<span
lang="ES-MX" style="font-size: 14.0pt">PARA UNA FILOSOFIA DEL DERECHO DE
CONSUMO
A PARTIR DE UN FALLO
JUDICIAL ARGENTINO</span>
<span lang="ES-MX" style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">
Octavio Flavio Guzzi*</span>
<span lang="ES-MX" style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">
</span>
<span lang="ES-MX" style="font-size: 9.0pt">Cuando la jurisprudencia, esa misteriosa y velada </span>
<span lang="ES-MX" style="font-size: 9.0pt">diosa, después de un largo y penoso trabajo, da a luz, </span>
<span lang="ES-MX" style="font-size: 9.0pt">¿qué es lo que vemos?. </span><span
style="font-size: 9.0pt">Un par de ridículos ratones que
salen </span>
de las páginas
de algún compendio de definiciones </span>
<span style="font-size: 9.0pt">y se proclaman sus hijos. ¡Huid de aquí ratoncillos!</span>
Johann Wolfgang <span
lang="ES-MX">GOETHE</span>
<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial"> </span>
<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial"> </span>
<span lang="ES-MX" style="font-size:
12.0pt; font-family: Arial">1.-
INTRODUCCIÓN. “PENSAR EL DERECHO”.</span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family:
Arial"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">Cualquiera sea
el modo en que se defina
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">Ante un hecho
cotidiano, nos interrogamos acerca de la licitud concreta del mismo. Nos
cuestionamos desde un tergiversado concepto de la justicia. Y aún más, nos
empeñamos en darle a la situación un marco de contención jurídica.
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">No pretendo
caer en un vacuo escepticismo jurídico donde la regla sea partir de la nada.<span class="MsoFootnoteReference"><span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family:
Arial">[5]</span></span>
Todo lo contrario, quisiera pensar nuevamente el derecho. Pero esta vez, al
hacerlo, pretenderé estudiarlo desde el hombre y su historia. Quizás el funesto
error del positivismo jurídico ha sido «el de suponer que con el análisis
conceptual del Derecho positivo, con la elaboración de conceptos generales, con
la sistematización del material jurídico dado y con el desarrollo de las reglas
de aplicación del Derecho, se había alcanzado la meta final que se podía
esperar del esfuerzo por fundamentar el derecho».<span
class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX"
style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[6]</span></span></span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span lang="ES-MX" style="font-size:
12.0pt; font-family: Arial">2.-
DERECHO DE CONSUMO. SU CONTENIDO SOCIAL.</span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
«El hombre es naturalmente un animal social; pues precisa de muchas cosas que
uno solo no puede procurar».<span
class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX"
style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[7]</span></span>
La palabra prójimo (próximo) es fundamental al momento de pensar en la
reconstrucción del concepto jurídico. Sin embargo, el individualismo posmoderno
nos enseña a mirar con ojos escrutadores a quien debería contemplarse como un
igual.<span class="MsoFootnoteReference"><span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family:
Arial">[8]</span></span>
El hombre se divorcia de lo «humano» para dedicarse al cultivo material de su
«yo». Desesperadamente, cae en la vorágine masiva. El «yo» se ahoga en la
necesidad de aliviar su padecimiento frente a una sociedad que lo ignora.<span class="MsoFootnoteReference"><span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family:
Arial">[9]</span></span></span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
El capitalismo ha sido determinante en la historia de la política económica
mundial: el peligroso idealismo hegeliano había sostenido que «todo lo real es
racional» y, así, transformaba errores en verdades particulares.<span class="MsoFootnoteReference"><span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family:
Arial">[10]</span></span>
La posterior reacción de Marx llevaría a crear al homo economicus, haciéndose más evidente aún, que el hombre debería
ser medido a partir de su realidad histórica y su necesidad económica.<span class="MsoFootnoteReference"><span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family:
Arial">[11]</span></span>
Todo ello, sin olvidar al excéntrico Nietzsche, que a través del «Superhombre»
nos obsequiaba su voluntarismo ateo y nihilista. </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">En este
complejo contexto, debemos dar un marco a los derechos del consumidor.
