EL NIÑO
DENTRO DEL ÁMBITO
PSIQUIÁTRICO ACTUAL

   
    Durante los días 5, 6, 7 y 8 de octubre se llevaron a cabo las 10º Jornadas de Psicopatología y Salud Mental del Hospital Dr. Teodoro Alvarez. Bajo el Título de "La clínica actual: ¿Descrédito de la palabra?", tuvieron lugar diferentes disertaciones donde se trataron temas como "La clínica actual: Palabra y acción", "El futuro del psicoanálisis", "Neurobiología de la impulsividad", "Intentos de suicidio", "Una ética del silencio", "Inserción y expulsión de la adolescencia", entre otros.

        Dentro de ese marco, el día jueves 7 de octubre se realizó una mesa redonda en la que se presentaron diferentes trabajos relacionados con la situación del niño dentro del ámbito psiquiátrico actual. La primera disertación estuvo a cargo de Mónica Nechaesky y Valeria Festinos. Bajo el nombre "Como por arte de magia", las panelistas presentaron un caso clínico de un niño que comenzó a tratarse a los diez años de edad. Comentaron que en el año 2002, la madre lleva a Guille (así es como llamaron al chico) al Hospital ya que notaba en él trastornos de la atención. En cuanto a los antecedentes del pequeño, mencionaron que el mismo había sido adoptado a los cuatro meses de edad y que, además, él sabía que era adoptado; ambos padres estaban desempleados; el niño tenía una maduración psicológica normal, y no tenía problemas de aprendizaje, pero sí de atención. A su vez, la madre de guille era una paciente psiquiátrica desde hacía muchos años.

        Dos años más tarde, Guille es llevado a una nueva consulta psicológica debido a que los padres están preocupados por que el hijo roba a sus compañeros y, también, a la madre y a la abuela. El padre dice que Guille le roba a la gente que quiere y, en ese momento, se da cuenta de que a él no le roba. Los especialistas que comienzan a tratarlo dicen que los síntomas de Guille se ven reflejados en los síntomas de los padres. A través de un juego que realizan con soldados de juguete, advierten que la presencia de la guerra entristece a Guille, y piensan que eso sucede por la propia "guerra" que se da en su familia, la guerra de sus padres por los problemas económicos y de pareja. Entonces, a los médicos se les ocurre sustituir el robo por la magia, que será lo que finalmente permitirá restablecer la relación entre Guille y el padre. Asimismo, los médicos también comprenden que Guille robaba porque veía a su padre como un policía; de ese modo, para tener una relación con él, Guille se había convertido en un "ladrón".

        La segunda ponencia, "Consideraciones sobre la eficacia del psicoanálisis con niños en la época actual", estuvo a cargo de Gabriela Camaly. Comenzó por preguntarse si en nuestro tiempo el psicoanálisis es eficaz. Dijo, entonces, que "los tiempos exigen eficacia. Esta y el consumo son la medida de nuestro tiempo. Pero, ¿qué se le pide a los psicoanalistas de niños? Se les pide que hagan desaparecer los trastornos. Pero el problema -enfatizo Gabriela Camaly- es que esos trastornos no son síntomas para el psicoanálisis". Entonces, "lo que se pide es retroceder al psicoanálisis en base al mercado, al consumo y a las reglas de ambos, al puro goce. Y esto hace que el nuevo orden sea un pseudo orden, y su falsedad se debe a que falsea al sujeto". Al hablar de los niños de hoy, Camaly señaló que son consumidores de todo lo que ofrece el mercado, pero que, a la vez, son consumidos por el mismo mercado como objetos. Y como si lo anterior fuera poco, también los toman como objeto las ciencias médicas y psicológicas, en especial en los Estados Unidos. Por eso es que la eficacia del analista de hoy, según Camaly, no debe dar respuesta a la demanda de la sociedad globalizada, ya que el discurso del mercado reduce todo al goce desmedido. Lo que sí debe hacer el psicoanálisis, concluyó la panelista, es ir en contra de la ida anterior, y denunciar, ver cada situación, síntoma de ese goce desmedido.

