SALAM * SHALOM * PAZ
ORACIÓN INTERRELIGIOSA EN BUENOS AIRES
 
Como muchos de nuestros amigos lectores saben, PERSONA adhirió activamente a la convocatoria de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Arquidiócesis de Buenos Aires para asistir a la oración interreligiosa que se concretó el lunes 12 de enero, cuando las hostilidades aún arreciaban, en la hermosa basílica de San Nicolás de Bari, de la Ciudad de Buenos Aires, para pedir por la inmediata paz en Medio Oriente.

La presencia de público fue abrumadora, y excedió con mucho las expectativas más optimistas. Aún siendo grande, la tradicional iglesia porteña de la Avenida Santa Fe resultó colmada, y hasta en su atrio y escalinatas se agolpaban las personas deseosas de implorar a Dios el final de una y mil guerras y afrentas que parecen sucederse eternamente, desafiando la cordura humana. Familias enteras, creyentes de cultos diversos, jóvenes y viejos, gente de todas las extracciones sociales... Aquí, acostumbrados como estamos a convivir en amistad los hijos de los árabes con los de los judíos, se nos hace tan difícil entender tanta saña, tanta ceguera de ambas partes.

Muchos lectores y autores de PERSONA estuvieron allí, solidarios en respuesta a nuestra invitación. Otros, decenas de ellos, escribieron e-mails de adhesión a la ceremonia. Revistas amigas, como Archivos del Sur, se hicieron eco a su vez de la difusión.

Oficiaron el Shej Ibrahim Gabr (Centro Islámico de la República Argentina), el Rabino Sergio Bergman (Congregación Israelita de la Rep. Argentina), el Pastor Norberto Saracco (Iglesia Buenas Nuevas) y el Pbro. Claudio Uassouf (Comisión Arquidiocesana). Pero estuvieron presentes también otros religiosos, como un dignatario de la Iglesia Católica Armenia, por ejemplo.

El clima era de dolor, pero también de esperanza. ¿Cómo no tenerla? Ver a dos rabinos conversar, junto al altar cristiano, con sendos dirigentes religiosos musulmanes, sonreír juntos, tomarse del brazo, alzar al unísono la ilusión de un "amén", fue reconfortante. ¿Sirven las oraciones? Más allá del aspecto teológico, que es opinable siempre, parece innegable que sí. Son, en cualquier caso, manifestaciones contrarias al horror, libres de los desmanes y exabruptos que a menudo caracterizan a las otras demostraciones, las de las calles.

Gracias, desde la dirección de PERSONA, a todos los amigos lectores que nos acompañaron, física y espiritualmente, aquella tarde.

 
                                                                                                                                                                                                                                                  ricardo rabinovich-berkman