Sobre la Incorporación de la obligación de celebrar matrimonio civil

previo al religioso en la legislación argentina en el año 1888

Lucila Inés Córdoba*

INDICE:

I-                     Introducción.

II-                   Normativa legal vigente previa al dictado del art. 118 la ley 2393.

III-                  Contexto mundial,  económico,  histórico, sociológico y político en la sanción de la Ley de Matrimonio Civil.-

IV-                Presentación del Proyecto de Ley de Matrimonio Civil ante la Cámara de Senadores de la Nación en 1888.-

V-                  Síntesis de las opiniones de los senadores nacionales en el tratamiento del Proyecto de Ley de Matrimonio Civil en 1888.-

VI-                Incorporación en la legislación argentina de la obligación de la celebración del matrimonio civil previo al religioso (art. 118 de la Ley 2393).-

VII-               Caso  “Correa, Jacinto”, CSJN, 29/07/1893, fallos: 53:188.

VIII-             Bibliografía.

 

I.- INTRODUCCIÓN

            El presente trabajo tiene por objeto reconstruir el momento histórico en el que fue incorporada, en la legislación argentina, la obligación de celebrar el matrimonio civil como previo al religioso, introducida en el artículo 118 de le ley 2393 del año 1888.-

            Para ello, en primer lugar haré mención a la normativa legal vigente previa a la sanción de la Ley de Matrimonio Civil, luego describiré el contexto mundial, económico, político y sociológico de la época.-

A continuación citaré las normas relativas a la obligación objeto de este trabajo, contenida en la ley 2393, la  presentación del Proyecto de Ley de Matrimonio Civil ante la Cámara de Senadores de la Nación en 1888 y expondré una síntesis de las opiniones de los senadores nacionales en las sesiones sobre el tratamiento del citado proyecto.

Se acompañan al trabajo algunas notas periodísticas del diario Sud América, lo que permitirá conocer, en parte, la opinión pública respecto de la Ley de Matrimonio Civil.

 Se reproduce en el presente una carta presentada por representantes de la Iglesia Católica ante el Congreso de la Nación, mediante la que se constata, la fuerte oposición de esta institución en la modificación de la legislación sobre el matrimonio.-

Por último, expongo una síntesis del caso “Jacinto Correa”, resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el cual, en mi opinión, es un claro reflejo del triunfo por parte del Estado Nacional en la legislación sobre la institución del Matrimonio.-

 

II.- NORMATIVA LEGAL VIGENTE PREVIA AL DICTADO DEL ART. 118 DE LEY  2393:

            Antes de que se sancionara el Código Civil Argentino en el año 1869, el matrimonio en la Argentina, tenía carácter religioso y se regía por las normas de la época Colonial, las que se caracterizaban por su semejanza con la legislación española.-

            En España se aplicaban  las normas de Derecho Canónico, específicamente,  las disposiciones dictadas en el Concilio de Trento en el año 1600 y además se les atribuía competencia a los tribunales eclesiásticos para la resolución de los conflictos emergentes del matrimonio, al igual que en nuestro país.-

            El Jurista especializado en Derecho Canónico, Dr. Sehiling, definió al matrimonio como “plenitud de comunidad de vida entre varón y mujer..sociedad moral sobre la cual está fundada toda la restante comunidad de vida... sacramento instituido por Cristo y reglamentado por San Pablo apóstol”[1].-

En cuanto a la forma de celebración del matrimonio la Iglesia Católica establecía que  “Quien contrajere Matrimonio de otro modo que a presencia del párroco, y de dos o tres testigos, lo contrae inválidamente” (sesión XXIV d celebrada en tiempo del sumo Pontífice Pío IV en 11 de noviembre de 1563, Capítulo I del Decreto de Reforma sobre el matrimonio).-

En el año 1869 se sancionó el Código Civil Argentino redactado por Dalmacio Vélez Sarsfield, en el se regularon los derechos personales en las relaciones de Familia, (Sección Segunda – Título 1). Esta normativa continuó dándole al matrimonio carácter religioso, monogámico e indisoluble; estableciendo que debía celebrarse según los cánones y solemnidades prescriptas por la Iglesia Católica (v. art. 167 Código Civil Argentino) y  que los que no fueran católicos, debían inscribir el matrimonio ante las parroquias o comuniones a que pertenecieren (v. art. 179 código citado).

Esta reforma no incorporó el matrimonio civil, ya que quienes no pertenecían a ninguna confesión religiosa, si querían formar una familia, debían, celebrar matrimonio a través de alguna confesión religiosa o vivir en concubinato.-

            Vélez  Sársfield expresó su clara preferencia por el matrimonio religioso  y  mostró disconformidad con el establecimiento del matrimonio civil (v. nota art. 167 del Código Civil). Manifestó que “las diversas comuniones cristianas, los cultos idólatras, las religiones que admiten la poligamia y las que autorizan el divorcio, están acordes en dar al matrimonio un carácter religioso”…… “El resultado que ha producido en Francia la ley de matrimonio civil, nos demuestra que el Código de Napoleón no ha hecho sino que obligar a los católicos y protestantes a contraer dos matrimonios, el civil y el religioso. Sólo a los que no profesan religión alguna, puede satisfacer el matrimonio civil”.-

            Luego en el año 1888 se dictó la Ley de Matrimonio Civil, derogando las normas del Código Civil que legislaban sobre la materia.-

 

III.- CONTEXTO MUNDIAL, ECONOMICO, HISTORICO, SOCIOLÓGICO Y POLÍTICO EN EL DICTADO DE LA LEY 2393

            A continuación paso a describir los distintos contextos en los que fue dictada la Ley de Matrimonio Civil en el año 1888. Esta norma fue dictada durante el período en que gobernó la denominada “Generación del ´80”.-       

Durante  los años 1880-1912 reinaba la paz en el mundo, a este período se lo  llamó la Belle Epoque.  Exceptuando, dos acontecimientos mundiales la Guerra de los Boers, en la que Gran Bretaña invadió la Ciudad del Cabo (1805-1902), y la Guerra entre Estados Unidos y España en el año 1898, no se produjeron conflictos de mayor importancia durante esta época.-

Era una etapa de progreso, en la  que había  gran disponibilidad de capitales en el mercado mundial, mucha inmigración europea en América y en la que las fuertes ideologías religiosas, que habían dominado durante otras épocas, habían perdido importancia. Félix Luna describió este período manifestando que “se creía haber llegado a la estabilidad mundial indefinida”[2].-

En nuestro país, esta época estuvo caracterizada por la estabilidad política e institucional, y se gestó la denominada  “Generación del  80`”, que era un grupo de hombres sostenedores de un ideología política liberal, basada en el fin de organizar el país con criterios modernos, mediante el  impulso de la inmigración y la inversión de capitales. Alberdi, Mitre, Sarmiento, Avellaneda y Vélez Sársfield, eran algunos de los integrantes de esta corriente.

Estos hombres eran seguidores de la ideología de Juan B. Alberdi, basada en lograr una sociedad civil que ofreciera garantías y derechos para prosperar, enriquecerse, educar a los hijos y recibir  hombres e influencias de otros países.-

Alberdi  “había afirmado categóricamente que poblar era la misión fundamental del Estado en un país cuyos males provenían casi en su integridad del predominio de los desiertos”[3]. Esto se lograba abriéndose al exterior con la finalidad de que los extranjeros (en especial los europeos), introdujeran su educación, prácticas de trabajo,  costumbres, todo lo que ellos eran portadores por pertenecer a ciudades que les proveía esos beneficios.-    En síntesis, los  principales ideales del  estado para la  Generación del ´80 fueron: la inmigración, educación,  manutención de la paz y  apertura hacia el exterior.-

Durante estos años los presidentes fueron: Julio A. Roca (12-10-1880/12-10-1886), Miguel Juárez Célman (12-10-1886/06-08-1990),  Carlos Pellegrini (07-08-1890/12-10--1892), Luis Sáenz Peña (12-10-1892-00-01-1895), José E. Uriburu (22-01-1895/12-10-1898), Julio A. Roca (12-10-1898/12-10-1904), Manuel Quintana 12-10-1904/12-03-1906), José Figueroa Alcorta (12-03-1906/12-10-1910) y Roque Sáenz Peña (12-10-1910/09-08-01914) y ocurrieron acontecimientos importantes, como la declaración de la provincia de Buenos Aires como capital de la Nación, la creación de organismos e instituciones importantes, como el Ejército Nacional, el Consejo Nacional de Educación, el Banco Hipotecario Nacional, distintos ministerios como por ejemplo el de Obras Públicas, entre otros.

