Sr. Director:

Le escribo para felicitarlo de todo corazón, o de todo vientre más precisamente, por su editorial en el último número de Persona sobre el aborto. Coincido absolutamente con todo lo expuesto y el "pesado aroma acre de tristeza" es el que olí cuando me enteré de los casos a los que alude, pero casi con más intensidad cuando comprobé el grado de aceptación social y ciudadana que tuvieron esos fallos.

Podría haber dicho el más exacto "de todo cerebro" antes que el metafórico "de todo corazón" en el párrafo anterior, elegí finalmente el "de todo vientre" porque estoy cursando mi segundo embarazo y este tema del aborto, que siempre me resultó una preocupación y un dolor (antes, durante y después de mi etapa católica practicante) se torna especialmente escabroso y angustiante para mí en estos meses en los cuales, además de pensarlo, lo puedo sentir. Me refiero a la certeza de que los cigotos/embriones/fetos son personas sujetas a derechos.

Es mi deseo que así como ocurre con su revista, se multipliquen en nuestra sociedad los focos de pensamiento y opinión pluralistas y respetuosos de los derechos humanos de todas las personas, incluidas aquéllas por nacer; siendo esta tarea un desafío que debemos encarar todos los que nos sentimos comprometidos en la defensa de los mismos.


Flavia Vassallo

riverfla@fibertel.com.ar