FROTA ARAÚJO, Régis

SOLIDARIDAD CONSTITUCIONAL
EN BRASIL


Fortaleza, AIADCE
, 2005, 2ed, 695p

Trae don Régis Frota una hoja de antecedentes bastante notable, que no puede sino augurar obras de gran interés. En efecto, el actual Jefe del Departamento de Derecho Público de la Universidad Federal de Ceará, hermoso estado del nordeste brasileño, es profesor de Derecho Constitucional en la sede de esa casa en Fortaleza, la capital y, entre otros lauros, preside la Asociación Iberoamericana de Derecho Constitucional Económico. Es Magíster en Derecho Político, y Doctor en Derecho Constitucional por la Universidad de Santiago de Compostela.

Este voluminoso libro, cuyo tamaño se incrementa por lo minúsculo de las letras empleadas (¡otra vez más, clamo a los autores y editores: recuerden, por favor, que no todos poseemos la vista de Superman!), es justamente su tesis doctoral, exitosamente presentada a la universidad jacobea, y cuyo Director fuera el profesor Luis Caramés Vieitez.

A pesar de ser su autor un jurista brasileño, la obra se halla escrita en castellano, muy correcto en general, y sólo aquejado por algunos dejos y palabras que se han filtrado de la noble lengua portuguesa... y que quizás pudieron haberse pulido en una corrección previa más meticulosa (máxime al tratarse de una segunda edición). Pero esto no afecta al trabajo en lo más mínimo.

Como la tesis se defiende y elabora en Santiago de Compostela, Frota Araújo opta, sabiamente, por un estudio constitucional comparativo, entre las instituciones vigentes en su patria y en España (sin faltar referencias colaterales y menores a otros países, salvo en el caso de Italia y Alemania, que son más tratadas). Con todo lo cual el trabajo se enriquece, al volverse más abierto y, por así decirlo, estereoscópico.

A su vez, dentro del campo propiamente brasileño, el autor se dedica con muy especial atención al Noroeste, su propia región, demostrando un compromiso con su patria chica y un indiscutible amor por el terruño, que son de admirar. Es obvio que a Régis le conmueve y preocupa la problemática económico-social de esa área que conoce, y ve en los mecanismos de solidaridad constitucional (en los que ya existen y en los nuevos que lúcidamente propone) una posible vía de reparación de una desigualdad histórica, que ha tomado ya colores de endemia. No es él, se nota, un jurista quieto de gabinete cerrado, sino un hombre de Derecho que gusta, como debe ser, de llevar a la acción sus ideas doctrinarias.

La solidaridad, que entra felizmente al ámbito constitucional por influencia del socialismo en las primeras décadas del siglo XIX (México, Alemania, Rusia), ha llegado para quedarse. Dentro de estructuras de cuño marxista, pero mucho más en países que mantienen formas amplias de mercado, aunque muestran preocupación por los efectos perniciosos que puede arrojar un egoísmo individualista descontrolado, ha ocupado un sitio cada vez mayor.

Es difícil pensar en una constitución política que, en nuestros días, se concibiese al margen de la idea de solidaridad. Entre las personas que integran la comunidad, y entre las instituciones. Y en los países que han adoptado sistemas federales, entre los estados que los componen. Sobre todo, cuando éstos presentan llamativas diferencias económicas, como sucede en Brasil, en Argentina, en México, y quizás en la mayoría de ellos.

Estas punzantes cuestiones son las que, con profundidad y a partir de concienzuda investigación y gran conocimiento de fuentes, aborda Frota en su libro, que mucho merece ser leído. Eso sí: con un buen par de lentes.

Ricardo Rabinovich-Berkman