En cuanto a la economía del país,  ya hacia 1880 la Argentina se encontraba inserta al mercado mundial, el que se basaba en los principios del librecambio y tenía “uno de sus polos en Gran Bretaña, la gran usina industrial del mundo, principal exportadora de manufacturas y centro financiero y de intercambio de las corrientes de comercio mundiales, y el otro polo en la inmensa  mayoría de los países periféricos, que tenían por función proveer materias primas y alimentos, la economía internacional del fin del siglo XIX se basaba en un funcionamiento aparentemente sencillo: facilitaba la transferencia de recursos económicos por sobre las fronteras nacionales en una escala sin precedentes, a través de movimientos de capital y de trabajo y de intercambio comercial. El 40% de las manufacturas y bienes de capital iba hacia Asia, Sudamérica, Africa y Oceanía, mientras que Gran Bretaña, Alemania y Francia constituían el 45% del mercado de materias primas y alimentos. Por otra parte, entre 1815 y 1920 el continente americano absorbió el 97% de la inmigración continental”.-[4]

Cabe mencionar la depreciación económica mundial ocurrida durante 1873-1896, que afectó también a nuestro país, pero a partir de 1896 comenzaron a recuperarse nuevamente los precios y está provocó un gran crecimiento económico de los países agroexportadores como el nuestro.

El sistema económico agroexportador funcionaba a través de la inversión de capitales en la producción agrícola ganadera y  la venta de la materia prima obtenida al exterior, principalmente a Gran Bretaña, había una importante inversión de capitales extranjeros.-

Las primeras exportaciones fueron de cueros, lana, sebo, lino y maíz,  después, con la creación de los frigoríficos, se abrió ampliamente el mercado y se comenzó a vender carne congelada, lo que era verdadero adelanto tecnológico para la época.-

 

Opinión pública sobre el Proyecto de Ley de Matrimonio Civil emergente de algunos artículos periodísticos:

- “La ley de matrimonio civil- Hemos en nuestro último número analizado rápidamente el mensaje que acaba de publicar el Dr. Posse y la ley sobre matrimonio civil que ha ido al Congreso.

Las exigencias de la Revista no nos han permitido examinar en detalle la ley nueva y hemos debido contentarnos con hacer resaltar la idea general. Conviene volver sobre ello y darse cuenta exacta de su espíritu.

El matrimonio civil no es una necesidad que se empieza a contar de hoy desde hace largos años la cuestión está sobre el tapete de la discusión. Cuando su paso por el Ministerio de Justicia, el Dr. Wilde comenzó el trabajo.

Cuestiones políticas hicieron cambiar de cartera, antes de que pudiese llevar su proyecto a buen término. La obra ha sido secundada por su antecesor y esta ley que, antes de nacer contaba ya con encarnizados enemigos, ha visto por fin la luz pública.

La constitución del matrimonio civil corresponde a un plan de conjunto que recibió un principio de ejecución el año último, cuando se instituyó el Registro Civil para las muertes y los nacimientos.

La República Argentina, que, bajo tantos aspectos marcha a grandes pasos por el camino del progreso, no podía adormecerse en la vieja rutina en virtud de la cual, fuera de la Iglesia, no hay estado civil posible.

Debía a si misma, Dhabi a los numeroso extranjeros de toda nacionalidad y de toda religión, que viene a establecerse aquí, el hacer cesar este abuso. Protestantes, judíos, mahometanos y cismáticos, tenían derecho, en un pueblo libre, a un estado civil, y como no eran a menudo lo bastante numerosas para tener un ministro de su culto, vélanse reducidos a desempeñar un papel de parias en el seno de la sociedad.

Hoy el registro civil funciona, a despecho de la cólera del arzobispado, y esta conquista está suficientemente bien sentada para que se pueda pensar en tocar a ella.

Faltaba la cuestión del matrimonio. Va a ser resuelta, pues es de esperar que los miembros del Congreso, convencidos de la importancia de esta ley no se separaran sin haberla sancionado – Le Courrier de la Plata.” (DIARIO SUD AMERICA, BS. AS., 26/9/87 (p. 2 Col. 1).-

 

- Telegrama al señor Presidente de la  República- El primer magistrado de la nación ha recibido los telegramas de felicitaciones que publicamos al pie, referente a la ley de matrimonio civil, recientemente sancionada:

            Trenquelauquen, Setiembre 24 de 1888.

    Exmo. Señor: Los abajo firmados felicitan calurosamente a V.E. por la sanción de que acaba de recaer sobre la ley de matrimonio civil. Esta ley, del mundo que la República Argentina marcha con paso recto y seguro por la senda del progreso y de libertad. Saludan respetuosamente al señor presidente – Francisco Lamú, Francisco Kodon, S. Boni, Santiago Bozzeni, Angel Mapelli, Enrique Perrini, Emilio Galiano, Fco. Olavaria, José Tilasetru…

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            Salto, -Setiembre  22.

    Los vecinos que suscriben, interpretando los sentimientos de la mayoría de este vecindario, felicitan al señor Presidente por el triunfo de la causa liberal, haciendo extensivas sus felicitaciones hasta aquellos que con sus luces, contribuyeron a que el proyecto de matrimonio civil fuera sancionado por el Honorable Congreso, permitiendo a nuestra Patria paragonarse una vez mas con las naciones que en el mundo civilizado dictan tan sabias leyes.

   Muñoz Cabrera, Juan J. Massa, Francisco Castillo, Abraham González, Jacinto González, Rómulo Agote, Eustaquio Sierra, Eugenio Ravena, A. Figueroa, Julia Beyes, SantiagoTelos…

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            Mercedes, Setiembre 24.

      Los que sus suscriben, vecinos nacionales y extrangeros de esta ciudad, saludan y felicitan al señor Presidente de la República por su reciente sanción del matrimonio civil, cuyo triunfo se debe a la iniciativa y esfuerzos patrióticos de su ilustrado gobierno.- J. M. Dubarri, Justo Rodríguez, A. Porterie, Carlos Burnel, P. Espoil, Domingo Rabazo, Javier Verdier, Gabriel Dubarri, F. Nogués, Carlos Pujol Balmolle, A. E. Nogués, Ramiro E. Camussi, J. Ortiz, Domingo Dalberni.-

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            Pehuajó, Setiembre 24.

    Los vecinos de este pueblo tiene el honor de dirigirse a V.E. para felicitarle por la sanción del matrimonio civil realizado bajo su progresista gobierno la que reporta un adelanto de progreso para nuestra floreciente República. Saludamosle a V.E., respetuosamente José Amadi, Miguel Laporte, Ignacio Aristizabal, Pedro Villanueva, Juan J. Sendin, Doroteo Olavaria, Francisco Manuelo, Angel Orlano, Gerardo Grabiani, M. Yorgurregui, Manuel Coto, ….

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            9 de Julio, Setiembre 24.

     Los vecinos que suscriben tienen el honor de felicitarle a V.E. por haber presentado al Honorable Congreso la sabia ley de matrimonio civil, que acaba de ser sancionada, José Uhart, Juan Bollini, Angel Celovio, Ramón Monteverde…..  (DIARIO SUD AMERICA, BS. AS., 24/9/88 (p. 1 Col. 5 y 6))

 

IV.- PRESENTACIÓN DEL PROYECTO DE LEY DE MATRIMONIO CIVIL Y EXPOSICIÓN DE MOTIVOS DEL PODER EJECUTIVO

            El entonces Presidente de la Nación, Dr. Miguel Juárez Célman, presentó el proyecto de ley en el cual establecía que,  podía celebrarse matrimonio de conformidad con  los dictados de la conciencia de cada individuo, (es decir según los preceptos y ritos de la religión escogida),  el casamiento sólo producía efectos civiles una vez anotado en los registros públicos de conformidad con las leyes. Los que querían contraer solamente matrimonio civil, debían presentarse directamente ante el registro respectivo y cumplir con los requisitos legales.-

