Las Células Madres y el Derecho a la Vida

Juan Carlos Caprile[1]

 

El Presidente de EE.UU acaba de autorizar y financiar la investigación con Células Madres. Estas pueden ser de dos tipos: embrionarias y adultas. Son células inicialmente no diferenciadas, pluripotentes que posteriormente al diferenciarse generan células cardíacas, cartílago, nerviosas, musculares, sanguíneas y otras, utilizándose para restituir las funciones específicas a los tejidos deteriorados por enfermedades como la Diabetes, Parkinson, Alzehimer y otras. La extracción de dichas células se realiza por fecundación artificial destruyendo seis a ocho embriones descartados que tienen 5 a 7 días del inicio de su desarrollo ocurrido en la Concepción in-vitro, para obtener sus "células madres”. Otra técnica es por Clonación con similar procedimiento.

  Ambas no solo tienen consecuencias biológicas sino que es también una inmoralidad ya que afecta al derecho a la inviolabilidad de la vida humana desde la concepción (así lo afirma la Constitución Argentina) utilizándola como materia orgánica desechable.

Es inexplicable que nuestro Ministro nada menos que de Ciencia, Técnica e Innovación Productiva, Luis Barañao, como tantas otras personas, avale dicha medida ignorando u obviando ex profeso el reciente resultado de las Investigaciones del Proyecto Genoma Humano realizado por los 14 países más desarrollados del mundo y 2 laboratorios especializados. Luego de 10 años de trabajo emitieron en junio del 2007 la Resolución final dejando constancia de que el Ser Humano tiene 27.000 genes y la Vida Humana se inicia en la Concepción momento en el se produce el “contacto de membranas” y la penetración del espermatozoide en el óvulo. Esto no es una mera cuestión religiosa católica, coincidente con este veredicto, sino el fruto de un trabajo de “Ciencia, Técnica e Innovación Productiva” avalada por los principales Investigadores del mundo.

Actualmente las investigaciones científicas están logrando resultados aceptables realizando otras intervenciones terapéuticas con células madres adultas que pueden ser de dos tipos:

1)     las que dan origen a células propias de determinado tejido.

2) las células estaminales adultas pluripotentes, capaces de originar diversos tipos de células hemáticas, musculares y nerviosas. En niños y adultos la extracción se hace del mesénquima de varios órganos y en el recién nacido de la sangre del cordón umbilical en el momento del parto. En la médula ósea forman toda las línea de las células sanguíneas (glóbulos rojos  blancos, plaquetas). En pacientes pasibles de tratamientos con radiaciones y drogas anti cancerosas (quimioterapia) se las insertan al mismo individuo (autotransplante) reemplazando las dañadas, como por ejemplo en algunos tipos de leucemia. También en tejido nervioso se  desarrollan para formar neuronas y células productoras de mielina (glía). Igualmente ha sucedido con células musculares regenerando miocitos. Además se han utilizado para evitar las complicaciones del rechazo inmunológico ya que se extraen y aplican en distintos seres humanos. Actualmente se está investigando sobre ciertas células troncales  de la sangre que pueden ser pluripotentes y generar células hepáticas para el tratamiento de enfermedades del hígado.

 Sería más productivo biológica y éticamente invertir fondos en profundizar estos últimos adelantos científicos que permiten avisorar un futuro más promisorio sin el costo de vidas humanas que destruye embriones obtenidos por fecundación artificial y clonación. Hoy en día se puede decir que es la época en que más se habla de la defensa de los derechos humanos, pero también en la que más se los ataca en forma sistemática y aún en nombre del progreso. Los nuevos adelantos de la ciencia ayudan a diagnosticar y curar muchas enfermedades (Cultura de la vida) pero en algunos casos ponen en grave riesgo su integridad, interviniendo en los procesos vitales no solamente para facilitarlos sino también para dominarlos (Cultura de la muerte).

   El embrión es un Ser Humano que debe ser respetado por la dignidad que se merece como Persona constituída integralmente en forma física, psíquica y espiritual con un sentido de Trascendencia sin vulnerar su derecho a la vida.