<span lang="ES-MX" style="font-size: 14.0pt">PARA UNA FILOSOFIA DEL DERECHO DE CONSUMO
A PARTIR DE UN FALLO JUDICIAL ARGENTINO</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> 

Octavio Flavio Guzzi*</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> 

</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 9.0pt">Cuando la jurisprudencia, esa misteriosa y velada </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 9.0pt">diosa, después de un largo y penoso trabajo, da a luz, </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 9.0pt">¿qué es lo que vemos?. </span><span style="font-size: 9.0pt">Un par de ridículos ratones que salen </span>

de las páginas de algún compendio de definiciones </span>

<span style="font-size: 9.0pt">y se proclaman sus hijos. ¡Huid de aquí ratoncillos!</span>

Johann Wolfgang <span lang="ES-MX">GOETHE</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">1.- INTRODUCCIÓN. “PENSAR EL DERECHO”.</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">Cualquiera sea el modo en que se defina el derecho, este debe necesariamente contemplarse desde dos ámbitos: la libertad y la igualdad. Sin sus cimientos, el ordenamiento jurídico aparece como un conjunto de normas dispositivas que intentan alcanzar tardiamente a los más desmesurados desenfrenos humanos. La corrupción del hombre es contraria al telos de su historia. Sin embargo, el derecho se ha constituido en una herramienta crematística que cobija la desnaturalización del mismo.</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">El derecho debe construirse a partir de esa ineluctable «verdad que habita en cada uno de los hombres». No la verdad enmascarada en aspectos subjetivos sino a la verdad consagrada desde sus aspectos más objetivos<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[1]</span></span>. Actualmente, el positivismo se ha abocado con mayor profundidad al estudio de la norma, que al problema del hombre, perdiendo de vista su finalidad. El derecho es ciencia erudita de la ley para “la misma ley”. De allí, que algunos excelsos juristas y filósofos insistan en que «la propia persona se entiende a la vez como normativa y política».<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[2]</span></span> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">Ante un hecho cotidiano, nos interrogamos acerca de la licitud concreta del mismo. Nos cuestionamos desde un tergiversado concepto de la justicia. Y aún más, nos empeñamos en darle a la situación un marco de contención jurídica. El derecho se torna en «valor», aún, cuando su cruel realidad se halle lejana a este. Por alguna razón, se ha decidido elevar al Derecho a la categoría de Acto Puro<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[3]</span></span> olvidando que «La justicia no es una virtud absoluta y puramente individual; es relativa a un tercero, y esto es lo que hace que las más veces se la tenga por la más importante de las virtudes».<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[4]</span></span> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">No pretendo caer en un vacuo escepticismo jurídico donde la regla sea partir de la nada.<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[5]</span></span> Todo lo contrario, quisiera pensar nuevamente el derecho. Pero esta vez, al hacerlo, pretenderé estudiarlo desde el hombre y su historia. Quizás el funesto error del positivismo jurídico ha sido «el de suponer que con el análisis conceptual del Derecho positivo, con la elaboración de conceptos generales, con la sistematización del material jurídico dado y con el desarrollo de las reglas de aplicación del Derecho, se había alcanzado la meta final que se podía esperar del esfuerzo por fundamentar el derecho».<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[6]</span></span></span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">2.- DERECHO DE CONSUMO. SU CONTENIDO SOCIAL.</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                        «El hombre es naturalmente un animal social; pues precisa de muchas cosas que uno solo no puede procurar».<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[7]</span></span> La palabra prójimo (próximo) es fundamental al momento de pensar en la reconstrucción del concepto jurídico. Sin embargo, el individualismo posmoderno nos enseña a mirar con ojos escrutadores a quien debería contemplarse como un igual.<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[8]</span></span> El hombre se divorcia de lo «humano» para dedicarse al cultivo material de su «yo». Desesperadamente, cae en la vorágine masiva. El «yo» se ahoga en la necesidad de aliviar su padecimiento frente a una sociedad que lo ignora.<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[9]</span></span></span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                        El capitalismo ha sido determinante en la historia de la política económica mundial: el peligroso idealismo hegeliano había sostenido que «todo lo real es racional» y, así, transformaba errores en verdades particulares.<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[10]</span></span> La posterior reacción de Marx llevaría a crear al homo economicus, haciéndose más evidente aún, que el hombre debería ser medido a partir de su realidad histórica y su necesidad económica.<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[11]</span></span> Todo ello, sin olvidar al excéntrico Nietzsche, que a través del «Superhombre» nos obsequiaba su voluntarismo ateo y nihilista. </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">En este complejo contexto, debemos dar un marco a los derechos del consumidor. Solamente, lejos del debate ideológico, que proponen algunas corrientes filosóficas, encontramos pequeños fragmentos de verdad acerca del hombre y sus derechos. La raíz de toda prerrogativa debe buscarse en ese espíritu. El concepto de “bien común”, entendido como la forma más recta de vivir en sociedad, constituye la solución al reconocimiento del prójimo no como mónada jurídica sino como persona humana. Así, los derechos del consumidor han de exaltarse como un verdadero logro en este campo. Pues más allá de su esfera individual, el consumo es una situación masiva que requiere una respuesta desde lo social. </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                        «El sentimiento del derecho propende también, no pocas veces, a la exaltación patológica, a la manía del despotismo. Se aferra, además, al caso individual, sin saber reducir éste a lo general, como esencialmente requiere el Derecho».<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[12]</span></span> A toda luz, las simientes del derecho de consumo deben buscarse en ese profundo sentido social. A partir de la vindicación de la persona humana, como célula integrante de una comunidad, podremos arribar a la noción más panorámica de esta nueva generación de derechos.</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">3.- LA LUCHA POR EL DERECHO. EL DERECHO DE CONSUMO </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">     Y LA  JUSTICIA.</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                       </span><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                        Abrir el presente capítulo con este título, no solo busca honrar la obra de von Ihering, sino también bosquejar la lucha que significó el reconocimiento de los mencionados derechos. El Código de Velez Sarsfield fue impulsado, al igual que la Constitución, por una necesidad ciega de consolidar el poder establecido.<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[13]</span></span> En ese entonces, como en la actualidad, los derechos eran piezas sutilisimas para la construcción y defensa de la propiedad por sobre la persona humana.