            El Dr. Juárez Célman, expresó  que el creciente aumento de la inmigración europea puso de manifiesto la necesidad de reformar la legislación argentina sobre el matrimonio, y que el Código Civil  sólo autorizaba el matrimonio religioso, celebrado de conformidad a las leyes y ritos de la iglesia a que la que pertenecieran los contrayentes y que “muchos habitantes de la República, o no tienen en el país sacerdotes de la comunión a que pertenecen, para que bendigan su unión, o no profesan culto externo alguno, creyendo en Dios y adorándolo como autor de lo creado”; que los que no se encontraba en ninguno de esos casos no podían casarse según la legislación argentina, quedando privados “del más precioso de los derechos del hombre: el de formar legalmente un hogar y una familia”. Agregó que el propósito más grande de la Constitución Nacional era  el de asegurar los beneficios de la libertad y que el proyecto autorizaba a los habitantes de la Nación a profesar libremente su culto y casarse conforme a las leyes, reservando sólo a Dios las acciones que no ofendieran el orden y la moral pública, ni perjudicaren terceros. Que quienes no podían casarse con arreglo a las entonces vigentes disposiciones del Código Civil, se veían en la dura alternativa de traicionar su conciencia o de privarse del derecho de formar un hogar amparado por las leyes; que el matrimonio es el contrato que tiene más nobles y altos fines porque forma la familia que es la base de la sociedad y que “no es posible que la ley civil prescinda por completo de la reglamentación de un contrato de tanta trascendencia social y que lo entregue en absoluto a los ritos de las diversas religiones que existan en la República; tanto más, cuanto que, muchos de sus habitantes no profesan culto externo alguno”, que por esa razón la mayor parte de las naciones más civilizadas legislaron sobre esa materia.

            Mostró disconformidad al referirse a algunas leyes extranjeras, que ordenaban que el matrimonio se celebrara ante un funcionario civil, aunque permitieran que después se llevara a cabo de conformidad al rito de la religión de los contrayentes,  aludiendo que no respetaban la libertad de conciencia de los contrayentes que sólo creyeran en la validez del matrimonio, que este sistema podía amparar una situación terrible para alguno de los contrayentes, principalmente para la mujer, que se casara civilmente bajo la promesa de un inmediato matrimonio religioso, que el esposo rehusare después celebrar, dijo que esa mujer no se cree casada y sin embargo tiene que vivir como tal, “sufriendo mientras viva, las torturas de su conciencia”.

            Expresó que el proyecto por él presentado guarda perfecta conformidad con los preceptos de la Constitución y permite la celebración del matrimonio sin la menor violencia de la conciencia.

            El proyecto presentado por el Presidente fue reformado luego de las sesiones llevadas a cabo en la Cámara de Senadores del Congreso de la Nación. La ley 2393 estableció que  primero debía celebrarse el matrimonio civil ante el oficial público encargado del Registro Civil (v. art. 44 ley 2393), y que no podía celebrarse el matrimonio religioso sin haberse celebrado antes el civil, imponiendo a los ministros, sacerdotes o pastores,  de cualquier religión o secta, no celebrar el matrimonio religioso sin tener a la vista el acta de celebración de matrimonio civil, estableciendo sanciones penales y públicas, ante dicho incumplimiento el incumplimiento (art. 118 ley 2393).-

 

V.- SÍNTESIS DE LAS OPINIONES DE LOS SENADORES NACIONALES EN TRATAMIENTO DEL PROYECTO DE LEY DE MATRIMONIO CIVIL EN 1888 

Como ya se dijo el proyecto inicial fue presentado por el Dr. Miguel Juárez Célman y el Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, Filemón Posse, el 22 de septiembre de 1887.

Fue tratado por primera vez en la Cámara de Senadores el 1 de septiembre de 1888, la ley 2393 fue sancionada el 2 de noviembre de 1888 y promulgada el 11 de noviembre de  idéntico año.-

Tuvo un extenso tratamiento en la Cámara de Senadores y suscitó una fuerte discusión entre los liberales que abogaban por su sanción y los católicos que se oponían.

La reforma legislativa propuesta  provocaba una importante pérdida de poder por parte de la Iglesia Católica sobre la institución del matrimonio. Por ello los fervientes defensores del catolicismo se opusieron a que fuera reformado el sistema legal que regulaba esa materia.

            A continuación se expone una síntesis de las opiniones, en mi entender, más destacadas de las opiniones de los senadores en el tratamiento del proyecto de ley.-

 

Opinión del senador Rodríguez

En representación de la  Comisión Legisladora expuso que meditó mucho sobre la oportunidad y conveniencia de la ley presentada,  materia grave y delicada, porque es la base de la organización de la familia y de la sociedad. Dijo que al estudiar la ley, la  Comisión se propuso dos cuestiones,  en su opinión, las únicas pertinentes  para juzgar, tomando en cuenta los factores del progreso nacional, la índole de las instituciones y el  estado de la sociedad argentina.

 En primer lugar, si el matrimonio como institución social puede y deber ser legislado y reglamentado por la autoridad civil, el Estado y en segundo lugar, si es conveniente y oportuno quitar a la iglesia católica la intervención que el Estado le confirió en esos asuntos. Sobre la primera cuestión dijo que no cabía duda el poder del estado para legislar sobre una institución que es esencialmente social, expresando que el matrimonio es de derecho natural,  un contrato, y que de él nacen todas las relaciones de derecho en la familia que la autoridad civil, el Estado, tiene el derecho de legislar y reglamentar.-

 Expuso que la iglesia pretendía legislarlo invocando que es una institución divina, un sacramento, que dicha institución lo legisló hasta el momento porque los emperadores lo aceptaron como leyes civiles del Estado y que el Congreso Argentino, tenía todo el derecho para revisar la legislación de la época Colonial.-

 Agrego que el proyecto de ley contaba con la aprobación de la opinión pública y que  dejaba a los futuros esposos la libertad de casarse conforme a los dictados de su conciencia. En cuanto a la segunda cuestión introducida, dijo que la Comisión consideraba que era conveniente sacarle a la Iglesia católica la jurisdicción que el Código Civil le había conferido  para conocer en los asuntos que se relacionaran con el matrimonio, porque éste se rige por las leyes civiles y son los jueces civiles los que debían conocer el hecho y el derecho legislado por la ley civil. Expresó que la Comisión de Legislación, en su mayoría, apoyaba la sanción del proyecto con algunas reformas.-  

 

Opinión del senador por la provincia de Córdoba, Dr. Funes (perteneciente a la Comisión de Legislación)

El senador se opuso fervientemente al proyecto presentado por la el Poder Ejecutivo, estuvo en disidencia con la mayoría de los integrantes de la Comisión a la que pertenecía.

Según él no existía una suprema necesidad para efectuar la reforma (p. 328), el matrimonio era una institución que en todos los tiempos y en todas las naciones se  consagró por la religión (p. 329) y que los Cánones del Concilio de Trento fueron reconocidos por todos los católicos. Dijo   “voy a contraerme a probar que no conviene el proyecto de ley que se discute, que no es oportuno. Mas: ahí presento uno en substitución; es una   forma que trata de salvar los inconvenientes del de la Comisión en mayoría; quedan asegurados los derechos de los católicos, dejando a los que no lo sean, la libertad de casarse en la forma que se determina”.[5]

 

Presentó el siguiente proyecto de ley:

“Quedan modificadas las disposiciones del título 1º, sección II, libro 1º del Código Civil, en la forma que se expresa en esta ley.

Sección II, de los derechos personales en las relaciones de familia, título I del matrimonio.

Artículo 1º- Corresponde a los tribunales eclesiásticos exclusivamente, las causas matrimoniales que afectan el vínculo del enlace contraído entre católicos. Todos sus efectos civiles se regirán por el poder civil.

Art. 2º - Para reconocerse válido en juicio el matrimonio, es indispensable que sea inscripto en el registro público.

Art. 3º- Los que no fuesen católicos podrán contraer matrimonio en conformidad a las prescripciones siguientes: (siguen las disposiciones del proyecto de la mayoría de la Comisión).

Opinión del senador por la provincia de Santa Fe, Dr. Pizarro

El Dr. Pizarro se mostró muy disconforme con el proyecto presentado y dijo que para él las teorías expresadas para su sanción eran subversivas con el régimen institucional de la Nación, inconstitucional, una institución marcial, militar, de opresión y tiranía, de guerra de la República, de guerra social en ella.-[6].

Que para él se había querido ir muy lejos con el proyecto, pretendiendo quitar al matrimonio su carácter religioso y convertirlo en una mera institución jurídica, en mera institución civil.

