Instituto de Bioética y Bioderecho

Maestría en Aspectos Bioéticos y Jurídicos de la Salud 

 

“QUUM HOMINUM CAUSA OMNE IUS CONSTITUTUM SIT” (Digesto, 1,5,2)
“PORQUE TODO LO JURÍDICO HA SIDO CONSTITUIDO A CAUSA DE LOS HOMBRES”

 

III ENCUENTRO DE TRABAJO INTERDISCIPLINARIO SOBRE

ASPECTOS BIOÉTICOS Y JURÍDICOS DE LA SALUD

Eje temático de esta edición:

TRASPLANTES (ante la Ley 26.066)


 

Habiéndose concretado con éxito el viernes 31 de marzo del 2006 el evento de referencia, con la asistencia y participación de más de 150 personas, y la activa intervención de destacados especialistas de varias disciplinas y puntos de abordaje de la temática de los trasplantes de órganos y tejidos anatómicos, y sus aspectos conexos, publicaremos a continuación las actas elaboradas por los respectivos Secretarios de los Paneles, sin menoscabo de la edición de los trabajos presentados, que se irá concretando en nuestros números sucesivos, pues fueron esas comunicaciones varias y todas ellas muy ricas. 

Especial realce dieron al encuentro, además, las dos participantes llegadas del hermano Brasil, quienes aportaron la experiencia de su país, que ya ha implementado desde hace años un sistema semejante al que ahora introduce en la Argentina la Ley 26.066. Ciertamente, su balance distó de ser positivo, y recomendaron, con tristeza, a nuestra República abstenerse de dar este paso, que consideraron funesto para la trasplantología, por razones bastante coincidentes con las expresadas por los brillantes expositores locales. Ricardo D. Rabinovich-Berkman 

 

 

1. DEFINICIÓN DE LA MUERTE (1993): ¿DEBE MODIFICARSE?

            Promediando la hora 10.45 se procedió a dar comienzo a la disertación del Segundo Panel, cuya temática se desarrolló entorno de la Definición de la muerte, partiendo del concepto dado en 1993 y considerando la inquietud acerca de si el mismo debe modificarse. Bajo la coordinación de la Dra. Vera Milovic (médica oncóloga), los expositores fueron los Dres. Guillermo Köhler (médico neurólogo del INCUCAI y del Hospital Ramos Mejía) y el Dr. Alfredo Achával (Médico legista, Dr. En medicina).

            La disertación principió con una breve introducción del Dr. Ricardo Rabinovich-Berkman,  en la que se recordó el contenido del art. 23 de la ley de Trasplantes (según texto de 1993) respecto de la definición legal del concepto “muerte” y su vigencia actual, a la luz de los nuevos adelantos y  descubrimientos científicos que, eventualmente, podrían hacer necesaria una modificación del mismo.

            A continuación la Dra. Vera Milovic, puntualizó el concepto del término “muerte cerebral”, y su evolución desde el año 1968. Dando, de este modo, paso a la exposición del primer disertante, Dr. Köhler, quien mediante la utilización de material gráfico (transparencias proyectadas), comenzó explicitando científicamente el contenido de la denominada “muerte encefálica” y, desde allí, desplegó detalladamente los requisitos y aspectos técnicos que los médicos debían verificar al momento de diagnosticar  la muerte encefálica como concepción idónea para  la procedencia de un potencial donante.

            Por su parte, el Dr. Alfredo Achaval, precisó la evolución del concepto “muerte” en nuestra legislación, para concluir en que los tiempos biológicos son diferentes a los tiempos cronológicos que existen en el derecho. Ello así, en su opinión, no le correspondería al Estado determinar cuando ha de producirse la muerte cerebral ya que ello se encontraría reñido con el derecho a la vida y en franca contradicción con nuestra Carta Magna (según ref. 1994).

            Al finalizar las disertaciones, se procedió a dar lugar a las preguntas del público. El primer interrogante lo formuló la Dra. Graciela Echeverría (alumna de Postgrado de la UMSA) y el mismo se refirió a si la ley actual sobre trasplantes cambia el status jurídico del cadáver. La respuesta del Dr. Achaval consideró que la legislación actual contempla la figura de una persona intermedia, esto es, “la que está  muriéndose”, en alusión a las condiciones progresivas de las diversas etapas por las que transita ese proceso hacia la muerte.

