Una reflexión a título personal:

 

LA ETERNA SOLUCIÓN DE LA SEGURIDAD VIAL ARGENTINA: SANCIONAR UNA NUEVA LEY

 

Desde “siempre” nuestra forma de “conducirnos” frente a la problemática de los siniestros viales en la Argentina ha sido, a mi criterio, una pésima mezcla de “hipocresía y compraventa de espejitos de colores”. Y digo “compraventa” porque ambos involucrados (sociedad y autoridad) son responsables de comerciar una mercadería que, como decía mi abuelo, es “pescado podrido”.

Desde que tengo memoria activa en la temática, la sociedad argentina se “convulsiona” ante la entidad del siniestro (numerosa cantidad de víctimas) o la popularidad del involucrado, y en la medida de la convulsión el Estado “responde”.

El primer hecho que recuerdo, siendo muy joven, fue la muerte de Mónica Jouvet en un taxi sobre la avenida Córdoba a inicios de los ’80. La reacción del gobierno de aquel entonces fue, además de dar amplia difusión a una estadística estatal muy seria en la materia (raro ¿no?) que demostraba la triste realidad de 5.800 muertos por año en el país, fue impulsar la sanción de una nueva Ley del Tránsito que reemplazara la vieja Ley 13.893 de 1945, hecho que tuvo lugar recién en 1983 con la Ley 22.934.

“Habemus Legem”. ¡Ya está la solución!

¿Y que pasó?: NADA. Nada bueno. Suspendida primero y luego derogada por ser ley sancionada en las postrimerías del proceso militar, su vigencia fue efímera.

Huérfanos de norma llegamos hasta abril de 1992. En esa Semana Santa un terrible siniestro en la, entonces nacional, Ruta 2 provoca el deceso de una treintena de pasajeros de un ómnibus. La cantidad de víctimas más las espantosas características del hecho (encierro en una unidad incendiándose) generaron la reacción de un Ministro del Interior que buscó desesperadamente en los “cajones” del Congreso algunos de los “eternos” proyectos de ley y lo presentó con “bombos y platillos” en el Salón de la Biblioteca Nacional como el Decreto 692/92.

“Habemus Legem”. ¡Ya está la solución!

¿Y que pasó?: NADA. Nada bueno. No tolerado por las autonomías provinciales por ser precisamente un decreto, regía sólo en Capital Federal, Antártida y Malvinas (¿?).

Finalmente, y luego de varios “desastres” en las rutas y ciudades argentinas, nuestro Congreso Nacional da a luz la nueva Ley del Tránsito nro. 24.449, hasta la fecha vigente en todas las provincias argentinas, salvo Buenos Aires, Córdoba y Mendoza.

“Habemus Legem”. ¡Ya está la solución!

¿Y que pasó?: NADA. Nada bueno. La siniestralidad vial se extiende y se agrava como un cáncer por todo el cuerpo del territorio argentino año a año.

Saltándonos otros tristes “hitos” de esta historia (no pretendo aburrirlos con reiteraciones) llegamos a principios  del “Año de la Seguridad Vial” en Argentina, éste año de 2007. Con el antecedente del siniestro tremendo de los chicos del Colegio ECOS en la ruta 11 en la Pcia. de Santa Fe y la particular “virulencia” de la enfermedad en rutas y ciudades a principios del verano que es reflejada en los titulares y destacados de todos los medios de difusión pública (radio, tv y gráfica), provoca la consabida reacción de las autoridades, en este caso estaduales. La Nación a la fecha solo expresó a través del Presidente en una reunión con los Familiares de la Tragedia de Santa Fé (26/03/2007) su promesa de asumir el tema como Política de Estado.

Entre otras: la “reacción” del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fue sancionar (adivinen) un NUEVO Código de Tránsito. El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires decretó la Emergencia Vial y como anexo (acierten otra vez) propone una NUEVA ley del tránsito, derogando la Ley Pcial. 11.430, situación que parece no aceptar la Legislatura Provincial que está proponiendo otra NUEVA ley del tránsito.

“Habemus Legem”. ¡Ya está la solución!. ¿Será...?

Y todo el proceso matizado con “importaciones” de institutos exitosos en otras sociedades sin siquiera observar la realidad de esas sociedades de las cuales se “importa” el “producto”.

Así nos encontramos con la famosa “licencia de conducir por puntos” en un país como el nuestro que posee ¡más de 2.000 bocas de expendio de licencias sin un registro de las mismas centralizado!. ¡Que disparate!

O el de “tolerancia 0” a la alcoholemia que actualmente considera la legislatura provincial de Buenos Aires cuando hasta la fecha jamás asignaron presupuestos dignos para aplicar a los medios necesarios para sistematizar eficientemente el control de alcoholemia con el 0.5 internacional vigente.

En todos estos años NO hemos logrado “convencer” a una mayoría apreciable de la sociedad de cosas tan simples como esenciales, por citar:

Todas estas conductas básicas están en las leyes citadas. Las llamadas “viejas” y las denominadas pomposamente “NUEVAS”.

Nos “venden” y, lo peor, “compramos” pescado podrido…

Quizás el día que anuncien “Aplicamos Ley” (y asi nosotros lo exijamos) comencemos a encontrar la solución…

 

Dr. Eduardo Bertotti

[email protected]

Link al Tema en el Foro ISEV: http://www.isev.com.ar/interpreters/yabb2/YaBB.pl?num=1183040426/0#0