| Palabras
pronunciadas por el Vicedecano de Derecho, Prof. Dr. Tulio Ortiz (acto de colación de grados, 21 de abril del 2006) |
Autoridades presentes, Señores Consejeros, señores Profesores, invitados
especiales, señores y señores, y especialmente ustedes, queridos graduados.
No voy a pronunciar un discurso sino intentar una reflexión dirigida a nuestros
graduados.
Hace cuarenta años estuve sentado en aquel lugar donde están ustedes ahora. Fue
un 28 de julio. Al día siguiente, como un rayo cayó la intervención y comenzaron
los tiempos difíciles de la Universidad de Buenos Aires (y de todas las públicas
de entonces). La intervención trajo un importante éxodo primero, como un
vaciamiento de la sangre nutricia, luego el conflicto y finalmente el miedo.
Veinte años después se restauró la universidad pública en donde resurgió la
autonomía, el pluralismo y el cogobierno en una universidad que no se
desentiende de los problemas sociales y nacionales.
Hoy ya no flotan aquellas antiguas oscuras nubes de la irracionalidad propia de
los iluminados de antaño, pretendidos dueños de la verdad que imponían con
intolerancia.
No obstante recientemente el horizonte ha vuelto a oscurecerse con nuevos brotes
de irracionalidad que pretenden impedir por la fuerza algo tan elemental como lo
es que los universitarios se reúnan, debatan libremente y elijan en el seno de
la Asamblea Universitaria, órgano máximo de la institución.
¿Es que quizá estemos ante nuevos tiempos difíciles?
Entonces, les quiero pedir, queridos egresados, que cada uno de ustedes, desde
el lugar que se encuentre, luchen por conservar esta Universidad que tanto ha
costado consolidar.
Esta Universidad que hoy les da el título.
Esta Universidad pacífica, pluralista, sede de la búsqueda del saber y la
verdad.
Esta Universidad que debemos defender, porque es nuestra Universidad.
Nada más.