            La segunda pregunta, formulada por la Dra. Forcada (abogada) se refirió a considerar ¿cuándo se produce la muerte luego del proceso?  Y, ¿si existe algún signo prevalente dentro de los establecidos por la ley?. La respuesta, a cargo del Dr. Köhler, concluyó en que ningún signo prevalece sobre los otros y, a mayor abundamiento, recalcó que, cualquier aspecto científico del cual pueda inferirse que el paciente está vivo, hace que la persona sea descartada como donante.

            La última pregunta al panel, la dirigió la Dra. Mabel Delaqua (abogada) y consistió en interrogar acerca del por qué se excluye a los pacientes psiquiátricos del examen neurológico que los habilitaría como donantes. El Dr. Köhler, respondió que dicha razón no obedece a motivos de orden médico sino a un resguardo legal. En este sentido, el Dr. Rabinovich en la obra de su autoría sobre el tema trasplantológico, hace alusión a los acontecimientos históricos que dieron lugar a esta solución legal (episodio Colonia Montes de Oca).

Siendo las 12.15 culminó la exposición de este panel. María Eleonora Cano, Secretaria.

 

 

2. NUEVAS FORMAS DE MANIFESTAR LA VOLUNTAD TRASPLANTOLÓGICA

            La primera exposición de este brillante Panel estuvo a cargo del Dr. Carlos Clerc (Doctor en Derecho, Profesor de la Maestría, Profesor de la UMSA y de la UBA), quien trató el tema desde la óptica del nacimiento de la relación médico-paciente.

            Comencemos por ubicar el tema cronológicamente: la relación entre el médico y el paciente se perfecciona, para algunos, durante el siglo XVIII, mientras que otros consideran que la misma se afina en el siglo XIX. Sea uno u otro siglo, lo cierto es que entre el necesitado de salud y el profesional se va confeccionando una relación progresiva.

            Ahora bien, en nuestros días, la relación entre el galeno y el paciente se sostiene por ciertos pilares, donde puede mencionarse como uno de ellos a la obligación del médico de conseguir que el paciente esté de acuerdo con lo que él va a hacer, es decir, conseguir una real comprensión de parte del paciente sobre el tratamiento que realizará el médico.

            Asimismo, a partir del desarrollo jurisprudencial que tiene lugar en los Estados Unidos durante el siglo XX, comienza a desarrollarse una doctrina in crescendo, que incorporará cada vez más obligaciones y derechos en la relación. Por ejemplo: la información de las terapias alternativas, los riesgos, etc.

            De este modo, lo que se desprenderá de esta nueva etapa son dos ideas que configurarán la relación tal cual la entendemos en la actualidad: la responsabilidad del médico por un lado, y los derechos del paciente por el otro.

            Para ilustrar las formas en las que puede manifestarse la relación médico-paciente, el Dr. Clerc finalizó su participación mediante un ejemplo tomado de la realidad: en un establecimiento de salud de la Capital Federal un paciente fue derivado a un cirujano porque, a causa de una hernia, era necesario que se le practicara una operación. A continuación al paciente se le entregó un papel para que leyera la información que contenía, y luego de la lectura, el paciente le preguntó al galeno por los riesgos. Los escuchó, firmó el documento, y luego de devolverlo, la relación se dio por concluida. Es decir, hubo un papel que resumía y “cubría” todo.

            Sin embargo, tiempo después el mismo paciente vuelve a ser internado por otras complicaciones, y se determina que es necesario intervenirlo otra vez quirúrgicamente. La operación se realiza, pero no alcanza. El paciente queda internado y durante la estadía en el nosocomio, los médicos constantemente le van informando de todas las posibilidades con las que cuenta, incluyendo los riesgos. Esto significó, en otras palabras, una relación que se desarrolló a través de un proceso que involucró a un equipo médico y no, como la primera vez, una relación que se agotó en el instante. Así, lo que el Dr. Clerc pretendió señalar fue que la mayoría de las veces el enfermo actúa mucho más a través de sus emociones, que racionalmente, y es por eso que debe informársele todo, pero acompañándolo durante todo lo que dure el proceso de la relación.

 

            A continuación, el Dr. Osvaldo Cobas (Dr. en Derecho, Profesor de la Maestría, Prof. Titular de Derecho Civil de la UBA) en su exposición comenzó diciendo que la medicina, como ciencia, ha dado pasos gigantescos durante el siglo XX. Y dentro de esta ciencia, la actividad trasplantológica se ha desarrollado, asimismo, como un acto de increíble solidaridad.

