Editorial


DE
LA IRRACIONALIDAD ISRAELÍ
A LA SANDEZ ANTISEMITA

 

 No es la finalidad de esta revista hacerse amigos, ni quedar bien con nadie. Tampoco queremos ofender ni herir gratuitamente. Pero no nos hemos callado hasta ahora, ni hemos dejado de dar nuestra opinión, tratando siempre de mantener la seriedad y el respeto. Y no cambiaremos esa línea, aunque pueda doler, y a menudo duela, el mantenerla. La plena coherencia no existe entre los seres humanos, pero la voluntad de alcanzarla parece valiosa de por sí. Cada tanto, en razón de algo que decimos en estos humildes editoriales, o de algún artículo polémico que se publica, recibimos mensajes de lectores que se retiran (a veces, raras veces, enojados) de nuestra lista de distribución. Lo lamentamos, porque creemos en el debate libre, en el disenso constructivo. Y nos entristece la cerrazón, hija de la soberbia, que lleva a esos monólogos compartidos en que los que "piensan como se debe pensar" se reúnen para escucharse a sí mismos, en arquetipo de aquello que un sabio amigo mexicano describió con maestría como "masturbación académica".

No es del caso remontarse a los orígenes del conflicto palestino, tema harto trillado. Quizás, si se hubiera acatado la famosa Resolución 181 de las Naciones Unidas que, en 1947, partió el territorio en dos Estados independientes, nada de lo que ocurrió después hubiese sucedido. Los colonos hebreos, a pesar de que la división no les era provechosa, la aceptaron por abrumadora mayoría. Pero los países musulmanes de la región no lo hicieron, y atacaron al retirarse los ingleses, con la declarada intención de "arrojar los judíos al mar". Para sorpresa del mundo entero, Israel no sólo sobrevivió a semejante guerra, sino que además emergió de ella muy mejorado en su conformación geográfica, y consolidado como país. El resto de Palestina no fue entregado por los Estados mahometanos en cuyo poder quedó a sus habitantes, sino que lo retuvieron.

Nació así un drama atroz, el de los refugiados, que se hubiera evitado cumpliendo con la Resolución 181. Los países musulmanes de la región se negaron en las décadas siguientes a reconocer al Estado de Israel, a pesar de que integran las Naciones Unidas, que lo crearon, en un procedimiento inobjetable desde la óptica del Derecho Internacional Público. Reiteradamente emitieron mensajes de un odio e intransigencia ominosos, que se mantienen hasta hoy en la prédica de la teocracia iraní (curiosamente apoyada por referentes del mundo que se dicen marxistas -han manejado una rara versión de Marx, Engels y Lenin-). Como es público, fue el heroico gesto de Anwar al-Sadat, en 1977, el que dio un giro a este cuadro, aunque desgraciadamente de menos vuelo que el esperado (y con la triste secuela de su martirio).     

De los viejos tiempos de Israel se contaba una ilustrativa anécdota. Se decía que, cuando el  ministro Ben-Gurión acababa de inaugurar la primera cárcel, una mujer pionera se le acercó y le dijo, meneando la cabeza: "David, David, ¿qué sucedió con nuestro sueño?" No se sabe si ese episodio es verdadero, pero podría haberlo sido. Cuando Theodor Herzl llamó a la construcción de un Estado judío en el hogar ancestral de los hebreos, su idea no fue la de hacer un país como cualquier otro, con los defectos y las taras de todos ellos. El profundo pensador austro-húngaro, imbuido de las ideas de su tiempo (1860-1904), imaginaba un sitio donde la igualdad, el pleno respeto por los derechos básicos, y la justicia social, operasen como cimiento de una "vieja y nueva tierra", militarmente neutral, laica y hermanada con el mundo. En su concepto, los israelitas crearían un Estado modelo, que mostraría a los demás países cómo era posible vivir en armonía, en base al trabajo (que él deseaba ver simbolizado en la nueva bandera) y la tecnología.

