígenes. Es, dijo al fin, la punta de lanza del modelo de las relaciones laborales del siglo XXI.

    Terminada la participación del Dr. Sánchez de Bustamante, fue el turno del Dr. Luis Enrique Ramírez, coordinador de la obra. Comenzó por agradecer a quienes colaboraron con el libro, y luego dijo cuál era para él la función del abogado laboralista: "El abogado laboralista es el que en forma diaria y cotidiana, además de hacer todo lo que hace cualquier abogado,  entiende y lee el derecho del trabajo desde el principio protectorio." En relación con la obra, Ramírez dijo que "es un esfuerzo colectivo, lo cual permitió lograr lo que para una sola persona  es imposible, además de que de esa manera se consiguió un enriquecimiento intelectual", y terminó diciendo que "los abogados laboralistas no sólo saben golpear cacerolas, sino que a partir de ahora el lema será "libros y cacerola, la lucha por una sociedad mejor es una sola" (si mal no recuerdo, antes el lema era "piquete y cacerola, la lucha es una sola", ¿no? Cómo cambian las cosas...).

    El siguiente orador fue el juez Rodolfo Capón Filas, quien hablo del paradigma del "Trabajo Decente". El Trabajo Decente, dijo, coincide con las declaraciones de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), aunque va más allá: es la forma elemental por la que los trabajadores pueden, además, ser ciudadanos (sé que cualquiera en este momento piensa que uno ante todo es ciudadano y, luego, cualquier otra cosa; trabajador, en este caso. Sin embargo, el tema apunta a plantearse, parodiando a Carver, de qué hablamos cuando hablamos de ser ciudadanos). Ya en Francia, continuó Capón Filas, se plantea la idea de ciudadanos en la ciudad y ciudadanos en las empresas. El Trabajo Decente permite enfrentar al modelo neoliberal, donde el trabajo no es más que un factor. Para el Trabajo Decente, el trabajo es lo esencial. También agregó que "la ley 25877 es la primera ley de América Latina que establece el concepto de Trabajo Decente dentro de la misma ley, en su art. 7º. Porque en el fondo  -dijo con énfasis- Trabajo Decente es trabajo digno, ora trabajo dependiente digno, ora trabajo autogestionado de igual condición."

    Además, Capón Filas señaló que el Trabajo Decente va en contra del despido arbitrario, ya que uno de los presupuestos de las condiciones dignas de trabajo es el de la estabilidad. En fin, dijo Capón Filas, el Trabajo Decente permitirá otra sociedad, una sociedad ética, basada en los derechos fundamentales, ya que el paradigma del Trabajo Decente es una concreción de los Derechos Humanos dentro del Derecho del Trabajo.

    A su turno, Moisés Mink comenzó manifestando su alegría por la aparición del libro y señaló que era una obra de jerarquía y nivel. Luego, Mink continuó su participación y estableció, en primer término, cuatro elementos de análisis: 1) Constitución de los Derechos Sociales: en Argentina se incorporan con la Constitución de 1949, prolongándose en la Constitución de 1955, en el art. 14 bis. Esto, dijo Mink, se relaciona con la institución básica que es la estabilidad, por lo que la ilicitud del despido sin causa viene de la misma Constitución Nacional, y debido a esto es que debe estar vedado de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT). 2) Internacionalización de los Derechos Sociales: en Argentina se produce en 1994, luego de la reforma constitucional, donde además se integra el ius cogens, lo cual, señaló Mink, es un verdadera conquista. 3) Fenómeno negativo: Flexibilidad Negativa: el derecho laboral fue siempre flexible, dijo, pero lo que importa es de qué clase de flexibilidad hablamos. En la argentina, en las últimas décadas, prevaleció la desregulación de la protección. 4) El derecho no es sólo una idealidad normativa, sino que además es una realidad que debe plantearse dentro de la conducta humana.

    Terminado esto, el Dr. Mink señaló la importancia de ratificar el Convenio 158 de la OIT, lo cual concluiría con el debate de la ilicitud o licitud del despido sin justa causa: definitivamente, sería un ilícito. Por último, a manera de conclusión, dijo: "hay que suprimir el despido arbitrario; deben llenarse las lagunas del derecho que hoy perjudican al trabajador; es inhumano que quien no ha dado una causa para el despido, después no sea reincorporado, ya que la estabilidad es el derecho del trabajador a no ser despedido sin justa causa, y si esto no se entiende así, estaremos frente a un Derecho del Trabajo del siglo pasado.

    El cierre del evento estuvo a cargo del Ministro de Trabajo, Carlos Tomada. En primer lugar, señaló que el gobierno desarrolló un gran cambio en materia de políticas públicas, en lo general, y también en materia del trabajo, en lo particular. Agregó que la Argentina tiene un déficit del empleo tanto en cantidad como en calidad, siendo urgente y necesario revertir esta situación. Por ese motivo es que los programas del gobierno apuntan a una reinserción del Estado en el trabajo a través de políticas de empleo.

    Para un mejoramiento en la calidad del empleo, el Ministro señaló la implementación de políticas para luchar fuertemente contra el trabajo en negro, al que calificó como tragedia social, y también dijo que deben recuperarse los niveles de empleo, además de proteger los actuales.

    En cuanto a las asignaturas pendientes mencionó como tales, en primer lugar, al trabajo en negro. Luego, dijo que deben revisarse las lagunas laborales en el derecho, también el sistema fraudulento de las llamadas pasantías, así como también debe fortalecerse la representatividad de los sindicatos. Respecto a la Seguridad Social, Tomada dijo que en diez años se logró tener un sistema jubilatorio altamente cuestionado, y que se lo introdujo criticando el sistema de reparto. El desafío del gobierno, dijo, es que vuelva a creerse en el sistema estatal. También el seguro de desempleo estuvo dentro de la lista: "hay que encontrar los instrumentos de protección social dentro de nuestra sociedad, ya que un seguro de desempleo de 80 mil trabajadores no es suficiente". Las últimas palabras del Ministro Tomada fueron que "debe desarrollarse un fortalecimiento de políticas públicas macroeconómicas orientadas hacia el empleo".