Entre otras cosas, dijo que el matrimonio por sí mismo tiene una naturaleza y leyes propias, leyes providenciales e inmutables que lo “constituyen” y que lo ponen fuera del alcance de las potestades de la tierra; que el matrimonio obedece a las leyes providenciales e inmutables de Dios, se gobierna por las leyes que rigen al individuo y a la sociedad en el orden físico y moral, en el orden social y es de “institución divina”. Por último, dirigiéndose al Ministro de Justicia, Culto e Institución, le dijo que “el matrimonio ha sido en todo tiempo santificado por la religión”, que el hombre es en sí mismo un ser racional que natural y espontáneamente invoca a Dios en las horas solemnes de su vida.[7]

A continuación se exponen cuatro artículos periodísticos que permiten conocer parte de la opinión pública sobre el discurso del senador Pizarro:

- EL DISCURSO DE PIZARRO- Los que no han oído hablar al Senador clerical el sábado en el Congreso, no han perdido nada y los que lo han oído  han ganado la ocasión de pegarse un buen atracón de risa.

El tema era maravillosamente  fecundo para hacer gala no solamente de una erudición notable, sino de un sentimiento filosófico profundo.

Discutir sobre las conveniencias del matrimonio civil, es decir,  de la unión de los sexos, reducido a su mas simple expresión por medio de un contrato de sociedad, he ahí un lindo terreno para esgrimar las armas de la ciencia, de la filosofía y de la religión.

En este terreno hemos visto el sábado agitarse al senador Pizarro y todos los que como nosotros han escuchado a ese hombre con atención sostenida, no habrán podido menos que hacerse esta reflexión, encogiéndose los hombros: insulso! Hueco! Paradoja! Sin ton ni son!. El tactum de un hipermaníaco.

Y efectivamente que queda de todo ese tejido de palabras enredadas unas con otras, de esa fraseo, logia lanzada como por boca de caños y que contenía términos repetidos hasta el cansancio, como estos: guerra social-guerra-ley marcial-manu militarii- (ch Virgilio) gobierno de fuerza, etc.

Lo único que el Dr. Pizarro ha revelado es poseer un incomparable talento de matraca.

Si. ¿Qué queda en el ánimo del oyente? ¿Qué podía quedar después de esa larga y fastidiosa peroración que los gobiernos de fuerza presentaban mandados por el senador Pizarro, ara tender la mano-manus militaris- a los enemigos de la iglesia católica romana.

“El proyecto está contra la moral pública, contra las costumbres públicas, contra la tradición y contra los principios informativos del derecho”

No señor el proyecto no esta en contra de nada de todo lo que usted dice afecta únicamente lo que Ud. No quiere decir, hiere los principios no informativos, sin pecuniarios de la gran casa que Ud. defiende.

 Pero ¿ quién puede jactarse de hacer cantar claro a esos clericales? Quien puede obligarles a que digan francamente sin tergiversaciones ni con el fondo de su pensamiento ni con la forma de la expresión lo que ellos quieren en realidad, hoy ayer, mañana y siempre?

El campeón clerical que el sábado hacia retumbar los ecos del recinto parlamentario no se imaginaba tal vez el efecto que producía.

La barra se reía como se tiene que reir a la fuerza, ante el espectáculo de una mal prestidigitador en cuyo juego se descubre todas las ((ficalles)- ilegible) y que trata de salvarse de la sibatina distrayendo la tención por un cherbia, desesperado y desesperadote!

Empleamos esta palabra para no estampar otra de que tanto se ha abusado en el lenguaje oral y escrito  y que por mas señas, principio con la letra del nombre del fogoso orador católico.

¡Pobre de la iglesia, si todos sus defensores fueran de una complexión tan apoplética como es el senador por Santa Fe!

Para ser defendido así, mas vale no serlo.

Creemos escusado hacer notar que toda la juventud liberal, esto es sus miembros mas caracterizados y representantes como Cárcano, Palestra, Varela, Ortiz, Olmedo, etc, estaban en su puesto, en la barra, compadeciendo en su interior esas pamplinadas fastidiosas.

El famoso discurso continuara en la próxima sesión y dará sin duda nueva margen al buen humor evangélico de Pedrito Goyena.

El discurso del señor Pizarro es como un gas que fuera entrando en un globo cuya válvula estuviera abierta.

Sopla, sopla y ….nada!- Jack (DIARIO SUD AMERICA, BS. AS., 3/9/88 (p. 1 Col. 2)).-

- EN DERROTA- Continúa hoy en el Senado la discusión del proyecto sobre matrimonio civil, comenzada el sábado último. Dos de los miembros principales de la oposición al proyecto han hecho uso de la palabra, sin traer a colación un solo argumento que pueda recogerse y discutirse seriamente. La oratoria machacada, desencuadernada, del Senador Pizarro, que como Hércules de feria estira los brazos, da depuñetazos, rompe vasos y patas de mesa, para encubrir con el espectáculo de esa fuerza ridículamente exhibida, la pobreza franciscana de ese cerebro en rápido proceso de descenso hacia el fatal reblandecimiento- esa oratoria original de gimnasta desesperado, es la muestra mas concluyente de la convicción que ellos mismos abrigan de que su causa esta perdida ante la razón y que le proyecto cuya sanción tratan de evitar, será ley, de acuerdo con los votos de la opinión publica manifestada por su órgano genuino y propio que es la totalidad de la prensa de la República.

Si no nos bastaran estos signos para tener la evidencia de que el clericalismo se abre desesperadamente, presintiendo su derrota, ahí tenemos la presentación hecha al Senado, llena de firmas de mujeres, entre las cuales están las niñas de los colegios religiosos y hasta las sirvientas, ahí tenemos la predica hecho a por los prelados y curas, ahí tenemos la actitud del diario clerical de las mañana, que llena sus columnas con declamaciones, conminaciones, amenazas, hablando de apostasias, traiciones y no sabemos cuantas otras cosas que son una demostración palmaria de que el triunfo de la ley liberal es perentorio y definitivo.

Llega el órgano clerical en su aflicción hasta atacar duramente a los órganos de oposición que entienden que el proyecto de matrimonio civil es conveniente y responde a una sentida necesidad pública.

Entiende el diario de las sacristías que la prensa oposicionista no puede ni debe reconocer que nada bueno salga del gobierno y que es una contradicción en esta prensa atacar al gobierno diariamente por sus actos de administración y sostener un proyecto de legislación sometido al Congreso por un ministro del Poder Ejecutivo.

Los razonamientos hechos en apoyo de esta recriminación son simples lamentos del abandono y la desolación en que se encuentra el clericalismo. Se nos presenta como otra Dolorosa con los siete puñales clavados en pleno corazón. Se encuentra solo, sin que nadie lo ayude. Mira a todas partes en busca de un aliado y no hay un solo diario que no defienda el matrimonio civil, como una institución conveniente, necesaria, indispensable. Todos declaman el perfecto derecho del Estado para legislar sobre la materia y solo el diario clerical esta ahí sosteniendo la preponderancia papal, el sacramento, Sacramento! Ya han hecho justicia de la palabra los italianos usándola para renegar del despotismo clerical. 

Pero nada se puede contra la dura realidad. Están solos, desesperantemente solos. Inútiles serán los esfuerzos, las amenazas, los insultos que ya se esbozan, perfectamente inocuo será hablar de pretendidos derrumbamientos del orden social, de tiempos corruptores y todo el rosario de las palabras huecas y sonoras que abunden en el vocabulario de Mr. Laniboire.

Están solos y esta es la abrumadora verdad.

Quiere decir que hemos progresado mucho en el camino de las ideas y que no tenemos ya en los ojos la venda de las preocupaciones clericales con que se pretendía ocultarnos la razón de las cosa e impedir el ejercicio lejitimo de nuestro derecho.

Hemos comprendido por fin todo el valor de nuestra personalidad de hombres y la responsabilidad que entraña y hemos comprendido que no podíamos sin menoscabo de nuestra dignidad dejar que el clericalismo se encargara de pensar por nosotros en aquello que solo a nosotros nos atañe como ahombres.

