SOLIDARIDAD DE PERSONA
CON VIVIAM PERRONE

 

El 7 de mayo del 2006, patoteros no identificados agredieron impunemente a nuestra lectora y amiga Viviam Perrone, madre del adolescente Kevin Sedano, asesinado por un conductor de automóvil, y presidenta de la Asociación Madres del Dolor, que reúne a mujeres cuyos hijos han caído víctimas de la violencia criminal, y luchan por el esclarecimiento de los hechos en que perdieran la vida sus vástagos, el castigo de los responsables, y la construcción de una sociedad donde no reinen más el miedo y la burla.

 

Tras ser atendida en un sanatorio, Viviam se repuso, con la fortaleza de ánimo que la caracteriza. Fue salvajemente golpeada y amenazada. Le lastimaron el abdomen y le lanzaron a los ojos el spray de pimienta con que ella misma intentó en vano defenderse. "Yo no quiero custodia, yo quiero ser una persona normal, quiero que mi hija viva una vida normal", dijo entre lágrimas al salir de la clínica. "Alguien me estuvo siguiendo porque yo hoy tendría que estar trabajando en el colegio y no fui porque hoy era el aniversario de la muerte de Kevin", agregó. Y advirtió: "Si es una mafia, no van a poder con nosotros".
 

"Hoy es el día que estoy más débil, el día que más me cuesta estar viva", suspiró Viviam, al recordar el aniversario de la muerte de Kevin, atropellado hace cuatro años en la localidad bonaerense de Olivos, al cruzar la Avenida del Libertador, cerca de la quinta presidencial. Viviam venía recibiendo amenazas telefónicas. Mientras la golpeaban, sus agresores repetían: "ahora ya vas a ver como te vas a callar la boca". Es que ella nunca ha dejado de luchar contra la impunidad en que ha quedado el asesinato de su hijo. Y NO CREEMOS QUE CEJE AHORA TAMPOCO.

 

De inmediato, al enterarme de este horrible episodio, remití a Viviam el siguiente mensaje-e:

 

Estimada Viviam:

En el día de hoy me he enterado con horror de la agresión que has sufrido.

En carácter personal, y como director de la revista electrónica PERSONA,

quiero hacerte llegar un mensaje de profunda solidaridad y simpatía.

Como a todos los argentinos que soñamos con un país de paz y de respeto,

este tipo de episodios, desgraciadamente reiterados, me llenan de tristeza.

Espero que se detecte a los culpables de este acto de violencia cobarde,

y se les imponga el castigo que en una República decente corresponde.

Deseando que te repongas pronto, te saludo con afecto y admiración.

Ricardo D. Rabinovich-Berkman