Solamente, lejos del debate ideológico, que proponen algunas corrientes
filosóficas, encontramos pequeños fragmentos de verdad acerca del hombre y sus
derechos. La raíz de toda prerrogativa debe buscarse en ese espíritu. El
concepto de “bien común”, entendido como la forma más recta de vivir en
sociedad, constituye la solución al reconocimiento del prójimo no como mónada
jurídica sino como persona humana. Así, los derechos del consumidor han de
exaltarse como un verdadero logro en este campo. Pues más allá de su esfera
individual, el consumo es una situación masiva que requiere una respuesta desde
lo social. </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
«El sentimiento del derecho propende también, no pocas veces, a la exaltación
patológica, a la manía del despotismo. Se aferra, además, al caso individual, sin
saber reducir éste a lo general, como esencialmente requiere el Derecho».<span class="MsoFootnoteReference"><span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family:
Arial">[12]</span></span>
A toda luz, las simientes del derecho de consumo deben buscarse en ese profundo
sentido social. A partir de la vindicación de la persona humana, como célula
integrante de una comunidad, podremos arribar a la noción más panorámica de
esta nueva generación de derechos.</span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span lang="ES-MX" style="font-size:
12.0pt; font-family: Arial">3.-
LA LUCHA POR EL DERECHO.
<span lang="ES-MX" style="font-size:
12.0pt; font-family: Arial">
Y LA JUSTICIA.</span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span><span lang="ES-MX"
style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
Abrir el presente capítulo con este título, no solo busca honrar la obra de von
Ihering, sino también bosquejar la lucha que significó el reconocimiento de los
mencionados derechos. El Código de Velez Sarsfield fue impulsado, al igual que
la Constitución, por una necesidad ciega de consolidar el poder establecido.<span class="MsoFootnoteReference"><span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family:
Arial">[13]</span></span>
En ese entonces, como en la actualidad, los derechos eran piezas sutilisimas
para la construcción y defensa de la propiedad por sobre la persona humana.
</span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
No cabe duda que este sería el modelo de Velez Sarsfield, «prohombre del derecho».<span class="MsoFootnoteReference"><span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family:
Arial">[14]</span></span>
El contrato consagrado en el Código Civil elabora una ficción jurídica al
intentar sostener un acuerdo de voluntades entre personas que, mayormente,
tienen diferente poder negocial. Con amplio criterio, se ha señalado que: «El
contrato es un molde jurídico para la materia económica y la desigualdad suele
adelantarse por esa via… Ya los códigos liberales toleran una cierta
desigualdad necesaria y hasta un engaño lícito mercantil».<span
class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX"
style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[15]</span></span></span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
Si bien «la libertad contractual encuentra su justificativo, fundamentalmente,
en la creencia de que en la economía la libre participación aumenta la responsabilidad
de cada uno y se favorece la formación de la propia personalidad de mejor
manera que con una coacción directa y centralizada»<span
class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX"
style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[16]</span></span>
este fundamento queda sujeto a la inflexible doctrina liberal que deja entrever
los contrastes, por un lado, de excesiva pobreza y, por el otro, de cuantiosa
riqueza.</span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">La revolución
industrial y la era tecnológica significaron profundos desequilibrios en la
historia de la humanidad.
