Reflexiones sobre
el aborto
Desde
hace varios años me interesa el tema del aborto y lo discuto a menudo con gente
de distintas posturas y extracciones religiosas, sociales y académicas. Antes de proseguir aclaro que estoy en
contra del aborto en todas sus formas y en toda circunstancia, excepto peligro
indiscutible de
1) Argumentos insostenibles por su
contenido: Se rebaten fácilmente y en general se deben a la ignorancia de
nociones básicas tanto de biología como de derecho de quienes los esgrimen. De
hecho, muchas veces, aclarados ciertos conceptos cambian de idea.
Un
ejemplo de argumento falaz: el de que no es una vida humana. Tomando las
definiciones corrientes y aceptadas de “vida” y de “humana” esto no resiste el
menor análisis. Lo que verdaderamente podría discutirse es si esta vida humana
es además una persona, y como tal sujeta a derechos, entre ellos el más básico:
a la vida. Y otro casi tan básico: el cuidado de su madre. Si el embrión no
fuera una persona, nada habría que discutir y las mujeres tendrían derecho a
abortar cuando quisieran, sin dar explicaciones más que al padre del bebé, con
la misma facilidad con la que deciden teñirse o no el pelo o hacerse o no un
implante de siliconas.
Otros argumentos a favor del aborto son
fácilmente rebatibles porque ya la ciencia, ya el sentido común, los echan por
tierra. Ejemplo, el de que en realidad la mujer puede decidir libremente qué
hacer porque es parte de su cuerpo. Quisiera ver cuál de estas mujeres, si
estuviera afectada por una taenia saginata, la vulgarmente llamada “lombriz solitaria”
diría que es parte de su cuerpo y no un cuerpo extraño a ella que la está
parasitando. Claro que nadie juzgaría mal que matara a la lombriz, tampoco yo
2) Argumentos basados en “es una vida
humana, pero no es persona”: Se
argumenta que es un “proyecto de persona” o una “persona potencial”. Estos son
los más difíciles de discutir, porque depende de algunos conceptos filosóficos
debatibles. Normalmente no se llega a un acuerdo, pero ambas partes discuten
con solidez y honestidad intelectual, sin faltar a la lógica. Cualquiera de las
partes podría coincidir absolutamente con la otra con solo cambiar su concepto
de “persona” y se puede estar de acuerdo en diversas otras cuestiones
relacionadas con los valores. De cualquier manera es interesante diferenciar
entre la gente que defiende la supuesta no – personalidad del embrión con un
sustento fuente, pensado y analizado de la que lo hace por comodidad
intelectual. Baste como ejemplo la cantidad de mujeres que dicen muy seriamente
apoyar el aborto porque no es una persona, pero cuando están embarazadas
habiéndolo deseado hablan de su hijo con el nombre que le pondrán, en tercera
persona y haciendo comentarios que delatan que lo reconocen como ser con
personalidad.
3)Argumentos insostenibles por su forma (atentan contra la
lógica): Dentro de esta tercera
categoría, deseaba comentar este extendido argumento:
“Reconozco que matar personas está mal;
reconozco que el embrión es una persona; reconozco por tanto que abortar está
mal y no habría que hacerlo PERO en determinadas circunstancias -
ejemplo clásico: la madre violada - es atendible y aceptable consentir un
aborto.”
Este último tipo es el que me deja
perpleja y al que quiero referirme puntualmente. Me he topado con decenas de
personas que dicen esto, que en definitiva acuerdan en que abortar es un delito
pero lo “perdonan” si las circunstancias atenuantes para el delincuente son
especialmente conmovedoras. Es de destacar que cuando, haciendo un paralelo en
cuanto al razonamiento, les digo que propongan que se despenalice el robo
cuando el que lo comete es un desocupado cuyos hijos están al borde de la
desnutrición, no están de acuerdo (y me miran con sorna como indicando que la
comparación es inválida), cuando el principio básico es exactamente el mismo:
“cometió un delito pero ¡pobrecito!”.