El carácter humanista del sionismo es obvio en toda la obra de Herzl, pero además lo destacan y reafirman pensadores posteriores de su escuela, como Max Nordau (1849-1923). Por eso, no pude menos que estremecer que, en medio de la reciente invasión, circulase un mensaje electrónico de activistas pro-israelíes declarando, en tono orgulloso, que "Israel reacciona como todos los demás países", y advirtiendo que "los judíos también saben defenderse" (como si a alguien le quedasen dudas...) Ese discurso, que puede sintetizarse en la patética afirmación: "vean, los israelíes podemos ser la misma escoria que cualquier otra nación del mundo", es insondablemente triste, y destruye el sueño de quienes, desde los primeros Congresos reunidos en Basilea en el siglo XIX, imaginaron que Israel sería algo distinto.

Los misiles arrojados sobre convoyes de la Cruz Roja, las destrucciones de hospitales, de escuelas, de refugios de civiles, las muertes de niños, de familias enteras, de personas con discapacidades, el aniquilamiento de las fuentes de energía eléctrica y agua potable, el empleo de bombas de racimo, son, pues, difíciles de comprender, e imposibles de justificar dentro de la tradición del sionismo histórico. Son, guste o no, aberraciones, que el Estado de Israel nunca debió haber cometido, ni siquiera bajo la extrema presión a que el terrorismo lo tiene sometido, ni aun como respuesta al secuestro de sus soldados. Por otra parte, no son los primeros excesos de Jerusalén: el trato a los musulmanes palestinos es habitualmente agresivo e inhumano, y eso es objeto de reiteradas denuncias dentro del propio país.

Empero, si bien estas atrocidades son frontalmente contrarias al legado de Herzl y de los pioneros (jalutzim) que, transidos de socialismo democrático y de humanismo romántico, vislumbraron al calor de los arados tempranos la patria renovada, donde el espíritu de los Profetas y del Talmud, mensaje de paz y de hermandad como hay pocos, se hiciera carne en la tierra (no en vano el himno se llama La esperanza...), no son en cambio contradictorias con otro sionismo, que en realidad es una tétrica deformación del original, pero nunca le han faltado seguidores, y reiteradamente ha llegado al gobierno (Israel es una democracia genuina, muy diferente en eso de sus enemigos).

Está, sí, la línea de Zeev Jabotinsky (muy respetado en las comunidades judías latinoamericanas de los años '40), de los israelíes que se apoyaron en Mussolini, quien brindó entrenamiento a sus brigadas en Italia (el Duce vislumbró una regia oportunidad para sus ambiciones imperialistas), del Irgún, grupo terrorista judío que asoló Palestina atacando intereses británicos (aunque, como sucede siempre con los terroristas, si morían otros... mala suerte). Aquellos israelitas que llegaron a decir que, en definitiva, si el nazismo no insistiera tanto en el tema antisemita, sería realmente loable. Mencionar ese pasado-presente no santo del Estado hebreo no queda delicado hoy, pero las verdades son para asumirlas, duelan o no. Y, cuando son así de feas, para erradicar sus secuelas.   

Era obvio que este último conflicto iba a dar pie a un nuevo brote de antisemitismo. Hoy se cuenta con el correo electrónico, que es al mismo tiempo anónimo (léase, cobarde), permite decir cualquier dislate, y expandirlo en poco tiempo sin esfuerzo. No tardamos en recibir una cruda muestra. Una supuesta "Amalia Descarnes", cuya dirección electrónica es "[email protected]", nos envió, y también a otros, un mensaje que me dejó estupefacto (...y eso que estoy habituado a ver cada cosas...)

