Ser una madre especial:

 

Mucho se habla de los chicos con capacidades especiales, pero poco se habla de los padres especiales.  Eso somos nosotros.  Seres que hemos sido elegidos, por alguna razón, para llevar una tarea titánica, pero sumamente gratificante, si sabemos adecuarnos a las circunstancias.-

 

He comprobado que las Mamás especiales siempre tienen tiempo para dar algo de su tiempo.  Están para dar un consejo, para dar el nombre del pediatra, del político que las ayudó, de los trámites para conseguir un certificado.  Pero también están para atender a la familia entera sin quejarse.-

 

Madres especiales: se nos rompe el corazón cuando vemos por la tele que alguien abandonó un bebé.  Se nos viene el mundo abajo cuando nos enteramos de la pérdida del niño de algún conocido.  Se nos congela la vida cuando vemos que otros padres utilizan a sus hijos para la delincuencia.-

 

Tengo un hijo con capacidades especiales, porque no puede aprender a leer.  La inocencia que destila por sus poros, me conlleva a renegar de las personas que no saben apreciar su corazón limpio, su transparencia, su gratificación cuando le dan una oportunidad, su desesperación cuando no entiende la exclusión, su desilusión cuando comprende que algo no está bien en él y muchos se encargan de resaltarla.  Porque –amigos míos- lamentablemente la discriminación está a la orden del día.  Mi hijo ha sido discriminado y me veo obligada a decirlo, porque si no lo hago, contribuyo a que todo siga igual.-

 

Mi hijo ha sido discriminado en su escuela, no por otros niños o algún extraño, sino por –nada menos- las autoridades del colegio.  Hay leyes, tratados, convenios que protegen a los niños contra la discriminación y todos están de acuerdo con ellas, e incluso exaltan sus bondades.  Pero en el momento concreto y real, se las olvidan y prefieren “hacer la más fácil”: dejar de lado al diferente.-

 

Todos los niños del colegio debían realizar un viaje.  Todos los niños del colegio fueron invitados... salvo mi hijo.  El pequeño me pregunta por qué no fue y no sé que responder, simplemente no quisieron llevarlo.-

 

Denunciemos a los que excluyen a niños con capacidades especiales “... porque de ellos es el reino de los cielos...” y los mayores, los que los señalan con el dedo y dicen “él no”, tendrán que volverse como niños para poder hacerlo.  Nuestros niños especiales son... Ángeles.  Toda madre especial lo sabe.-

 

Soy una madre especial que no pide privilegios, sino igualdad de trato y oportunidades para su hijo: trato de ser humano, oportunidad de ser feliz.-

 

No callemos las injusticias, no ocultemos ni dejemos pasar las acciones cobardes discriminatorias, ni las actitudes “pilatescas” de lavarse las manos y mirar para otro lado.  Mucho menos lo dejemos pasar cuando quienes discriminan son autoridades educativas que tienen obligación legal de educar sin discriminar (ni hablemos de obligación moral).-

 

Yo, madre, considero a todo acto discriminatorio de Perversidad Manifiesta.-

 

Ruth Noemí Kordysz

DNI 16.65.162

 

PD: Simón Asiste al Colegio  Don Orione (Don Orione no vino a Argentina a cuidar de los inocentes???), de la Ciudad de barranqueras, Chaco, el tiene una dificultad de aprendizaje, pero es un niño normal en otros aspectos. Es tranquilo y cooperador. Preparó con antelación su mochila para el sonado viaje de fin de curso. Ahora, esta retraído y confuso.