Esto es lo que piensa el pueble y las comunicaciones de la prensa clerical no podrán nada ya contra el convencimiento. No harán mas que mostrarnos nuestro próximo triunfo y que el clericalismo se bate desesperadamente en retirada arrojando sus daros emponzoñados sobra los hombres libres que no quieren ya saber nada del oscuro y fatídico tutelaje de la Iglesia en materias que no le conciernen. Samuel.  (DIARIO SUD AMERICA, BS. AS., 4/9/88 (p. 1 Col. 2 y 3)).-

- EN EL CONGRESO- Carbonada a la criolla- El Sr. Pizarro continuó ayer en el senado su batalla contra el proyecto de matrimonio civil, batalla que se ha estendido contra otras cosas respetables como el sentido común, que ha salido gravemente lesionado por el discurso del Sr. Senador.

El Sr. Pizarro se ha mostrado ayer mas tranquilo con mas dominio de sus nervios. No ha jugado consigo mismo a las mains chaudes, y el parte del combate no consigna la muerte de ninguna copa, ni que la mesa vivandera haya sufrido lesión alguna en su piernas.

El discurso no ha tenido pues el carecer esterno de contundencia que distinguió el anterior, y solo de vez en cuando los brazos de estendian y encogían en el ademán violento de un desesperado. Es que la batalla se libraba ahora dentro de la cabeza del señor Senador. Las diversas escuelas se chocaban y peleaban en ese cerebro endemoniado y pugnaban por salir primero a la luz a de aquel recinto lleno de gente ávida de divertirse.

El señor senador se veía en apuros por contentar a tanto huésped y resolvió darles salida uno por uno, al azar. Cocino una carbonada a la manera criolla, dando su colocación a la carne, el zapallo, la batata, la papa y choclo debidamente recortado en pedacitos.

Comenzó e orador por oponerse a le ley del matrimonio civil declarándose espiritualista. Pretendía que el matrimonio civil no pertenecía a esta escuela y que la constitución parte de principios filosóficos distintos de los del gobierno y del proyecto porque la Constitución es espiritualista como el Sr. Senador.

Un poco después, el Sr. Pizarro olvidando su reciente declaración, establece que la Constitución Nacional ha sido sancionada en nombre de Dios e invocándolo como fuente de toda razón de toda justicia, de todo discurso, se declara fatalista. Reconoce que Dos ha inspirado la Constitución así como inspira todas la leyes e inspira su discurso, si como dijéramos Dios hablando por boca de ganso. La Constitución deja pues de ser espiritualista para pasar a ser fatalista domo el Sr. Senador.

Esa teoría es corroborada mas tarde, con una larga disertación el orador sobre la libertad en la que demuestra a la evidencia que su liberad no es un derecho sino un deber que el solo es libre para ser esclavo porque su deber de someterse ala curia romana no le permite ser libre sino en ese triste sentido paradójico.

En la sucesión caleidoscópica de sus transformaciones el orador no se detiene mucho tiempo sobre este terreno. Lo abandona enseguida para hablarnos de espíritu que inspira el catolicismo y el espíritu que inspiró la constitución. Se ven pasar una cantidad e espíritus inspiradores, hasta que el orador saca su conclusión: la constitución es espiritista, siempre como el señor senador. La enfermedad que aqueja  actualmente el celebre medium Slade , corredor en negocios de ultratumba, impido al orador citar in extenso su opinión sobre punto tan interesante.

Pero la escuela espiritista es algo intrincada, presenta fenómenos que son de una gran evidencia, se pisa en terreno inseguro. El orador pasa a otro campo, en que la dialéctica puede hacer buen pie. Estamos en pleno racionalismo. ¿Cuál es la razón de las cosas, la razón de la Constitución, etc? El señor Pizarro diserta largamente sobe este tema en poco vago, inagarrable, lee en su apoyo p{aginas de un escritor. Y queda demostrado que las leyes y la Constitución son racionalistas, como el señor Senador, por supuesto.

Pero aquel el señor Pizarro toca los lindes de la heregia, siente que ha salido de su campo, que va a incurrí tal vez en una escmunion mayor. Un católico hablando de la supremacía de la razón! Horresco refereus.

El orador recurre entonces a la declamación. Va a poner punto final a su discurso y es preciso terminarlo con bravura. Enronquece la voz enciende la mirada, colorea el rostro llamando a el la sangre de todas sus venas, sacude los brazos en ademanes violentos, tratando de iluminar con es lámina viva el cuadro del caso que va a pintar. El Sr. Senador declara a voz en cuello que es derrotista, que se asocia a la derrota de la Constitución, de la patria, de los altares, de la familia argentina, de las costumbres y de las tradiciones historias. Derrota general y espantosa de las que no alcanza a salvarlo ni el racionalismo, ni el espiritismo: a todas luces triunfa el fatalismo.

El Sr. Pizarro lo reconoce y se declara un partidario acérrimo de la derrota.

            Nos parece muy bien pensado y muy justo. Samuel.- (DIARIO SUD AMERICA, BS. AS., 5/9/88 (p. 1 Col. 2)).

Sobre la cuestión de actualidad- Pablo Besson- el infatigable propagandista liberal, a quien conocen la mayoría de nuestros lectores- nos remite lo siguiente a propósito del discurso del Senador Pizarro.

“Ayer siguió el doctor Pizarro confundiendo a soberanía nacional con el estado cristiano, o mas bien dicho con el estado romano, teocrático y reclamando la fuerza no al servicio del Derecho y de la Justicia, sino a la disposición del neo catolicismo.

Poco le importa la triste situación de algunos que no pueden casarse conforme a las leyes meramente civiles,. Pero son esos los individuos los órganos de la ciencia pública y los representantes de la división de los dominios civiles y eclesiásticos, es decir del derecho moderno.

Es evidente que para ser lógico el doctor Pizarro debería perseguirlos u obligarlos manus militaris a casarse ante un ministro de culto cualquiera.

La libertad del bien sin la posibilidad del mal sin elección moral, conforme a la teoría del doctor Pizarro y del jesuitismo es la negación del bien como de la libertad.

El Estado como representante de la Justicia, del Derecho, debe estar armado para hacer obligatorio el matrimonio legal y no para imponer ninguna fórmula religiosa o eclesiástica.

Desafío del doctor Pizarro y a todos los doctores en derecho canónico de probar que  Jesucristo en las bodas de Caná haya celebrado un sacramento o instituido una celebración canónica de matrimonio. Les desafío de probar que según San Pablo (en el texto de su epístola y no en la bulgata latina) sea un sacramento.

La famosa antitesis del Dr. Pizarro entre la religión y el Poder civil en falsa puesta que el Poder civil es el representante del Derecho que es de Dios “Fuente de toda Razón, de toda Justicia”, según la Constitución y la religión o el espiritualismo cristiano no puede identificarse con la iglesia católica, romana, ni sobre todo con el Papado.

No se elimina de la familia ni de la sociedad la influencia de la religión, ni la creencia en Dios, como lo predicó el orador del clericalismo, no se comete ningún crimen de irreverencia contra la fe del pueblo argentino por haber restituido al Estado lo que corresponde al Estado, una cosa es el patriotismo argentino, otra cosa el fanatismo clerical.

La reforma social que reconoce el proyecto del Dr. Posse no es otra cosa que la aplicación de la revolución argentina, o de la constitución liberal, dando a todos las mismas garantías sociales y no escepcionales o especiales como la protección esclusiva de un culto y dejando a todos la libertad civil como un derecho puesto que es un deber civil.

El abuso del poder o de fuerza al servicio del Estado clerical hace necesario y provoca la mas urgente de las reformas sociales- Pablo Besson.-(DIARIO SUD AMERICA, BS. AS., 26/9/87 (p. 2 Col. 2)).-

 

Presentación de la Iglesia Católica en la Cámara de Senadores

El 31 de agosto de 1888 el Obispo de Córdoba, unido con el clero dirigió un mensaje,  al Congreso de la Nación solicitando que no se sancionara el proyecto de matrimonio civil.

“Al Honorable Senado de la Nación.

El obispo de Córdoba, en unión con el clero secular y regular de esta ciudad, considerando:

 1º- Que según la doctrina católica el matrimonio es un acto sagrado por su naturaleza, y uno de los siete sacramentos de la ley evangélica, instituido por Nuestro Señor Jesucristo, y que entre cristianos es indivisible e inseparable el contrato conyugal del sacramento;

2º- Que el matrimonio está exclusivamente sujeto a la autoridad de la Iglesia, y que el poder civil carece de toda facultad para legislar sobre el mismo vínculo nupcial, si bien puede hacerlo en cuanto a los efectos civiles;

3º- Que las leyes eclesiásticas sobre el matrimonio, aceptadas por el Código Civil argentino, satisfacen plenamente todas las necesidades de nuestra sociedad; y

4º Que el proyecto de ley de matrimonio, hoy en discusión ante esa Honorable Cámara es diametralmente opuesto a la doctrina católica y a los sagrados cánones, y que su sanción perturbaría hondamente las conciencias y produciría otros resultados funestos a las sociedad argentina.