            Los trasplantes de órganos requieren de dos actos voluntarios: uno, la donación de órganos; el otro, la aceptación. Ambas, a su vez, deben darse con las características que describe el Código Civil argentino: intención, discernimiento y libertad. En ciertos casos donde la persona no pueda cumplir con dichos requisitos, la voluntad puede ser suplida por ciertos familiares.

            Ahora bien, cómo se manifiesta exteriormente la voluntad es algo de lo que se ha ocupado el Código Civil en el art. 913. Sin embargo, la ley 26.066 introduce una innovación: una presunción: las personas, a priori, son donantes de órganos.

            La pregunta que enseguida se hace el Dr. Cobas es si en este terreno puede jugarse con presunciones: en principio, la respuesta es negativa, porque se aparta del consentimiento informado y de lo que dice el Código Civil. La donación de órganos es un acto personalísimo que requiere de la capacidad de quien otorga ese acto. Incluso si se llegara a plantear la necesidad de que un menor sea dador, la respuesta judicial y legal será negativa, ya que nadie puede ir contra la integridad de su representado. Lo anterior no hace más que afirmar la calidad de acto personalísimo de la donación.

            Por otra parte, para el Dr. Cobas, la naturaleza de este acto no es una donación: no es un contrato, no hay un acto jurídico bilateral, no hay acuerdos de voluntades. Son, por lo tanto, actos jurídicos de carácter extramatrimonial, unilaterales y por los que no puede pedirse ninguna recompensa.

            Cómo manifestar, entonces, la voluntad, se preguntaba el Dr. Cobas y su respuesta era contundente: a través de las directivas médicas anticipadas o, como es su nombre en inglés, living will. Esta es la herramienta que nos queda, ya que con el art. 19 que quedó redactado luego de la modificación introducida por la ley 26.066, el legislador pretende intervenir en el acto de solidaridad: las consecuencias del razonamiento estatal son perversas, las consecuencias del razonamiento son las siguientes: al apropiarse del órgano, el Estado socava, precisamente, la solidaridad, y a la persona sólo le queda la posibilidad de decir sí 8que es lo mismo que no decir nada), o decir no. Y eso no basta.

            En base a lo anterior, el Dr. Cobas finalizó su participación proponiendo que se entendiera a la relación médico-paciente como una relación con la sociedad, basada en el consentimiento (o asentimiento) informado, que es lo que marca justamente a esa solidaridad. Las personas obran tanto por lo que les ocurre como por lo que se le informa, y actualmente no están debidamente informados. Esto genera pánico en la sociedad, consciencias que no actúan bajo el discernimiento, intención y libertad.

 

            El tercer panelista fue el Dr. Marcelo Hesalis (Abogado, Profesor de la Maestría, Profesor de la UBA), que se refirió a las formas de expresar la voluntad en el consentimiento médico. Entre otras cosas, hizo referencia a que la ley de trasplantes en la actualidad es un cuerpo normativo que se vio sometido a más intervenciones de las que se pueden permitir, por lo que estamos frente a intervenciones estéticas, más que médicas. A su vez, los familiares en la realidad se convirtieron en opinólogos respecto de la decisión final sobre donar.

            El trasplante, señalo a continuación el Dr. Hersalis, es un fenómeno de varias etapas: es el medio por cual a una persona se le puede prolongar la vida; es voluntario; es un acto solidario.

            Hay que partir, para continuar el análisis, de la base de que la ley de trasplantes se ubica dentro de la normativa civil y, también, constitucional.

            Sin embargo, la ley 26.066, alejándose de todo principio normativo (legal o constitucional), tomá partido por el consentimiento presunto: en principio, ahora, todos somos donantes. El nuevo art. 19 presume que todas las personas tienen la voluntad de donar los órganos; antes tal presunción estaba condicionada a una campaña de información que debía hacer el Estado; había, asimismo, un plazo para esto, que la ley 26.066 no exige, haciendo surgir la primera contradicción. Por otra parte, con este mecanismo la ley fuerza la consulta a las personas allegadas al paciente.

            Por último, el Dr. Hersalis, introdujo al Ministerio Pupilar, preguntándose qué sucederá, una vez entrada en vigencia la ley 26.066, con los chicos de la calle y con las personas indocumentadas. Estamos frente a una situación muy grave: hay un Ministerio Pupilar que “opina”, una voluntad que se presume; sin duda, el Poder Ejecutivo debe hacer una campaña de información que realmente llegue a toda la sociedad.

