LEVAGGI, Abelardo

Dalmacio Vélez Sarsfield, jurisconsulto
,

Córdoba, Ciencia, Derecho y Sociedad, 2005
, 376 p

 

 

El autor (Abogado. Doctor en Derecho UBA, Investigador Superior del CONICET, Investigador permanente del Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales “Ambrosio Gioja”, Profesor Titular Consulto de Historia del Derecho Argentino de la Facultad  de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA, Profesor Titular de Historia del Derecho de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Director de Seminarios de Doctorado en la Facultad de Filosofía, Historia y Letras  de la Universidad del Salvador, autor de numerosos libros y artículos de la especialidad) realiza una magnífica reconstrucción del Vélez jurista, a través de sus escritos y discursos, como también por el testimonio de sus contemporáneos. Lo que permite una nueva visión del Codificador para el Derecho y un aporte importante para la historiografía jurídica.

La investigación tiene por objeto, dice Abelardo Levaggi, “…trazar un perfil suyo actualizado, en el que se entrelacen las ideas y los hechos, para hacer la más auténtica reconstrucción. Además procuro dilucidar algunas cuestiones controvertidas o dudosas, como ser su ideología, su participación en la elaboración del código de comercio, y las fuentes y el significado de las notas del código civil, recurriendo para todo ello a viejas fuentes inexploradas o insuficientemente aprovechadas, y a los múltiples trabajos historiográficos y de ciencia jurídica publicados después de Cháneton.”.

Divide la obra en nueve capítulos, una conclusión, un apéndice documental, y fuentes. En el primer capítulo trata los datos biográficos, en el segundo de la filosofía y de las teorías jurídicas, en el tercero el Derecho Romano, en el cuarto Derechos Canónico y Público Eclesiástico, en el quinto el Derecho Constitucional, en el sexto el Derecho Comercial y la elaboración del código, en el séptimo el Derecho Civil y la codificación, en el octavo las Instituciones del Código Civil, en el noveno trata de los demás Derechos.

Las Fuentes utilizadas las divide en: directas manuscritas e impresas; indirectas históricas y jurídicas, principales y secundarias.

El autor nos brinda nuevas luces sobre aspectos controvertidos del pensamiento y la obra de Vélez, así manifiesta que la posición sobre la condición positivista del codificador debe ser desechada. Resalta el eclecticismo y el liberalismo político despojado de perjuicios anticatólicos.  

Abelardo Levaggi encuentra en Vélez, un jurista conciente de la historicidad del Derecho, de que la codificación se trata de un fenómeno nacional, la primer fuente a la que acudió fue al Derecho propio, intentando verterle el lenguaje moderno.

El Iushistoriador culmina sus conclusiones diciendo: “Sea que merezcan adhesión o rechazo sus ideas, un juicio imparcial no puede sino admirar la vastedad y solidez de su saber jurídico, cultivado casi en el aislamiento, producto de una poderosa voluntad y de un talento natural, saber que volcó en trabajos perdurables, extraordinarios para quien ejerció simultáneamente arduas funciones de gobierno, y que lo elevaron al rango de uno de los más notables jurisconsultos latinoamericanos del siglo XIX.” Juan Carlos Frontera
 

RAMALLO, Jorge María

San Martín, las logias,
la revolución social
y su amor por Buenos Aires


Buenos Aires, Nuestra Historia, 1998, 99 p

 Este libro del profesor Jorge Ramallo está originado en tres estudios interesantes -tanto para el investigador como para el estudioso- realizados en distintas ocasiones sobre diversos aspectos del Libertador general José de San Martín. Si bien dichos estudios no guardan relación entre sí, descubren, sin embargo, facetas pocos conocidas del prócer, que nos introducen en un mejor conocimiento de su pensamiento y de su obra en las circunstancias históricas que le tocó vivir.

El primer trabajo se titula “San Martín, los grupos políticos y económicos y las sociedades secretas en la crisis del año XX 1818-1820)”, el autor destaca el interés de la Madre Patria de recuperar sus antiguos reinos, el papel de Inglaterra y Portugal de repartirse esas posesiones y los intereses de los grupos políticos y económicos y las sociedades secretas en el Río de la Plata. Así vemos el papel jugado por la Logia Lautaro –más tarde llamada partido directorial- siendo este grupo de convicción monárquica constitucional, recordemos que la mayoría de los estados en esos tiempos eran monarquías. Se destaca una carta de Vicente López a San Martín donde le dice el 4 de enero de 1830: “La revolución ha dominado exclusivamente desde el año 10 hasta mediados del 21: la contrarrevolución ha dominado disfrazadamente, desde mediados del 21 hasta mediados del 27, y habiendo sido entonces separada del timón, hizo su reacción vengativa para recobrarlo el 1° de diciembre de 1828”.

El segundo trabajo “San Martín y los comienzos de La revolución social en Europa (1848-1850)”, donde se examina la presencia de San Martín en la Francia convulsionada por las revoluciones de 1830 y 1848. Esto hizo que el Libertador se mudara de sus residencias de Grand Bourg y de Saint George y se trasladara a la costa, a Boulogne-sur-Mer, casa que en la actualidad se conserva y es propiedad del gobierno argentino. Es interesante la carta de San Martín al mariscal Ramón Castilla –presidente y caudillo peruano que luchó en las guerras de la Independencia- el 11 de septiembre de 1848, donde le comenta los graves sucesos vividos en Francia: “Las máximas de odio infiltradas por los demagogos a la clase trabajadora contra los que poseen; los diferentes y poderosos partidos en que está dividida la nación...este porvenir inspira una gran desconfianza, especialmente en París, donde todos los habitantes que tienen algo que perder desean ardientemente que el actual estado de sitio continúe prefiriendo el gobierno el sable militar a caer en poder de los partidos socialistas”. Por otra parte, San Martín elogia la defensa de la soberanía que hace Juan Manuel de Rosas frente a los ataques imperialistas de Francia e Inglaterra y la restauración del orden en Argentina, en su última carta al Restaurador del 6 de mayo de 1850 le dice: "la constancia con que se desempeña en honrar la memoria de este viejo amigo” y lo felicita por la “prosperidad, la paz interna, el orden y el honor restablecido en nuestra querida patria”.

El tercer y último trabajo se titula “Los regresos de San Martín a Buenos Aires sus circunstancias (1812-1880)”, de los 72 años de su vida, sólo pasó poco más de dos en Buenos Aires. Exactamente dos años, un mes y dieciocho días. Ramallo enumera los regresos del Libertador: Primer regreso (1812); segundo regreso (1817); tercer regreso (1818); cuarto regreso (1823); quinto regreso (1829) y regreso póstumo (1880).Por último, poco después del fallecimiento del prócer, el gobernador Rosas dispuso que cuando fuera posible se pudiera “verificar la traslación de los restos mortales del finado general a esta ciudad por cuenta del gobierno de la Confederación Argentina”, pero esta iniciativa recién se cumplió el 28 de mayo de 1880 durante el gobierno de presidente Nicolás Avellaneda. Sandro Olaza Pallero