GERMÁN... Y LA INMORTALIDAD

por Federico Piedras

DISPOSICIONES

Compañeros, enterradme en Isla Negra,
frente al mar que conozco, a cada área rugosa
de piedras y de olas que mis ojos perdidos
no volverán a ver.
                         Cada día de océano
    turquesa,
o simple extensión, agua rectilínea, invariable,
lo que pedí, el espacio que devoró mi frente.

    Cada paso enlutado de cormorán, el vuelo
    de grandes aves grises que amaban el
             invierno,
    y cada tenebroso círculo de sargazo
    y cada grave ola que sacude su frío,
    y más aún, la tierra que un escondido herbario
    secreto, hijo de brumas y de sales, roído
    por el ácido viento, minúsculas corolas
    de la costa pegadas a la infinita arena:
    todas las llaves húmedas de la tierra marina
    conocen cada estado de mi alegría,
                                                        
saben
    que allí quiero dormir entre los párpados
    del mar y de la tierra . . .
                                    Quiero ser arrastrado
    hacia abajo en las lluvias que el salvaje
    viento del mar combate y desmenuza,
    y luego por los cauces subterráneos, seguir
    hacia la primavera profunda que renace.

    Abrid junto a mí el hueco de la que amo, y
            un día
    dajadla que otra vez me acompañe en la
            tierra.

Pablo Neruda

        Una tarde en el Gioja. Allí fue la última vez que lo vi. Poco antes de su muerte, de su ida de esta tierra, una tarde, en el salón del Instituto Gioja, fue la última vez que vi a Germán. Recuerdo que fue una reunión en donde varios juristas se habían juntado para conversar sobre la formación de un futuro grupo de investigación científica. Todos los presentes hablaban, pedían la palabra y daban su opinión. En un momento dado, Germán Bidart Campos, Germán, hizo lo mismo: se levantó y, desde la última fila en la que estaba sentado, pidió la palabra. Dijo: "Recuerdo que cuando murió Perón hubo un comunicado por el cual se nos solicitaba hacer un minuto de silencio en cada clase que se diera aquél día. Yo me negué. No por implicancias políticas o ideológicas. No. Me negué porque jamás en mi vida hice nada por obligación... Poco tiempo después, cuando murió El Poeta, cuando se fue Pablo, entré a mi clase y dije: 'hoy es un día triste para mí. Ha muerto Neruda, por eso les pido que me acompañen a realizar un minuto de silencio en su memoria'. Todos los estudiantes se levantaron y, juntos, recordamos al Poeta". Calló, volvió a sentarse y minutos después pediría perdón porque debía retirarse, pero dejando en claro que contaran con él para el futuro.

        Fue la última vez que vi a Germán. Aquella tarde en el Gioja. Y en el Gioja, aquella tarde, comprendí que estaba en presencia de un gran hombre simple. Poco tiempo después me enteraría de lo que todos nos enteramos, y por lo cual todo nos sorprendimos y, también, lamentamos. Poco tiempo después, supe, además, que Germán era mortal...

        28 de octubre del 2004. Biblioteca Nacional. La Dra. María Elisa Herren, rectora de la Universidad John F. Kennedy (UJFK), dice: "En los últimos años adoctoró en esa casa a varios profesores, y fue, a la vez, director de tesis doctorales que, muchas, tuvieron gran envergadura. La UJFK le ha dedicado un aula con su nombre. El aula representa el lugar en el que profesores y alumnos se juntan para darle vida a la enseñanza y el aprendizaje". ¿Hace falta decir que se refiere a Germán Bidart Campos?

        De ese modo, comenzaba el homenaje que la UJFK le brindaba al constitucionalista más grande que tuvo Latinoamérica en los últimos años.

        Pero volvamos allí: Entre lágrimas, con el dolor del recuerdo, con la emoción de haberlo tenido como amigo, María Elisa le da la palabra al Dr. Antonio Hernández. "Es una tarea muy difícil y dolorosa -dice-. Recién vimos a Germán en un video, sólo quince días antes de su muerte. Él produjo la obra intelectual más sólida y vasta de la Argentina, abarcando todas las ramas del Derecho Constitucional. Su figura ya es recordada en toda Latinoamérica". Entre otras cosas, el Dr. Hernández señala que en Bidart Campos sorprende, primero, la profundidad de su tarea como investigador, y, en segundo lugar, su vocación como docente. "Fue un hombre que respetó la dignidad humana, un abogado del federalismo argentino. Fue el primero en decir que el municipio es autónomo. Defensor del amparo, docente sin par. En fin, fue el primer profesor de Derecho Constitucional argentino". Antes de terminar, el Dr. Hernández se pregunta qué es ser un constitucionalista, y responde lo siguiente: "Tener un compromiso con los valores morales de la Constitución Nacional. Y eso fue Germán Bidart Campos".

        Hay tardes
        en que el crepúsculo se nos vuelve tan gris

        Comienza a hablar el Dr. Pablo Luis Manili. "La obra de Bidart Campos es revolucionaria en el Derecho Constitucional argentino. Pero es una revolución desde la paz, el Derecho, la razón; no desde la fuerza". Con dificultad, mientras intenta vencer -inútilmente- la emoción, pablo Manili nos dice que Germán fue "un ideólogo de la libertad: dedicó su obra y, en especial, su vida para defender los derechos fundamentales de las personas". Como verdadero jurista que era, no tenía vergüenza en decir que él aprendía de los jóvenes, como tampoco se arrodilló al poder; "Germán, nunca acompañó ninguna dictadura".

        como el tumulto de una ceniza numerosa.
        En que los brazos se nos caen

        El Dr. Guido Risso continúa la linealidad inevitable del recuerdo. "Generoso, tanto en su vida como en su obra; realizó una filosofía de la generosidad". Nos recuerda el Dr. Risso, que Germán fue un poeta, un jurista, que se retroalimentaba de lo uno y de lo otro. "No fue sólo un pensador o un filósofo del Derecho. Por sobre todas las cosas, Germán fue un poeta del Derecho".

        Porque la vida se cuelgan de las manos
        Como un racimo podrido...

        "Era muy fácil acceder como alumno a Germán Bidart Campos. Mi pasión por el Derecho Público nació a partir de haber estudiado Derecho Constitucional con Germán", comienza por decir el Dr. jorge Luis Maiorano, y sigue: "No tuvo hijos, pero tuvo discípulos. Fue un creador, un hombre que dejó huellas en mi persona no sólo como maestro, sino también como ejemplo de vida".

        El Aljibe

        Llega la hora de que hable el Dr. Tulio Ortiz, y señala que Germán Bidart Campos era un hombre de un "trato parsimoniosos y agradable, que alguna vez dijo 'con la libertad no temo ni ofendo'". Y también recuerda que Germán estuvo desaparecido por horas, y que costó mucho publicar una carta en su ayuda. Luego de esas palabras, el Dr. Ortiz recuerda a Germán a través de la carta que tuvimos la posibilidad de leer en el número 33 de esta revista.

        Un poeta -EL Poeta- Germán

        El Dr. Pedro David también habla sobre Germán. Entre el recuerdo, la tristeza y la emoción, sólo hay elogios.

        Aquella noche en la Biblioteca Nacional. Allí volví a ver a Germán. Allí, todos, a través de las palabras, trajeron su figura, dibujaron su humanidad. Aquella noche, en la Biblioteca Nacional, pude comprender lo que significa ser inmortal...