</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                        No cabe duda que este sería el modelo de Velez Sarsfield, «prohombre del derecho».<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[14]</span></span> El contrato consagrado en el Código Civil elabora una ficción jurídica al intentar sostener un acuerdo de voluntades entre personas que, mayormente, tienen diferente poder negocial. Con amplio criterio, se ha señalado que: «El contrato es un molde jurídico para la materia económica y la desigualdad suele adelantarse por esa via… Ya los códigos liberales toleran una cierta desigualdad necesaria y hasta un engaño lícito mercantil».<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[15]</span></span></span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                        Si bien «la libertad contractual encuentra su justificativo, fundamentalmente, en la creencia de que en la economía la libre participación aumenta la responsabilidad de cada uno y se favorece la formación de la propia personalidad de mejor manera que con una coacción directa y centralizada»<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[16]</span></span> este fundamento queda sujeto a la inflexible doctrina liberal que deja entrever los contrastes, por un lado, de excesiva pobreza y, por el otro, de cuantiosa riqueza.</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">La revolución industrial y la era tecnológica significaron profundos desequilibrios en la historia de la humanidad. El derecho no ha sido ajeno a estos cambios, siendo, en algunos casos, obsoleto  y, en otros, dócil herramienta al servicio del privilegio. El hombre se despersonaliza y, en consecuencia, el consumidor. «El consumidor anónimo, el cliente, sufre una crisis de identidad porque en la sociedad industrial el hombre se transforma en cosa, se cosifica y estas no tienen identidad…».<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[17]</span></span></span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                        «El derecho es un fenómeno cultural»<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[18]</span></span>. Y la pérdida de la “identidad”, tanto individual como social, tiene su germen en la negación del «ser». El potencial del hombre se ve opacado por el apetito de omnipotencia.<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[19]</span></span> El «Superhombre», sumido en las cadenas del inmanentismo, es incapaz de dar “respuesta por la cosa”. Contra este fundamento debe alzarse el derecho del consumidor. La consolidación de una responsabilidad individual y social debe ser la pieza angular para la construcción de una noción más justa de derecho.</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                         </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">4.- EL DERECHO A LA INFORMACIÓN Y LA EQUIDAD CONTRACTUAL.</span><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> COMENTARIO AL FALLO.</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">En el fallo que nos convoca (Fiat Auto Argentina S.A. c/Dirección Nac. de Com.Interior) la empresa Fiat Auto Argentina S.A. había publicado un aviso publicitario que violaba el art. 7 de la ley, por cuanto no se había informado: la fecha precisa de inicio y finalización de la oferta, ni la cantidad de unidades ofrecidas. La resolución administrativo DNCI 448, de fecha 22/07/2004 impuso a dicha empresa una multa de $3.000 y la obligación de publicar la parte dispositiva de dicha resolución en el diario de mayor circulación.</span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">Dentro de la vía administrativa, Fiat Auto Argentina S.A. apela la mencionada resolución. Es entonces, que la Secretaria Legal y Técnica contesta el traslado referido y fundamenta: «…es necesario que el eventual consumidor conozca la cantidad de unidades que comprende la oferta, porque conociendo los momentos de inicio y finalización de la oferta y la cantidad de unidades con que cuenta el oferente para satisfacer la eventual demanda, podrá efectuar y determinar en qué momento deberá formalizar su decisión a través de un contrato…».<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[20]</span></span></span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                        Señala la sentencia, como el derecho a la información viene a ser instrumento clave en la restitución del equilibrio en el poder negocial. En este entorno, es importante, también, el rol activo del Estado en lo que respecta a la información pues debe garantizarla  en forma plena y posibilitar un equilibrio de los intereses en juego, pues, por un lado debe permitir que los ciudadanos se informen y por otro controlar a los que informan para que actúen con veracidad y seriedad.<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[21]</span></span></span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                        «Esta constituye la obligación para el empresario en todos los supuestos referentes a una relación de consumo, y su finalidad es que el usuario pueda tomar una decisión razonable permitiendo que su consentimiento se forme reflexivamente. La información debe ser cierta y objetiva sobre las características esenciales de los productos o servicios que ofrecen. Lo destacable de la norma es que exige que la información sea detallada, no de carácter general, y suficiente, de modo que no queden dudas al usuario. Además, el único modo de equilibrar las posiciones de las partes dentro de la órbita contractual es obligar a los sujetos involucrados a informar al consumidor de acuerdo al modo "ut supra" señalado, tomando los recaudos que en cada caso corresponda a tenor de la naturaleza de las prestaciones».<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[22]</span></span> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                        La jurisprudencia continúa avanzando en la misma dirección: « La ley de defensa al consumidor, establece... principios que resultan centrales en autos, uno es el deber de información, receptado en el artículo 4to.; dice al respecto Lorenzetti: "La información es el tema, el gran asunto de los tiempos modernos que el Derecho recoge y regula". La información no es publicidad, persiguen objetos distintos, la información es un bien que tiene un valor jurídico y consecuentemente protección jurídica… Ingresando en el campo relativo a la publicidad comercial, el artículo 8 de la Ley de Defensa al consumidor señala que las precisiones formuladas en los anuncios obligan al oferente y se tienen por incluidas en el contrato con el consumidor. Su incumplimiento acarrea responsabilidad contractual. En este punto remarca Aída Kemelmajer de Carlucci, "hay que ser consciente de algo muy significativo: el reconocimiento de la integración publicitaria del contrato significa equiparar la publicidad a la oferta». <span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[23]</span></span></span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt"> </span>