 

            La Dra. Teodora Zamudio (abogada, Dra. en Derecho, bioeticista, Profesora de la Maestría y de la UBA) dijo que la ley 26.066 nos coloca frente a algunos cambios sociales que no deben pasarnos inadvertidos. Aquí se presume que la población está informada, que la campaña de información va a ser intensa, ya que a diario la población de donantes aumenta. La ley acepta a la población más joven, que tienen órganos más sanos, y esos jóvenes deben ser informados, y esa obligación es desde ahora hasta siempre, ya que esta población constantemente se renueva.

            Según la Dra. Zamudio, hay que entender que estamos frente a una desacralización del cuerpo humano: reducimos a los cuerpos a un conjunto de huesos y órganos.

            Sobre el final de la disertación, la Dra. Zamudio se preguntaba para qué se llama a la familia a dar testimonio sobre la voluntad, qué se hace con los chicos de la calle, qué va a suceder con los indocumentados. La ley se ineficiente: no estamos informados. Sus implicaciones en temas colaterales –no sólo trasplantes de órganos– deben mantenernos a todos en alerta.

           

            Bajo el título Derechos de autoprotección. Las directivas anticipadas y la ley 26.066, la escribana Taiana de Brandi (jurista, creadora de los "actos de autoprotección", Prof. de la UN) comenzó su ponencia manifestando que cuando el legislador se encuentra con el incapaz, lo desplaza y se entiende con el representante, hablando de aquél como el causante, como si estuviera muerto, como si no fuese persona. ¿No es persona el incapaz?, se cuestionó la Escribana.

            Quizá no para el positivismo, pero hoy, para la concepción realista del derecho, la persona es un ser anterior al derecho positivo.

            Así lo reconoce el derecho internacional, por ejemplo, en los pactos con jerarquía constitucional. También lo prevé Vélez Sarfield en el art. 51 del Código Civil. Existe, por lo tanto, total identidad entre el ser humano y la persona, más allá de las cualidades y particularidades que puedan presentarse en cada uno de los seres.

            Pero cuándo termina la vida de esa persona, fue lo que a continuación se preguntó la Escribana de Brandi. Según el Código Civil, con la muerte natural. Allí es donde termina todo.

            Pero durante la vida, a las personas se les reconocen todos los atributos, entre ellos la capacidad. El menoscabo a la capacidad no da pie al atropello de la voluntad del sujeto, que aún no está muerto. El mismo Código Civil le reconoce el derecho a actuar, aunque más no sea por medio del curador.

            Ahora bien, desde el siglo XX ya no podemos soslayar que existen diferentes grados de capacidad. Así, el instituto de incapacidad tal cual se lo reglamenta en nuestro ordenamiento ha entrado en crisis, por lo que es prioritario que el legislador actualice el régimen bipolar, obsoleto, despersonalizado, casuístico. Debe dejarse de hablar en los temas biomédicos de capacidad contractual para introducir el término de capacidad natural: en los actos personalísimos, la capacidad que debe incidir no es la contractual, sino la natural.

            Sobre el final, la Escribana Taiana de Brandi concluyó que deben derogarse las normas del Código Civil que se oponen al bloque constitucional; cada uno tiene el derecho de decidir cómo obrar su propia incapacidad, otorgando, por ejemplo, directivas anticipadas. De este modo, en la ley 26.066 las directivas anticipadas pueden versar sobre toda la amplia temática trasplantológica, siendo ellas la forma más eficaz que nos queda para evitar el consentimiento presunto, y ponerle coto al atropello de la voluntad.

 

            La última panelista de la mesa fue la Dra. Mariela Salomé (abogada, Comite de Bioética de la Sociedad Argentina de Trasplantes), quien expuso sobre las nuevas formas de manifestar la voluntad trasplantológica.

            En premier lugar señaló que el consentimiento presunto significa una toma de decisiones conjunta para implementar o rechazar una intervención determinada. Por esto último es necesario esbozar las reglas sociales que necesitan las instituciones para que el consentimiento sea válido: los elementos mínimos de todo consentimiento deben ser los siguientes: exposición adecuada de la información, la voluntad, y, finalmente, para consentir verdaderamente la decisión deberá ser libre y sin coacciones, una decisión que se verá plasmada como aceptación o rechazo. En caso de que faltase el consentimiento informado, como por ejemplo lo pregona la ley 26.066, ¿puede hablarse de consentimiento? ¿Puede comprenderse lo no informado? ¿Hay libertad al consentir?

