HABLO POR MI DIFERENCIA:

Presentación del Proyecto de Ley Nacional
de Unión Civil y Adopción

De la Comunidad Homosexual Argentina

por Soledad Ramati

 

“No necesito disfraz
Aquí está mi cara

Hablo por mi diferencia

Defiendo lo que soy

Y no soy tan raro”

 Lemebel, P., Manifiesto (hablo por mi diferencia)

 
  
El 10 de Septiembre se realizó, inaugurándose la nueva sede de la CHA (Comunidad Homosexual Argentina), una entrevista a César Cigliutti, Presidente de la CHA, y a Jorge Raices Montero, psicólogo clínico y Coordinador del área de Salud de la CHA, para presentar el Proyecto de Ley Nacional de Unión Civil y de Adopción.

    Para desilusión de quienes íbamos en búsqueda de fundamentos científicos que justificaran un proyecto palpable, nos encontramos con la noticia de que éste sólo es un borrador y que no será divulgado hasta no ser analizado y consensuado con 15 juristas elegidos con el objetivo de que todas las zonas del país se encuentren abarcadas.

    Más allá de que el proyecto no exista como tal, la entrevista fue constructiva en algunos aspectos.

   Después de hacer un recorrido a través de los logros que fueron alcanzados con mucho sacrificio por los integrantes de la CHA durante los 20 años que ésta tiene, como ser el otorgamiento de la personería jurídica en 1992, la eliminación de los edictos policiales del Código Contravencional de la ciudad de Buenos Aires en 1998 y la aprobación de la Ley de Unión Civil en 2003, hubieron aclaraciones útiles para quienes desconocíamos qué es la CHA. Ésta es definida por su presidente como una organización que pelea por los Derechos Humanos de la comunidad en general y, particularmente, por los de quienes integran la CHA, que son Gays, Lesbianas, Travestis, Transexuales y Bisexuales (GLTTB). Su lucha se centra en la defensa de la “dignidad homosexual” que fue enunciada públicamente como “orgullo gay” en las marchas que organizan.

    Su última batalla ganada, comentó Cigliutti, fue para que en la campaña gráfica contra el VIH que se encuentra actualmente en la Ciudad de Buenos aires no se mostrara, según sus términos, la imagen de dos hombres en un “abrazo muy profiláctico”. En lugar de esta imagen, su logro fue que se mostrara la de dos hombres besándose, con una demostración de afecto similar a la que haría una pareja heterosexual.

    Al acercarnos al tema central, la posibilidad de Adopción por GLTTB, Raices Montero comenzó a dar todas las razones por las que creía que no le era dada la adopción a una persona gay. Para él, como es propio de un sistema machista, los niños son entregados en adopción primero a las parejas, luego a las mujeres solas y, solo por último, a los varones.

    En cuanto al interrogante de cómo formará sus roles de padre y madre quien, en uno de tantos supuestos, fuera adoptado por una pareja gay, Raices Montero comentaba que le parece usual que se confundan personas con funciones. Para él, “el hecho de que la madre tenga vagina o no, es accidental”, porque ser madre y cumplir una función maternal son cosas diferentes. Lo que se intenta es conformar un “nuevo concepto de familia”.

    Ante la preocupación acerca de la definición sexual de quien fuera adoptado por una pareja homosexual, Raices Montero plantea que, si de parejas heterosexuales se constituyen hij@s con elecciones homosexuales, puede, evidentemente, suceder que de una pareja homosexual se constituyan niñ@s con elecciones heterosexuales.

    Raices Montero sostiene, en desconocimiento de la normativa vigente, que la adopción de niños por parejas homosexuales no es ilegal sino que es vista como ilegítima.

    Más allá de estar a favor o en contra de la idea de que tengan la posibilidad de adoptar niñ@s, es innegable que,  para contextualizar correctamente este proyecto, hay que considerar el hecho de que la modificación significaría una reforma estructural al texto incorporado al Código Civil (por la Ley 24.779) en cuanto dispone, por ejemplo, en el art. 315, 2° párr., que “Nadie puede ser adoptado por más de una persona simultáneamente, salvo que los adoptantes sean cónyuges”. y que configura este caso, si se produjera, como una causal de nulidad absoluta de la adopción.

    Todo esto, y sin tomar partido por la cuestión de fondo, forma parte de la eterna lucha entre lo establecido y el cambio que se refleja en el Derecho por ser una ciencia social. Rudolf Von Ihering lo plasma en “La lucha por el derecho” al decir que “la idea del derecho encierra una antítesis que nace de esta idea, de la que es completamente inseparable: la lucha y la paz. La paz es el término del derecho, la lucha es el medio para alcanzarlo [..] La lucha no es, pues, un elemento extraño al derecho, antes bien, es una parte integrante de su naturaleza y una condición de su idea.”