        Finalizada la exposición anterior, Silvia Jacobo habló sobre "El niño y el lazo social" y, por último, Luis Vallone, Andrea Quaranta y Mirentxu Baca denominaron su disertación "Curar la desobediencia, por orden judicial". Estos últimos comenzaron señalando que en los años noventa se crea, mediante un decreto del Poder Ejecutivo Nacional, el Consejo Nacional del Menor y la Familia, que dependerá del Ministerio de Salud. A la vez, también durante los noventa, se aprueba la Convención Internacional de los Derechos del Niño, mientras que sigue en vigencia la ley 10903 de Patronato de Menores, conocida también como Ley Agote. Entonces, los panelistas se preguntaron cómo conviven hoy día ambas legislaciones, ya que por un lado, la aceptación de la Convención implica el cambio y modificación de las leyes internas (varias provincias lo han hecho, basándose en la doctrina de la protección integral, que concibe al niño como una persona, sujeto de derechos y obligaciones, que tiene ciertas prerrogativas legales diferenciadas que obligan al Estado a proteger especialmente su condición de niño), mientras que por el otro, la Ley Agote dice que hay que intervenir una vez producido el hecho de abandono, donde el que intervendrá será el juez. Esto último, señalaron los expositores, se contrapone con la Convención, que establece que sea la sociedad y no directamente el juez el que intervenga en la problemática del niño. De este modo, "la coexistencia de estos dos cuerpos legales, ha permitido al Estado mantener un sistema legal de vigilancia e intervención sobre las familias con las facultades discrecionales de la Ley de Patronato, bajo el ropaje cientificista de la psicología y la psiquiatría. Coexistencia que permite intervenir al Estado como reaseguro de la fisuras y deficiencia de los sistemas de integración social, que no llegaron a conformar una política global hacia la familia y la infancia". Incapacidad familiar, pobreza, exposición al riesgo, delito, etcétera, son requisitos que dan pie a la intervención, señalaron. Asimismo, la formación del Consejo Nacional permitió que se implementara un gran auge de psicólogos y psiquiatras, y esto es porque, según los panelistas, la justicia necesitaba de un sustento científico para intervenir. De esta manera, "no se tiene en cuenta la intervención del trabajador social, a lo que hay que sumarle que continuamente solicitan al Consejo que intervengan en diferentes tipos de casos, casos en los que muchas veces la intervención no es necesaria". A continuación, se expuso un caso particular donde el Consejo tuvo que intervenir, el caso de María: "María, de quince años de edad, llega al Consejo por orden de una Defensoría y es trasladad por la policía federal. El informe psicosocial de admisión proporciona los datos de rutina: nombre, edad, escolaridad, datos familiares, etc. Sobre el motivo de ingreso informa: 'La joven comenta que se fugó del domicilio paterno hace tres meses, conviviendo con su novio, Fernando, de 34 años de edad. Refiere que en oportunidad que va a visitar a su padre al negocio en el que trabaja, su madre y la pareja llegan con la policía. Dice que su madre no quiere que viva sola, por lo que pide su institucionalización.' No tiene antecedentes de institucionalización. Sus padres se separan cuando ella tenía dos años, desde hace tres años vive con el padre. Cuando el padre forma una nueva pareja comienzan los problemas para comunicarse con él. Hace un año consume cocaína, marihuana, y alcohol. Sobre la ocasión de su fuga se informa: 'Se va del domicilio paterno cuando el padre le encuentra papeles de marihuana, pertenecientes, dice, a un amigo, por lo que la encierra en la habitación. Ella se escapa y pide ayuda a un amigo'. Al momento actual la joven no acepta su derivación a ninguna institución, refiriendo que quiere continuar conviviendo con su novio. María es definida, según su comportamiento en las entrevistas psicológicas, como 