Una semblanza del escribano
Eduardo Bautista Pondé

 

Luis Rogelio Llorens*

 

            En oportunidad de la visita del profesor Emanuele Calò a la Universidad del Museo Social Argentino, comenté que el verdadero precursor de los estudios de las disposiciones anticipadas a la ineptitud de disponer por sí mismo, tanto en materia de salud como en las restantes materias, en nuestro país y, en alguna medida, a nivel mundial, es el escribano Eduardo Bautista Pondé.

            Entonces, el Dr. Ricardo Rabinovich Berkman, me hizo notar que Pondé no es una persona conocida en el ambiente bioético y que, por tanto, sería interesante una remembranza para "Persona".

            Al recoger el guante, no puedo menos que decir que un comentario acerca de su fructífera y larga vida (nació en 1910 y falleció en 1999) sería tarea de largo alcance que no estoy en condiciones de emprender.

            Sólo voy a mencionar que ejerció el notariado en La Plata y en la ciudad de Buenos Aires, fue presidente del Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires, promovió la creación de delegaciones de dicho colegio en toda la provincia y participó de la creación de la Universidad Notarial Argentina. En 1988 fue nombrado presidente del Instituto Argentino de Cultura Notarial, cargo con el que logró transformarlo en la Academia Argentina del Notariado, primero, y luego en Academia Nacional del Notariado, antes de dejar el cargo en 1996. Fue historiador y, en ese carácter, publicó en 1991 una deliciosa obra titulada: Los reelegidos: Roca, Irigoyen y Perón (Ed. Legasa).

            En este sentido y acerca de su biografía formal y objetiva, sólo agregaré que quienes quieran ampliar los datos pueden consultar el número 939 de la Revista Notarial. Allí, a partir de la pág. 443, encontrarán el recuerdo de Pondé escrito por su colega y amigo Carlos N. Gattari.

            Formulo esta remisión porque, brevitatis causa, me parece más interesante efectuar la remembranza de Pondé desde mi propia vivencia subjetiva y asentar así que fue él el visionario que vislumbró la importancia de la cuestión de las disposiciones anticipadas.

            Para ello me resulta necesario explicar que en mi infancia, alrededor de 1960, oía los comentarios de mi padre, notario como lo fui yo después, acerca de cuestiones políticas internas del colegio notarial de nuestra provincia de Buenos Aires. Eran tiempos en que la conducción de esta querida institución era disputada por "azules", liderados por Eduardo Bautista Pondé, y "blancos", liderados por un colega de nuestro pueblo, Morón, el escribano Osvaldo S. Solari, a quien tuve el placer de saludar recientemente en una reciente celebración familiar.

            Mi padre era "blanco", lo que no impidió que el creador e impulsor de las delegaciones del colegio en distintos lugares de la provincia de Buenos Aires, presidente entonces del colegio - aún cuando las luchas políticas eran intensas- designara a mi padre, Luis Llorens, como primer presidente de la entonces "Subdelegación Morón", a pedido del escribano Solari.

            Luego, tanto Pondé como Solari continuaron el ejercicio de la profesión en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires, razón por la cual recién conocí personalmente a un Pondé, sólo cronológicamente anciano, a comienzos de la década del 90.

            Como ya dije, Pondé era en ese entonces un dinámico y espiritualmente muy joven presidente de la academia del notariado.

Quiso la vida que fuera yo designado integrante de su ateneo. En esa oportunidad lo conocí en persona.

Lo encontré trabajando, junto con el también académico Solari, con mucho entusiasmo, por el notariado.

Pondé me recibió entonces con la extraordinaria generosidad que lo caracterizaba, como si me hubiera conocido desde siempre, por el sólo hecho de la relación que lo había unido a mi padre en las luchas y adversidades políticas del notariado, junto con referencias que le habrán dado algunos amigos comunes.

            Al tiempo fue quien me pidió que estudiara una cuestión curiosa que se estaba planteando en las escribanías: La del "testamento para la vida". Nos advirtió que el tema lo había encomendado antes a otros colegas, sin éxito.

Desde ese momento comenzamos a analizar la problemática con la escribana Nelly A. Taiana de Brandi y así nació nuestra obra Disposiciones y Estipulaciones para la Propia Incapacidad.

            Esta presentación tan subjetiva y breve de la vida de esta extraordinaria persona, tiene como fin resaltar lo que llega desde mis sentimientos más profundos cuando se menciona a estos dirigentes: La admiración por quienes, más allá de las discusiones y adversidades políticas que - sin duda - las tuvieron, supieron trabajar por un ideal común de verdadera grandeza y llegar a la ancianidad en el disfrute de la compañía mutua.

Esto sólo se logra desde el más profundo ejercicio de la ética y de la búsqueda de la grandeza espiritual.

¡Cuánta falta tenemos en todos los órdenes de dirigentes de esta talla!

 

* Notario, coautor, junto a la escribana Nelly A. Taiana de Brandi, del clásico argentino Disposiciones y Estipulaciones para la Propia Incapacidad, publicado por Astrea (Buenos Aires). Ha dado numerosos seminarios, cursos y conferencias sobre esa especialidad.