ACERCA DE LA CONFERENCIA
DEL DR. PELEGRIN TABOADA:

“El Derecho Romano en Cuba”

 

Liliana Villafáfila*

Con enorme interés esperaba el día 29 de agosto de 2006, a fin de participar en la Conferencia que ofrecería el Dr. Ricardo Pelegrín Taboada, Profesor de la Universidad de La Habana, acerca del tema “El derecho romano en Cuba – Enseñanza del Derecho Romano en la Cuba actual – Rol del Derecho Romano en el sistema jurídico socialista”, organizada por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UMSA, con la grata presentación y comentarios tanto del Decano de la Facultad Dr. Ricardo Balestra como del Dr. Ricardo Rabinovich-Berkman, Profesor titular de Derecho Romano.


 

 

 

 

 

 


Los Dres. Pelegrin, Balestra y Rabinovich-Berkman, durante la conferencia


La reunión contó con la presencia de Profesores romanistas, abogados, estudiantes, fue muy concurrida y desbordante
(en todo el sentido de la palabra, pues debieron colocarse sillas en los corredores) de entusiasmo y curiosidad. Destacó asimismo la asistencia del Dr. Renato Poma, Agregado Cultural de la Embajada de Italia en la Argentina.
Muchos de nosotros posiblemente conozcamos algunos aspectos del hermano país de Cuba. Quizás algo de su historia y por supuesto, si sabemos cuál es su situación política actual…
¡Fidel Castro no puede pasar inadvertido!... Pero ¿qué sabemos a ciencia cierta acerca de su derecho?  Tal vez poco o nada y, menos aún sabemos acerca de la evolución histórica del mismo.


En el salón, absolutamente colmado, predominaban los estudiantes

Por eso fue sorprendente y sumamente interesante descubrir a este joven jurista y profesor cubano,  con tanta voluntad de explicar cómo el Derecho cubano tiene sus raíces en el Derecho romano; y no sólo eso, sino que los juristas cubanos han realizado y realizan el esfuerzo de revivirlo, reflotarlo y enseñar sus principios en la Universidad.


El Dr. Pelegrín deslumbra por sus conocimientos, su entusiasmo, su juventud y su calidez. Con ese tono  caribeño endulza la historia, nos pasea por siglos de invasiones y dominaciones y nos recuerda que
su isla fue el último reducto de América en obtener la independencia de España… Nos enraíza en la infiltración norteamericana y cómo esta influencia foránea pretendió instaurar en su país institutos propios del sistema de derecho anglosajón que, por ser extraños a las costumbres cubanas, jamás se pusieron en práctica y fueron desechados de ese modo por las costumbres. Ejemplo puro de norma jurídica válida y no vigente.
 

Así lo expresa el Profesor Pelegrín Taboada en un artículo publicado este año en PERSONA (La persona en Roma y el Código Civil cubano de 1987): Es importante tener en cuenta que nunca la cercana influencia de los Estados Unidos en su relación jurídica con Cuba pudo sino incluir determinados aspectos de corte anglosajón en nuestro sistema judicial pero que no se pierde en ningún momento el legado español y dentro de este el elemento romano.


 

 

 

 

 

Al triunfo revolucionario resultó cuestionable la permanencia o no de Cuba dentro del sistema de Derecho Romano Francés pues los principios jurídicos se mantuvieron en su mayoría, solo que ahora se ajustaron  a la incorporación de otros nuevos de carácter socialista que integraban más nuestro sistema jurídico hacia el de los países de Europa del Este, el llamado Sistema de Derecho Socialista. Sin embargo, casi todos estos países presentan como base jurídica el Derecho Romano, habiendo formado anteriormente parte del Sistema de Derecho Romano Francés. Por otra parte, nunca se abandonaron los mecanismos que identificaban al sistema jurídico como romano, manteniendo en todo momento los mismos aspectos funcionales ahora a disposición de una sociedad diferente. En Cuba este proceso quedó expresado por la vigencia de la legislación española de algunos cuerpos legales como el Código Civil por varios años, e incluso hasta nuestros días. En este otro caso  están el Código de Comercio y la ley Hipotecaria, con modificaciones no solo por la adaptación de Derecho Internacional Privado, expresión de una mentalidad pluralista y moderna. Entre las críticas establecidas se expresan: la realización de un Código para un momento histórico determinado; la excesiva brevedad que permite proliferar las normativas especiales; el excesivo carácter supletorio que desnaturaliza su principal carácter regulador de las relaciones sociales; la carencia de un sistema de fuentes, lo cual genera dificultades en hermenéutica jurídica y en materia de interpretación e integración, entre otras….”


El Dr. Pelegrín (primer plano, derecha) junto con el Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas
 y Sociales de la UMSA, Dr. Balestra (al centro), y un grupo de profesores de esa Universidad

El Profesor Pelegrín Taboada se esfuerza por explicar como fue el derrotero del estudio del Derecho romano en la Universidad cubana. Cómo pudo pensarse en los claustros universitarios que el conocimiento de este Derecho podía atentar contra el sistema revolucionario, asociándolo a los países que expresan un régimen político diferente. Así, en ese momento se minimizó su estudio recortándose la extensión de la materia y sus contenidos.