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
«
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
</span>
<span lang="ES-MX" style="font-size:
12.0pt">4.-
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">En el fallo
que nos convoca (Fiat Auto Argentina S.A. c/Dirección Nac. de Com.Interior
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">Dentro de la
vía administrativa, Fiat Auto Argentina S.A. apela la mencionada resolución. Es
entonces, que la Secretaria Legal y Técnica contesta el traslado referido y
fundamenta: «…es necesario que el eventual consumidor conozca la cantidad de
unidades que comprende la oferta, porque conociendo los momentos de inicio y
finalización de la oferta y la cantidad de unidades con que cuenta el oferente
para satisfacer la eventual demanda, podrá efectuar y determinar en qué momento
deberá formalizar su decisión a través de un contrato…».<span
class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX"
style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[20]</span></span></span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
Señala la sentencia, como
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
«Esta constituye la obligación para el empresario en todos los supuestos
referentes a una relación de consumo, y su finalidad es que el usuario pueda
tomar una decisión razonable permitiendo que su consentimiento se forme
reflexivamente. La información debe ser cierta y objetiva sobre las
características esenciales de los productos o servicios que ofrecen. Lo
destacable de la norma es que exige que la información sea detallada, no de
carácter general, y suficiente, de modo que no queden dudas al usuario. Además,
el único modo de equilibrar las posiciones de las partes dentro de la órbita
contractual es obligar a los sujetos involucrados a informar al consumidor de
acuerdo al modo "ut supra" señalado, tomando los recaudos que en cada
caso corresponda a tenor de la naturaleza de las
prestaciones».<span class="MsoFootnoteReference"><span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family:
Arial">[22]</span></span>
</span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
La jurisprudencia continúa avanzando en la misma dirección: « La ley de defensa
al consumidor, establece... principios que resultan centrales en autos, uno es
el deber de información, receptado en el artículo 4to.; dice al respecto
Lorenzetti: "La información es el tema, el gran asunto de los tiempos
modernos que
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>
<span
lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">
A guisa de conclusión, queremos señalar la importancia de continuar creciendo
en
* Estudiante de Derecho y de Filosofía, Universidad de Buenos
Aires, Argentina
<div
style="mso-element: footnote" id="ftn1">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[1]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> SCIACCA,
Michele, "Platon", Bs.As., Troquel, 1959, pp.178 ss. Frente a la
plausible fenomenología Hussereana, el hombre se consagra como ser metafísico.
Tal como lo había </span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">observado
Platón, el ser es inteligible.
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[2]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> RAWLS, John,
"
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[3]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[4]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> ARISTÓTELES,
“Moral a Nicómaco”, Bs.As., Omeba, 1967. Obras Completas. Tomo I. p.135</span></div> <div
style="mso-element: footnote" id="ftn5">ss.
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[5]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> QUILES,
Ismael, "El existencialismo", Bs.As., Ed. Depalma, 1988, p.43 y ss.
Por cierto, y contra lo que elucubra el novelista Sarte, creo no existe. “El
ser y la nada” es una triste comedia de </span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">empapada de un
materialismo existencialista. </span></div><div
style="mso-element: footnote" id="ftn6">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[6]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> HENKEL,
Heinrich “Introducción a la Filosofía del Derecho”, Madrid, Ed. Taurus, 1968,</span></div> Pag.17. <div style="mso-element: footnote"
id="ftn7">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[7]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[8]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> SARTRE,
Jean-Paul, “El ser y la Nada”, Barcelona, Ed. Altaya, 1993, Cap.“La
mirada”. En lo sucesivo consultar del mismo autor la novela “La nausea”. </span></div> <div
style="mso-element: footnote" id="ftn9">
<span class="MsoFootnoteReference"><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[9]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> BUBER,
Martin, “Yo-tu”. Bs.As. Ed. Nueva Vision. 1994. El hombre se ha perdido en su “Yo”.
Ignora que el “Tu” es fundamental para el conocimiento y realización del “Yo”.</span></div> <div
style="mso-element: footnote" id="ftn10">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[10]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> CROCE,
Benedetto, “Lo vivo y lo muerto en la filosofía de Hegel”, Bs.As. Ed. Iman.
