Mis queridos,

Ya ni sé cómo fue, si alguien me recomendó la REVISTA PERSONA o si alguien me inscribió... no importa.

Les agradezco profundamente por este trabajo que enriquece mi vida y mucho!!! Hace mucho tiempo que la recibo y creo que es el momento de dar un eco y agradecer. Soy pastora en la Iglesia Evangélica del Río de la Plata en la parroquia  Martínez (antes estuve "cuidando del rebaño del Señor" en Barracas) y mis dos hijos, Cristian de 21 años y Susi de casi 19 están en la carrera de Medicina de la UBA. Aunque no les puedo entusiasmar a leer la REVISTA porque para ellos (como para muchos hijos de pastores/as) todo lo que huele a religión les provoca sospecha, por el simple hecho de entrar en bandeja de entrada de la computadora de mamá-pastora, lo guardo todo en una carpeta especial para más tarde...

Estoy agradecida porque a pesar de eso, mis "soles" me apoyan incondicionalmente en mi vocación. Son esas cosas contradictorias de la vida, pero les entiendo. Como muchos jóvenes tienen VALORES profundamente humanos y altruístas, pero tienen también problemas con las instituciones y lastimosamente los adultos, que somos parte de alguna institución y queremos el bien, a veces no podemos contrarrestar el discurso destructivo de otras voces (y a veces porque tenemos -como instituciones- una historia horrible a cuestas.

 Cuando era chiquita, en mi pueblito en Paraguay, me preguntaba por qué una naranja podrida contagiaba a las sanas y por qué nunca veía ese "conatagio" sucediendo al revés. Hoy con un poco más de 50 años a cuestas ya no me pregunto tanto eso, sino qué podemos hacer para realmente valorar la vida, amarla, defenderla, llorarla, sufrirla y gozarla "lamroth hakol" a pesar de todo y en toda circunstancia y sin discriminaciones de ningún tipo.

Y en eso la REVISTA PERSONA es una invalorable fuente de inspiración. Muchas gracias!

Karin Krug
[email protected]

PD.: me conmovió profundamente el artículo sobre Ricky, porque siempre me pregunto (y le pregunto a "mis" fieles)cómo se sobrevive la muerte de un/a hijo/a. Y a veces escucho la respuesta que Ricardo comparte con nosotros: solo así, transformando el dolor en acción positiva a favor de otros y manteniendo viva la memoria y el testimonio. Por algo los diferentes credos somos religiones "de la memoria" actualizada siempre. Para el "Padre de los Cielos" no hay vivos o muertos, para Él TODOS viven. Y también siguen viviendo en nosotros. Sin buscarlo, Ricky se hizo parte de mi vida. Qué maravilla!