A vuestra honorabilidad con todos los respetos debidos al primer Cuerpo Legislativo de la Nación encarecidamente suplican se sirva no prestar su sanción al referido proyecto para bien de la religión y de la patria”.

Fray Reginaldo

Obispo de Córdoba

Seguido de 32 firmas.

Opinión del Ministro de Justicia, Culto e Instrucción (Sr. Filemón Posse)

En la sesión del 6 de septiembre del mismo año, el Sr. Ministro, refiriéndose a las exposiciones de motivos de los senadores de Córdoba y Santa Fe y dirigiéndose al Presidente del Senado (Dr. Pellegrini), expresó que para él el proyecto de ley sometido por el Poder promovería el progreso del país.

Luego,  hizo una breve historia de cómo surgió la idea de elaborarse y presentarse al Congreso el proyecto en discusión: “La idea que domina este proyecto no es nueva en mí, señor presidente. Cuando la provincia de Santa Fe dictaba su ley de matrimonio civil, yo la manifesté en Córdoba a varios amigos y compañeros de profesión en la abogacía.

Más tarde, siendo ministro, tuve ocasión de recibir, no una, varias peticiones de individuos que decían que no podían casarse porque no tenían en el país ministros del culto que profesaban y le pedían al gobierno que facultase al jefe del registro civil para que él autorizase el matrimonio.

Corridas en vista estas solicitudes al señor procurador general, aconsejó al gobierno lo que era natural: que no podía accederse a estas solicitudes, puesto que el Código Civil sólo autorizaba el matrimonio religioso. Indicaba el señor procurador la conveniencia que habría en reformar esta parte del Código Civil.

A esto se agregaba que muchos extranjeros se casaban ante los cónsules de su nación, haciendo acto nulo de matrimonio; lo que dio hasta motivo para que el ministro de relaciones exteriores interviniera….”.[8]

Manifestó que el proyecto contaba con apoyo de la prensa, que es una ley de libertad, que no es una ley de negación a Dios, que por el contrario, consulta y ampara las libertades civiles y políticas del hombre.[9]

Que la Iglesia legisló, también sobre el matrimonio, no porque tuviera el poder de hacerlo, sino porque es una de las tantas usurpaciones al poder civil. Agrego que todos creen en Dios, que es un ser supremo de quien algo esperaban y algo temían, y como los sacerdotes se colocan entre Dios y el pueblo, ellos mismos les hacen comprender que son intermediarios entre el pueblo y Dios; que los sacerdotes cristianos fueron en tiempos anteriores los mas sabios, ilustrados. “ Fue en los conventos que se salvaron los restos de la civilización antigua. Eran ellos, hombres desocupados, porque vivían en la mendicidad, los que tenían más tiempo de estudia; y en una época de guerra, en que todo el mundo vivía sobre las armas, ellos estaban en su convento, porque no tenían servicio militar, sin preocuparse de las necesidades de la vida. Eso, agregado a que conservaron los restos de la civilización antigua, hizo que fueran los más sabios, los más ilustrados, y, por consiguiente, los hombres que dominaban….. Posteriormente, cuando comenzó a no reinar este espíritu elevado de la religión, cuando comenzó a contaminarse el clero con un espíritu de ambición y de prepotencia, comenzaron los avances, y así sucesivamente la Iglesia se ha ido abrogando la facultad de legislar, de juzgar , so pretexto de que el matrimonio es un sacramento.” [10]

Como argumento para legislar sobre la materia, expuso que en algunos países en dónde no rigen las leyes católicas, el estado regula el matrimonio. Que el matrimonio, es el acto más trascendental de la vida, es el acto constitutivo de la familia...[11] es la “base de la familia, da a la Nación los hijos, los futuros ciudadanos, los futuros presidentes de la República, los ministros, los senadores y los diputados, los jueces, etc. Y ese acto no puede estar legislado sino por el Congreso de la patria ala que esos ciudadanos han de servir”.

En la sesión del 11 de septiembre, expresó su opinión el Sr. Ministro del Interior, dijo que el Poder Ejecutivo presentó el proyecto de ley porque “conocía que el pueblo lo reclamaba: era indispensable presentarlo”; que en materia de matrimonio civil la legislación se había quedado atrasada, entre otras cosas.[12]

A continuación se presentan unos artículos periodísticos sobre la presentación y tratamiento del Proyecto de Matrimonio Civil ante la Cámara de Senadores del Congreso de la Nación Argentina.

“El proyecto de matrimonio civil- Como se recordará, se había fijado el día de hoy en el Senado, para la discusión del despacho de la comisión respectiva sobre el proyecto de matrimonio civil del Ministro Posse. No se recordó que era día feriado.

El sábado, pues, se ocupará el Senado de este asunto alrededor del cual están queriendo inútilmente hacer ruido los clericales.

Según informes que reputamos fidedignos, el senador Del Valle y algunos de sus colegas sostendrán una fórmula distinta de la que consagra el proyecto, estableciéndose el matrimonio ante el funcionario público civil como el único válido ante la ley, sin tener en cuenta la celebración del acto religioso que los contrayentes podrán hacer después, si así les conviniere, de acuerdo con su conciencia.

Se asegura que esta modificación cuente con mayoría en el senado.” (DIARIO SUD AMERICA, BS. AS., 30/8/88 (p. 1 Col. 4)).-

El matrimonio civil en el Senado- Hoy continua la discusión del proyecto de matrimonio civil en el Senado.

Hablará el Ministro de Culto doctor Posse.- haciendo enseguida uso de la palabra el doctor Del Valle, quien propondrá las modificaciones radicales de que ya dimos cuenta, y que serán aceptadas por la mayoría del Senado.

La sesión de hoy promete  ser interesante, y asistirá una numerosa barra, como siempre que se trata de una cuestión de trascendencia  para nuestro régimen social.”

(DIARIO SUD AMERICA, BS. AS., 6/9/88 (p. 2 Col. 2)).-

- “La discusión del matrimonio civil- Ayer la numerosa barra que viene siguiendo con tanto interés la cuestión que se debate en el Congreso, se ha visto favorecida con el silencio del senador del senador Pizarro y un brillante discurso del Ministro de Culto, Dr. Filemón Posse, sosteniendo el proyecto de matrimonio civil.

Toda la prensa ha tributado al orador los elogios merecidos, con excepción de La Unión  naturalmente.

Notábase la presencia de los cinco ministros que forman el gabinete nacional.

Para dar una idea del discurso del Sr. Ministro Posse sería preciso reproducirlo por completo pues  todas sus partes se ligan y contiene sustanciales argumentos, presentados bajo una forma atrayente y de oportuno recuerdo.

Después de este discurso, hablará nuevamente el senador Pizarro.

La mayoría del Congreso está a favor de una ley radical; es seguro que se inclinará también a la reforma deseada por la opinión en general.

Cuando el ministro formuló su proyecto, eran otros tiempos y desde entonces esa opinión ha cambiado en el sentido de las ideas llevadas a su mas alta expresión liberal.

Lo que podía en aquel entonces considerarse como el maximun de las concesiones pedidas a las tradiciones y preocupaciones de conciencia, no reviste hoy el mismo carácter, por cuyo motivo las modificaciones que van a formular los senadores Del Valle y Derqui, no han de encontrar la menor resistencia. La opinión las ha aprobado de antemano, y la sanción de la cámara no será por decirlo así sino la consagración del voto popular.