<span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt">                        A guisa de conclusión, queremos señalar la importancia de continuar creciendo en el debate jurídico. El derecho a la información tiene su resguardo en la libertad constitucional de educarse, consagrada en el artículo 14 de la Constitución Nacional. Pero esencialmente, y más allá del fenómeno jurídico, todos estamos llamados «ser persona». Todos debemos educarnos como tales, es decir, como infatigables peregrinos en busca de la verdad. Siendo el fin del trabajo educativo que las personas sean cada vez más personas.<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 12.0pt; font-family: Arial">[24]</span></span></span>

 

* Estudiante de Derecho y de Filosofía, Universidad de Buenos Aires, Argentina

<div style="mso-element: footnote" id="ftn1">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[1]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> SCIACCA, Michele, "Platon", Bs.As., Troquel, 1959, pp.178 ss. Frente a la plausible fenomenología Hussereana, el hombre se consagra como ser metafísico. Tal como lo había </span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">observado Platón, el ser es inteligible.

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[2]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> RAWLS, John, "La justicia como equidad", Bs.As., Paidos. 2004, Pag.44 ss.</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn3">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[3]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> SANTO TOMAS DE AQUINO, “Summa contra los Gentiles”, Bs.As. Club de Lectores, 1951, L.II, Cap. VI, p.15 ss. Siendo que únicamente, podría reunir esta condición “El Primer Motor”, según Aristóteles, o según Santo Tomas de </span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">Aquino, solo Dios puede ser Perfectisimo. Ed. Club de Lectores 1951 Bs.As.</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn4">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[4]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> ARISTÓTELES, “Moral a Nicómaco”, Bs.As., Omeba, 1967. Obras Completas. Tomo I. p.135</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn5">ss.

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[5]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> QUILES, Ismael, "El existencialismo", Bs.As., Ed. Depalma, 1988, p.43 y ss. Por cierto, y contra lo que elucubra el novelista Sarte, creo no existe. “El ser y la nada” es una triste comedia de </span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">empapada de un materialismo existencialista. </span></div><div style="mso-element: footnote" id="ftn6">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[6]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> HENKEL, Heinrich “Introducción a la Filosofía del Derecho”, Madrid, Ed. Taurus, 1968,</span></div> Pag.17. <div style="mso-element: footnote" id="ftn7">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[7]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> SANTO TOMAS DE AQUINO, “Summa contra los Gentiles”, Bs.As., Ed. Club de Lectores, 1951, Tomo III. Cap.128, p.335</span></div>.<div style="mso-element: footnote" id="ftn8">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[8]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> SARTRE, Jean-Paul, “El ser  y la Nada”, Barcelona, Ed. Altaya, 1993, Cap.“La mirada”. En lo sucesivo consultar del mismo autor la novela “La nausea”. </span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn9">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[9]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> BUBER, Martin, “Yo-tu”. Bs.As. Ed. Nueva Vision. 1994. El hombre se ha perdido en su “Yo”. Ignora que el “Tu” es fundamental para el conocimiento y realización del “Yo”.</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn10">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[10]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> CROCE, Benedetto, “Lo vivo y lo muerto en la filosofía de Hegel”, Bs.As. Ed. Iman. 1948, pp.</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn11">75 y ss

