FRONDA

(Verano, A. D. 2005)


Levántate, Granada (España), 2005, 296 p


 

 

    En nuestro número 37, saludábamos alborozados la aparición de esta fresquísima revista española, dirigida por Ángel Esteban, y editada por Artur Mrówczynski-Van Allen, con el apoyo de un brillante equipo, donde destacan Miguel d'Ors, Sebastián Montiel y Norberto Arredondo. Genuinamente católica, alegre y profunda, comprometida hasta la médula con la vida, Fronda, cuya segunda edición hoy aplaudimos, se constituye ya en un referente de la Biofilia, en un fortín feliz contra la seudo-cultura de la muerte, del menosprecio de la dignidad humana.

    Esta vez, Fronda ha dedicado el corazón de su número a la Bioética. Inmejorable opción, porque es en ese camino donde aguardan los mayores desafíos de los años por venir. Con motivo de ello, en sus páginas se han congregado varios autores: José María Pardo, Natalia López Moratalla, José Ramón Ayllón, Carmen García-Valdés, Victoria Uroz, Javier Morata García de la Puerta, Rubén de Cardeñosa Serrano, Ricardo Casas del Castillo, M. A. Martínez-González, Luis Escobar y Álvaro, Tomás Trigo, y el autor de esta nota. El resultado, creo, merece leerse...

    No puedo ni quiero, por fin, dejar pasar el imperdible artículo de Armando Segura, Edith Stein, la carga positiva de la diferencia, dedicado a la eterna monja carmelita de origen hebreo, canonizada en 1992 por Juan Pablo el Grande, quien la proclamara Doctora de la Iglesia Universal, junto a Santa Teresa de Jesús y a Santa Catalina de Siena. Ello, porque me parece particularmente admirable esta extraordinaria filósofa, discípula favorita del gran Husserl, judeo-cristiana orgullosa de serlo, que entregó su alma en Auschwitz, víctima de la barbarie necrófila.

   Con sus aspectos científicos, teológicos y literarios, esta revista es una belleza, una bocanada de aire puro, de esperanza, en medio de tantísima bazofia... Ricardo Rabinovich-Berkman

 

GARAY, Oscar E.

EJERCICIO
DE LA
ENFERMERÍA

Buenos Aires, Ad-Hoc, 2005, 378 p

Me parece muy auspicioso que un jurista interesado en cuestiones de Derecho Médico, como lo es Oscar Garay, cuya pluma ya ha dado otras pruebas de sólido acercamiento a tales temáticas, haya dedicado este trabajo a la noble enfermería, que viene requiriendo entre nosotros de textos específicos que la aborden. En efecto, menester es consolidar el concepto de que no se trata de un apéndice de la Medicina, ni de una suerte de quehacer subordinado, o inferior, sino de una profesión autónoma, con sus propios principios, fines y criterios, y también, desgraciadamente, con su litigiosidad peculiar, que no es poca.

"En mis casi cuarenta años de transitar por los caminos de la medicina", dice Francisco Maglio, en un prefacio a la obra, "he encontrado, en cambio, que enfermeras y enfermeros conjugan armoniosamente ambos conceptos socráticos conceptualizando al paciente en aquella definición totalizadora de Miguel de Unamuno: Un enfermo es un ser humano, de carne y hueso, que sufre, ama y sueña". Es, pues, en cierta medida, este libro un homenaje, muy merecido, a la estirpe de Florence Nightingale. Y sobran a Garay los méritos para concretarlo.

A lo largo de las 207 páginas efectivas de este interesantísimo estudio (las restantes constituyen un "apéndice" de textos legales, de esos que las editoriales suelen imponer, como si no supieran que existe Internet, y que esas leyes, que cualquiera consigue, abultan innecesariamente los libros y sus costos), el autor no sólo analiza la legislación vigente, sino que ingresa en terrenos diversos, como el de la responsabilidad civil, e incluso la Bioética, y lo hace con provecho. En suma, una obra muy digna de ser leída. R.D.R.-B