Dr. Rabinovich-Berkman:

Aprovecho la ocasión para saludarlo, felicitarlo por sus iniciativas, desearle lo mejor para este año que se inicia y, también, para agradecerle el mantenernos informados de tan delicados temas a través de la Revista Persona.
Y, desde la ignorancia de quien no tiene por especialidad el tema en trato en su "Carta Abierta"
del pasado 30 de diciembre, me animo a preguntar sobre si, tipificando como delito-penal algunas de las conductas vinculadas a la manipulación de embriones (más allá de su lógica en IDENTIFICARLOS previamente), ¿no se fomentaría un mayor y mejor control y protección de los mismos?

Si bien es cierto que no soy partidario que un código penal brinde "soluciones" a los asuntos vinculados a la bioética, interpreto que desde la facultad sancionadora del Estado se discrimina, quizás, arbitrariamente, el valor "vida" al sancionarse como delitos el homicidio o el aborto, y no la "destrucción" de embriones.
 

Esperando contribuir con algún ingrediente en la eventual discusión que su "Carta Abierta" genere, le reitero mis saludos, felicitaciones y buenos deseos.

Marcelo Rodríguez Jordán (abogado)
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