Montenegro Pessoa de Mello, Marilia

 

INIMPUTABILIDADE PENAL

Adolescentes infratores:
punir e (res)socializar

 

 

Recife, Nossa livraria, 2004, 182 p

 

“Marilia escolheu um tema difícil”, diz o Professor de Sociologia Jurídica da Universidade Federal de Pernambuco, Luciano Oliveira, no Prefácio da obra, “difícil duplamente: já pela matéria em si, sujeita a muitas controvérsias, mas também, talvez sobretudo, porque é um daqueles assuntos que caem no domínio público e, como tal, tornam-se presas de simplificações e exageros”.

 

Como na Argentina e outros países da América Latina, cresceu no Brasil, em tempos recentes, o debate sobre as propostas de rebaixamento da idade para a imputabilidade penal. Frente à realidade indiscutível da cada dia maior presencia de atos violentos protagonizados por jovens e crianças, vastas parcelas da população, em vez de encarar as profundas razões econômicas, sociais e culturais do conflito, em lugar de escutar esse clamor de justiça, de ensino, até de comida e teto, de uma geração quase sacrificada em aras da beatitude capitalista e da nunca suficientemente louvada american way of life, tornam-se ao tanto mais singelo caminho da repressão, sonhando com futuros de paz forçada, onde o fome será escondido dos olhos trás muros pintados de verde, para não lastimar as consciências dos cristãos na saída da igreja...

 
“O tema forte, é tratado aqui com peculiar erudição e suavidade. Essas qualidades da autora escondem uma firmeza de convicções nascida de uma dedicação fruto do amor pelo estudo do Direito Penal. O resultado foi a construção de uma obra particularmente detalhada em seu embasamento histórico legal, gerando uma cuidadosa análise cujo resultado obriga a todos nós [...] a repensar nossas opiniões, quase todas frutos da emoção”, comenta meu prezado amigo João Franco Muniz da Rocha, Professor de Direito Penal da Universidade Católica de Pernambuco, em suas palavras de apresentação. R.D.R.-B.

 

Ghirardi, Juan Carlos


Los casos de la estirpe
de los Publio Venator


Córdoba, Facultad de Derecho
de la UN de Córdoba, 2003, 349p

Juan Carlos Ghirardi, distinguido jurista cordobés, Profesor Titular de Derecho Romano en las universidades Nacional y Católica de su docta Provincia, ha labrado una joya didáctica en este libro. Presidente de la Asociación de Derecho Romano de Argentina, destila un amor por esa noble disciplina, y además por toda la civilización del Lacio, que sin dudas ha de desbordarse y fluir hacia sus alumnos, a quienes va dirigido este trabajo.

Derecho Romano e Historia del Derecho, lo he repetido hasta el cansancio, son dos asignaturas fundamentales de la carrera jurídica, que han sufrido y sufren muchos embates y agresiones, sobre todo en los últimos lustros, debidos en más de una oportunidad, no a sus contenidos reales, sino a la patética manera en que las ha "enseñado" más de un docente. Más allá de los ataques ideológicos, meditados, programados, que es claro que los hay, o bien adhiriendo a ellos, reacciona la legión de los que, a lo largo de años, se han dormido en cursos monótonos y hueros, fundados en latines falsos (que a menudo ni el profesor realmente comprende), y en repeticiones memorísticas de textos sacramentales. 

La Revolución Pedagógica se impone como necesidad inmediata y acuciante para salvar estas dos materias señeras, y devolverlas con urgencia al sitio que por naturaleza les compete, y del que su ausencia duele a los estudiantes como un puñal inserto en sus mentes. ¡Hay mucho nuevo bajo el sol! Y también métodos antiguos, de raíz socrática, platónica, aristotélica, humanista, etc., que merecen ser estudiados y remozados. A veces, quienes bregamos por una "didáctica moderna", somos en realidad más reaccionarios que los supuestos conservadores... (la clase "magistral" es una técnica más reciente, por ejemplo, que las representaciones teatrales, los diálogos mayéuticos, los trabajos grupales, las excursiones peripatéticas, etc.)

Ghirardi rescata una metodología pedagógica romana por antonomasia: el análisis creativo de casos concretos. Sabemos que se trató de una técnica empleada desde tiempos muy antiguos, y que se proyectó sobre la era clásica, nutriendo a los grandes juristas que llevarían a su gloria al sistema del Lacio. Con pluma solvente y muy amena, crea al jurista Marco Venator, y se encarna en él (tanto, que acabará siendo ese su seudónimo en Internet, en la vida real), y lo emplea como hilo conductor de la serie de casos que plantea. "Reconozco que me he pintado a mí mismo en muchas facetas del carácter de mi Marco Publio Venator", confiesa, sonriente, en sus palabras preliminares.

Otro punto en que coincido plenamente con Juan Carlos (o con Marco Publio, no lo se), y quien haya tenido la desgracia de leer mi Derecho romano sabrá que es muy cierto, es la necesidad de vincular la enseñanza de esta hermosa disciplina con el acercamiento a Roma, su cultura y su historia. Separarlas es tan imposible como cortar carne sin derramar sangre (Shylock dixit). A través de estas deliciosas páginas, en efecto, la estirpe de Venator nos pasea por las épocas de la civilización latina, y eso incrementa el placer de adentrarse en ellas. R.D.R.-B.