'respetuosa, predispuesta al diálogo, con un discurso que por momentos resulta contradictorio y confuso, expresándose en forma fluida con vocabulario acorde a edad, no aceptando su institucionalización, no recapacitando por lo motivos que determinaron la misma, ni aceptando permanecer en este Centro, con ideación de fuga, por momentos angustiándose ante la situación que vive. Presenta potencial para responder favorablemente al abordaje verbal y ha presentado conductas actuadoras y desafiantes hacia las figuras adultas produciéndose peleas con pares. Al momento no se observan alteraciones sonsoperceptivas, ni de ideación o curso de pensamiento. Ubicada en tiempo y espacio. Nivel intelectual medio. En virtud de lo expuesto y atendiendo que por el momento no cuenta con familiares que puedan hacerse cargo de la misma, habiendo manifestado su padre en la entrevista mantenida en mayo de 2004, que no se encuentra en condiciones de contener a la joven temiendo por su integridad psicofísica, se considera conveniente su urgente derivación a institución acorde a sus características, desde donde se continúe abordando la problemática vincular familiar y se acompañe en el inicio de un tratamiento psicoterapéutico, con control psiquiátrico'. Intervienen un trabajador social y un psicólogo. A los pocos días se reitera que es conveniente la derivación de María a otro centro ya que no puede integrarse al grupo de pares, mantiene conductas impulsivas, ansiedad, etc. Se insiste en la conveniencia de iniciar tratamiento. Es trasladada a otro centro. A los tres días se informa que ha abandonado el lugar. Situación que no sorprende al equipo interviniente ya que les había manifestado que se sentía encerrada, no deseaba retomar sus estudios y sólo quería ver a su novio. Se informa a la Defensoría. Para ese momento se encuentran interviniendo dos juzgados; el último en tomar intervención cesa su actuación a fin de no interrumpir lo iniciado por el primero. Tomado conocimiento de tal situación el Juzgado oficia al organismo en los siguientes términos: 'proceda a inmediata reinternación de la menor de autos María en alguna institución acorde a su problemática'. A fin de dar cumplimiento a la orden judicial, es citada a la sede central del organismo. Concurre con el padre y la tía paterna, con quien convive. En esta ocasión el padre expresa que está dispuesto a hacerse cargo de la hija, necesitando ayuda psicológica para ambos, se compromete a concurrir al juzgado para lograr autorización judicial. El profesional interviniente acuerda, ofreciendo ayuda psicológica a través de un programa ambulatorio del organismo. El legajo sigue en admisión a la espera de respuesta formal del juzgado".

        Luego de transmitir el caso, los panelistas comentaron que "ante la problemática, los jueces lo que buscan es intervenir a través del asesoramiento y tratamiento de psicólogos, adultos. No se escucha jamás a los niños. El nuestro, entonces, es un sistema legal de disciplinamiento, al que el sistema de salud apoya. Esto, desde ya, va en contra de los derechos del niño", y agregaron que "hoy lo que funciona es una ley desprestigiada que pregona la judicialización de la problemática de los niños objetivándolos y, así, ir sacándole su subjetividad, mientras que la Convención parece letra muerta, que muere en sus mismos ideales".

        A modo de conclusión, dijeron que habría que buscar "diferentes intervenciones desde diferentes ámbitos para no reducir todo al psicoanálisis, ya que el psicoanálisis no es para todos. Debe buscarse, para los niños, una ayuda desde los diferentes sectores de la sociedad, evitando lo más que se pueda la intervención judicial", porque si no, "nos encontramos con que las instituciones sociales (Consejo, Colegios, etcétera) se convierten en un depósito de chicos a los que los padres le delegan la responsabilidad". Federico Piedras (Imagen tomada de la revista Teach and Counsel, ¡muchas gracias!)