            Según el último censo nacional tenemos un millón de analfabetos, cuatro millones de personas que no pueden comprender un texto y más de la mitad de la población por debajo de la línea de la pobreza. ¿Al no acceder a la información, tienen voluntad real de decidir? La ley vulnera todos los supuestos válidos de dignidad de las personas, y se desentiende del lema kantiano. Sin embargo, nosotros no debemos olvidar, y no debemos permitir que se olvide, que la persona es un fin en sí mismo, sostuvo la Dra. Salomé al concluir la disertación.

 

            Una vez finalizada la mesa, se paso al debate con el público. El primero en hablar fue un médico que quiso remarcar su disidencia con lo que había dicho la Dra. Zamudio. Dijo que el médico tiene una vocación fundamental: apoyar al paciente, no dañarlo. Por eso, en una sala de cuidados intensivos, no podría vulnerarse jamás la salud e integridad del paciente. Asimismo, el Dr. Manifestó que la mayoría de las donaciones son de personas de más de sesenta años.

            La respuesta de Zamudio fue la siguiente: ojalá hubiera más médicos como usted, y con los principios que usted pregona. Pero lo cierto es que hoy muchos galenos no informan a sus pacientes cuando estos se encuentran en las situaciones referidas. Además, en la ley 26.066 el médico está ausente. Y es el médico quien, una vez extraídos los órganos, firma el acta de defunción.

            La siguiente persona del publicó dijo que la ley 26.066 establecía un sistema contradictorio. En el consentimiento presunto, dijo, consiente alguien que no está consintiendo, sino que lo hacen otros. Luego añadió que la solidaridad es un valor que habla de los afectos, que no son tenidos en cuenta, ya que, por ejemplo, una persona que consintió hoy, puede no hacerlo mañana por los motivos que sean. Además, ¿la ley quiere decir que el que no consciente no es solidario? La norma no hace más que imponerse a la voluntad de la sociedad.

            A continuación, la siguiente persona de la audiencia que participó fue la Dra. Vera Milovic. Señaló que los pacientes que están en lista de espera, por lo general no son tenidos en cuenta a la hora de hablar sobre estos temas, y es muy común que los órganos más útiles sean los de las personas sanas. Por eso, preguntó la Dra., ¿no debería pensarse una ley que obligue a manifestar la voluntad a las personas, por ejemplo, todos los años?

            La respuesta, inicialmente, estuvo a cargo del Dr. Cobas: si hay leyes, como la ley de defensa del consumidor, que obligan a informarse, ¿cómo no hacerlo en materia de trasplantes? Asimismo los afectos han estado presentes, tanto a través de la justicia, como en cada decisión de donar los órganos.

            La Dra. Zamudio agregó que la ley no pude decidir cuándo estará muerto el paciente, sino que es el médico quien debe hacerlo.

            La tercera intervención de la audiencia fue para señalar que lo importante en la relación médico-paciente es el amor, ya que si no hay amor entre humanos, no hay ninguna relación.

            A continuación, desde el público, la Lic. Carolina Robletes planteó la problemática de la solidaridad: la donación de órganos ¿es un acto de amor al prójimo, o es un acto de amor propio?

            La Dra. Zamudio respondió que la donación de órganos puede relacionarse con diferentes motivos, pero los valores son pre y metajurídicos. Los valores les permiten a los seres humanos convivir entre sí, cuestión por la cual un juez se convierte en una figura irremplazable dentro de la sociedad, no porque sea superior, sino porque es el que tiene las herramientas para resolver los conflictos. Asimismo, para poder convivir entre todos debe contemplarse el pluralismo.

            La siguiente pregunta la realizó el Dr. Zotto: ¿por qué debe manifestarse un acto de última voluntad?

            Le respondieron que precisamente, en ese acto, está radicada la voluntad y por eso la ley debe informar su presunción.

            El Dr. Cobas añadió que si bien ningún muerto pude decidir sobre sus actos, sí los actos de última voluntad son actos jurídicos, donde pueden disponerse, por ejemplo, los órganos, siempre que se actúe con discernimiento, intención y libertad. Así, el living will le permite a la persona, entre otras cosas, decidir sobre sus órganos. Sin una decisión clara de la persona afectada, corremos el riesgo de ser nada.

            La última persona del público en hablar dijo que no estaba en claro quiénes informarán acerca de este punto, ni si saben o están bien informados justamente sobre lo que informan.

