ZAMBRANO María del Pilar
 

La disponibilidad
de la propia vida
en el liberalismo político

Bs. As., Ábaco - U.Austral, 2005, 321p
 

A menudo les cuesta entender, a los egresados de las carreras jurídicas (y sobre todo a los que ejercen la abogacía, o profesiones vinculadas estrechamente a ésta), que la investigación científica no es un litigio, donde se gana o se pierde. Más aún, que ni siquiera se trata de "demostrar" algo, más allá de que, generalmente (aunque no siempre) se parta de una o más premisas.

A esa deformación profesional que conduce a verlo todo como un combate (compartida con esos primos segundos, los militares -¿alianza que viene desde Roma?-), se suma a menudo que los temas mismos poseen una carga emotiva, que entronca con aspectos muy profundos de la cosmovisión del sujeto, de su proyecto existencial. Cuestiones religiosas, ideológicas, episodios de la propia historia individual... Esto tal vez no pase tanto en materias como los seguros, o el Derecho bancario (aunque también pasa), pero se torna particularmente verdadero en el terreno de lo biológico, y de las prerrogativas básicas en general.

Por eso, destaca esta excelente pesquisa de la joven Doctora en Derecho (Universidad de Navarra), y Profesora de Ética Profesional y Filosofía (Universidad Austral), Pilar Zambrano, que constituyó su tesis doctoral. Como explica en el prólogo su director, el Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de A Coruña, Pedro Serna, la autora se ha centrado en las teorías de John Rawls y de Ronald Dworkin, analizando a la luz de ellas la cuestión de la disponibilidad de la propia vida. No es, pues, aclara Serna, "desde ningún punto de vista", un libro de Bioética o Bíoderecho. Se trata, en cambio, "de un trabajo de filosofía política y, en alguna medida, de teoría jurídica".

La obra no termina, sin embargo, en el mero análisis. El epílogo constituye la verdadera clave del libro. "Las aporías del liberalismo político", le ha puesto Zambrano, y es un título elocuente. Es que, en definitiva, regresa la opción entre metafísica o "consenso". La relativización del valor de la persona emerge como consecuencia del esquema ético estudiado, y eso es lo que deja preocupada a Pilar... y a nosotros. Ella es optimista en su conclusión, sin embargo, que como era de esperarse brega por una renovación de la concepción absolutista de la vida humana, que se cuide en la práctica de caer en prepotencias o paternalismos.

Es obvio que un libro editado por la Universidad Austral, de una Doctora de la Universidad de Navarra y Profesora de aquella distinguida casa de altos estudios, no iba a concluir alabando las teorías de Rawls o de Dworkin en materia de disposición de la vida humana. En ello, no hay sorpresa. Pero otras veces, la confesionalidad cantada del autor o de la obra, afecta a la calidad del trabajo, le resta calidad científica, lo transforma en un mero folletín de barricada, repleto de lugares comunes, de liberi prohibiti, etc. Y no es ese el caso en esta oportunidad, porque esta pesquisa abre el camino para el debate y la profundización, para quienes concuerden con la cosmovisión de la investigadora, y para quienes no.

No es un trabajo de ética biológica, advierte el profesor Serna. Sí, tiene razón, pero creo que a los que nos adentramos en esos laberínticos tópicos, se nos impone leerlo... Ricardo Rabinovich-Berkman
 

ARÍSTEGUI Abel Javier

ENSAYOS

La Plata, autor, 2005, 87p

La agudeza y la profundidad del filósofo y literato Abel Arístegui, son proverbiales, y en las más de dos décadas que llevo de tratarlo personalmente, y de leer con fruición sus trabajos, no han dejado de asombrarme, porque no resultan moneda corriente. Es ex Profesor de Filosofía del Derecho en las Universidades de La Plata, de Buenos Aires, de Morón y del Salvador, entre otras, y actualmente Director del Instituto de Filosofía del Derecho de la Universidad Notarial Argentina, cuyo Instituto de Derecho de Autor también comanda, pues es esa su otra especialidad, en la que ha descollado tanto como en la primera.

Leer a Arístegui no es sólo un ejercicio para la mente, un desafío intelectual, sino además una experiencia agradable. Porque el humor de este pensador, su simpatía irónica, la desenvoltura con que trata los temas, y el estilo literario, hacen de sus obras (sobre todo las ensayísticas, como éstas que comento), verdaderas delicias.

Cuatro ensayos breves se reúnen en este libro, que abarcan un larego período de veinte años en la producción de Arístegui. La revolución retroembolismática de Sigmund Freud, La filosofía analítica (1985), Libros escritos por militares apócrifos (1985), y Frases célebres de no célebres. Todos ellos, en diferente medida, poseen esa carga atractiva de incisión y gracejo, que caracteriza al autor, y que torna a sus obras imperdibles. R.D.R.-B