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[11]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> MONDOLFO, Rodolfo, “Feuerbach y Marx. El concepto dialéctico de la historia”. Bs.As., Ed. Claridad. 2006. Esta afirmación puede ser una noción residual de la filosofía de Feuerbach.-</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn12">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[12]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> RADBRUCH, Gustav “Introducción a la Filosofía del Derecho”. México, Ed. FCE.1948</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn13">, p.18

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[13]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> SALDIAS, Adolfo, “Historia de la Confederación Argentina”, Bs.As., Ed. Ateneo, 1951, Tomo I, p.185 y ss. Había triunfado el lema de Rivadavia: “¡Haremos la unidad a los palos!” o, por lo menos, era lo sostenido por su ministro, el ilustre Dr. Julián Segundo de Agüero. Recuerdo, también, el rol fundamental del Dr. Dalmacio Velez Sarsfield quien fue nombrado por los unitarios para presentar ese proyecto constitucional ante las provincias.

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[14]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> ROSA, José María, “El Revisionismo Responde”, Bs.As., Ed. Pampa y Cielo, 1964, p.60. Erudito discutido, Velez Sarsfield, no había obtenido su doctorado. El título de “Abogado” (título no universitario sino solo facultativo) lo daba la Cám. Apelac. luego de 3 años de práctica. En 1821, obtuvo dicho favor del gobierno de Bustos, en Córdoba, por mediación de su cuñado Ortiz, secretario de Quiroga. </span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn15">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[15]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> RISOLIA, Marco Aurelio “Soberanía y crisis del contrato..”. Bs.As., Ed. Abeledo Perrot, 1960,</span></div> p. 126. <div style="mso-element: footnote" id="ftn16">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[16]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> REZZONICO, Juan C. “Principios fundamentales de los contratos”. Bs.As, Ed.Astrea, 1999.p.</span></div> 207<div style="mso-element: footnote" id="ftn17">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[17]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> REZZONICO, Juan C. “Contratos con cláusulas predispuestas”, Bs.As, Ed. Astrea, 1987. p.6. Un libro que podría denominarse como un presagio de la discutida ley 24.240.</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn18">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[18]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> RADBRUCH, Gustav “Introducción a la Filosofía del Derecho”. México, Ed. FCE.1948</span></div> p.46<div style="mso-element: footnote" id="ftn19">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[19]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> En las publicidades, se busca asociar el producto con el triunfo o poder para consagrar al “Superhombre”.-</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn20">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[20]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> “Fiat Auto Argentina S.A. v. Dirección Nacional de Comercio Interior”. C.Nac. Cont.Adm. Fed. Sala 2°</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn21">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[21]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> ORDORQUI CASTILLA, Gustavo “La responsabilidad del Empresario por el deber de información”. En "Responsabilidad por Daños en el Tercer Milenio. Hje.Atilio Alterirni". Bs.As. Ed. Abeledo-Perrot. 1997</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn22">

<span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES-MX" style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[22]</span></span><span lang="ES-MX" style="font-size: 8.0pt"> “SANATORIO OTAMENDI Y MIROLI SA C/ BERTELLO DE FIORE, ADRIANA Y OTROS S/ ORDINARIO”. CAMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO COMERCIAL , CAPITAL FEDERAL. Sentencia del 3 de Mayo de 2002. (DIAZ CORDERO - BUTTY.)</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn23">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[23]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> “DECOVI s/ Amparo Colectivo” SUPERIOR TRIBUNAL DE JUSTICIA , VIEDMA, RIO NEGRO  Sala 04 (LUTZ-SODERO NIEVAS-BALLADINI) SENTENCIA del 1 de Marzo de 2006.</span></div> <div style="mso-element: footnote" id="ftn24">

<span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial">[24]</span></span><span style="font-size: 8.0pt; font-family: Arial"> QUILES, Ismael S.J. “La persona humana”. Bs.As. Ed.Kraft, 1967. Para mayor abundamiento en la vida de este filósofo ver mi sitio Web http://memoriaofg.spaces.live.com./</span></div> </div>