            La Dra. Salomé finalizó el debate y la intervención de la mesa en las Jornadas diciendo que se desconoce quién dará la información, pero la definición de la muerte no es un concepto de la ley de trasplantes solamente, sino que es una definición bajo criterios neurológicos que rige todo el ordenamiento jurídico argentino.

             Con lo que el Coordinador, Dr. Enrique Martello, dio por terminada la rica labor del Panel. Federico Gabriel Piedras Quintana, Secretario

 

 

3. LOS TRASPLANTES EN UNA SOCIEDAD MULTICULTURAL: PROBLEMÁTICA

    Este excelente Panel contó con la participación de cuatro panelistas: la Licenciada Teresa Amarfil, la Doctora Melina Paredes, el Padre Luis María Landa, y el Doctor Manuel Luis Martí.

    Tras su presentación, abrió el panel la licenciada en Ciencias Políticas (por la Universidad de Belgrano) Teresa Amarfil. Cabe destacar que la licenciada es magíster en Ética Aplicada (por la Universidad de Buenos Aires) y que ejerce cargos docentes en la Universidad de Belgrano.

    Tituló su exposición “Transplantes: otra oportunidad para la democracia”. Por medio de ésta, inquirió respecto las notas características del sistema democrático, ésta idea de hombres con cierto grado de vida común (a fin de capitalizar poder, una voluntad que deba ser respetada), y con igualdad de objetivos: hacer un mundo mejor. Según nos dice el principio de representatividad, ésta voluntad, es receptada y hecha carne por medio de sus representantes: he aquí, la lógica democrática. Pero despertemos, no alerta Amarfil, todo esto que un día llego a ser al menos una utopía posible, hoy no es siquiera esto, y tan solo retórica ingenua. Denuncia, la ley 26.066 carece de un proceso de buenas razones para creer, está rodeada de un insuficiente suministro de información, y un ausente debate público.

    Finalmente, recomiendo la lectura en extenso de la presente exposición, oportunidad para deleitarnos del extraordinario uso que se hace del Golem.

 

    En segundo lugar, hizo su presentación, la Doctora Melina Paredes, abogada, representante de la Asociación de Jóvenes Indígenas.

    Con su trabajo, hace estudio de la compatibilidad entre la ley que nos ocupa, y el resto del ordenamiento, siempre en relación a los derechos de los indígenas que habitan este suelo. Si bien aclaró desde un principio que no se manifestaba en contra de la presente ley, planteó serias objeciones a la misma. Entre éstas: la carencia general de DNI de ciertos sectores mayoritarios los cuales quedan por tanto sin la posibilidad de manifestar su voluntad negativa como donantes, desinformación de grupos analfabetos, desatención e incompatibilidad con variadas creencias en claro atentado contra la libertad de cultos, plazos exiguos para diferentes realidades geográficas y sociales, entre otros.

 

    A continuación, tomó la palabra el Padre Luis María Landa, quien se desempeña como capellán del Hospital Oncológico Roffo.

    Landa comenzó por compartir sus vivencias frente al dolor, junto a los enfermos de cáncer, en el Instituto Oncológico Roffo. Llamó a un mundo mas humano, con un estándar de calidad de vida mayor (sobre todo para los sectores mas desprotegidos), la utilización de equipos interdisciplinarios y cuidados paliativos a fin de garantizar una vida digna, incluso en los últimos momentos. Recalcó la necesidad de mentes claras y corazones limpios. De modo seguido, hizo un breve resumen de la postura de las religiones frente a los transplantes, y reflexionó sobre el discurso del Papa Juan Pablo II en ocasión del Congreso de Roma del 29 de agosto de 2000 (transplantes). Por último, llamó a seguir adelante por el camino de la justicia, el bien, y el amor.

 

    Finalmente, hizo uso de la palabra el Doctor Manuel Luis Martí, médico clínico, director y miembro de diferentes instituciones de renombre.

    Por medio de su exposición, “Aspectos religiosos, educativos y profesionales”, hizo un inteligente análisis de las diferentes disposiciones e implicancias en torno a la legislación en estudio. Urge señalar, como bien lo hizo el expositor, la problemática respecto la entrada en vigencia del artículo 5º de la ley 26.066, toda vez que ni siquiera en esta oportunidad, se ha realizado la campaña de difusión que en el caso impera.

 

    Antes de agradecer a los expositores y dar por cerrado el Panel, y a fin de concluirlo de forma enriquecedora, su Coordinador, el Lic. en Enfermería Diego Howlin, abrió el espacio a preguntas por parte del auditorio. Luis Ignacio Galli, Secretario