El 9 de diciembre pasado, el Secretario General de la
Naciones Unidas, decía en ocasión del 60° Aniversario de la Convención para la
Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio: “La Convención fue la
consecuencia directa del intento de exterminar a la población judía durante el
Holocausto y desde entonces ha representado la aspiración de las Naciones
Unidas de impedir que ese horror se vuelva a producir.” Agregando: “La
Convención obliga a los Estados signatarios a “prevenir y castigar” el delito de genocidio; a actuar contra los
que matan o cometen otros actos graves “con
la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico,
racial o religioso, como tal”.
En virtud de la Convención, los intentos de cometer
genocidio e incitación pública al genocidio son actos punibles.
El pueblo palestino ha sido sistemáticamente
expulsado de sus tierras. En 60 años, la superficie de Palestina se redujo a
menos de la mitad del territorio que le adjudicó NNUU.
Cisjordania se encuentra fragmentada por carreteras israelíes que unen
asentamientos ilegales de fanáticos amparados y alentados por la fuerza
ocupante. El muro de la vergüenza ahoga vastas áreas de territorio palestino,
pese a que la Corte Internacional de La Haya (2004) no sólo lo consideró ilegal
sino que ordenó su demolición. Resolución convalidada por la Asamblea General
de las NNUU.
Hace 60 años, la Ciudad Vieja, Jerusalén Oriental fue
asignada a Palestina y allí su pueblo aspira a erigir su capital. Después de
1967 Jerusalén Oriental fue ocupada por Israel. En 1980 mediante la “Ley de
Jerusalén” la potencia ocupante declaró “unilateralmente” a la ciudad como su
capital “eterna y unificada”. La anexión fue rechazada por los países miembros
de las NNUU.
En la Franja de Gaza, que ocupa poco más de la mitad
de la superficie de Montevideo, se hacina un millón y medio de habitantes. La
mayoría de la población son refugiados que viven en 8 campamentos de la NNUU. El 50 % tiene menos de 15 años. Alrededor de dos
tercios de los palestinos viven bajo el umbral de la pobreza. Según cifras
oficiales, un tercio de la población está desempleada.
En setiembre de 2005, la potencia ocupante se retiró
de la Franja de Gaza pero controla las fronteras y las cierra aplicando
castigos colectivos a la población, creando periódicas crisis humanitarias, que
nunca se terminan de subsanar. Los asesinatos selectivos (es el único país del
mundo que aplica la pena de muerte por presunción), las incursiones armadas, la
destrucción de viviendas y cultivos, los bombardeos son una constante en la
vida de sus habitantes.
Estamos frente a un genocidio. Hace unas horas, el
lunes 29,
Cabe recordar que Hamas (Fervor), es un movimiento
Islámico que se inició en 1987 como una obra de Socorros Mutuos y aún hoy,
sigue siendo una obra social en una sociedad fuertemente pauperizada. El
triunfo de Hamas en las elecciones del 2006, tiene sus raíces en los lazos de
solidaridad establecidos entre sus miembros y con sus comunidades. Con la
destrucción de las redes sociales se acelera y profundiza el genocidio del
pueblo palestino.
Los objetivos de Israel expresados por Dan Harel son una
violación de los Convenios de Ginebra (12 de agosto de 1949) y el Protocolo I
(8 de junio de 1977) y pasibles de ser juzgados por tribunales internacionales,
por ser crímenes de lesa humanidad.
Peter Hansen, director de la agencia de Naciones
Unidas para los refugiados palestinos, UNRWA,
resumió, en noviembre, la situación en Gaza y Cisjordania: “Las estadísticas de muerte, destrucción y
pobreza no llegan a transmitir el verdadero sufrimiento de la población en los
territorios ocupados. Barrios enteros (...) han sido arrasados. En nuestras
escuelas una generación completa crece en un ambiente de violencia aterradora.
La maldición de la pobreza endémica alcanza ahora a dos tercios de la
población”.
No basta con
parar esta nueva agresión de Israel. Hoy estamos frente a un nuevo baño de
sangre, pero en ningún momento ha cesado Palestina de sangrar. Es necesario
llamar a las cosas por su nombre: estamos siendo testigos de un GENOCIDIO.
¿Qué hacer
frente a un genocidio? Hay tantas propuestas, respuestas, consignas… No hay
recetas. ¿Cuál está a nuestro alcance? ¿Cuál es la mejor?... ¿Quién lo sabe?
Lo que sí
sabemos es que no somos ciegos ni sordos… ni mudos. Callar no ayuda. Nos hace
cómplices.
Por la Comisión
de Apoyo al Pueblo Palestino - Uruguay.
Ing. Agr. Ruben
Elías
Arq. Carlos Altezor
Presidente Secretario