ESCUDERO, José Antonio

ESTUDIOS SOBRE
LA INQUISICIÓN


Madrid, Marcial Pons, 2005, 438p


No puedo sino coincidir plenamente con el destacado académico y catedrático español José Antonio Escudero, cuyos méritos como historiador del Derecho corren parejos con su proverbial don de gentes, en punto a que el tema de la Inquisición posee un atractivo muy particular, y a que ese interés ha crecido en progresión geométrica en los últimos lustros, generando estudios de gran diversidad, y de harto dispar valía.

El segundo aspecto en que adelanto mi concordancia con este notable especialista madrileño, que hoy ejerce su magisterio principalmente desde la prestigiosa Universidad Nacional de Educación a Distancia, en cuyo ámbito ha creado y conduce el Instituto de Historia de la Intolerancia, centrado sobre todo en las investigaciones concernientes al fenómeno inquisitorial, es que, si alguna vez fue verdadero aquello de que "historia magistra vitae", es en este caso.

Empero, y he aquí mi tercera identidad de pensamiento con Don José Antonio, se trata, como él acertadamente dice con una referencia a Platón, de una enseñanza por oposición. O sea, aprender la tolerancia de la intolerancia, la convivencia del autoritarismo, el respeto de la prepotencia. Entender el difícil desafío de coexistir diferentes, a partir de un estudio científico y serio de cómo fueron perseguidos los heterodoxos, los librepensadores, los inconformistas...

Un fenómeno que siempre me ha impactado en Argentina (y creo que ya no pasa eso en España desde hace largos años) es la cantidad de zoquetes que profesan una melancólica simpatía por la Inquisición, a la que miran con abierto aprecio, quizás hasta admiración, como insinuando que... ¡tiempos eran aquellos, en que andaba buen orden en las cosas de la fe! Y menean tristemente las cabezas por la hodierna ausencia de hogueras, sambenitos, autos de fe y vergüenzas públicas, que a su juicio tanto provecho traían a las comunidades.

¿Puede estudiarse objetivamente a la Inquisición? Aquí me viene a mente la discusión de 1975 entre Martin Broszat y León Poliakov acerca de la "historización" del nacionalsocialismo germano. Al alegato de Broszat en favor de una visión "objetiva" del período hitleriano, como se recordará, respondía el autor de la clásica Historia del antisemitismo, creo que con agudeza, que frente a fenómenos como ese, quien pretendiese mostrarse imparcial, o axiológicamente neutro, en realidad podía acabar (o parecía acabar) justificando al nazismo, dándole una carta de credibilidad entre las alternativas ideológicas del mundo.

¿Es válido o, mejor aún, es valioso, historiar instituciones tales como la Inquisición Española, la esclavitud, el nacionalsocialismo, el gobierno militar argentino de 1976, la Rusia de Stalin, las purgas de Mao, etc., sin tomar partido, evitando emplear adjetivos, coronándonos de asepsia? Si alguien es realmente capaz de no sentir rechazo por esos fenómenos, no dudo que se trate de un ser deleznable. Así que, dejando de lado a esos pocos psicópatas, los demás, si deseásemos mostrarnos objetivos, en realidad estaríamos mintiendo. Es peor: acabaríamos subvirtiendo aquella función docente de la Historia de la que hablábamos antes.

La relativización de esos fenómenos en referencia al contexto, tampoco me parece convincente, porque ellos tampoco fueron aceptados por todos sus contemporáneos. Si un católico devoto como Tomás Moro pudo estar a favor de la libertad de cultos a principios del siglo XVI, un romano típico como Marco Aurelio pudo fustigar la esclavitud siendo emperador de Roma, y así seguimos, ¿por qué nosotros vamos a tomar por normales a instituciones que para muchos de quienes las tuvieron al lado eran aberrantes?

Todas estas son humildes reflexiones que se me despiertan al leer esta obra excelente, producto de las investigaciones, los estudios y las reflexiones metodológicas del profesor Escudero, formulada bajo la forma de clases magistrales y artículos coordinados y compilados en un libro, que pueden leerse con autonomía unos de otros, y que arroja nuevas luces, y también añade cuestionamientos e incógnitas (como todo trabajo importante) para el conocimiento de esta institución de tan triste como necesaria memoria, que fue la Inquisición Española.

Ricardo Rabinovich-Berkman