"Nunca antes, en toda la historia de la Humanidad, ha ocurrido lo que está ocurriendo ahora, con los Judíos lanzados a matar, sin piedad, (pues nunca la tuvieron), y sin límites", comienza esta joya. Tras unas risibles referencias históricas, que incluyen a Anibal, Alejandro Magno y Atila, los cuales "nunca se regocijaban matando civiles inocentes y si lo hacían, era solo excepcionalmente", Descarnes descubre "un plan terrible, macabro, destinado a quedarse con una hermosa parte del Líbano". Ello, porque "los Judíos así lo decidieron y sus ocupantes o se van o los matan, no importa la edad, sexo, actividad o importancia de los muertos, todos van a parar a las fosas comunes". Y se lamenta: "Lástima que no hay más Chavez demostrando, al retirar su embajador, que sabe que los Judíos son unas hienas sedientas de sangre y de territorio". Y se pone peor: "Lástima que no hay más Hitler para repetir la historia, pues evidentemente no terminó su magna obra. Lástima que los iraníes y los demás pueblos árabes no terminan de unirse para echar al mar a estos asesinos. Lástima que los dirigentes de las naciones que se dicen 'civilizadas' están tan atados al capital Judío que no se animan ni a protestar".

Contestamos a esta persona pidiéndole que se identificara, y no respondió. No sabemos quién es. Cursamos un ruego a los otros receptores en el mismo sentido. Sólo tuvo la gentileza de responder la Cámara de Turismo de Mendoza: manifestaron no conocer a la emisora, pero hicieron notar que todos los destinatarios parecen ser de esa Provincia Uno de ellos tiene el nombre "cecitysmza", donde se ve la abreviatura típica de Mendoza. Otros son bodegas: Carmine Granata y Lurton. Otro es "camit.mendoza". Otro exhibe el dominio "carinaevinos.com". Hay una ONG Oikos Red Ambiental, una entidad de General Alvear (importante ciudad mendocina): "catugalvear", y una casa de turismo: "mdzviajes.com.ar". Sin embargo, también fue cursado el mensaje al diputado nacional por la Capital Federal Carlos Alberto Tinnirello (Red de Encuentro Social), a la Papelería Entre Ríos, y a tres personas más.

No fueron muchos los destinatarios de esta bazofia, lo que haría pensar que fueron escogidos por su imaginativa autora. Sin embargo, el hecho de que me incluyera demuestra que su elección, o bien no sólo abarcó potenciales adeptos a su prédica, o bien deliberadamente buscó a quienes se sentirían molestos por ella. No obstante, es de destacar que sólo uno respondiera a mi solicitud. Todos los restantes guardaron silencio... Respecto a Yahoo, les reenviamos el mensaje y pedimos sanciones contra la usuaria. Con respuestas prefabricadas y poca atención al asunto, iniciaron una cadena de reacciones burocráticas: los datos de esta Descarnes se los proporcionarían, dicen, sólo a un juez, y no le aplicaron ningún tipo de medidas.

El mensaje de marras involucra la comisión de por lo menos tres delitos de acción pública, en el ordenamiento argentino: discriminación, instigación a cometer delitos y apología del delito. Todos ellos agravados por el medio empleado, destinado a facilitar la propagación. Quizás alguno de nuestros lectores tenga jurisdicción en el tema y lo investigue. Incluso evaluando la conducta de los responsables de Yahoo, al actuar este servidor como instrumento del ilícito, y no tomarse luego medidas contra la usuaria.

Es importante que nadie se deje llevar por el rechazo que estas acciones israelíes despiertan, para caer en la trampa siempre dispuesta de los antisemitas de folletín, que abarcan la triste gama  que va de la sandez total a la maldad aviesa. Tampoco las atrocidades de los terroristas musulmanes han de ensuciar el respeto que el Islam merece como religión y como cultura, y los mahometanos, en su inmensa mayoría, como personas buenas y dignas. Ser antisemita es tan necio como ser anti-musulmán. Atribuir a unos los errores de los otros, siempre ha sido síntoma seguro de descalabro mental. Las generalizaciones en materia de seres humanos, amén de peligrosísimas, son evidencia de la peor de las cegueras: la que padecen aquellos que no quieren ver.

  Ricardo D. Rabinovich-Berkman