SI EXISTIERA UNA BIOÉTICA FINANCIERA

Daniel Barone*

Es mi deseo manifestar que soy uno de quienes ha identificado las raíces de las causas que han generado esta crisis económica global y persuadido de que lo peor, aun no ha llegado y que, hoy por hoy, me siento -parcialmente- identificado con un movimiento integracionista y al que denomino “sin-trópico” llamado: The Zeitgeist Movement.

Si bien estoy muy lejos de conocer algo absolutamente, entiendo que la potencia creativa es demasiado grande para condenar definitivamente a la civilización, pero debemos estar preparados para un cambio absoluto, una metamorfosis social, que conduzca a la especie humana hacia la conciliación perpetua.
 

Si cada uno de nosotros, independientemente a los sentimientos y devociones personales, profesiones, oficios u ocupaciones, analizáramos cuáles son las instituciones, modelos y disposiciones que nos han impuesto como verdades irrefutables y cuáles de estas han hecho poco o nada para mitigar no sólo la violencia del hombre contra el hombre, sino además, la del hombre contra sí mismo, posiblemente logremos conciliarnos definitivamente. Yo digo aquí y ahora, que el carácter infalible de la ciencia alejada del hombre es un mito. Otro de los mitos sobre los cuales se ha erigido el pensamiento contemporáneo.
 

“No hay que luchar contra el sistema", no tiene sentido luchar contra una entidad vital que actualmente está agonizando. Así como las políticas, basadas en desnaturalizadas ideologías estarían a punto de fenecer, deduzco que existe un sistema que en especial, ingresará vertiginosamente como ningún otro al lugar más tórrido de su propia y brutal existencia. Así como “la muerte”, forma parte de “la vida”, la sociedad debería estar preparada para aceptar la expiración de un sistema al cual hoy creemos vital. Una muerte que posiblemente venga escoltada de un estupor agónico cargado de odio, de ira y que logrará martirizarnos, y dividirnos y controlarnos hasta el último quejido de su inhumana fuerza opresora.
 

Se preguntarán cuál el sistema que, según mi opinión, morirá.
 

El sistema más desconocido y el menos injuriado por todos: el sistema monetario... Si prestamos la debida atención al proceso natural de la vida, lograremos darnos cuenta de que existe una forma para alinearnos con una naturaleza concebida a priori, y este sistema monetario, queramos o no ver, se ha desplegado a contramano de la naturaleza y de la vida. Debemos ser capaces de reconocer cuáles son nuestras verdaderas prioridades para el crecimiento y progreso personal y social. Con la debida atención, quizá podamos coincidir que el sistema de trabajo basado en la competencia y el dinero, ha establecido un modo de operación social que debería ser superado por otro sistema. Por eso expreso, que si existiera una bioética financiera, en conmiseración a los derechos existenciales de las futuras generaciones, estaría en contra de la distanasia, que la sostiene artificialmente y a favor de la eutanasia para precipitar definitivamente la muerte del sistema monetario.
 

Se preguntarán quiénes serían los que sostienen artificialmente a este sistema.
 

Es muy probable que se trate de un pequeño grupo de personas de altas posiciones en instituciones dominantes, en los ámbitos financieros y de negocios en el mundo. Un reducido grupo de hombres que tienen influencia en las corporaciones y en los bancos y que poseen poder económico suficiente para comprar Estados enteros o para enmudecer a las organizaciones mundiales frente a violaciones masivas de los Derechos Humanos en cualquier parte del mundo. Son los mismos que han establecido gobiernos en innumerables países del tercer mundo, utilizando incluso, a sicarios económicos para corromper a candidatos favorecidos por el ejercicio electoral, intimándolos a optar entre vivir con riquezas y poder tiránico o ser derrocados o tumbados de cualquier modo y cuyos cómplices rechazan los cambios radicales a la forma de educar y de hacer políticas públicas. Estos actuales esclavistas junto a sus cómplices, han generado carencias e ignorancia global, fraguando una sociedad organizada para el despojo de las mayorías y para silenciar en cárceles, de mala muerte, a quienes fueron marginados y robados en gran parte de sus derechos. Son aquellos que defendiendo la libertad, han garantizado el elitismo, la estratificación social, la homofobia racial, religiosa y cultural; la eugenesia, el especicismo; el hambre y la muerte de millones de víctimas inocentes de todo género de violencia; el crimen organizado; contaminación cancerígena, la explotación de los recursos naturales de países de economías emergentes y finalmente, las guerras.

 

* Abogado. Bioeticista. Doctor en Derecho (Buenos Aires, Argentina)