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NOVENTA
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Otro 24 de Abril y ya pasaron 90 años….
Los 24 de Abril los armenios recordamos el horror. Tantas historias contadas,
explicadas y transmitidas para resguardar la identidad cultural del pueblo y
resguardar la memoria… cumplir con nuestros antepasados.
El genocidio que nos hirió para siempre, fue cometido
contra el pueblo armenio por el Estado turco entre 1915 y 1923. Fue el primer
genocidio del siglo XX. Fueron masacrados 1.500.000
armenios, hombres, mujeres, niños, con el único objetivo de terminar con la
etnia.
En la historia de los Derechos Humanos, las violaciones y crímenes ejercidos
desde el aparato estatal y ejerciendo la violencia institucional, son
las que llevan más tiempo para
reparar. Esto, siempre y cuando los estados
reconozcan su proceder. En el caso del genocidio contra los armenios, aun hoy
Turquía niega los hechos. Muchos 24 de Abril, las personas nos preguntan por qué
algo que sucedió ya hace 90 años sigue siendo un tema de conmemoración. Y
la realidad es que le damos importancia porque es algo que no ha terminado, es
un tema que corroe nuestra memoria, un punto oscuro aún sangrante, nuestras
historias de vida aún abiertas… aún esperan respuesta,
porque el que no fue víctima directa fue testigo. Por eso transmito a mi hija
los relatos, como una vez en casa lo hicieron conmigo.
Para no olvidar. Para que no se repita en ningún lugar…
nunca más.
Básicamente, el problema radica en que el paso del tiempo no ha curado la
generación de víctimas, no terminó con los masacrados en las deportaciones ni
con la generación de los perpetradores. Como descendientes aún hoy nos sentimos
afectados por aquella violencia, vivimos el exilio forzado de los que pudieron
huir. La muerte, por el sólo hecho de pertenecer “a otros”, la muerte por no
aceptar la diversidad. Un martirio que comenzó incluso antes de 1915:
entre 1894 y 1896 la represión del Imperio Otomano se cobró 300.000 vidas en
procedimientos “de rutina”. El golpe final fue asestado bajo el gobierno de los
Jóvenes Turcos, cuando se oficializa la orden de eliminar a toda la minoría
armenia.
Así, en la noche del 24 al 25 de Abril de 1915, de un golpe fueron asesinados
más de 800 intelectuales, líderes de la comunidad armenia de Estambul.
Los armenios que estaban bajo servicio, siguieron en la lista.
Luego se llevaron a las adolescentes para venderlas en los
minaretos, y así fueron documentadas 1.500.000 víctimas.
Le debemos al Dr. Rafael Lemkin, un abogado lingüista, judío polaco,
que en 1941, para describir las muertes sistematizadas
de armenios, crease la palabra Genocidio (“genos”,
del griego “etnia” o “tribu”,
y del derivativo latino “cidium”,
"matar"). La Asamblea General de
las Naciones Unidas, en 1948,
aprobó la Convención para la Prevención y Castigo del
Crimen de Genocidio y en su art. 2ª establece:
“En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los
actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir,
total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial, o religioso
tales como:
- matanza de miembros del grupo
- lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo
- sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear
su destrucción física, total o parcial
- medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo
- traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo”
En el caso del pueblo armenio, las características descriptas por el artículo se
cumplieron punto por punto.
La Convención que describe el delito de genocidio de lesa humanidad entró en
vigor en 1951, nuestro país la ratificó en 1956. Lamentablemente la comunidad
internacional fracasó en evitar que el crimen volviera a suceder. Así, años
después Hitler, utilizando el mismo plan sistematizado de exterminio decide
aplicarlo a los judíos proclamando: ¿"quién recuerda hoy la matanza de
armenios"…? La Turquía de hoy sigue negando los hechos, desea mostrarse
democrática, occidental, y amplia pues quiere ser admitida en la Unión Europea,
pero simultáneamente censura su propia historia, a diferencia de Alemania, que
reconoció su accionar en la “Shoah” durante la Segunda Guerra Mundial.
Hoy, pocos niegan el crimen de genocidio contra los armenios. La abrumadora
documentación escrita y fotográfica hiere profundamente. El
Parlamento Europeo, Uruguay, Francia, Bélgica, Rusia, Italia, Suecia,
Grecia, Líbano, Suiza, Bulgaria, Holanda, y Canadá así como también más de 30
estados norteamericanos, y en Argentina ambas Cámaras del
Congreso desde 1983, han reconocido el crimen de
genocidio contra el pueblo armenio.
La demanda de justicia no será interrumpida por el mero transcurso de los años.
La reparación es necesaria para proceder al perdón. Los
derechos del pueblo son inalienables e imprescriptibles, la verdad histórica es
inocultable, y la justicia llegará. Los armenios del
mundo exigen memoria, reparación y restitución territorial.