Estas personas, muchas veces, son las
mismas que querrían ver a los políticos corruptos en una isla; a los asesinos
en cárceles de máxima seguridad; a los violadores castrados y violados por todo
el pabellón penitenciario y al loco de Cabildo debidamente maniatado de por
vida. Muchas son fervientes defensores de la pena de muerte. Es decir, no
suelen ser misericordiosas con quienes delinquen; jamás se plantearon
seriamente qué pudo haberle pasado a ese niño en su más tierna infancia para
llegar a convertirse en delincuente. Esta misma gente que llora la violación de
la mujer adolescente o adulta que aborta, da vuelta la cara y no ve las
reiteradas violaciones que estadísticamente ha sufrido el niño que años después
se convierte en violador o en asesino serial. Esto último siempre me llamó
muchísimo la atención, sobre todo porque muchas veces recibí ese argumento de
parte de buenas personas que en otros planos y temas son absolutamente
coherentes consigo mismas.
Durante mucho tiempo pensé que la clave
estaba en que, evolución de la inteligencia y capacidad de abstracción aparte,
en el fondo somos animales sensoriales y “el embrión no se ve”. Fantaseaba: si
pudieran ver a un bebé creciendo en el útero, cambiarían de idea y canalizarían
toda su empatía hacia él. Pero la aparición de las ecografías 4-D, que a
diferencia de las de rutina son comprensibles para todo el mundo, me convenció
de que no era éste el problema. Ahora, cualquiera puede ver a un bebé en
crecimiento intrauterino y replantearse sus ideas y, sin embargo, la mayoría de
la gente pro abortista se mantiene en sus trece.
Luego de años de perplejidad, creo haber
entrevisto, hace pocos días, la respuesta al enigma. Siempre fui más bien biologicista, y ahí estaba otra vez la biología, dándome la
respuesta básica, cruda, simple y directa que necesitaba: dando por hecho que
creen que el aborto es un delito, sin embargo,
HAY MÁS TOLERANCIA
FRENTE AL ABORTO QUE FRENTE A OTROS DELITOS SENCILLAMENTE PORQUE EL ABORTO ES
EL ÚNICO DELITO DEL CUAL ESTAMOS
ABSOLUTAMENTE PROTEGIDOS.
Por si no queda claro: cualquiera que,
como Ud. o como yo, puede opinar sobre el tema, ya ha
nacido y no puede ser abortado. Nadie corre ese riesgo. Por añadidura, en los
grupos pro abortistas destacan las mujeres, que no pueden ya ser abortadas pero
sí corren el riesgo de sufrir un embarazo no deseado.
¿Por qué la gente, pero en especial las
mujeres, reaccionan como lo hacen frente a los violadores, cuando su historia
suele ser mucho más triste que la de la mujer que aborta? Simplemente por el
pánico que les produce la sola posibilidad de ser violadas. Si pudieran apretar
un botón que torturara lenta e inexorablemente, hasta la muerte, a todos los
violadores, lo harían sin dudarlo y convencidas de que es justicia.
¿Por qué en nuestra ciudad tuvo tanta
repercusión el caso del francotirador de Cabildo mientras cosas aún más
cruentas y sostenidas en el tiempo ocurren en distintos puntos de nuestro país?
“¡Porque paso cada tanto por ahí, mirá si me toca!”
¿Por qué a la mujer argentina le indigna
más en su feminismo la estadística que indica que a igualdad de puestos de
trabajo los hombres siguen ganando ligeramente más que las mujeres mientras
permanecen inmutables frente a la ablación ritual del clítoris que se practica
en tantos países lejanos? Justamente por el último adjetivo. Porque pasa en
otras culturas y no “me puede pasar”, pero sí puedo ganar $100 menos que mi
marido haciendo lo mismo y sentirme humillada por eso.
Han pasado siglos de evolución, me
refiero ahora a
Frente a este panorama solo queda un pequeña luz para no caer en el abismo del individualismo
más salvaje: podemos darnos cuenta, podemos remediarlo. Podemos aceptar
humildemente que así nos manejamos, pero que no es nuestra única opción.
Podemos elegir no ser egoístas y preocuparnos por el que tenemos al lado y sus
tribulaciones, aún cuando éstas sean totalmente ajenas a nosotros y estemos
seguros de que no las padeceremos. Podemos finalmente abrir los ojos y el
corazón a la cristalina evidencia que indica que los embriones son personas por
nacer que merecen nuestro respeto, solidaridad y consideración.