Ernesto Beruti *
Este comentario está
dirigido a la unidad “vida biológica”. Me excluyo así de todo dogmatismo,
cualquiera fuere, con incondicional respeto a las interpretaciones que desde
los puntos de vista religioso, moral, filosófico, social, político, familiar etc., se exponga, para
limitarme –no siendo un experto – a solidarizarme con
Mucho se ha
discurrido en cuanto al comienzo y desarrollo de
Trataré de aproximar
a quienes no estén habituados, yo tampoco, y, estimo, en un lenguaje escrito entendible y resumible, los fenómenos histo -
físico - químicos que se suceden con genial creatividad y continuidad en la
intimidad recóndita de
Un primer paso de
aproximación a este complejo universo biológico, estaría dado por el
reconocimiento, entre sí, de las gametas sexuales,
mediado por receptores y moléculas específicas que rechazarían toda simbiosis
que no perteneciera a la especie humana.
A posteriori del
reconocimiento, debe darse, primordialmente, el contacto de las membranas de
ambas gametas, de estructura química fundamentalmente
fosfolipídica, que en interacción con proteínas
específicas, constituyen las bicapas moleculares de
las membranas celulares. El contacto de la membrana acrosómica
del espermatozoide y la del ovocito, desencadena un rápido aumento de su permeabilidad
al Ion Na. Esta brusca irrupción del Ion Na, que dura
de
A medida que el
espermatozoide es englobado, las membranas se fusionan y el contenido espermático es incorporado al citoplasma
ovular.
La señal que pone en
marcha el programa de desarrollo que conduce a la singamia estaría dada por el
aumento repentino y transitorio del Ion Ca., la llamada onda de Ca. en la composición iónica del ovocito fecundado, factor que
impulsaría la duplicación del A.D.N.; la formación de
los pronúcleos femenino y masculino y el proceso de
la singamia.
A continuación, los
núcleos de ambos gametos se transforman en parcialmente activos, constituyendo
la fase pronuclear que induce al acercamiento del uno
hacia el otro, y ambos hacia el centro de la célula, y en esta movilización su información
genética es leída para guiar el desarrollo.
Aproximadamente 15
horas después de la fecundación, los dos pronúcleos
se encuentran y la capa que los recubre se rompe, determinando la mezcla de los
cromosomas materno y paterno (crossing over) preparando al embrión unicelular para su primera
división celular y su posterior segmentación. Es importante subrayar que la
activación coordinada del nuevo genoma precede y no depende del encuentro de
los pronúcleos.
Este intento de sintetización de múltiples procesos moleculares orgánicos,
constituye, para nosotros los humanos,
la estructura primaria, indescifrable para la ciencia en su origen, del
proceso constitutivo inicial de la vida.
En contraposición
a la teoría de Jacques Monod, no es
En esta tesitura,
se suman e incorporan a la incógnita de
Quédenos, para
reflexionar, la frase literaria de un grande del viejo continente, André Malraux: “una vida humana no vale nada, pero nada
vale una vida humana”.