Estimados autores y lectores de Persona:
Escribo para asegurarme de que no quede nadie impasible frente a la
EXPERIMENTACIÓN QUIMÉRICA. Primero, tengo que agradecer profundamente que me
hayan ofrecido la posibilidad de difundir esta información. Es la primera vez
que algo me llega tan hondo y que decido que es indispensable hacer algo al
respecto, cuanto antes, mejor, y no estaba segura de qué rumbo tomar. Por eso,
también les agradezco a quienes hicieron la sabia sugerencia de escribirles a
ustedes, que, ahora veo, son una esperanza entre tanta indiferencia.
Mi idea surgió a partir de leer una nota en el Diario Clarín, la cual les
recomiendo:
http://www.clarin.com/suplementos/zona/2005/03/13/z-03503.htm
Como dice el autor de dicha nota, por favor entiendan que NO SE TRATA DE CIENCIA
FICCIÓN. Realmente hay personas dedicándose, no sólo a martirizar a los animales
de laboratorio, como ya se nos tiene acostumbrados, sino además a modificar sus
genes para aumentar su sufrimiento todo lo posible. Imagínense cómo se sentirían
si pensaran y sintieran como ahora, pero estuvieran dentro del cuerpo de una
rata o de cualquier otro animal no humano. Imagínense cómo se sentirían si,
aparte, pensando y sintiendo como ahora, los utilizaran a ustedes y a sus hijos
para probar el desarrollo de distintas enfermedades y la utilidad de nuevos
medicamentos en contra de su voluntad.
Seamos conscientes de que ya no sólo jugamos a ser Dios (o la naturaleza o como
quieran llamarle a aquello que nos dio origen), sino que estamos despreciando la
vida. ¿Qué tipo de ética puede tener un defensor de la Experimentación
Quimérica? ¿Qué acaso se olvidaron de que los más preocupados por utilizar ese
método fueron individuos marcados con repugnancia en la historia, como Adolf
Hitler? Yo no sé en qué están pensando. Realmente no lo entiendo. Estoy de
acuerdo con salvar vidas humanas, siempre estaré a favor de la humanidad, pero
la experimentación quimérica nos separa de lo humano para transformarnos a
nosotros mismos en monstruos, ¿O es que alguien que se pueda considerar persona
sería capaz de hacer eso? Si somos tan inteligentes como para decir que sabemos
cómo y cuándo es correcto modificar la naturaleza, entonces de seguro tenemos
que saber encontrar un método de curar enfermedades sin generar un sufrimiento
extra.
Escuchen (o más bien, lean) atentamente: sólo nosotros podemos cambiar esto.
Este tipo de individuos pueden trabajar con libertad, porque nadie se les opone
ni un poco, porque la sociedad, en su mediocre conformismo, ni siquiera llega a
enterarse de lo que sucede. Pero si todos ayudamos a difundirlo, si NOS UNIMOS
POR LA CAUSA, sin duda, poco a poco, las cosas irán cambiando. Quizás no hoy,
quizás no lleguemos a presenciar esos cambios, pero, ¿Qué más da? ¿Es lo bueno
más importante por ocurrir en un momento determinado? ¿No es el bien importante
como fin en sí mismo? Pensemos en nuestros hijos. En nuestros nietos. En nuestra
Tierra y en los pobres animalitos de laboratorio que vendrán. Aporten su granito
de arena. Aunque les parezca poco, nunca se pierde nada con intentar.
Y si están pensando en que hay emergencias mayores que ésta, no piensen que
trato de desmerecerlas. Sin duda hay que luchar contra las hambrunas, contra la
pobreza, contra la infelicidad en general. Sin embargo, como dicen, lo cortés no
quita lo valiente.
Muchas gracias por su tiempo. Ojalá cada uno tenga suerte en sus cruzadas
personales. Y que nada les impida dar lo mejor de sí.
Atentamente,
Jéssica Sessarego
[email protected]