VARSI ROSPIGLIOSI, Enrique

DERECHO MÉDICO PERU
ANO
Doctrina, legislación & jurisprudencia


Lima, Grijley, 2006,  408p, 2ed

 

 

.Con gracejo, el diseño de cubierta de este notable libro se ha compuesto mediante el reiterado perfil de un "tumi", ese instrumento empleado por los cirujanos del Tawantinsuyu para llevar a cabo, entre otras operaciones, aquellas trepanaciones de cráneo (generalmente asociadas con el tratamiento de las secuelas de los golpes de macana, típicos de las guerras andinas) que hasta hoy asombran, porque las regeneraciones óseas que muestran las calaveras (todo museo antropológico de la región, o tiene las suyas, o sueña con poseerlas) hablan de increíbles éxitos quirúrgicos, cifrados en prolongadas sobrevidas de los pacientes. Y todo ello sin técnicas de asepsia...

Para desazón de los historiadores del derecho, sabemos mucho más (y no se crea que tanto) del aspecto médico de la tarea de esos cirujanos pioneros, que de su entorno jurídico. La tentación de entregarse a elucubraciones fantasiosas, a hipótesis ficticias, es mayúscula, pero debe ser evitada (cosa que no todos han hecho). Las escasas fuentes (todas ellas trasculturadas) que nos hablan del derecho del Tawantinsuyu, traen escasísimas referencias a los médicos, de modo que sólo puede armarse, y con alfileres, un cuadro tentativo, y probablemente nunca lleguemos a pasar de ese nivel.

Pero lo cierto es que el Perú, desde las cirugías a calota craneana abierta y las hierbas con principios activos que actualmente son base de medicamentos que salvan millones de vidas (sin que, como suele suceder con las drogas terapéuticas elaboradas en base a sabiduría indígena, los miembros de las etnias descubridoras se beneficien en lo más mínimo de las ventajas económicas colosales que reportan: pero así es el brave world que hemos construido... o dejado construir), se yergue orgulloso, con una trayectoria galénica secular, riquísima y propia, que confluye con la que llega de España después de la conquista, que es destacada, quizás por la cantidad de "cristianos nuevos" que eligieron ese lejano Virreinato para establecerse, y por la alta presencia de la medicina entre los descendientes de hebreos, de uno y de otro lado del Océano.

Por eso, uno no puede sino recibir con respetuoso interés este trabajo del brillante jurista limeño, profesor de las Universidades de Lima y Nacional Mayor de San Marcos. Su designación como representante del Perú ante el Comité Internacional de Bioética de la UNESCO, y su membresía del Consejo Nacional de Bioética de su país, presagian, además, la necesaria presencia de la ética biomédica en la obra, factor sin el cual no puede siquiera imaginarse hoy un libro serio que se aboque a estas temáticas. El biojurista, nova avis que ha despuntado ya claramente en el panorama de la ciencia del derecho, y se ha impuesto con su idiosincrasia, sus criterios, su metodología y sus principios, es un ser eminentemente interdisciplinario, convocado a formar parte de ese nuevo humanismo cuyo optimista adviento pronostica otro ínclito peruano, el historiador Carlos Ramos Núñez. Los cartabones del estudioso de leyes o de normas, del gabinetista celoso de preservar los límites de lo jurídico como si fuesen murallas chinas, cuando en realidad son entelequias humeantes, mal le acomodan. El biojurista se sonríe ante las pretensiones kelsenianas de pureza: él retoza feliz en el barro de lo social, y abre su mente a la filosofía. A veces, por eso, se siente, en la intimidad (y sólo lo confiesa a los muy amigos) alejado de sus hermanos estudiosos de otras facetas del derecho.

Sin embargo, ese humanismo, esa apertura a la dimensión filosófica, no es de esperar que esté ausente en el Perú, tras la siembra fecunda de Carlos Fernández Sessarego, cuyas ideas en muchos aspectos sigue nuestro autor. Don Carlos, el civilista más importante de Latinoamérica desde la segunda mitad del siglo XX (sin menoscabo del brillo de otras figuras en la región), ha marcado a fuego, un fuego santo, a los juristas de su hermosa tierra, así como a otros, que nos hemos auto-inscripto como discípulos suyos, con la advertencia de que no puede haber verdadera construcción jurídica sin cimientos filosóficos e históricos. Lima, siempre rica en ciencias humanas de por sí, se ha tornado en faro, a la luz de Fernández Sessarego, de una consideración nueva del derecho que involucra directamente a la existencia. 

Todas las expectativas que uno puede tener ante este libro de Varsi, se ven cubiertas, y con creces. Es abarcador, clarísimo, y ayudará mucho al jurista práctico. Y conste que no he sido sobornado por el autor, porque me ha ignorado olímpicamente en su bibliografía, lo cual seguramente ha redundado en la excelente calidad del trabajo. Quizás algo pueda aportarle a la siguiente edición, porque el altísimo nivel de este estudio augura un pronto agotamiento (nadie que se ocupe de estos temas en Latinoamérica puede dejar de tener un ejemplar en su biblioteca), y muchas ediciones más (cosa necesaria en estos terrenos como en pocos, por la permanente mudanza de las invenciones y descubrimientos).

La estructura tripartita del libro es muy personal: profesión médica, relación médico-paciente, y el médico en relación con el sistema de salud. En cada una de ellas, hay referencias históricas, sin descuidar el período prehispánico, sobre el que el autor se muestra particularmente versado, y se entrelazan las facetas civil y penal. Es, eso sí, y lo grita desde el título, un trabajo muy peruano, pensado eminentemente para su país, desde su propia realidad social, su historia y sus normas vigentes. Lo que tal vez, paradójicamente, lleve a un incremento del interés que la obra presente para los investigadores extranjeros.

El estilo es claro y didáctico, algo lacónico a veces, y la fundamentación impecable, con citas oportunas (muchas, de obras del propio autor). Me hubiese gustado un poco más de jurisprudencia, pero ello tal vez se deba a que, simple y sencillamente, no la haya. No todos los países latinoamericanos han experimentado, para su fortuna, la eclosión de litigios médicos que sufrió la Argentina en los últimos lustros, y que ha redundado, como era de esperarse, en miles de fallos, que hacen el agosto (y el galimatías) del investigador. Finalmente, un impecable índice terminológico facilita la búsqueda no lineal dentro del libro.

Se trata, en suma, de un sine qua non de la bibliografía en temas de derecho biomédico. Ricardo Rabinovich-Berkman