EL DR. MANUEL MARTÍ,
ACADÉMICO DE MEDICINA

    El 22 de noviembre, la Academia Nacional de Medicina de la República Argentina recibió en su seno, como académico de número, al Dr. Manuel Luis Martí,  ávido lector de PERSONA (no hay edición que no genere de su parte un agudo correo electrónico, casi de inmediato), y autor de nuestra humilde revista (recordarán nuestros receptores su magnífica nota reciente, en las "Páginas por la existencia", acerca de la Constitución europea).

    En un acto imponente, realizado en esa maravilla neoclásica que es el Aula Magna de la Academia, que estaba repleto, se escucharon las palabras de apertura del señor Presidente de esa prestigiosísima corporación, el Dr. Rómulo Cabrini, y luego el excelente discurso de recepción que pronunció el académico Dr. Miguel de Tezanos Pinto, dibujando la semblanza de ese espíritu humanista, en todo y el verdadero sentido de esa hermosa palabra, que es Manuel Martí.

    Cerró la ceremonia el propio homenajeado, que mantuvo en vilo al auditorio durante casi una hora, en una exposición vivaz y profunda, simpática y cargada de afecto hacia sus mayores y maestros, y no desprovista de una ironía sutil, típica de pensadores de su altura intelectual. Martí, médico especializado en diabetología, se ha dedicado mucho a la investigación científica y a la docencia. Es titular de la Universidad de Buenos Aires y de la Católica Argentina, autoridad de la Fundación Roemmers, miembro del Consejo Académico de Ética en Medicina, y del Instituto de Bioética de la Universidad del Museo Social Argentino, entre varias otras distinciones y membresías.

    Especialista también en Historia de la Medicina, Martí posee una cultura múltiple y honda, mamada desde su hogar y el Colegio Nacional de Buenos Aires. Está en prensa ahora su libro sobre... ¡frases en latín que se usan actualmente! Que se sumará a sus decenas de obras sobre temas médicos, históricos, literarios, etc. Y atención que todavía, Dios mediante, tiene mucho camino por recorrer.

    Manuel Martí es hombre de familia, de sólidos principios éticos, de temperamento afable y actitud modesta. Es un paradigma de lo que debe seguir siendo el médico latinoamericano, un ser humano de bien, comprometido con la dignidad de nuestra especie y el respeto genuino y visceral por cada uno de sus individuos. Obsesionado por la salud y la curación, sí, por supuesto, pero consciente siempre de que ningún fin, por luminoso que sea, justifica malos medios. 

    PERSONA felicita a su amigo el Dr. Manuel Martí, que honra al noble arte de Hipócrates.

Ricardo Rabinovich-Berkman