Tuvo que transcurrir un lapso de aproximadamente 10 años después de la Revolución, para que los juristas cubanos sintieran la necesidad de redescubrir las fuentes de su propio derecho, ello debido a que se percibió un profundo vacío en el pensamiento jurídico de las generaciones formad
as con tal carencia. De ahí el despertar y resurgimiento del estudio del Derecho Romano en Cuba, dándosele gran importancia a la materia en la Universidad. Esta cuestión motivó mi pregunta al Profesor en el transcurso de la Conferencia: ¿Por qué se sintió la necesidad de redescubrir el Derecho Romano en su país?

           

La respuesta fue sencilla y deslumbrante, siendo la idea central la siguiente: porque su derecho al desconocer el Derecho Romano carecía de fundamento, se encontraba vacío, carente de justificación intelectual no tenía andamiaje ni sustento…

Tales consideraciones por parte del Profesor Pelegrín me llevan a reflexionar acerca de la importancia del estudio y conocimiento del Derecho Romano en nuestro país. Es necesario lograr trasmitir a aquellos que tengan en sus manos el destino del estudio de nuestro derecho, a los científicos del derecho, a los juristas, profesores y estudiantes universitarios, que no es posible conocer el Derecho y menos aún, nuestro derecho, sin conocer íntima y profundamente el derecho heredado de Roma, que dicho legado nos ha sido trasmitido como esencia del funcionamiento básico de nuestro sistema jurídico, que no es posible construir estructura jurídica alguna que carezca de los cimientos del derecho romano, que no es posible el menosprecio y el desconocimiento de esta materia. Tal necedad se traslada en los hechos como un profundo vacío de conocimiento que no es una mera pretensión ilustrada, sino que provoca fallas en el ejercicio funcional de nuestro sistema local de derecho, requerimientos irracionales, soluciones injustas, sobrecarga de trabajo en los Tribunales, sentencias apeladas siempre.

El estudiante de derecho desea que la Universidad tenga un nivel elevado de conocimiento. El amor por el conocimiento y la selectividad nos lleva necesariamente a encontrarnos con el afán por saber cómo es nuestro derecho por dentro, en su esencia y estructura, que no son otras que las del derecho de Roma. Entonces, cuando al estudiante se le dice, se le explica, se le pide que trabaje e investigue para generar dicho amor por el conocimiento, aquellos que elevan quejas denotan la mediocridad heredada de su medio ambiente, la pregunta típica demostrativa de la falta estímulo y desinterés: para qué tengo yo que saber esto?

Por lo tanto, es un obligación para todos nosotros profesores universitarios que tenemos el honor y el orgullo de poder ser guías en el camino de nuestros jóvenes estudiantes, lograr trasmitir la importancia del estudio del Derecho Romano en la Universidad ya que, siguiendo el faro de la historia del derecho en Cuba vemos como su negación produjo por efecto contrario la necesidad de su búsqueda y reinserción, se vieron obligados por la necesidad de lograr su propia identidad, identidad que nosotros no podemos desconocer a nuestro propio derecho.

Los Profesores cubanos Eurípides Valdes Loban y Alicia García Bazán y con una perspectiva política local, también nos trasladan su pensamiento acerca de la importancia del conocimiento y la enseñanza del Derecho Romano en Cuba: “Por otra parte, destaquemos que el Derecho Romano se enseña en Cuba no como un derecho “muerto” o “museable”, sino, y sobre todo, vivo en toda su vigencia, en la técnica de elaboración jurídica y presencia de sus principios en los debates contemporáneos acerca del papel del Estado y del Derecho en la modernidad. A este objetivo ayuda – sobremanera - que en Cuba enseñamos Derecho y no legislación, por lo que resulta evidente la necesidad, y se facilita el trabajo, de hacer llegar al estudiante la percepción de que es imposible conocer el sistema de derecho cubano sin conocer el Derecho Romano, sus fuentes, vigencia y legado para todo el mundo de raigambre romano – francés. Además, en el caso de Cuba – país agredido y bloqueado por la potencia imperial hegemónica de la actualidad -, los romanistas hemos profundizado en la concepción del Derecho Romano como un derecho de resistencia, que nos brinda la posibilidad de una construcción jurídica alternativa al agresivo y dominante Common Law , concibiendo la latinidad como fundamento de nuestra rica y creativa técnica legislativa y como factor primigenio en la conformación de nuestro aparato ético y  de nuestros principios de lucha contra el dominio del modelo globalizador neoliberal, reto principal de nuestra civilización en los albores de este tercer milenio; espíritu y paradigma que llevamos a nuestros estudiantes, como componente de su formación humanística y axiológica básica y esencial…”.

Con una visión global y romanista debemos profundizar cada vez más en los parámetros de unidad e integración latinoamericana y con los países que conforman el sistema de derecho continental europeo, cuyo ejemplo también nos proporciona la historia de Roma a través de los siglos.

 

Gracias Profesor Pelegrín por motivar en nosotros la revalorización del conocimiento del Derecho Romano como piedra fundamental de nuestro derecho y como parámetro de unidad entre los pueblos, sirviendo entonces como herramienta de integración y teniendo como fin último la compresión, la amistad y la paz entre las naciones.-

* Profesora de Principios Generales del Derecho Latinoamericano (Ciclo Básico Común, Universidad de Buenos Aires)