1948, pp.</span></div> <div style="mso-element: footnote"
id="ftn11">75 y ss
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[11]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> MONDOLFO,
Rodolfo, “Feuerbach y Marx. El concepto dialéctico de la historia”. Bs.As., Ed.
Claridad. 2006. Esta afirmación puede ser una noción residual de la filosofía
de Feuerbach.-</span></div> <div style="mso-element: footnote"
id="ftn12">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[12]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> RADBRUCH,
Gustav “Introducción a la Filosofía del Derecho”. México, Ed. FCE.1948</span></div> <div
style="mso-element: footnote" id="ftn13">, p.18
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[13]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> SALDIAS,
Adolfo, “Historia de la Confederación Argentina”, Bs.As., Ed. Ateneo, 1951,
Tomo I, p.185 y ss. Había triunfado el lema de Rivadavia: “¡Haremos la unidad a
los palos!” o, por lo menos, era lo sostenido por su ministro, el ilustre Dr.
Julián Segundo de Agüero. Recuerdo, también, el rol fundamental del Dr.
Dalmacio Velez Sarsfield quien fue nombrado por los unitarios para presentar
ese proyecto constitucional ante las provincias.
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[14]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> ROSA,
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[15]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> RISOLIA,
Marco Aurelio “Soberanía y crisis del contrato..”. Bs.As., Ed. Abeledo Perrot,
1960,</span></div> p. 126. <div style="mso-element: footnote"
id="ftn16">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[16]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> REZZONICO,
Juan C. “Principios fundamentales de los contratos”. Bs.As, Ed.Astrea, 1999.p.</span></div> 207<div
style="mso-element: footnote" id="ftn17">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[17]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> REZZONICO,
Juan C. “Contratos con cláusulas predispuestas”, Bs.As, Ed. Astrea, 1987. p.6.
Un libro que podría denominarse como un presagio de la discutida ley 24.240.</span></div> <div
style="mso-element: footnote" id="ftn18">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[18]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> RADBRUCH, Gustav
“Introducción a la Filosofía del Derecho”. México, Ed. FCE.1948</span></div> p.46<div
style="mso-element: footnote" id="ftn19">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[19]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> En las
publicidades, se busca asociar el producto con el triunfo o poder para
consagrar al “Superhombre”.-</span></div>
<div style="mso-element: footnote"
id="ftn20">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[20]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> “Fiat Auto
Argentina S.A. v. Dirección Nacional de Comercio Interior”. C.Nac. Cont.Adm. Fed.
Sala 2°</span></div> <div style="mso-element: footnote"
id="ftn21">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[21]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> ORDORQUI
CASTILLA, Gustavo “La responsabilidad del Empresario por el deber de
información”. En "Responsabilidad por Daños en el Tercer Milenio.
Hje.Atilio Alterirni". Bs.As. Ed. Abeledo-Perrot. 1997</span></div> <div
style="mso-element: footnote" id="ftn22">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX"
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[22]</span></span><span
lang="ES-MX" style="font-size: 8.0pt"> “SANATORIO
OTAMENDI Y MIROLI SA C/ BERTELLO DE FIORE, ADRIANA Y OTROS S/ ORDINARIO”.
CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO COMERCIAL , CAPITAL FEDERAL. Sentencia del
3 de Mayo de 2002. (DIAZ CORDERO - BUTTY.)</span></div>
<div style="mso-element: footnote"
id="ftn23">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[23]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> “DECOVI s/
Amparo Colectivo” SUPERIOR TRIBUNAL DE JUSTICIA , VIEDMA, RIO NEGRO Sala
04 (LUTZ-SODERO NIEVAS-BALLADINI) SENTENCIA del 1 de Marzo de 2006.</span></div> <div
style="mso-element: footnote" id="ftn24">
<span
class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size:
8.0pt; font-family: Arial">[24]</span></span><span
style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> QUILES,
Ismael S.J. “La persona humana”. Bs.As. Ed.Kraft, 1967. Para mayor abundamiento
en