En suma el clericalismo está en las vísperas de su Waterloo- con esta diferencia: que los aliados aquí son la razón y la conciencia”.- (DIARIO SUD AMERICA, BS. AS., 7/9/88 (p. 1 Col. 5)).-

Opinión del senador Derqui

Enumeró las reformas que proponía al proyecto presentado por el Poder Ejecutivo, las que fueron aprobadas por la mayoría de los senadores, quedando de esa forma redactada la ley 2393.-

Refiriéndose al capítulo que trata de las diligencias previas  a la celebración del matrimonio, dijo “siendo éste y el que se refiere a la celebración del matrimonio, los que contienen las reformas fundamentales que el proyecto se propone introducir en nuestra legislación, son también aquellos en que son más radicales de las que proponemos, porque son precisamente las disposiciones consignadas en esos capítulos las que caracterizan y marcan el espíritu y tendencia propios de la ley”. Agregó que el proyecto deja librada la celebración del matrimonio, en cuanto a la forma, a la conciencia de los cónyuges, y sólo exige su inscripción en el Registro Civil….”(498) “Creemos que la celebración de un acto tan importante, como que afecta la constitución de la familia y de la sociedad, no puede quedar librado a la conciencia, en cuanto a las solemnidades que constituyan la forma en que deba ser celebrado, porque esto importaría dispensarlo de ella, a voluntad de los contrayentes, cuya sola declaración basta para la inscripción, surtiendo ésta todos los efectos civiles, según el proyecto”.

 

VI.- INCORPORACIÓN DE LA OBLIGACIÓN DE CELEBRAR MATRIMONIO CIVIL PREVIO AL RELIGIOS EN LA LEGISLACIÓN ARGENTINA EN 1888.-(ARTICULO 118 DE LA LEY 2393).

En ese contexto fue dictada la Ley de Matrimonio Civil, la que constituye una clara expresión del progreso que tuvo lugar en la sociedad, la que estaba constituida por población autóctona, por un lado y por inmigrantes, por otro. Los cambios que provocó este conglomerado social y el desarrollo económico del país, a partir de la gran producción que tuvo lugar y la apertura de los mercados extranjeros, provocaron también cambios en los hábitos de los ciudadanos.

Los cambios producidos en la Nación Argentina, se reflejaron también en la legislación. Ejemplo de ello son la ley 1420 de Educación Común,  ley 1565 de Registro Civil, ley 2393 de Matrimonio Civil, denominadas “Leyes Laicas”.-

La ley 2393, fue sancionada el 02 de noviembre de 1888 y promulgada el 11 de idéntico mes y año (v. Registro Nacional 1887-1888, p. 811).-

Esta norma reemplazó el matrimonio religioso por el civil, lo que provocó una notoria pérdida de poder por parte de la Iglesia católica, que era, en ese momento la confesión religiosa que tenía mayor potestad sobre la regulación de las normas familiares, especialmente sobre el matrimonio. Se estableció  como requisito de forma para la celebración del matrimonio, la realización del acto ante el oficial público encargado del Registro Civil y se autorizó efectuar el matrimonio religioso a continuación del primero.-

            Se dispuso en el artículo 44 que el matrimonio debía celebrarse ante el oficial público encargado del Registro Civil en su oficina, públicamente compareciendo personalmente los futuros esposos o sus apoderados en el caso previsto en el art. 15, en presencia de los testigos y con las formalidades que esta ley prescribe.

            Si alguno de los futuros cónyuges estuviere imposibilitado para concurrir a la oficina, el matrimonio podía celebrarse  en su domicilio.

            El aspecto que nos ocupa es la obligación  establecida en el artículo 118 de dicha  norma, en el que se dispuso que “los ministros, pastores o sacerdotes, de cualquier religión o secta, que procedieran a la celebración de un matrimonio religioso, sin tener a la vista el acta a que se refiere el art. 47 estarán sujetos a las responsabilidades establecidas por el art. 147 del código penal, y si desempeñasen oficio público, serán separados de él”.

            El dictado de esta ley se determinó un cambio radical en lo que respectaba al régimen del matrimonio en Argentina, no sólo por darle carácter civil al matrimonio, sino mas bien porque se prohibió celebrar solo el matrimonio religioso, y se obligó a realizar antes el civil e imponiendo una sanción penal para quienes violaren esta disposición.-

Con esta ley el gobierno le quitó la potestad sobre la materia a la Iglesia Católica, no sólo en cuanto a la regulación de esta institución, sino también sobre la resolución de los conflictos derivados de esta materia, los cuales comenzaron a ser resueltos por los tribunales civiles.-

            Al respecto, el Jurista Spota expresó que “se quiso asegurar la plena vigencia de la ley que aportó el carácter laico a la institución del matrimonio, teniendo en cuenta que el código civil había acogido el sistema del matrimonio religioso”.-[13]

            Esta norma tuvo por objetivo cubrir las necesidades: de regulación del régimen matrimonial en una sociedad heterogénea, constituida por inmigrantes y por  criollos autóctonos; de regulación de los derechos de familia, en donde esta cambió su composición,  costumbres e ideales, tendientes a la educación y al progreso.-

 

Noticias relacionadas con la entrada en vigencia de la Ley 2393

“El matrimonio civil- Desde hoy empieza a regir en todo el territorio argentino la ley de matrimonio civil.

Explicar nuevamente al pueblo las ventajas de esta ley, su necesidad absoluta dada la condición actual del país, su oportunidad, en fin, sería una tarea inoficiosa- y no la intentaremos aquí. El pueblo ha comprendido  todo lo que tiene interés en saber sobra esta materia; ha seguido de cerca las discusiones preliminares que en el Congreso de la Nación han reflejado tanto brillo sobre el período legislativo de 1888. Le ha sido sumamente fácil penetrarse bien de todos los considerandos que abogaban a favor de la sanción de esta ley, pues para ello las claras disertaciones de los oradores parlamentarios que han sostenido el proyecto del ejecutor han tendido a armonizarse con el intelecto popular, poniendo a su alcance una ciencia que  en ese caso era necesario condensar en una especie de vade-mecum. El resultado ha sido el triunfo de la idea, y lo que se debe admirar n este triunfo es que ha sido obtenido sobre una preocupación secular, el mas formidable enemigo que encuentra el legislador cuando pretende implantar sus proyectos de reforma.

Los opositores a la nueva ley han hecho todo lo que han podido para extraviar el juicio popular; han hecho uso de la mentira; han intentado ejercer presión sobre algunas conciencias timoratas, han ido hasta acusar al gobierno de querer abolir simplemente el matrimonio. Y  en este sentido han hablado en sus sermones y particularmente a través de la regilia del confesionario, en el tete a tete rodeado de misterio y envuelto en la penumbra de los grandes muros del templo. ¡Qué no han hecho para lograr sus fines! Pero su tentativa ha sido estéril: la necesidad, el deseo de la nueva ley estaba por decirlo así en el aire, la preocupación misma había perdido su consistencia desde hace tiempo y la razón humana que se debate aun en los cerebros débiles no pedía sino el lijero auxilio, un empuje para librarse de sus cadenas y remontarse a la verdad. Ese empuje lo dio el Poder Ejecutivo y muchas de las resistencias que encontró no eran sino aparentes: los labios protestaban cuando el corazón decía: sí!

Volveremos a repetirlo: inoficioso sería a estas horas volver sobre las ventajas que gana el país con la ley que empieza a aplicarse desde hoy. Séanos permitido, si mismo celebrar el acontecimiento con la satisfacción y el entusiasmo que bien digo era de inspirar. La República Argentina que marcha a la vanguardia de los pueblos sud-americanos en el camino de todos los progresos no podía permanecer indiferente a las aspiraciones de los millares de hombres de todas las nacionalidades y religiones y que viene a sentar aquí sus lares.

La ley de matrimonio civil podía llamarse desde luego una ley protectora del inmigrante. El inmigrante es católico, pero es también protestante, judío o libre pensador.

Esto es lo que parecen ignorar los adversarios de todas las reformas útiles, y esto es lo que ha tenido en cuenta el gobierno al propender al triunfo de una institución que ofrece garantías a todo el mundo, y no hiere sino las conciencias hipócritas que quieren buenamente serlo.

De hoy en adelante cada uno podrá contraer nupcias de acuerdo con su modo de ser o de pensar, y no se podrá mas decir que en la República Argentina, país que se precia de poseer todas las libertades, la libertad de conciencia es una palabra vana. (DIARIO SUD AMERICA, BS. AS., 5/4/89 (p.1 col. 3)).-

- El matrimonio civil en la República Argentina- Bajo el mismo título inserta El Siglo de Montevideo, en su número de ayer un excelente artículo editorial que con sumo gusto transcribimos.

