Querido amigo:

                        Tu carta abierta invita a reflexionar y a participar un poco más, si cabe, sobre la delicada cuestión de la crioconservación de embriones y ovocitos pronucleados en nuestro país, de modo particular sobre el carácter esencial que tiene su necesaria identificación (directa o indirecta) posibilitando al respecto un control cierto y eficaz.

                        En primer lugar, renuevo mi solidaridad hacia tu lucida y valiente intervención en tan espinoso asunto, donde obviamente hay intereses muy fuertes en juego, que no siempre coinciden con el debido respeto a la dignidad de las personas. Y quiero comentarte en tal sentido que no hace mucho recibí Cuadernos de Bioética de AEBI (nº 58, 2005), donde Natalia López Moratalla (Departamento de Bioquímica de la Universidad de Navarra), en su artículo “El lobby de las células embrionarias, telón de fondo del fraude de la clonación”, examina los datos publicados hasta diciembre 2005, en  relación con la obtención de células troncales de origen embrionario, así como por transferencia nuclear de células del tipo embrionario con dotación genética de un enfermo. Y señala que las declaraciones y los silencios de los científicos del área, las imprecisiones en las publicaciones científicas y con ello su divulgación en los medios de comunicación, pone de manifiesto la existencia de tal operación a favor de la investigación con embriones y de la clonación humana con la pretensión de un hipotético interés terapéutico en medicina regenerativa. Advierte que tales grupos de presión falsean la realidad, ocultando que la investigación científica habría mostrado que las células madre embrionarias no tienen posibilidad alguna en la terapia regenerativa y que por el contrario sí lo tendrían las células madre de adulto, aunando los intereses económicos de empresas biotecnológicas, impulsadas por los propios investigadores, y los intereses de clínicas privadas de fecundación in vitro, que tienen ligados a ellas centros de investigación con embriones. Reúne, a su vez, intereses políticos e ideológicos de gran influencia en las legislaciones internacionales y nacionales, tratando de hacer creer que los promotores del uso de embriones y/o fetos humanos como material de trabajo, tienen motivaciones exclusivamente científicas, mientras que los oponentes sólo tendrían motivos religiosos que frenan el progreso de la ciencia.

                        Seguramente son varias las acciones que podrían desplegarse con relación a todo esto.

                        Un fuerte abrazo.

 

Eduardo Tinant

e-tinant@uolsinectis.com.ar