Mi querido amigo:
 
He leído con profundo placer tu última nota Editorial en la Revista Persona.
 
Es realmente excelente.
 
Ahora que he visto el film no puedo más que coincidir con tu análisis.
 
Realmente George Lucas (quien no es sólo director de cine sino también antropólogo, si no me equivoco), realiza un trabajo magistral describiendo como "el bueno" se vuelve "el malo".
 
No existe nunca una "opción" clara en la que se firma un contrato con el mal. Se va eligiendo poco a poco determinados "bienes" que nos alejan cada vez más del bien. Los teólogos medievales hablaban de los bienes desordenados. El mal no se aparece como mal sino con la apariencia de un bien.
 
Me sirvió incluso la película para conversar con mis hijos el tema.
 
Realmente un planteo muy profundo.
 
Esto me lleva a otra película: La Caída.
 
He visto que se está discutiendo muchísimo si se ha hecho bien o mal en mostrar un "Hitler" humano. Lamento muchísimo que aún haya gente que quiera hacerlo aparecer como un ser extraterrestre o un loco incurable.
 
Hitler era humano, muy humano. Como lo era también la Madre Teresa.
 
Esto nos muestra lo que los humanos potencialmente podemos hacer y ser.
 
En todos nosotros está la potencialidad de ser el uno o el otro. Elegir un camino o el otro...
 
Y lo que digo no es un hallazgo. Ya Bertold Bretch (si mal no recuerdo) en su obra sobre la orquesta de mujeres en un campo de concentración alemán hacía preguntar a uno de sus personajes "¿cómo los seres humanos pueden hacer algo así", a lo que la otra prisionera le contestaba "justamente porque son humanos". Estoy citando de memoria, pero más o menos era el mismo planteo.
 
Los humanos somos capaces de todo en nuestras simples elecciones diarias de distintos aparentes bienes: de elegir el lado oscuro de la fuerza, de fundar un partido nacional socialista o las "casas de la muerte" de la Madre Teresa.
 
Un gran abrazo y nuevamente felicitaciones por tu excelente editorial.
 
Ramón Massot