En él se hace plena justicia al gobierno del Dr. Juárez Célman a quien cabe la gloria de haber dotado a su país de una de las instituciones mas bellas y útiles que existen. “Ha sido, dice el colega, un doctor, y para que el hecho sea aun mas significativo, un doctor de la Universidad de Córdoba – de aquella ciudad que se consideraba como uno de los centros mas inexpugnables de la Iglesia católica”.

Pero no nos anticipemos y dejemos que hable El Siglo:

Cuando en esta república se sancionó la ley de matrimonio civil se pretendió por el partido clerical que solo el militarismos arbitrario y preponderante podía haber hecho esa innovación trascendental en las leyes antiguas del país  que la conciencia de la inmensa mayoría, de los orientales se sentía profundamente lastimada por aquella innovación y que solo por la fuerza podía hacerse práctica. Entre tanta hemos visto con que facilidad ha entrado la ley en las costumbres, hasta el puntote que ya todos consideran como la cosa mas natural del mundo que el estado autorice la celebración del matrimonio, sin perjuicio de que los cónyuges puedan pedir su bendición espiritual al sacerdote de la iglesia a que pertenezcan. También se había ponderado lo arraigado que está en la  República Argentina y en la misma ciudad de buenos Aires, el sentimiento religioso; y parecía que se quería dar a entender que allí no sería posible dar a establecer la ley de matrimonio civil como se había hecho en Montevideo.

Pues lo que ha sucedido ha venido a destruir completamente aquella, temerarias afirmaciones y suposiciones. No ha sido un gobierno militar, no ha sido un general afortunado el que en la República Argentina ha propuesto al Parlamento la ley que acaba de ponerse en vigor. Ha sido un doctor, y para que el hecho sea aun más significativo un doctor de la Universidad de Córdoba, de aquella ciudad que se consideraba como uno de los centros mas inexpugnables de la iglesia católica.- El SUD-AMERICA-  refiere todos los artículos que el partido clerical ha puesto en juego, todas las falsedades que ha propalado, todos los sofismas de que se ha valido para combatir la ley de matrimonio civil.- Se ha llegado hasta decir que el Gobierno había propuesto una ley que importaba la abolición del matrimonio.- Nada de eso puede sorprendernos en todas partes los enemigos del liberalismo emplean sin el menor escrúpulo todos los medios que se figuran que pueden ser eficaces para impedir el paso al progreso de la razón y de la libertad de conciencia.

Pero todo ha sido inútil, el resultado ha venido a demostrar que la conciencia pública estaba mucho mas adelantada de lo que algunos creían o afectaban creer, y la República Argentina ha demostrado que no sin razón se le considera marchando a la vanguardia de los pueblos sud-americanos, y que su progreso no es solamente material, pues al mismo tiempo que desenvuelve con pasmosa rapidez los múltiples y vastos elementos de riqueza que posee, no descuida llevar a su legislación aquellas reformas radicales que el espíritu de la época y la gran corriente de la inmigración hacen necesarias.-  (DIARIO SUD AMERICA, BS. AS., 1/4/89 (p. 1 Col. 2)).-

 

VII.- CASO “CORREA, JACINTO” (CSJN, 29/07/1893, fallos: 53:188).

            Este fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, del 29 de julio de 1893 tiene gran trascendencia para la presentación del tema ya que consagra la validez constitucional del art. 118 de la ley 2393, muestra la puja existente entre los católicos y los liberales y el triunfo por parte del Estado Nacional en la regulación del matrimonio.-

Hechos:

Los jueces de paz, de Dolores y de Cosquín, del Departamento de Punilla, Provincia de Córdoba, Dres. Manuel A. Olmos y Ramón Gómez, informaron al Ministro de gobierno, justicia y culto que el cura Párroco, Presbítero Jacinto A. Correa había practicado matrimonios  con prescindencia de la ley civil. El Poder Ejecutivo pasó los antecedentes al Sr. Agente Fiscal, quien se presentó ante le juez de instrucción, pidiendo levantar el sumario y aplicación de condena  correspondiente.-

Fallo:

La Corte Suprema de Justicia, el 29 de julio de 1893, rechazó el recurso interpuesto por el Sr. Correa, y confirmó el fallo de la Cámara en lo Criminal, el que a su vez era confirmaba el pronunciamiento de 1º Instancia, que hacía lugar a la denuncia efectuada y  declaraba que el Presbítero Jacinto A. Correa era autor voluntario de reiteradas infracciones a la ley de Matrimonio Civil, y se lo condenó a la pena de arresto establecida en el art. 147 del Código Procesal.-

La Corte se pronunció en el siguiente sentido: los Dres. Benjamín Paz , Juan E. Torrent y Octavio Bunge votaron por el rechazo del recurso interpuesto, este último en disidencia de fundamentos, y los Dres. Luis V. Varela y Abel Bazán votaron el disidencia.-

El voto de la mayoría, en su parte pertinente estableció que la disposición del art. 118 de la ley de Matrimonio Civil “en nada puede afectar ni vulnerar el dogma católico,  ni los principios de cualquier otra religión, pues en la misma ley se permite expresamente la celebración del matrimonio religioso, o cuantos quieran contraerlo conforme a sus creencias…. Que  no puede negarse al Poder Legislativo la facultad de requerir la celebración del referido acto, con el fin de garantizar debidamente los efectos civiles del contrato matrimonial, antes o después de celebrarse por los contrayentes el matrimonio religioso, según  los requisitos de su culto, por punto es esta una disposición que no encierra en sí misma desconocimiento de ningún precepto religioso, como queda indicado en el considerando anterior”.

 

VIII.- BIBLIOGRAFÍA:

Citas jurisprudenciales:

·        CSJN, Correa, Jacinto, 29/07/1893, fallos: 53:188.-

Legislación:

·        Ley 2393/88- Ley de Matrimonio Civil.-

Artículos y revistas:

·        Alberto G. Spota, Anales de Legislación Nacional, Complemento Años  1881-1888, “La ley de matrimonio civil”, Anales de Legislación Argentina, Ed. La Ley, Bs. As., 1955.-

 

·         “La Fotografía en la Historia de la Argentina”, TII, Arte Gráfico Editorial Argentino, 1º ed. Buenos Aires, 2005.-

Sitios Web:

·        http://www.calogeromartorana.it/concilio_trento.htm

·        http://www.portalplanetasedna.com.ar/guerra_boers.htm

Periódicos:

·        Sud América, Buenos Aires (años 1888-1889).-

 

 

* Abogada, Esudios de Posgrado en la Universidad Autónoma de Madrid, el Instituto Educacional Joao Paulo I, Porto Alegre – Río Grande Do Sul, Brasil, la Universidad del Museo Social Argentino, etc.; Docente de Elementos de Derecho Procesal Civil (Universidad de Buenos Aires)


[1] E. Sehling, “Derecho Canónico, p. 122,  Ed. Labor S.A., Barcelona-Bs. As. 1926.-

[2] Félix Luna, Breve historia de los argentinos,  p. 127, Editorial Planeta Bolsillo,  2000.

 

[3]  José Luis Romero, Las ideas políticas en Argentina, Fondo de Cultura Económica, p. 170, México 1946.-

 

[4]  Dyster,Barrie y Meredith, David, Australia in the Internacional Economy in the Twetieth Century, Cambridge, 1990,  citado por Mario Rapoport, Historia económica, política y social de la Argentina (1880-1914), p. 4, Ediciones Macchi, Buenos Aires, Bogotá, Caracas, México D.F., 2000.-

 

[5] Congreso de la Nación, Cámara de Senadores, septiembre 1° de 1888, 42° Reunión, 40°Sesión Ordinaria.

[6] Idem.-

[7] Congreso de la Nación, Cámara de Senadores, septiembre 1° de 1888, 42° Reunión, 40°Sesión Ordinaria.

[8] Congreso de la Nación, Cámara de Senadores, septiembre 6 de 1888, 44° Reunión, 42°Sesión Ordinaria.

[9] Congreso de la Nación, Cámara de Senadores, septiembre 6 de 1888, 44° Reunión, 42°Sesión Ordinaria.

 

[10] Idem

[11] Idem

[12]  Congreso de la Nación, Cámara de Senadores, septiembre 11 de 1888, 45° Reunión, 43°Sesión Ordinaria.

 

[13] Alberto G. Spota, Anales de Legislación Nacional, Complemento Años  1881-1888, “La ley de matrimonio civil”, p. 507, Anales de Legislación Argentina, Ed. La Ley, Bs. As., 1955.-